La terapéutica farmacológica en el siglo XIX. La Universitat de València
La obra de Amalio Gimeno Cabañas

Nació en Cartagena en 1850 y murió en Madrid en 1936. Empezó los estudios de medicina en la Universidad de Valencia y los terminó en la de Madrid, obteniendo el título de licenciado en 1872 y el de doctor en 1874. Un año después ganó la plaza de catedrático de patología general de la Universidad de Santiago. Cuando Pedro González de Velasco planificó en Madrid la Escuela Práctica de Medicina y Cirugía en su Museo Antropológico, incluyó en el claustro de profesores a Gimeno como titular de fisiología, aunque no llegó a impartir docencia. Tras una corta estancia en Santiago, se trasladó en 1876 a Valladolid, en cuya universidad ocupó la cátedra de patología general. Desde 1877 a 1888 fue titular de la cátedra de "terapéutica, materia médica y arte de recetar" en la Universidad de Valencia, siendo éste, quizás, el periodo más fructífero de su vida desde el punto de vista científico. A partir de 1888 vivió en Madrid, donde primero fue catedrático de higiene, y luego, (1890) de patología general. En 1908 Gimeno comenzó su carrera política como senador de la provincia de Valencia. Después fue ministro de instrucción pública (1906 y 1911), de marina (1913 y 1917), de estado (1916), de la gobernación (1918) y de fomento (1919). En 1921 fue enviado a Ginebra como representante español ante la Sociedad de Naciones. Durante la dictadura de Primo de Rivera cesó su actividad política. Fue también miembro de las reales academias de medicina, bellas artes y de la lengua.

La actividad científica de Gimeno se refirió principalmente a cuestiones de higiene, de terapéutica y de patología general. Como higienista fue un temprano representante del nuevo enfoque bacteriológico. Fue comisionado en 1885 por el Ministerio de Fomento para estudiar las medidas más eficaces contra el cólera de Valencia. Destacó en su actitud de defensa en favor de la vacunación de Jaime Ferrán, que se hizo patente en las disputas que se desarrollaron en el Instituto Médico Valenciano y en el Ateneo de Madrid. En relación con este campo ocupó una serie de cargos, entre los que cabe mencionar el de presidente de la Junta Técnica del Instituto de Bacteriología e Higiene (1891) y el de inspector general de la frontera francesa para impedir el acceso posible de la epidemia y en la portuguesa durante la epidemia de peste bubónica en Oporto.

Como patólogo Gimeno fue defensor de la mentalidad de la mentalidad fisiopatológica bajo la influencia de Claude Bernard, que se refleja en su Tratado de Patología general (1886), sedimento de unas Lecciones que había publicado diez años antes.

Mayor relieve histórico tiene su Tratado de Terapéutica, materia médica y arte de recetar (1877), valioso compendio escolar que recoge todos los saberes terapéuticos de la época, principalmente los correspondientes a la farmacología experimental.

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