A modo de introducción
Estamos asistiendo, en la actualidad, a un periodo fecundo de elaboración de estudios evaluativos, de informes de investigación y de publicaciones académicas que tienen como objeto de análisis el grado de disponibilidad, uso e impacto de las tecnologías de la información y comunicación sobre el sistema escolar. Este incremento notable de la producción intelectual sobre este problema no sólo ocurre en el ámbito de los países anglosajones y del norte de Europa -en los que siempre existió una relevante tradición de estudios sobre esta temática-, sino que también en el contexto académico español, en estos últimos años, hemos generado una notable producción de trabajos que han explorado cómo lo que los profesores perciben y piensan con relación a estas tecnologías, así como su uso en los contextos del centro escolar.
En
este sentido pudiéramos indicar que, en la comunidad académica
internacional, comenzamos a disponer de muchos datos y evidencias empíricas
obtenidos por estudios realizados en diversos países y con variadas
metodologías. Tenemos datos referidos a ratios cuantitativas de
disponibilidad de recursos, de actitudes de los docentes, de formas de uso
en contextos escolares, de experiencias más o menos exitosas desde un
punto de vista de innovación pedagógica, ... Sin embargo, carecemos de
un corpus teórico suficientemente sistematizado que explique el conjunto
de fenómenos y factores asociados no sólo con la generalización de las
TIC a gran escala en los sistemas escolares, sino también que explique o
conceptualice cómo se generan procesos de innovación y mejora educativa
trabajando con ordenadores en los centros y aulas. Es decir, tenemos mucha
información empírica sobre las TIC en las escuelas, pero nos falta
construir una teoría sobre este fenómeno particular de la realidad
escolar que nos permita comprender qué sucede cuando los ordenadores
entran en las escuelas, las causas de la resistencia del profesorado a
integrar estas tecnologías en su práctica docente, o cómo implementar
exitosamente estrategias de incorporación escolar de las TIC en un
determinado contexto nacional o regional. Desde
hace una década, en el contexto internacional, se han publicado distintos
trabajos que han intentado sistematizar o identificar el “estado de la
cuestión” sobre los factores y procesos de integración y uso escolar
de las tecnologías digitales (Cuban, 2001; Grunberg y Summers, 1992;
Reeves,1998; Honey; Mcmillan, y Carrig, 1999; Mcmillan, Hawkings y Honey,
1999; Heinecke 1999; Ringstaff y Kelley, 2002, entre otros). En dichas
revisiones se ha puesto en evidencia que el proceso de uso e integración
de los ordenadores en los sistemas escolares es un proceso complejo,
sometido a muchas tensiones y presiones procedentes de múltiples
instancias (de naturaleza política, empresarial, social, pedagógica) de
forma que los problemas y métodos de investigación han ido evolucionando
desde la preocupación de los aprendizajes individuales con ordenadores en
situaciones de aprendizaje concretas empleando metodologías
experimentales, hacia estudios de corte más longitudinal y con técnicas
cualitativas destinadas al estudio de casos en contexto reales de enseñanza.
Al respecto Mcmillan, Hawkings y Honey (1999) afirman que los primeros
estudios en la década de los sesenta y setenta se preocuparon por la
distribución y usos de los ordenadores en las escuelas y por los
resultados que obtenían los alumnos cuando trabajaban con estas máquinas.
El interés consistía preferentemente en medir si los ordenadores eran más
eficaces que otros medios para el rendimiento. Sin embargo, a mediados de
los años ochenta la situación cambió rápidamente con la llegada de
materiales electrónicos innovadores. "Se empezó a entender que los
efectos de las tecnologías sobre la enseñanza y el aprendizaje podría
ser comprendido solamente si se analizaba como parte de la interacción de
múltiples factores en el mundo complejo de las escuelas" (p.1).
¿Qué
problemas se investigan? ¿Cuales son las principales objetivos y
cuestiones de estudio? ¿Qué metodologías se utilizan? ¿Qué
conocimiento estamos obteniendo con relación a esta problemática?. En
este artículo se propone una clasificación de las distintas perspectivas
y líneas de investigación que han analizado y evaluado los fenómenos
vinculados con la incorporación y utilización de las tecnologías de las
información y comunicación (TIC) en la los centros y aulas de los
sistemas escolares. Este conjunto de trabajos, estudios, investigaciones,
informes evaluativos desarrollados en esta última década podría
clasificarse en cuatro grandes tipos: a)
Estudios sobre indicadores cuantitativos que describen y miden la
situación de la penetración y uso de ordenadores en los sistemas
escolares a través de ratios o puntuaciones concretas de una serie de
dimensiones. b)
Estudios sobre los efectos de los ordenadores en el rendimiento y
aprendizaje del alumnado. c)
Estudios sobre las perspectivas, opiniones y actitudes de los
agentes educativos externos (administradores, supervisores, equipos de
apoyo) y del profesorado hacia el uso e integración de las tecnologías
en las aulas y centros escolares. d)
Estudios sobre las prácticas de uso de los ordenadores en los
centros y aulas desarrollados en contextos reales.
A
continuación desarrollaré con mayor detalle las características de cada
una de estas categorías describiendo algunos estudios representativos
tanto del ámbito internacional como español, a modo de ejemplos. 1.
Estudios sobre indicadores del grado de disponibilidad y accesibilidad a
las TIC en el sistema escolar Este
tipo de estudios son los más utilizados desde las organizaciones e
instituciones gubernamentales. Tienen, en la mayor parte de los casos, una
naturaleza cuantitativa y están desarrollados con la técnicas de
investigación procedentes de la investigación sociológica y estadística.
Su ventaja es que ofrecen medidas concretas que permiten comparar la
situación de un determinado sistema escolar tanto longitudinalmente en el
tiempo (es decir, la evolución de un sistema a lo largo de un periodo
específico de años) como con respecto a sistemas escolares de otros países
y/o regiones geográficas. Sus limitaciones más relevantes son: -
una fiabilidad limitada de las mediciones realizadas, ya que en
ocasiones existen informes que ofrecen puntuaciones distintas para el
mismo fenómeno en el mismo periodo de tiempo (por ejemplo, la cantidad de
ordenadores en las escuelas de un determinado país en un periodo temporal
dado). Ello ocurre porque en ocasiones estos indicadores se obtienen a
través de encuestas a organismos u administraciones oficiales donde
pueden “interpretar” de modo distinto la forma de puntuar o medir un
determinado indicador; -
la otra limitación se refiere a que estos datos cuantitativos nos
aportan poca información sobre el uso pedagógico de las nuevas tecnologías
y sobre su potencial impacto en la mejora de la calidad de enseñanza. A
veces, se interpreta el dato estadístico de la cantidad de presencia de
ordenadores en las aulas como un indicar de calidad educativa. Sin embargo
no hay ninguna evidencia que sugiera que a mayor cantidad de tecnología
existe un aumento de la calidad de los procesos educativos. Como afirma
Means (1998, p. 9) “Es evidente que la simple dotación de hardware,
cables y software no convertirá a nuestros alumnos en más inteligentes y
productivos. (...) No debiéramos esperar encontrar un impacto de la
presencia per se de la tecnología del mismo modo que no lo hacemos
con la presencia de las pizarras o los libros. Lo que sí es mucho más
probable que influya sobre los alumnos y los profesores es un tipo
particular de innovación educativa apoyada en la tecnología. Es la práctica
educativa -que incluye a individuos, contenidos, instrumentos y
actividades- la que influye en el aprendizaje del alumno” . Existen
numerosos ejemplos de este tipo de estudios que como acabo de indicar
suelen ser elaborados desde instancias administrativas-gubernamentales. A
continuación voy a describir brevemente algunas de las más destacables y
citadas en nuestro ámbito de trabajo ya que pertenecen tanto a organismos
europeos como norteamericanos y suelen citarse como informes de
referencia. El
primer ejemplo es el informe de EURIDYCE (2001) denominado
Basic indicators on the innovation of ICT into European
Education Systems. 2000/01 Annual. Los datos de este informe han sido
aportados por las secciones nacionales de Euridyce y por los datos extraídos
del Eurobarómetro. Las conclusiones más destacables del mismo indican
que las TIC están en el centro de las políticas nacionales de todos los
países europeos disponen de documentos y planes nacionales destinados a
promover su uso los cuales, en su mayoría han comenzado después de 1995.
Como media tienen una duración de cinco años. Sus fines son similares en
todos los países persiguiendo no sólo la informatización de las
escuelas, sino también la aplicación educativa de estas tecnologías. El
aprendizaje sobre las TIC se ha convertido en una parte integral del
curriculum de varios países. En secundaria está generalizada. Los fines
para incluirlas curricularmente difieren de unos niveles educativos a
otros. En la Unión Europea durante el curso escolar 2000/01 el 71% de los
profesores de primaria, y el 60% de la secundaria general dicen utilizar
las TIC con sus alumnos de forma regular. La falta de acceso y los
problemas de equipamiento o recursos son las principales razones
esgrimidas para no utilizar las TIC en clase. Por otra parte, un número
creciente de países (aproximadamente la mitad) incluyen a las TIC en el
curriculum de formación inicial de profesores, pero existe mucha
variabilidad entre unos países y otros en el planteamiento, duración y
metodología de dicha formación. El
segundo ejemplo, pertenece al National Center for Education Statistics[1]
y ofrece indicadores de disponibilidad y uso de Internet en las escuelas públicas
norteamericanas (Cattagni y Farris, 2001) durante el periodo 1994-2000.
Este informe se ha elaborado a través de encuestar anualmente a
aproximadamente mil escuelas distribuidas a través de todo el país.
Estos cuestionarios fueron contestados por los directores de los centros.
En sus conclusiones se indica que en el año 2000 el 98% de los centros
educativos tienen acceso a Internet frente al dato inicial de 1994 que era
del 35%. También se ofrecen datos sobre indicadores tales como número de
aulas con acceso a Internet en los colegios, la ratio del número de
alumnos por ordenador con acceso a Internet (que ha evolucionado en la
educación primaria de 14 alumnos en 1998 a 8 en 2000; y en la educación
secundaria de 10 a 5 en las mismas fechas). Estos datos, como se puede
contrastar con el anterior informe de Eurydice nos indican que tanto en la
media europea como en el contexto español estamos todavía muy lejos de
la situación norteamericana. En el informe que estamos comentando también
hay datos cuantitativos relativos al tiempo que pasan los alumnos
conectados a Internet, al tipo de conexión (LAN, modem, al periodo
temporal en el que permiten el acceso a Internet a los alumnos (dentro o
fuera del horario escolar), entre otros. Otro
estudio similar al citado también desarrollado en el contexto
norteamericano es el realizado por de Anderson, R. and Ronnkvist A.
(1999) en el que recopilaron datos referidos a disponibilidad de
infraestructuras y recursos tecnológicos a través del método de
encuesta a los directores y coordinadores de más de 600 escuelas tanto públicas
como privadas de EE.UU. Otro
ejemplo de un estudio comparativo de indicadores de dotación y
disponibilidad de recursos tecnológicos en distintos países es el
realizado por Twining (2002). En este informe se centra en la descripción
de la introducción de las TIC en los sistemas escolares de Inglaterra y
EE.UU, aunque dedica un apartado a comparar a ambos países con datos
estadísticos obtenidos del Eurobarómetro correspondiente al año 2001.
Los indicadores en los que se centra son de tres tipos: inversión económica
realizada, ratio de alumnos por ordenador, y disponibilidad de conexión a
Internet. Las conclusiones son altamente optimistas ya que los datos
indican que en la órbita europea y norteamericana se ha incrementado
notablemente las inversiones económicas para dotar a las escuelas de
infraestructuras y recursos así como la accesibilidad a los servicios de
Internet. Como
último ejemplo quisiera citar el informe de la OCDE (2003) sobre
indicadores de sistemas escolares de diversos países de esta organización
denominado Education at Glance, en el que se incluye a España, y
al que se dedica un apéndice al análisis de distintos aspectos relativos
a la incorporación de las tecnologías digitales a las escuelas. Según
este informe el gasto en educación disminuyó en España desde el 5,5%
del PIB dedicado en 1995 hasta el 4,9% de 2000. La media de los países
miembros de la OCDE es de un punto más, el 5,9%. En el sector público el
gasto bajó del 4,6% al 4,3%. El gasto por estudiante aumentó, pero se
quedó en los 5.000 dólares, muy por debajo de los 6.000 dólares de
media y mucho más lejos aún de los 10.000 de EEUU. En
cuanto a la integración de las nuevas tecnologías en los centros y
aulas, las estadísticas son insatisfactorias. En este informe, compárese
con el anteriormente descrito (Euridyce, 2001), España es uno de los países
con peor ratio de estudiantes por ordenador en educación secundaria: 16,
frente a los 9 de media de los países OCDE, y distante de los 6 de
Francia o los 3 de Suecia o Dinamarca. En el aprovechamiento y uso de las
herramientas informática se indica que sólo un 30% de los profesores es
usuario de Internet y apenas un 11% utiliza el correo electrónico. En las
tablas sobre el uso de ordenadores para alcanzar objetivos educativos,
España ocupa invariablemente los últimos puestos. Por poner un ejemplo,
sólo a un 37% de nuestros estudiantes se les enseña habitualmente a
utilizar la Internet para localizar más información, frente a una media
de los países analizados que es del 67%. 2.
Estudios sobre el impacto de los ordenadores sobre el aprendizaje de los
alumnos El
segundo tipo de estudios al que quiero referirme tiene como centro de
interés la medición de la eficacia del uso de ordenadores sobre los
procesos de aprendizaje, y más específicamente sobre el rendimiento de
los alumnos en la adquisición de los conocimientos en una determinada
materia. Esta línea de investigación, en consecuencia, ha estado
preocupada por averiguar en qué medida los ordenadores mejoraban y/o
aumentaban la calidad y cantidad del aprendizaje con relación a otros
medios didácticos. Esta
línea de estudios quizás sea la que mayor tradición posea ya que desde
los años 70 se viene trabajando en esta dirección. Sin embargo, hoy en día,
al menos desde los ambientes académicos vinculados con el estudio del
curriculum y los sistemas escolares, no es el tipo de estudio más
cultivado. Se caracteriza desde un punto de vista metodológico por diseñar
estudios de corte experimental. Es decir, son investigaciones con hipótesis
concretas, variables mensurables de forma cuantitativa y situaciones de
enseñanza en las que existe un grupo de alumnos experimental y otro de
control. La variable dependiente y que es manipulada por los
investigadores es, normalmente, el ordenador, o más concretamente, el
programa o software de enseñanza. El
interés de los investigadores fue, como hemos indicado, demostrar la
eficacia instructiva de la tecnología informática, y para ello pretendió
comprobarse a través de experimentos en los que se comparaban a grupos de
alumnos que aprendían un determinado contenido o materia (matemáticas,
lengua) en unos casos sin la presencia del ordenador, y en otros, con su
utilización en el aula. Posteriormente se pasaba una prueba de control de
conocimientos a dichos alumnos y se comparaban los resultados. Debido
a la gran cantidad de este tipo de trabajos realizados, de forma periódica,
han ido publicándose distintos estudios de metaanálisis en los que se
intentó sintetizar los resultados obtenidos y concluir sobre el grado y
condiciones bajo las cuales los ordenadores tienen determinados efectos en
los procesos de aprendizaje y en el rendimiento escolar de los alumnos.
Como veremos a continuación no se han llegado a conclusiones definitivas.
Como afirman H. Kirkpatrick y L. Cuban (1998): “En los últimos 30 años los estudios sobre el uso de
ordenadores en el aula han encontrado una evidencia moderada sobre el
rendimiento académico de los estudiantes que los utilizan. Otras veces
una efectividad mínima. Y otras ninguna.” A
continuación voy a presentar algunos de estos estudios de metaanálisis
describiendo sus características y algunas de sus conclusiones. El
primero que quiero nombrar es el realizado por Kulik (1994) y uno de los más
citados en el que resume y analiza más de 90 estudios desarrollados en la
década de los años ochenta[2].
Encontró una media de desviación típica de 0.32 a favor del uso de
ordenadores. Los efectos varían según el tipo de diseño de investigación,
la fuente del estudio, la duración del mismo, el tipo de uso del
ordenador (tutorial, gestión, simulación, programación, apoyo), y del
nivel educativo. Kulik señala que el tamaño medio del efecto positivo de
la enseñanza basada en ordenadores es superior si se le compara con otras
innovaciones desarrolladas en las escuelas. En síntesis sus hallazgos
indican que los estudiantes que utilizan ordenadores aprenden más rápido,
tienen actitudes más positivas tanto hacia el propio ordenador como hacia
los cursos. También encontró que los beneficios del ordenador son
superiores cuando se utiliza como tutorial respecto a otro tipo de
aplicaciones. Este uso tutorial es un medio efectivo de mejora del
rendimiento del alumnado. Por otra parte este metaanálisis permite
afirmar que el tipo de uso pedagógico del ordenador y el tiempo o duración
del mismo son variables altamente relevante que afectan al rendimiento del
aprendizaje. Otro
metaanálisis relevante es el firmado por Reeves (1998) en el que realizó
una revisión del estado actual sobre las aportaciones de las tecnologías
a la enseñanza clasificando la información recogida en dos grandes
dimensiones: aquellos estudios que examinan el uso de la tecnología que
empaquetan un programa o curso instructivo (es lo que el autor denomina
“aprender de la tecnología” como por ejemplo la televisión
instructiva, la enseñanza apoyada en el ordenador), y estudios que
analizan el uso de la tecnología como instrumentos cognitivos (como por
ejemplo, bases de datos o presentaciones multimedia) con el fin de
desarrollar habilidades mentales superiores. Es lo que denomina
“aprender con la tecnología”. El autor concluye que existe una amplia
evidencia que apoya la efectividad de la televisión como un recurso que
difunde materiales educativos. De modo similar los programas de enseñanza
basados en ordenador son aplicaciones efectivas de los medios y tecnologías
en la clase. También los recursos cognitivos son efectivos sobre todo si
se emplean en el contexto de una metodología constructivista. El autor
considera que la investigación futura debe desarrollar estudios
longitudinales en esta última área señalando que deben analizarse los
principios que subyacen a las aplicaciones exitosas de la tecnología en
la educación. Parr
(2000) en su estudio de metaanálisis evaluó la eficacia de lo que
denomina (SIA) Sistemas Integrados de Aprendizaje (ILS, Integrated
Learning Systems) en la enseñanza de la lectura y las matemáticas
concluyendo que los SIA claramente favorecen la enseñanza de destrezas
matemáticas, pero no de las habilidades lectoras. Parr es también escéptico
respecto al beneficio en términos de efectividad-coste de los ILS para
las escuelas. Por otro lado destaca la importancia de la interrelación
entre el impacto educativo de estos sistemas, el grado de integración de
la tecnología en la clase, y el uso de técnicas pedagógicas apropiadas.
Por ello, considera que el uso de estos sistemas requiere un gran trabajo
de diseño por parte del profesorado para integrar los ordenadores en el
proceso de la clase. Sus
conclusiones señalan que existen una serie de factores que afectan al
desarrollo exitoso de programas educativos basados en los sistemas ILS
como son: - adecuado acceso del estudiante a la tecnología - adecuada formación tecnológica del profesorado - configuración adecuada de un equipo de apoyo técnico - alto nivel de entusiasmo y motivación por el profesorado - alto nivel de integración de la tecnología en la clase El
último trabajo al que quiero referirme es el desarrollado por Blok,
Oostdam, Otter, y Overmaat (2002) donde analizaron, mediante la técnica
del metaanálisis, un conjunto de estudios cuantitativos (n=42)
publicados entre 1990 y 2000 en inglés y alemán que medían la
efectividad del uso de ordenadores para enseñar la lectura a niños entre
5 y 12 años. Estos autores encontraron un efecto positivo moderado a
favor de la enseñanza apoyada en el ordenador al compararse a los grupos
que aprendieron sin ordenadores. Este efecto fue mayor en los grupos de
lengua inglesa que en los de alemán. Asimismo este efecto aumentó en
aquellos grupos que ya poseían una ventaja inicial respecto al grupo
control. El tamaño del efecto fue de media 0.19, es decir, los alumnos
que aprendieron bajo la EAO puntuaron sobre un quinto más alto de
desviación típica que los otros grupos de alumnos. Para los grupos de
lengua inglesa este tamaño fue de 0.5 lo cual es similar a otros metaanálisis
anteriormente elaborados. En
español este tipo de estudios o evaluaciones de metaanálisis tienen muy
poca tradición, por lo que, no puedo citar ningún trabajo realizado en
nuestro contexto académico en el que se mida y compare los hallazgos en
estudios experimentales relativos a los efectos de los ordenadores sobre
el aprendizaje. 3.
Estudios sobre las perspectivas, opiniones y actitudes de los agentes
educativos externos (administradores, supervisores, equipos de apoyo) y
del profesorado hacia el uso e integración de las tecnologías en las
aulas y centros escolares. El
tercer tipo de estudios centran su interés en explorar, chequear e
identificar las opiniones, actitudes o puntos de vista que mantienen los
docentes y otros agentes educativos hacia las nuevas tecnologías y su
utilización con fines educativos. La justificación de la necesidad de
realización de estos estudios se apoya en el supuesto de que las prácticas
de enseñanza con ordenadores está condicionada, entre otros factores,
por lo que piensan los docentes en torno al potencial pedagógico de
dichas tecnologías, por las actitudes que mantienen hacia las mismas y
hacia la innovación educativa, y por las expectativas hacia su impacto en
el aprendizaje y mejora de su docencia (Chiero, 1997; Windschitl y Salh,
2002). Según
Braak (2001) el estudio de las actitudes docentes hacia los ordenadores
tiene una importante tradición desde hace más de veinte años habiéndose
desarrollado distintos instrumentos para su identificación. Algunos
ejemplos son la “Computer Attitude Scale” de Loyd y Gressard (1984),
la “Attitude-Toward-Computer Usage Scale” de Popovich, Hyde y
Zakrajsek (1987); o la “Computer Attitude Measure” de Kay (1993). La
mayoría de estos instrumentos miden actitudes hacia el ordenador de una
forma genérica sin especificaciones concretas hacia aplicaciones
particulares del mismo. Metodológicamente son estudios exploratorios en
los que suelen emplearse el método de encuesta a través de cuestionario
cuando utilizan muestras amplias de sujetos, o bien la técnica de la
entrevista y/o discusión en grupo cuando los participantes en el estudio
son un número reducido de individuos. Este tipo de trabajos son
elaborados, en muchas ocasiones, por equipos universitarios bien como
proyecto de investigación, bien como encargos de estudios evaluativos
realizados desde algún organismo gubernamental y/o organización privada
como son las fundaciones con la finalidad de disponer de un “retrato”
del estado de opinión de estos agentes educativos. En otras ocasiones
este tipo de estudios cumplen el papel de diagnosis o evaluación inicial
cara a planificar un programa de incorporación de nuevas tecnologías a
gran escala, o cuando se pretende identificar demandas y necesidades bien
formativas bien profesionales del profesorado. Existen
numerosos ejemplos de investigaciones de esta naturaleza. El primer
ejemplo es un estudio realizado por el Nacional Center for Education
Stadistics (NCES, 2000) en el que se buscó “identificar el grado y
tipos de uso de los computadores que realizan los profesores así como las
percepciones de éstos con relación a su formación para el uso de estos
recursos en sus aulas”. En este trabajo se ofrecen datos relativos al
tipo de uso de las TIC en las escuelas: crear materiales didácticos,
gestión administrativa, comunicación con otros docentes, preparar la
planificación de las lecciones, elaborar presentaciones multimedia,
acceder a investigaciones, comunicarse con padres y alumnos, o acceder a
ejemplos de unidades didácticas o experiencias. También hay datos con
relación a la formación o preparación del profesorado hacia el uso de
las nuevas tecnologías. Otro
estudio relevante fue el conducido por Solmon, L.C. y Wiederhorn (2000) y
financiado por la Milken Family Foundation en el que a través de
cuestionarios destinados a coordinadores de tecnología de distritos
escolares en 32 estados norteamericanos indagaron la situación de
disponibilidad y uso de las TIC en los centros educativos. Entre otras
cuestiones exploraron los contextos o ambientes bajo los cuales los
alumnos y profesores utilizan los ordenadores en el aula, las actitudes de
los profesores hacia la informática en la enseñanza, las competencias y
preparación profesional de éstos, el uso de los ordenadores en la
evaluación, la implicación y apoyo que los planes tecnológicos del
distrito reciben de los agentes educativos y de la comunidad escolar, y el
grado de uso de la tecnología en las escuelas del distrito. Otro
ejemplo es el trabajo desarrollado por Cope y Ward (2002) en Australia.
Consistió en un estudio cualitativo a través de entrevistas con un grupo
de 15 docentes en los que encontraron la relevancia que tienen las
percepciones del profesor con relación a las potencialidades de la
tecnología en el aprendizaje de sus alumnos. Ellos concluyen
señalando que la “investigación de las interacciones en clase
entre estudiantes, profesores y tecnología está en sus inicios. Debiera
investigarse el impacto de las percepciones que los docentes poseen sobre
las tecnologías en los enfoques de enseñanza, los enfoques de
aprendizaje de los alumnos, las percepciones de éstos sobre el uso de la
tecnología, y la calidad de los resultados de aprendizaje” (p. 73). En
el contexto académico español hemos sido pródigos en la realización de
este tipo de estudios. El primero que quiero citar, y que de algún modo
fue pionero para los estudios que sobre esta temática se desarrollaron en
nuestro país, fue el dirigido por el Escudero (1989; 1991) en el que se
abordó la evaluación del entonces denominado Proyecto Atenea[3].
Aunque se emplearon distintos instrumentos evaluativos (observaciones de
aula, y entrevistas), la apoyatura fundamental descansó en la utilización
de distintos cuestionarios destinados a agentes educativos diversos
participantes en dicho Proyecto: profesores (participantes y no
participantes en Atenea), coordinadores, monitores o agentes de apoyo. Desde entonces hasta la actualidad se han desarrollado distintos estudios apoyados en el uso de cuestionarios y/o entrevistas destinadas a identificar las perspectivas del profesorado hacia las nuevas tecnologías y su incorporación a la enseñanza. Desde la Universidad de Sevilla por una parte, Cabero (1991; 1993; 2000) ha indagado, en distintas ocasiones, la situación de uso de los medios audiovisuales e informáticos de los centros andaluces empleando distintos instrumentos de recogida de datos: cuestionarios de opinión, de medición de actitudes hacia la informática en escala tipo Likert, entrevistas semiestructuradas, y observaciones de aula. También en la misma universidad, De Pablos y. Colás (1998)[4] desarrollaron un estudio sobre el grado de implantación de las nuevas tecnologías en una muestra de 125 centros escolares de primaria y secundaria de la provincia de Sevilla en función de tres categorías conceptuales: introducción, aplicación e integración (De Pablos, 1998). En este caso se empleó un cuestionario dirigido a directores y consejo escolar de cada centro. Otros
trabajos pertenecientes a esta tipología han sido también desarrollados
por Rodríguez Mondéjar (2000) en el que indagó las opiniones del
profesorado de Educación primaria participante en el proyecto Atenea en
la Región de Murcia. En Galicia Fernández y Cebreira (2003)
desarrollaron un estudio de encuesta a profesores en los que exploraron
las visiones que éstos tienen respecto al uso de los medios audiovisuales
e informáticos con relación a cuatro dimensiones: presencia de los
medios y NTIC en los centros educativos, aspectos organizativos
para la integración de los medios; Usos que los profesores hacen
de los medios en sus prácticas; y formación en medios de los profesores.
También en el contexto gallego Iglesias y SanMamed (2001) realizaron un
estudio exploratorio sobre la situación de disponibilidad y uso de las
nuevas tecnologías en las escuelas de educación infantil y primaria en
el municipio de La Coruña. En el contexto canario, he
tenido oportunidad en dos ocasiones (Area y Correa, 1992; Area y otros
1996) de indagar a través del método de encuesta dirigidas a amplias
muestras del profesorado la utilización de los medios y materiales de
enseñanza en la planificación y desarrollo de la enseñanza. Finalmente
quiero citar el trabajo realizado por Castaño (1994) en la Universidad
del País Vasco sobre la identificación de las actitudes del profesorado
ante los medios de enseñanza. 4.
Estudios sobre los usos y prácticas pedagógicas con ordenadores en
contextos reales de centros y aulas. Finalmente
la cuarta línea de investigación tiene por objeto el indagar y explorar
cuáles son los fenómenos que rodean y acompañan al uso de ordenadores
en la práctica educativa desarrollada en centros y aulas. Esta es una
perspectiva de estudio relativamente reciente, pero que está en
crecimiento ya que proporciona conocimientos valiosos sobre lo que ocurre
en la realidad escolar y tienen el potencial de ser transferidos de unos
contextos a otros. Metodológicamente
se apoyan en planteamientos cualitativos de estudio de casos tomando como
unidad de análisis bien la totalidad de un centro escolar, bien a un
grupo de docentes de una misma materia o nivel educativo, bien a un
profesor o aula concretos. En consecuencia, las entrevistas, las
discusiones en grupo, las observaciones, los diarios de campo, y los análisis
documentales son las técnicas de investigación más habituales. El
interés en la realización de este tipo de estudios, actualmente,
descansa en la búsqueda e identificación de cuáles son los factores o
variables que están presentes en aquellas situaciones o experiencias que
pudieran ser consideradas como innovadoras o valiosas desde un punto de
vista pedagógico. Es decir, se presente estudiar en profundidad bajo qué
condiciones y en qué contextos concretos funcionan ciertas práctica con
ordenadores que son evaluadas como “exitosas”[5].
En última instancia lo que se pretende es obtener un conocimiento
fenomenológico de ciertas situaciones de enseñanza-aprendizaje con
ordenadores que puedan ser transferidas a otros centros y aulas. A
modo de ejemplos quiero citar en primer lugar un trabajo pionero
desarrollado en la década de los ochenta por Olson y Eaton (1986) en el
que realizaron varios estudios de caso de profesores individuales sobre el
uso de microordenadores en el aula con una metodología cualitativa
apoyada en entrevistas y observaciones en el contexto canadiense. Este
trabajo en aquel momento representó una ruptura con los planteamientos
tradicionales de investigación sobre las aplicaciones educativas de los
ordenadores ya que por una parte indagaba en qué medida esta tecnología
generaba cambios e innovaciones en las prácticas docentes y cómo las
mismas estaban relacionadas y/o condicionadas por el pensamiento del
profesor. El
segundo ejemplo es el estudio desarrollado en EE.UU. por Zhao y otros
(2002), y publicado en el Teachers College Record. En esta
investigación se planteó analizar y dar respuesta a la pregunta de porqué
los profesores no innovan sus prácticas docentes cuando disponen de
ordenadores. Dicho de otro modo, pretendieron identificar las condiciones
bajo las cuales tenía lugar la innovación educativa utilizando tecnologías
digitales. Durante un año realizaron un seguimiento de profesores (n=118)
K-12 pertenecientes a distintos programas basados en la incorporación de
la tecnología. La recogida de datos se realizó a través de
cuestionarios, entrevistas y observaciones sistemáticas de casos de
profesores. Estos autores detectaron 11 factores que afectan al grado de
innovación desarrollada. Algunos de los mismos ya han sido identificados
en la literatura pedagógica, pero otros son novedosos. Los autores
clasificaron estos factores en tres grandes dominios: el
innovador/profesor, el proyecto o la innovación, y el contexto. De
los resultados obtenidos concluyeron que aunque los tres dominios afectan
de modo significativo al éxito de la integración pedagógica de la
tecnología, la contribución de los mismos no es igual. En este estudio,
los factores asociados con el profesor innovador jugaron un rol mucho más
relevantes que los otros dominios. Es decir, cuando el profesor estaba
altamente capacitado los proyectos tenían éxito incluso con innovaciones
que mostraban un alto grado de distancia y dependencia o que se
desarrollaban en contextos con poco apoyo. Esto no significa desestimar o
subvalorar la influencia de los otros factores en el éxito de la innovación
ya que se encontró que en aquellos ambientes donde existe un buen apoyo
humano y técnico los proyectos innovadores suelen tender a tener más éxito.
También cuando existe un contexto muy rico y fuerte aquellos profesores
con poca preparación tienden a tener éxito en la integración de las
tecnologías en sus clases. Finalmente
me gustaría citar el número monográfico coordinado por Anderson (2002)
y publicado en la revista Journal of Computer Assited Learning
dedicado a presentar distintos estudios de caso sobre el proceso de uso de
las TICs en las aulas de diversos países (Gran Bretaña, Chile,
Finlandia, Canadá y otros). Estos trabajos fueron parte de la fase 2 de
un proyecto internacional más amplio denominado SITES - Second
Instructional Technology in Education Study-. Estos estudios se
desarrollaron en 28 países durante el curso 2000-01 bajo la coordinación
de la Internacional Association for the Evaluation of Educational
Achievement. La fase primera de este estudio fue explicada anteriormente y
se corresponde con una aproximación cuantitativa a través del uso de
cuestionarios (Pelgrum, 2001). En la introducción de dicho monográfico,
Anderson, concluye que este estudio internacional, entre otras cosas, ha
puesto en evidencia que la mayor parte de las aulas en las que se
desarrollaban usos innovadores desde un punto de vista pedagógico de los
ordenadores, se realiza con una tecnología que no era de última generación,
sino con lo que pudiera considerarse “anticuada”. También señala que
“los procesos organizativos descritos en estos artículos,
probablemente, sean a los que mayor atención se les preste en el
futuro” (p. 386) en cuanto son representativos de prácticas pioneras,
pero con potencial de generalización. Además de aquellos artículos
donde se presentan los estudios de caso realizados en el contexto
educativo de ciertos países, la descripción metodológica de cómo se
abordaron estos estudios se ofrece en Kozma y Anderson (2002). En dicho
trabajo se puede consultar los criterios de selección de los casos, las
formas de recogida de datos y de análisis de los mismos. En
el contexto español, en estos últimos años, han sido desarrolladas
varias investigaciones sobre este particular. Una de las pioneras es la ya
citada de Escudero con relación a la evaluación del Proyecto Atenea
donde además del uso del cuestionario, se exploró a través de
entrevistas y observaciones de aula las dimensiones subjetivas de los
agentes participantes y las prácticas que éstos implementaban con sus
alumnos a la hora de organizar situaciones de enseñanza con los
ordenadores. Gallego
Arufat (1994a;b) en la Universidad de Granada ha desarrollado varios
estudios de casos de la utilización de ordenadores en el aula siguiendo
una metodología cualitativa. Esta investigadora ha apoyado sus trabajos
en las aportaciones derivadas de la perspectiva sobre el denominado
“pensamiento del profesor” y sus conclusiones van destinadas a obtener
un conocimiento que permita articular procesos destinados al desarrollo
profesional docente. Por su parte, Cabero y otros (1994), en el trabajo
también citado anteriormente exploraron a través de observaciones de
aula el tipo de prácticas que desarrollaban los profesores y alumnos
cuando usaban ordenadores en el aula. De
modo similar, en la Universidad de Barcelona y bajo la dirección de la
profesora J.Mª Sancho se han desarrollado distintas tesis doctorales en
los que se han realizado estudios de caso sobre la utilización de
ordenadores en la práctica docente, tomando como unidad de análisis el
centro escolar. Uno de los primeros trabajos fue el realizado por
C. Alonso (1993) que fue pionero tanto en su formato narrativo como
en el estudio evolutivo-histórico del proceso de apropiación y uso de
los ordenadores por parte de los docentes de un determinado centro
escolar. Más tarde M. Guitart (1995) analizó la utilización de los
servicios telemáticos con fines educativos en un centro educativo. Es
interesante anotar que en el momento en que se recogieron los datos, es
decir, en los primeros años de los noventa, Internet aún no se había
popularizado ni había adoptado el formato gráfico de la WWW. Básicamente,
los recursos telemáticos disponibles por aquel centro, fue el correo
electrónico y la transferencia de ficheros. También en esta línea es
necesario nombrar las tesis doctorales de Bosco (2000) en la que analiza
el uso de la herramienta informática en un centro de Educación Primaria
de Barcelona definida ésta como una herramienta simbólica siguiendo las
tesis socioculturales de Vigotsky. También
Urbina (2001), en la Universidad de las Islas Baleares, desarrolló un
estudio similar a los aquí comentados, pero focalizado en un aula de
educación infantil. También quiero citar el trabajo realizado por J.
Paredes (1998) en la Universidad Complutense de Madrid, que aunque no sea
una investigación centrada de modo exclusivo sobre el uso de ordenadores
en la enseñanza, sino sobre el conjunto de materiales didácticos, es un
buen ejemplo de análisis etnográfico de distintos casos. Tanto su
fundamentación teórica como su diseño y desarrollo de la investigación
son ilustrativos de la línea de trabajo que estamos comentando. El último
ejemplo que
quiero nombrar (Martínez, 2002) consistió en un estudio de casos
desarrollado en un centro de Educación de Personas Adultas en Bilbao en
los que analizó el diseño e implementación de un proyecto de innovación
educativa apoyado en el uso de las TIC realizado a iniciativa de los
propios docentes del centro en una perspectiva colaborativa. Quizás esto
último haya sido uno de los factores que permitieron el desarrollo
exitoso de este proyecto. Una
de las conclusiones comunes en estos estudios es que la integración y uso
de las tecnologías informáticas en las escuelas está condicionado, además
de otros factores de índole infraestructural y de recursos, por las
actitudes, concepciones y destrezas del profesorado, por la cultura
organizativa de la propia escuela, y por las formas que interactúan los
alumnos En este sentido, el profesorado, y específicamente su formación
tanto tecnológica como pedagógica junto con la cultura organizativa del
centro, son factor es clave en el proceso de integración y uso curricular
de las nuevas tecnologías. 5.
A modo de síntesis. Lo que hemos aprendido y lo que nos falta por saber De
la revisión de los estudios e investigaciones anteriores se pueden
extraer algunas lecciones a modo de conclusiones que sintetizo del
siguiente modo: 1.
Los resultados de los estudios y evaluaciones sobre la incorporación de
las TIC a los sistemas escolares indican que, a pesar de casi dos décadas
de esfuerzos continuados, de proyectos impulsados institucionalmente por
las distintas administraciones educativas, la presencia y utilización
pedagógica de los ordenadores (tanto en su dimensión de máquina
personal, de multimedia o de red telemática) todavía no se ha
generalizado ni se ha convertido en un práctica integrada en los centros
escolares. Ciertamente estamos ante una problemática compleja en la que
intervienen múltiples variables y factores de naturaleza muy diversa.
Distintos autores han apuntado hipótesis que explican las dificultades de
la utilización e integración del uso de TICs en la enseñanza. El
trabajo de Larry Cuban[6]
(1986) Teachers and Machines fue probablemente, el ensayo que sentó
las líneas maestras de la dirección por dónde debe ir la elaboración
de estos modelos teóricos. En la citada obra analizó la historia y
evolución de la tecnología en la enseñanza a lo largo del siglo XX,
identificando que existe un patrón o modelo que reiteradamente se repite
cuando se pretende incorporar a la enseñanza un medio o tecnología
novedosa. Sucedió con la aparición de la radio, el cine, los proyectores
de diapositivas, la televisión, el vídeo, y en estos último tiempos,
con el ordenador. En pocas palabras este patrón consiste en que el nuevo
medio crea altas expectativas de que el mismo innovará los procesos de
enseñanza-aprendizaje, posteriormente se aplica a las escuelas, y cuando
se normaliza su utilización, se descubre que su impacto no ha sido tan
exitoso como se esperaba achacándose a causas diversas: falta de medios
suficientes, burocracia administrativa, insuficiente preparación del
profesorado, etc. En consecuencia, los docentes siguen manteniendo sus
rutinas tradicionales apoyadas, básicamente, en las tecnologías
impresas. Es lo que Hodas (1993) denomina la “cultura del rechazo” y
que hunde sus raíces en un cruce de variables de diverso tipo provocado
por el interés del mercado de incorporar la nueva tecnología a las
escuelas. En consecuencia, al forzar la entradas de los ordenadores en los
ambientes escolares tropiezan con una cultura organizativa docente que los
rechaza. Cuban (2001) recupera también esta idea en uno de sus últimos
ensayos en los que analiza el impacto socioeducativo de los ordenadores
sobre el sistema escolar cuestionando los beneficios pedagógicos de los
ordenadores publicitados desde los medios gubernamentales y empresariales. Resneir
(2001) también ha analizado la evolución histórica de los medios y
tecnologías en el contexto escolar norteamericano concluyendo de modo
similar. En concreto afirma que "cuando un nuevo medio entra en la
escena educativa existe un gran interés y mucho entusiasmo sobre sus
efectos en la enseñanza. Sin embargo, este interés y entusiasmo decae y
el examen revela que el medio ha tenido un mínimo impacto sobre las prácticas
" (p. 61). Pero este autor, lanza la hipótesis de que a pesar de que
este patrón ha sido repetido con los medios audiovisuales y con los
primeros ordenadores, no ocurrirá así con Internet y las tecnologías
digitales. 2.
Existen otros trabajos que han apuntado cuáles son las condiciones y
factores que inciden facilitando o impidiendo la integración y uso de las
tecnologías digitales en las escuelas en una perspectiva de innovación
educativa (Escudero, 1991; Zammit, 1992; Fabry y Higos, 1997; Richardson,
2000; Burbules y Callister, 2001; Cuban, 2001; Pelgrum, 2001; Zhao y
otros, 2002). En
estos estudios y ensayos se han analizado no sólo las prácticas de uso
de los ordenadores en las aulas, sino también los procesos de
generalización e innovación del sistema escolar a través de la
incorporación de las tecnologías de la información y comunicación. Lo
que ponen de manifiesto estos trabajos es que el proceso exitoso de
incorporación de las tecnologías a las escuelas es consecuencia de un
cruce de variables de naturaleza política educativa, de naturaleza económica
e infraestructural, naturaleza cultural, y de naturaleza
organizativa-curricular. Dicho de otro modo, las innovaciones impulsadas
institucionalmente a gran escala con la finalidad de incorporar las
tecnologías a las escuelas requieren algunas condiciones básicas como: -
La existencia de un proyecto institucional que impulse y avale la
innovación educativa utilizando tecnologías informáticas -
La dotación de la infraestructura y recursos informáticos
suficientes en los centros y aulas -
La formación del profesorado y la predisposición favorable de éstos
hacia las TICs -
La existencia en los centros escolares de un clima y cultura
organizativa favorable a la innovación con tecnologías -
La disponibilidad de variados y abundantes materiales didácticos o
curriculares de naturaleza digital -
La configuración de equipos externos de apoyo al profesorado y a
los centros educativos destinados a coordinar proyectos y a facilitar las
soluciones a los problemas prácticos. Hemos
aprendido que la innovación de las prácticas pedagógicas y la adaptación
de los sistemas escolares a un modelo de escolaridad apoyado en las
tecnologías digitales es y será un proceso parsimonioso, lento, con
altibajos, con avances y retrocesos (Area, 2002). Llevarlo a cabo, entre
otras medidas, implicará necesariamente realizar importantes inversiones
económicas en dotación de recursos tecnológicos suficientes para los
centros educativos y en la creación de redes telemáticas educativas;
desarrollar estrategias de formación del profesorado y de asesoramiento a
los centros escolares con relación a la utilización de las tecnologías
de la información y comunicación con fines educativos; concebir a los
centros educativos como instancias culturales integradas en la zona o
comunidad a la que pertenecen poniendo a disposición de dicha comunidad
los recursos tecnológicos disponibles; planificar y desarrollar proyectos
y experiencias de educación virtual apoyadas en el uso de las redes telemáticas
así como propiciar la creación de “comunidades virtuales de
aprendizaje”; creación de webs y materiales on line de modo que puedan
ser utilizados y compartidos por diferentes centros y aulas.. El
reto de futuro está en que los centros educativos innoven no sólo su
tecnología, sino también sus concepciones y prácticas pedagógicas lo
que significará modificar el modelo de enseñanza en su globalidad:
cambios en el papel del docente, cambios del proceso y actividades de
aprendizaje del alumnado, cambios en las formas organizativas de la clase,
cambios en las modalidades de tutorización,...
Este proceso de uso e integración de los ordenadores en las prácticas
docentes de aula no se produce de forma automática, sino que existe un continuum
que va desde incorporar la tecnología como un elemento ad hoc y
extraño a las formas habituales de enseñanza de la clase, hasta
integrarse y diluirse como un elemento estratégico más de la metodología
desarrollada. Budin (1999), al respecto, señala cinco fases o estadios de
este proceso: entrada, adopción, adaptación,
apropiación e invención. En
este sentido, los programas institucionales actualmente en marcha
impulsados tanto desde la Administración central como las autonómicas,
entre ellas la canaria, destinados a la integración pedagógica de las
nuevas tecnologías no debieran centrarse de modo prioritario o casi
exclusivo en las dimensiones más cuantitativas (ratio de alumnos por
ordenador, número de profesores formados, o número de aulas con acceso a
Internet por citar algunos de los indicadores más habituales). Hacerlo de
este modo ofrecería una visión o imagen muy superficial de la realidad
escolar. La incorporación de las nuevas tecnologías si no van acompañadas
de innovaciones pedagógicas en los proyectos educativos de los centros,
en las estructuras y modos de organización escolar, en los métodos de
enseñanza, en el tipo de actividades y demandas de aprendizaje requeridos
al alumnado, en los sistemas y exigencias evaluativos, en los modos de
trabajo y relación del profesorado, en la utilización compartida de los
espacios y recursos como pueden ser las salas de informática, en las
formas de organización y agrupamiento de la clase con relación al
trabajo apoyado en el uso de ordenadores ..., afectarán meramente a la
epidermis de las prácticas educativas, pero no representarán mejoras
sustantivas de las mismas. 3.
Con relación a los problemas y métodos de investigación utilizados por
este tipo de estudios podemos indicar que se ha producido una evolución
desde el análisis de los microprocesos de aprendizaje individuales en
situaciones particulares de enseñanza empleando metodologías
experimentales hacia el análisis de experiencias de uso de los
ordenadores tomando como unidad de referencia al centro 7/o aula escolar y
la cultura organizativa del mismo utilizando técnicas etnográficas. Es
decir, las líneas de investigación sobre esta temática comenzaron
preocupándose por cómo aprendían los alumnos utilizando los ordenadores
y el grado en que ésta tecnología facilita o mejora el aprendizaje.
Ello, como indicamos, impuso un método de investigación apoyado en las
aproximaciones cuasiexperimentales de comparación de unos métodos y
medios de enseñanza con otros cara a identificar aquel más eficaz para
el rendimiento. La apoyatura teórica de esta línea de investigación se
centró en las aportaciones de la psicología del aprendizaje tanto en sus
versiones conductistas como de procesamiento de la información. Sin
embargo, en los años ochenta comenzó ha emerger una perspectiva de
investigación más próxima a los postulados etnográficos y antropológicos
que estaban preocupados por los fenómenos contextuales y culturales que
rodean a los procesos de práctica escolar con la tecnología. De este
modo, los investigadores empezaron a indagar y explorar lo que piensan
docentes y alumnos, las interacciones comunicativas entre unos y otros,
las formas organizativas y prácticas de trabajo entre docentes, así como
las metas, estrategias y procesos de enseñanza implementados en el aula
cuando se utilizan los ordenadores. Más que buscar un conocimiento
preciso del impacto de la tecnología sobre el aprendizaje en individuos
se pasó a averiguar qué fenómenos socioculturales y curriculares están
presentes en determinadas experiencias de integración y uso de los
ordenadores en las escuelas. En
este sentido muchos investigadores coinciden (Means, 1994; Dede, 1998;
Honey y otros, 1999; Oliver, 2000; Cuban et al.; 2001; De la Teja y otros,
2003) en que deben desarrollarse proyectos de investigación dirigidos a
obtener más una comprensión de las características de la innovaciones
tecnológicas exitosas tanto en contextos locales, comarcales, regionales
y nacionales, que a intentar identificar el grado de eficacia de los
ordenadores en el rendimiento de alumnos cuando aprenden un contenido
específico o medidas cuantitativas de ratios de presencia de los
ordenadores en las escuelas. 4.
Por último quiero indicar que los cuatro tipos de estudios señalados
anteriormente necesitan ser complementarios entre sí. Cada uno de ellos,
a su modo, nos ofrece una visión interesante, pero parcial de la compleja
realidad implicada en la incorporación de las nuevas tecnologías al
mundo escolar. Como he apuntado anteriormente, cada tipo de estudios tiene
unos puntos fuertes, de interés, pero también sus limitaciones. Así los
estudios de indicadores son útiles para obtener una visión global o
radiográfica sobre la situación concreta de un determinado sistema
escolar bien en ámbito nacional o regional y compararlo bien con otros
sistemas nacionales o bien compararlo con otras puntuaciones obtenidas en
tiempos anteriores. Sin embargo, sus debilidades están en que no nos
informan de los fenómenos pedagógicos ni psicosociales que rodean a la
práctica escolar desarrollada con las tecnologías. Por
su parte, los estudios centrados en identificar los efectos e impacto de
los ordenadores en el aprendizaje son útiles en la medida que nos ofrecen
conocimiento sobre la “eficacia” de ciertas formas de utilización
pedagógica de estas tecnologías y de la potencialidad instructiva de las
distintas modalidades de representación simbólica de la información a
través de los ordenadores. Sin embargo, son limitados para explicar cómo
los docentes organizan las situaciones de enseñanza porque, entre otras
razones, este tipo de investigaciones desconsideran variables de tipo
contextual y cultural. Los
estudios referidos a explorar las opiniones y actitudes del profesorado y
demás agentes educativos son útiles
en la medida que nos ofrecen un retrato del estado de opinión o
puntos de vista de estos sujetos, y esta información es de primer orden
cara a articular y planificar cualquier estrategia de diseminación,
formación, de apoyo o de evaluación de un proyecto destinado a la
incorporación de las nuevas tecnologías en las escuelas. Pero nos aporta
una información muy limitada de lo que realmente sucede en el interior de
las aulas y de los centros, de las prácticas escolares con ordenadores, y
de los efectos de las mismas. Con relación a los
estudios de caso de centros y aulas, como ya hemos sugerido, éstos son
altamente potentes para averiguar la fenomenología que acompaña a
aquellas experiencias innovadoras en el uso educativo de los ordenadores,
y de este modo, obtenemos un conocimiento particular de ese caso que
permite explicarlo a partir de sus rasgos idiosincrásicos. El punto débil
de este tipo de estudios es precisamente su limitada capacidad de
generalización de los resultados obtenidos. Las experiencias son
trasferibles, pero los resultados no son generalizables. En
conclusión, creo, que el eclecticismo de métodos y planteamientos de
investigación debieran ser una de las características de aquellos
estudios destinados a querer obtener una visión global e integrada del
conjunto de variables, fenómenos, situaciones y prácticas que ocurren y
acompañan a todo proceso de innovación pedagógica a través de la
integración escolar de las tecnologías digitales[7].
Como sugieren Mcmillan, K.; Hawkings, J.; Honey,
M. (1999), hemos aprendido a reconocer que el impacto de la
tecnología sobre el aprendizaje en ambientes complejos no puede abordarse
analizando la tecnología de forma aislada. Por lo que actualmente debiéramos
plantearnos investigaciones holísticas que persigan analizar cómo se
integra la tecnología en los grupos y contextos educativos reales; cómo
los recursos tecnológicos son interpretados y adaptados por los usuarios;
cómo relacionar mejor las potencialidades de la tecnología con las
necesidades y procesos de aprendizaje; cómo los cambios tecnológicos
afectan e influyen en la innovación de otras dimensiones del proceso
educativo tales como la evaluación, la gestión, la comunicación o el
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[1] El NCES publica regularmente informes de esta naturaleza con relación a la presencia y uso de las TICs en el sistema educativo norteamericano. Véanse otros informes como NCSE (1997; 2000) [2]
Kulik es uno de los investigadores norteamericanos más destacables en
la realización de metaanálisis sobre el impacto de las tecnologías
sobre la enseñanza y el aprendizaje. De forma periódica publica
distintos trabajos sobre este particular. Otros metaanálisis del
mismo autor realizados en años anteriores son Kulik
et al. (1983);
Kulik et al. (1987); Kulik et al. (1991). [3] Como es bien conocido, el Proyecto Atenea fue el primer programa institucional a gran escala impulsado por el MEC a mediados y finales de la década de los ochenta con la finalidad de generalizar el uso de la informática en los centros escolares. [4] Una síntesis de dicho trabajo fue publicado en Colás (2001-02). [5] Ciertamente el concepto de “práctica exitosa” es ambiguo y está sometido a los supuestos conceptuales e ideológicos del investigador. En líneas generales, suele vincularse a prácticas de ordenadores innovadoras de naturaleza constructivista apoyadas más en el desarrollo de procesos y habilidades intelectuales que en la adquisición de información, así como en el trabajo colaborativo entre estudiantes. [6] Este autor (Cuban, 2001) , recientemente, ha publicado recientemente otro ensayo en el analiza el impacto socioeducativo de los ordenadores sobre el sistema escolar apuntando algunas hipótesis sobre las resistencias a su plena integración en las prácticas de enseñanza. [7] El estudio denominado SITES (Second Information Technology in Education Study) impulsado por la IEA (Internacional Association for the Evaluation of Educational Achievement) desarrollado en 3 fases (1999-2005) es un buen ejemplo de esta yuxtaposición y eclecticismo metodológico donde se combinan cuestionarios de opinión tanto a administradores como docentes con estudios de casos en centros y aulas. La fase 1, que es la aproximación cuantitativa apoya en el uso de cuestionarios puede verse en Pelgrum (2001), y la fase 2, basada en el estudio de casos de clases, puede consultarse en Kozma y Anderson (2002) TO KNOW MORE / PARA SABER MÁS This article has been cited in... / Este artículo ha sido citado en...
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ARTICLE RECORD / FICHA DEL ARTÍCULO
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Reference / Referencia |
Area, Manuel (2005). Las tecnologías de la información y comunicación en el sistema escolar. Una revisión de las líneas de investigación. Revista ELectrónica de Investigación y EValuación Educativa, v. 11, n. 1. http://www.uv.es/RELIEVE/v11n1/RELIEVEv11n1_1.htm. Consultado en (poner fecha). |
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Title / Título |
Las tecnologías de la información y comunicación en el sistema escolar. Una revisión de las líneas de investigación. [The Information and Communication Technologies in the school system. A review of the research lines] |
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Authors / Autores |
Manuel Area Moreira |
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Review / Revista |
Revista ELectrónica de Investigación y EValuación Educativa (RELIEVE), v. 11, n. 1 |
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ISSN |
1134-4032 |
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Publication date / Fecha de publicación |
2005 (Reception Date: 2005 Febr. 11; Approval Date: 2005 May 18; Publication Date: 2005 May 19) |
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Abstract / Resumen |
This paper offers a classification of research trends and perspectives about processes oriented to incorporate information and communication technologies (ICT) in schools. Identified are four research trends: a) studies about indicators of computers quantity in school systems; b) studies about computer effects in learning; c) studies about opinion, perspectives and attitudes of educational agents to ICT; and d) studies about computers' educational use in classroom and colleges. This paper finishes with a synthesis of current knowledge about projects and programs intended for the embodiment of ICT in school systems. Este artículo ofrece una clasificación de las distintas perspectivas y líneas de investigación que han analizado y evaluado los fenómenos vinculados con la incorporación y utilización de las tecnologías de las información y comunicación (TIC) en la los centros y aulas de los sistemas escolares. Se identifican cuatro grandes líneas de investigación: a) estudios sobre indicadores cuantitativos del grado de presencia de las TIC en los sistemas escolares; b) estudios sobre los efectos de los ordenadores en el aprendizaje escolar; c) estudios sobre las perspectivas, opiniones y actitudes de los agentes educativos hacia las TIC; y d) estudios sobre las prácticas de uso de ordenadores en los contexto escolares tanto de centro como de aula. Finaliza el artículo con una síntesis del conocimiento derivado de dichos estudios en torno a los fenómenos que acompañan a los programas y proyectos de incorporación de las TIC a los sistemas escolares. |
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Keywords Descriptores |
Information and Communication Technologies, Educational Technology, Internet in schools, Educational Computer Tecnologías de la Información y Comunicación, Tecnología Educativa, Internet en las escuelas, Informática educativa |
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Institution / Institución |
Universidad de La Laguna (Tenerife, España) |
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Publication site / Dirección |
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Language / Idioma |
Spanish and English versions (Title, abstract and keywords in English and Spanish) |
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