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Louise
Gaudreau es profesora titular del Departamento de Educación
de la Université de Québec à Montréal (UQAM), donde imparte
materias como Metodología de Investigación, Evaluación de
Programas y Didáctica. Ha dirigido numerosos proyectos de
investigación vinculados con la evaluación de programas en ámbitos
como la formación de adultos, el impacto de la escolarización en
contextos desfavorecidos y en el medio comunitario, la mediación o
la formación de médicos y educadores para intervenir en la
prevención del SIDA.
Évaluer
pour évoluer (“Evaluar para evolucionar”) es una serie de
dos libros encargados por el Consejo Escolar de Montreal (Québec
– Canadá), que tiene el objetivo de formar a los directores de
centros, a los orientadores y asesores pedagógicos y al profesorado
de primaria y secundaria en general en conceptos y técnicas
fundamentales de evaluación de programas. El gobierno de la región
de Québec pretende que la evaluación de programas se integre en la
dinámica cotidiana del contexto escolar, pero es consciente de que
existen dos barreras fundamentales para ello: el desconocimiento de
la metodología evaluativa, y la reticencia que puede provocar la
evaluación. Con el objetivo de abordar estas dos cuestiones, se
diseña e implementa un proyecto de formación dirigido por la
profesora Louise Gaudreau,
con dos finalidades específicas:
-
Crear actitudes positivas ante la evaluación entre el
profesorado, los directores escolares y los orientadores y
asesores educativos.
-
Aportar una formación básica sobre evaluación de
programas que les permita dirigir sus propios proyectos de
evaluación en sus centros, a través de sesiones de formación
y de la edición de un material específico: el que aquí se
presenta.
Aunque
el proyecto se dirige específicamente a los centros de contextos
desfavorecidos, por ser ésta una de las líneas maestras del
Consejo Escolar como institución, tiene un planteamiento
generalista, de modo que se diseña para se implementado en todos
los centros educativos del ámbito de Montreal.
La serie Évaluer pour évoluer consta de dos volúmenes:
Los dos libros se estructuran en tres partes:
-
En
la primera, se presentan algunos contenidos teóricos generales,
sobre el proceso de evaluación o sobre indicadores y criterios,
según el volumen.
-
La
segunda y la tercera constituyen el núcleo fundamental de libro
y se desarrollan paralelamente. Haciendo uso de un esquema muy
pormenorizado (que recoge, en un caso, las fases sucesivas de
desarrollo de una evaluación, y, en el otro, los distintos
conceptos implicados y usos de los indicadores y los criterios),
aprovecha incluso el formato físico del libro, de modo que:
-
En
las páginas pares (a la izquierda), bajo el epígrafe ¿Qué
es...? presenta de una manera clara y estructurada, pero
sucinta, los contenidos fundamentales vinculados a cada una
de las subetapas identificadas, o a los distintos aspectos
de los indicadores y criterios.
-
En
las páginas impares (a la derecha), bajo el epígrafe ¿Cómo
se hace / cómo se utiliza?, se aborda cómo llevar a
aplicación los contenidos de que se trate, utilizando para
ello numerosos ejemplos extraídos fundamentalmente de
proyectos evaluativos anteriores realizados en el contexto
de Montreal.
El pormenorizado esquema de desarrollo, la técnica utilizada
para presentar simultáneamente los contenidos conceptuales y
procedimentales, la sencillez con que se abordan y la abundancia de
ejemplos contribuyen a que la autora consiga, desde mi punto de
vista, el objetivo de ofrecer una formación básica sobre evaluación
de programas a los distintos implicados: equipos directivos,
orientadores y asesores escolares, y profesorado. El material ofrece
los elementos para conseguir vencen las reticencias de los
implicados hacia la evaluación, así como para que asuman
paulatinamente la dirección de ese proceso evaluativo.
No se trata de un libro de reflexión en profundidad sobre
investigación evaluativa ni de un manual universitario. Hay muchos
conceptos que sólo son presentados someramente y que, aunque se
ofrecen algunas claves para su utilización, necesariamente deben
ser completados con otros materiales (así, por ejemplo, tan solo se
dedica una página a qué es o cómo hacer la formulación de
objetivos del plan de evaluación, el muestreo, o el análisis de
datos cuantitativos). Pero la estructuración sistemática y la
claridad de la presentación hacen prever que, efectivamente, se
conseguirá el objetivo indicado por la propia autora de “contribuir
a instaurar, en el medio escolar, una “cultura” positiva de la
evaluación”.
Mª
Jesús Perales Montolio
Maria.J.Perales@uv.es
RELIEVE - Volume 8, n 1 |