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Nota sobre
el estado de la hipófisis en una caso de eclampsia
Francisco Bonilla
"...V. V.-Treinta
años. Menarquia 14-28,3. Cuatro partos con fetos vivos;
el segundo con forceps. Puerperios fisiológicos. Sin abortos.
Ultima regla en julio de 1935. Persistentes cefaleas durante
el embarazo, a las que no conceden importancia los familiares.
Ligeros edemas en miembros inferiores. El 1-3-936, a las 18 horas,
primer ataque eclámpsico, que se presenta casi de repente.
Sangría 500 c. c. Durante la intervención segundo
ataque, seguido de un tercero, una hora después. Queda
en estado comatoso.
A las 23 horas intento de extracci6n del feto, sin conseguirse.
Ingresa en la Clínica de Obstetricia el 2-3-1936, continuando
en coma. Tension arterial: 230-160. Mediante sondaje se extraen
unos 50 c. c. de orina
(albumina: 2 gr. por litro. Acetona. Cilindros hialinos y granulosos
en gran cantidad). 110 pulsaciones y 38'5 de temperatura.
Por punción lumbar se obtienen 35 c. c. de líquido
cefalorraquideo y se inyectan intrarraquideamente 10 c. c. de
sulfato de magnesia al 10 por 100. El análisis del líquido
C. R. nos da: Wassermann negativo; albúmina y globulinas
normales. 10 minutos después de la punción lumbar
la tension sanguinea ha descendido a 130-81. La enferma se despeja
algo y contesta a nuestras preguntas, aunque vagamente. 10 minutos
después entra de nuevo
en coma.
Aspecto de la mujer en estado comatoso: pupilas rígidas;
cara cianótica y edematosa; no se palpa la tiroides; edemas
en la región presacra y en miembros inferiores.
La palpación abdominal revela útero aumentado de
volumen, correspondiendo a un embarazo de unos seis meses. Por
auscultación no se perciben latidos cardíacos fetales.
Organos genitales externos normales. Vagina ampliamente dilatada,
repleta de una serosidad fétida. Cuello uterino con orificio
externo completamente erosionado. El orificio cervical interno
permanece cerrado.
Diagnostico: eclampsia.
Durante este mismo día se le administran tres ampollas
de luminal sódico subcutáneamente y 1/4 de milígramo
intravenoso de uabaína. Dos ampollas intramusculares de
nacil. Toques de solución glicerinada de sales de Merfen
en vagina y cuello.
La tensión arterial ha disminuído, y a las 17 horas
es de 75-40. A las 21 horas está normalizada: 110-65.
Dia 3-3-1936.
Temperatura de 41°; pulso 120. Tensión arterial: 120-80.
Se le inyectan intravenosamente 300 c.c. de suero glucosado hipertónico
al 40 por 100 y 20 U. de insulina. Una ampolla subcutánea
de luminal sódico. Aumenta la diuresis a 400 c.c. A pesar
de ello el fatal desenlace no se hace esperar y la paciente muere
a las 12 horas.
Al siguiente día se le practica la autopsia (doctor Alcober)
en el Servicio de Anatomía patológica de la Facultad.
Por este examen se aprecian: lesiones de degeneración
tubular en el riñón; infiltración de polinuclares
en los alrededores de los capilares y espacios porta del hígado.
El estado de la hipófisis se detalla a continuación.
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Estudio de la
hipófisis
Las observaciones han sido hechas bajo la inmediata dirección
del profesor Urtubey. La hipófisis ha sido seccionada
en dos mitades según un corte sagital, fijándose
la mitad derecha en formol al 10 por 100 y la mitad izquierda
en líquido de Zenker. Inclusión en parafina y coloración
de los cortes con hemalumbre Mayer y eosina.
A pequeño aumento ha podido apreciarse que en la parte
izquierda la limitación de los lóbulos anterior
y posterior es bastante correcta (fig. 1), no notándose
señales en infiltracion celular basófila en este
último. En la parte derecha existe un marcado desarrollo
de las cavidades que contienen coloide correspondientes a la
"pars intermedia". No se distinguen vestigios de migracion
celular difusa, pero se aprecia la existencia de un grueso cordón
parenquimatoso que se hunde en la masa de la neurohipofisis (figura
2), pareciendo arrancar de esta porcion intermediaria.
A aumentos medianos y grandes se nota que en el lóbulo
anterior no hay un aumento sensible de las células basófilas,
ni mucho menos se comprueba la existencia de adenomas basofilocitarios
(figura 3). No obstante hay sitios en que estos elementos son
relativamente abundantes, pero en los cuales son visibles numerosos
corpúsculos acidófilos (fig. 4).
El examen a grande aumento del cordón penetrante en lóbulo
posterior permite estudiar detalladamente su citología
(fig. 5). De este modo se llega a conocer que tal formación
no puede mirarse como formada por la migración masiva
de lementos basocromos, ya que éstos se encuentran en
número poco considerable (B), en una masa en que también
hay células acidófilas (A), pero en la que predominan
las células principales o, al menos, elementos indiferentes
y cromófobos (P).
La interpretación de los componentes de este cordón
es algo difícil. Con arreglo a su citología parece
que se trata de una expansión adenohipofisaria penetrante
en la hipófisis neural, en la que pueden verse todas las
clases de elementos que caracterizan al lóbulo anterior.
Sin embargo, la existencia de pequeñas cavidades con coloide
que pueden comprobarse en algunos cortes,
aunque no en todos haría pensar en su dependencia de la
"pars intermedia" como se inclina a creer Gómez
Marcano que ha examinado nuestros preparados. De todos modos
habría que admitir que elementos específicos cromófilos
de la adenohipófisis se entremezclaban a los de la formación
intermediaria. En cualquier caso, sin embargo, nos parece difícil
de sostener que se trate de un efecto de migración, mucho
más de migración basofilocitaria. Creemos, por
el contrario, que el cordón de referencia ha de ser interpretado
como formado por el enclavamiento en el lóbulo posterior
de la hipófisis de divertículos de una u otra de
las porciones colocadas por delante, enclavamientos que ya han
sido señalados en condiciones normales por algunos autores
(Joris, Lucien, Soyer) (14) y de los que da una imagen clara
Beato, en una hipófisis de vaca normal fuera del periodo
gravídico.
En nuestro caso, diremos para terminar, no podemos ver una confirmación
de las ideas de Cushing. Resalta, por el contrario, como una
excepción más que añadir en su contra. Y
esta excepción nos autoriza a estimar, en lo referente
a la eclampsia, lo mismo que G. Marcano estima con respecto a
la hiperplasia basofilocitaria y los fenómenos de migración
al lóbulo posterior, no deben mirarse como la causa única
de todos estos procesos".
Francisco Bonilla,
Nota sobre el estado de la hipófisis en una caso de eclampsia,
La Crónica Media,
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