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Revista ELectrónica de Investigación y EValuación Educativa // 1996 // Volumen 2 // Número 2_0
ISSN 1134-4032 // D.L. SE-1138-94


PRESENTACIÓN

INVESTIGACIÓN Y DESARROLLO PROFESIONAL
EN EL CAMPO DE LA ORIENTACIÓN EDUCATIVA

por

Victor B. Álvarez Rojo
vrojo@cica.es

Facultad de Ciencias de la Educación
Dpto. de Didáctica y Organización Escolar
y Métodos de Investigación y Diagnóstico en Educación
Universidad de Sevilla


La relación entre el binomio 'investigación y desarrollo profesional' se ha establecido hace ya algunas décadas a nivel programático, si bien es verdad que ha tenido escasas consecuencias en la política de formación y en la práctica docente. Si exceptuamos el ámbito universitario, en el resto de los niveles educativos el desarrollo profesional de los docentes no parece tener mucho que ver con la capacitación de éstos para generar procesos de investigación sobre su contexto y sobre su quehacer docente diario. Y esto es así no por cuestiones de azar sino por la confluencia de intereses generalmente no expresados, pero con una clara intencionalidad de diferenciación social, que se sitúan tanto en el ámbito de la toma de decisiones (políticos) como en el de la producción científica (profesionales del pensamiento autoproclamado como científico).
Un breve análisis crítico de los sistemas de argumentación utilizados generalmente para la justificación de la investigación nos puede servir para entrever el sentido de esos intereses e intencionalidades antes aludidas. Se han considerado tres niveles justificativos (Ibáñez, 1990) [1]: epistemológico, metodológico y tecnológico. El nivel epistemológico hace referencia al para qué o para quién se hace investigación y en la actualidad prevalecen cuatro grandes tendencias:

- Para el desarrollo científico disciplinar, mediante el debate de los resultados de la actividad investigadora en el seno de comunidades científicas.
- Para mejorar la acción o la intervención sobre los destinatarios potenciales de una profesión o conjunto de ocupaciones.
- Para la justificación social de un conjunto de servicios (accountability).
- Para el desarrollo de la profesión o conjunto de profesiones implicadas en un campo del saber o de la acción.

El nivel metodológico se centra en justificar las formas y maneras como se hace la investigación, pudiéndose constatar la existencia, al menos discursiva, de dos formas: la que basa su argumentaciones en la fuerza del dato cuantificable como imagen válida y fiable de una realidad objetiva susceptible de ser aprehendida; y aquélla que considera la realidad como construible, inseparable del contexto donde se genera e imposible de ser objetivada y menos aún cuantificada, basando sus aproximaciones en la cualidad de los datos desde la perspectiva del que los genera.
Finalmente, el nivel tecnológico de justificación se refiere a las secuencias de actos y a los instrumentos que se utilizan para el desarrollo de la investigación.
Sin embargo, dichas así las cosas uno tiene la sensación que se le escapa lo fundamental que no es otra cosa que el poder dar un explicación verosímil de los hechos sociales a los que hemos aludido al iniciar esta presentación: el divorcio entre investigación y desarrollo profesional en la mayoría de los niveles docentes. Y han sido un conjunto de autores pertenecientes al movimiento de la Nueva Sociología de la Ciencia, incluido en el más amplio de la Sociología Crítica, los que han profundizado en ese terreno [2]. Su argumentación básica discurre por otros senderos que reseñaremos brevemente.

A) Las razones y argumentaciones utilizadas para explicar las muy sesgadas tendencias de la investigación en el mundo moderno no son más que una cortina de humo para ocultar la alianza que de forma natural tiende a establecerse entre saber y poder, alianza que persigue lisa y llanamente inventar la realidad, construirla a la medida de sus intereses y hurtar la posibilidad de otras realidades mediante la representación-sustitución de los hechos por las estadísticas, de los acontecimientos por las noticias, de la realidad por el discurso... como justificación de las decisiones del poder.
B) La alianza entre el saber y el poder se ha revelado mucho más eficaz cuando se ha sacralizado', es decir cuando determinados presupuestos han sido elevados al rango de creencia o dogma de una nueva religión, la ciencia, como forma ahistórica de conocimiento que escapa a la determinación social. Ello ha posibilitado:

* la hegemonía del método de análisis de la realidad objetivada, dando lugar a la secuencia: objetividad - descubrimiento - conocimiento verdadero. Frente a la comprensión e interpretación de la realidad en cuanto socialmente construida cuya secuencia es: análisis (de escenarios, estructuras organizativas, discursos, actitudes y prácticas) - transformación (requiere la participación y la implicación política de todos los actores);

* la pretensión de validez de las teorías oficiales' en cada momento histórico. Aun cuando dicha validez ha sido puesta en cuestión por al menos tres disciplinas: la sociología del conocimiento (tan razonables son las teorías erróneas como irracionales las verdaderas), el análisis del discurso (análisis de las estrategias de persuasión de los científicos) y los estudios etnográficos (sobre el trabajo de los científicos en los santuarios de la investigación)[3].

 

C) Las ventajas de la nueva religión son evidentes: es posible constituir una casta que detente los saberes de la investigación, que establece la cuantificación como valor predominante, que interpreta oficialmente la realidad... y que usufructúa los recursos destinados a ello. Esa casta es la que, en definitiva, determina el para quién o en beneficio de quién se ha de realizar la investigación.

Es en este entramado de relaciones de poder donde puede entenderse el porqué del divorcio antes enunciado. El desarrollo científico' de algunas disciplinas, la mejora de la acción, la justificación social de determinados servicios y el desarrollo de la profesión son cuestiones que movilizan evidentemente a una casta que tiene enormes intereses en determinados campos de los saberes aplicados... en detrimento de los que no son susceptibles de comercialización inmediata, como ocurre para el conjunto de las ciencias sociales, en cuyo contexto, la educación y la docencia en los niveles básico y secundario constituyen el pariente pobre en el reparto. Las prioridades de investigación y la cantidad de fondos asignados en los grandes programas de investigación actuales representan la forma más moderna de manipulación adoptada.
A continuación vamos a presentar tres trabajos relacionados con esta problemática en el campo de la orientación educativa. Los tres están relacionados con el desarrollo profesional de los orientadores. En el primero, Propuesta metodológica para evaluar programas de orientación educativa, las profesoras Josefina Hernández Fernández y Pilar Martínez Clares, platean una metodología de evaluación de programas que redundaría en la puesta a punto de una estrategia de intervención, los programas de orientación, considerada actualmente como especialmente adecuada para potenciar la efectividad de la intervención de los orientadores. En palabras de sus autoras, esta propuesta está "destinada inicialmente al profesional que en su práctica pretende evaluar un programa que diseña o adapta para cubrir las necesidades de un contexto concreto".
El segundo de los trabajos, La evaluación de necesidades para la transición escuela-trabajo de alumnos con necesidades especiales: una investigación colaborativa, Victor Alvarez Rojo y Carmen García Pastor presentan un ejemplo de utilización de la investigación como estrategia de formación de orientadores en ejercicio, a la vez que se dirige a optimizar un determinado campo de intervención; la orientación vocacional-profesional de las personas con necesidades educativas especiales.
Finalmente, el profesor Luis Sobrado Fernández, con su trabajo sobre Formación y profesionalización de orientadores: modelos y procesos nos ofrece una panorámica de las diferentes estrategias que se han utilizado hasta el momento para la formación inicial y el desarrollo profesional de los orientadores en el contexto norteamericano, que es el que tiene una historia más dilatada en este campo y un mayor número de ofertas de formación y de investigaciones sobre el tema. Su propuesta de desarrollo profesional de los orientadores (programa de formación y supervisión en el ejercicio de la profesión) puede ser de enorme oportunidad para las necesidades de nuestro contexto actualmente.

NOTAS

[1] Ibáñez, J. (1990). Perspectivas de la investigación social: el diseño de las tres perspectivas. En M. García Ferrando y otros, El análisis de la realidad social. Madrid: Alianza.

[2] Ver al respecto: Woolgar, S. (1991). Ciencia: abriendo la caja negra. Barcelona: Anthropos. Lizcano, E. (1993). La ciencia, ese mito moderno. Claves de la Razón Práctica, (32), 66-70.

[3] Consultar a este respecto la interesantísima obra de F. Di Trochio (1993). Las mentiras de la ciencia. Madrid: Alianza. 



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