Introducción.
La igualdad de oportunidad educativa ha sido un principio
clave del pensamiento democrático y de la justicia solidaria en las
sociedades capitalistas. Históricamente, uno de los principales
ejes de discusión ha girado en torno de su significado cuando se lo
aplica a los 'resultados educativos' (logros de aprendizaje),
en contraposición a los 'insumos
educativos. En los países desarrollados, razones ético-ideológicas
y al mismo tiempo instrumentales, han promovido durante décadas, el
desarrollo de técnicas de medición
de logros educativos y otros conceptos conexos
(coeficiente intelectual, aptitud), y de metodologías para el análisis
de sus determinantes, dando lugar a una de las más fructíferas
tradiciones de investigación empírica. Sus resultados han
mostrado, recurrentemente, la existencia de disparidades sociales en
los logros educacionales, alimentando continuamente la polémica
acerca de cuál es el grado de desigualdad que es razonable
considerar como violatorio al principio de igualdad de oportunidades
educativas.
En
términos generales, la respuesta a ese interrogante varía de
acuerdo a cuál sea el nivel educativo de referencia. Cuando el
logro se refiere al nivel mínimo (o umbral) de aprendizaje
adoptado y considerado por la sociedad como alcanzable y exigible
a todos sus miembros, cualquier disparidad significa
"desigualdad de oportunidad educativa". En los países
desarrollados ese umbral es la educación secundaria, cuya
universalización ya ha sido alcanzada. Pero, este no es el caso de
los países del Tercer Mundo. La evidencia empírica indica que ese
nivel escolar está por encima del umbral educativo universal efectivamente
conseguido.
Si bien Argentina ocupa una posición aventajada en comparación a la
mayoría de los países de América Latina, también está lejos de
alcanzar la efectiva universalización secundaria.
Ello es particularmente notorio cuando se presta atención al egreso
de la educación secundaria. Informaciones referidas a 1999 (SIEMPRO,2000)
indican que, si bien la cobertura neta secundaria de la población
de 13 a 17 años era relativamente alta -82%-, sólo el 45,7% de la
población de 18 a 24 año había completado la educación
secundaria.
En este caso, la respuesta al interrogante inicialmente planteado es
diferente: no toda desigualdad de aprendizaje viola el principio
de equidad. El camino tradicional para su tratamiento es el análisis
de las correlaciones entre el logro académico, por un lado, y
determinadas características del estudiante, como por ejemplo, su
origen social o su género, por el otro. Tal metodología permite conocer el
grado de (in)equidad educativa y simultáneamente, develar el peso
relativo que tienen los factores escolares y extra-escolares en la
determinación del aprendizaje escolar.
El presente trabajo se ubica en esa perspectiva. Su principal objetivo
es determinar el nivel y la forma de la (in)equidad de los logros
educacionales en Matemática y Lengua a la finalización del nivel
secundario de Argentina, utilizando como criterios de evaluación
el género, el origen social del estudiante (capital económico y
capital cultural familiar) y el contexto socioeconómico
escolar.
Los datos
utilizados para lograr ese objetivo general provienen del Censo
Nacional de Finalización del Nivel Secundario de 1998, realizado
por el Ministerio de Cultura y Educación de la Nación. Se utilizan
los resultados de las pruebas de Matemática y de Lengua y algunas
informaciones provenientes del cuestionario aplicado a los
estudiantes evaluados. Para el tratamiento de los datos se aplica la
técnica estadística "por niveles múltiples" (modelo
lineal jerárquico), con tres niveles de agrupamiento - Provincia,
colegio y estudiante.
El trabajo se
inicia enmarcando el tema de la desigualdad de logros académicos en
el enfoque de la teoría distributiva de la justicia (punto I); en
el punto II se realiza una breve revisión del tema en la tradición
de estudios empíricos en los países desarrollado y del Tercer
Mundo. A continuación, se expone la definición operacional del
concepto de equidad educativa (punto III), con base en el cual se
determinan los objetivos específicos y la metodología utilizada
(punto IV). En el punto V se exponen los principales resultados,
para finalmente, extraer algunas conclusiones (punto VI).
A.
Justicia y educación
La preocupación por la forma de la distribución
interindividual de valores socialmente relevantes es propio de las
llamadas teorías
solidarias de la justicia, en contraposición a la tradición de la filosofía utilitarista, más
atenta a la maximización de la suma (o el promedio) de los niveles
de bienestar o utilidad de los miembros de la sociedad. La teoría
de la justicia distributiva de Rawls (1979) es paradigmática. Asume
que, cuando evaluamos cualquier situación social, operan ciertos juicios
morales básicos, fundamentos de nuestra intuición moral.
Su principal axioma afirma que el hombre tiende a minimizar el máximo
perjuicio en una situación de incertidumbre y es ilustrado a través
de una situación original, donde las partes involucradas, en
un estado "pre-real", deben establecer los
principios que regulen la futura "vida real" en sociedad,
pero sin saber cuál será el punto de partida social de que
gozará cada una de ellas ni cuáles serán sus características
personales. Bajo esa situación inicial, que denomina "velo
de la ignorancia", y los supuestos de escasez moderada y búsqueda
exclusiva del interés propio ("circunstancias de la
justicia"), por un lado, y de la distinción entre acción
interesada y la moral ("coerción moral"), por el
otro, Rawls sustenta que las partes llegarán necesariamente a los
siguientes principios: todos tenemos igual derecho (i)
"al conjunto más amplio de libertades fundamentales iguales,
que sean compatibles con el conjunto de las libertades para
todos" (principio de igual libertad) y (ii) a las
posibilidades de acceso a las diversas funciones y posiciones (principio
de la igualdad equitativa de las posibilidades), que están
abiertas a todos y que implican desigualdades económicas y
sociales, (iii) sólo aceptables si son "para mayor
beneficio de los miembros menos aventajados de la sociedad" (principio
de la diferencia).
En esta formulación es posible distinguir resultados
(bienes básicos) y posibilidades como objetos de distribución.
Los primeros se refieren a diversos tipos de ventajas socio-económicas,
concebidas como las condiciones contextuales y los medios generales
necesarios para poder alcanzar el bien o estado de bienestar deseado
por el individuo (Rawls,1982:175). Las posibilidades,
en cambio, se refieren tanto a los bienes materiales que recibe un
individuo en condiciones de equidad como al acceso a la formación
(educación). La sociedad debe asegurar a todos sus miembros la
misma posibilidad de alcanzar los requisitos para ocupar las
posiciones más aventajadas en la estructura social. Dado que la
educación y su certificación aparece como una condición necesaria
en la casi totalidad de los casos, es responsabilidad de toda
sociedad justa asegurar para todos sus habitantes, a igualdad de talento y capacidades, y
deseos de utilizarlos, e independientemente de cualquier otro
criterio de discriminación (origen social, género, raza,
ubicación geográfica, etc), las mismas posibilidades de acceso
a los diferentes niveles de certificación del sistema educativo (Rawls,1979). Es decir, aquellos que
poseen un mismo grado de talento y capacidad y además, tienen la
misma voluntad de ponerlos en práctica, deberían tener las
mismas esperanzas de éxito o de vida, sin importar la ubicación
socioeconómica en que hayan nacido.
Así formulada, la propuesta conlleva otra dicotomía:
se trata de la igualdad en las posibilidades, pero no en las probabilidades.
Las aspiraciones y el decurrente esfuerzo del
individuo aparecerían como factores inobjetables. Las desigualdades
en la distribución de los logros educacionales debidas a ellos no
violarían los principios de la justicia distributiva, o sea, a
igualdad en la capacidad y el talento, las desigualdades debidas
a la aspiración o al esfuerzo serían legítimas. Entonces,
dada la igualdad de posibilidades, existen diferentes probabilidades
legítimas de acceder a posiciones privilegiadas.
Pero, por otro lado, el propio Rawls piensa que todas las
causas que estén más allá del control de la persona son
"arbitrarias desde un punto de vista moral" y no podrían
legitimar cualquier desigualdad. Entonces, las ventajas
proporcionadas por las dotes naturales no serían menos arbitrarias
moralmente que las ventajas provenientes de circunstancias sociales.
Más aún, se sabe que no solamente las aspiraciones sino
también el desarrollo del talento "natural"
dependen del medio sociocultural familiar. Por lo tanto, el reclamo
de que las perspectivas
de vida de aquellos con las mismas capacidades y aspiraciones
"no deben ser afectadas por su clase social" no puede
soslayar el hecho de que aquellas características son a su vez,
afectadas por el origen social. La verdadera igualdad de
oportunidades requeriría una igualación notable de las
circunstancias familiares. Igualar talento y aspiraciones
requeriría tal
intervención a nivel familiar que sería casi imposible hacerlo sin
violar un principio con mayor prioridad, el de la autonomía
familiar (la libertad de educar a los hijos). Por eso, la manera
de minimizar el problema, sin herir los principios de libertad, es a
través de la disminución del grado de la desigualdad económica y
social en la sociedad.
Educación primaria y justicia distributiva. Sin desconocer la imposibilidad fáctica de la perfecta igualdad
equitativa de las oportunidades, la dicotomía
posibilidad/probabilidad expuesta anteriormente, genera un
interrogante clave: ¿Qué debe entenderse por igual posibilidad
de acceso cuando el objeto es la educación (principio de la
igualdad equitativa de posibilidades)? ¿Existen competencias
escolares que deban ser apropiadas por todos los miembros de una
sociedad como condición necesaria para alcanzar la igualdad
inicial de posibilidades?
Desde una posición democrática, es necesario distinguir dos
niveles educativos: el primario (o general básico) y el
post-primario. Para Guttman (2001), sólo el desarrollo de una teoría
democrática de la educación puede fundamentar racionalmente los
objetivos de la educación primaria. Tal teoría debe ocuparse de la
"reproducción social consciente", es decir,
"la forma en que los ciudadanos adquieren (o deberían
adquirir) la potestad para influir en la educación que formará los
valores políticos, actitudes y formas de comportamiento de los
futuros ciudadanos."(30). Si el ideal democrático de la
educación es la "reproducción social consciente",
entonces, la educación primaria debe tener como objetivo el
desarrollo de la competencia deliberativa, moral y
racionalmente fundada, además de "ayudar a los niños a
aprender a vivir una vida buena /.../, al enseñarles el
conocimiento y la apreciación de la literatura, la ciencia, la
historia y los deportes" (73). En otras palabras, "todos
los niños deben aprender lo suficiente como para no sólo vivir una
vida mínimamente decente, sino también participar de forma
efectiva en los procesos democráticos mediante los cuales las
elecciones individuales son estructuradas socialmente" y por lo
tanto, se debe "evitar aquellas desigualdades que privan a
los niños de los logros educativos necesarios para participar en
los procesos políticos" (169).
Dos principios confluyen para definir el "estándar de
distribución democrática": (i) por el principio del umbral
democrático, "ningún niño puede ser privado de la
habilidad para participar efectivamente en el proceso democrático",
mientras que (ii) el principio de la autorización democrática
otorga a la institución democrática la posibilidad de decidir
"cuánta educación se debe ofrecer por encima del umbral
" (Guttman,2001:172). La extensión del umbral dependerá de
las condiciones particulares del país y es materia de decisión
democrática, pero las instituciones democráticas no disponen del
criterio moral "para decidir si se debe dar o no un nivel
adecuado de educación para todos los ciudadanos" (173), es
decir, "una vez establecido el umbral no quedaría espacio político
para la autoridad democrática discrecional" (174).
La educación básica, es decir, la transmisión de
las habilidades necesarias para la vida en sociedad democrática y
de las competencias básicas para poder aprender en el futuro se sitúa
y agota en el concepto de "igualdad equitativa de
posibilidades" como igualdad en los aprendizajes: todos
los individuos deberían tener asegurado el acceso a las
competencias básicas (aprendizaje), punto de igualación a partir
del cual podrían comenzar a diferenciarse educativamente de acuerdo
a sus méritos. Entonces,
cualquier desigualdad en el aprendizaje de las competencias básicas,
independientemente de su causa, podría considerarse como
violación del principio de igualdad equitativa de posibilidades.
La aceptación de esta deducción demanda la satisfacción de
los dos condicionales del mencionado principio: las distribuciones
desiguales de las capacidades cognitivas y del esfuerzo
(aspiración). El primer aspecto no presenta mayor obstáculo:
excluyendo algunas situación extremas, todos los individuos en una
sociedad son igualmente "educables" en las
competencias básicas. Por ello, la desigualdad en este nivel no sería
justificable ni siquiera por la desigual distribución de
capacidades innatas (dotes naturales).
Para el segundo aspecto - la voluntad del esfuerzo - el
propio Rawls ofrece una vía de reflexión a través de la distinción
entre el concepto de justicia y las concepciones de la
justicia. El concepto de justicia es universal y se refiere a la
inexistencia de una "distinción arbitraria" en la
atribución de derechos y deberes, al logro de un equilibrio
adecuado entre reivindicaciones opuestas correspondientes a ventajas
en la vida social. Pero, una sociedad cualquiera se diferencia de
otras, en realidad, por la definición que adopte de distinción
arbitraria o de distribución adecuada de las ventajas en
la sociedad, es decir, por la concepción
de justicia (Rawls,1979, sección 1). Veamos cómo
podemos aplicar esta distinción a la educación primaria.
Si una sociedad reconoce como distinción
arbitraria o conducente a una distribución inadecuada de
ventajas, a ciertas cualidades personales pre o extra-escolares
que están desigualmente distribuidas según estatus socioeconómicos
y que, sin embargo, la
escuela exige para lograr los aprendizajes básicos, entonces, una
parte importante de la variación del aprendizaje escolar podría
interpretarse como violación al principio de la "igualdad de
posibilidades", es decir, como injusticia social. El "acceso"
no se satisface por la mera permanencia en la escuela durante un
determinado período de tiempo, sino que comprende además, el
derecho a procesos educativos internos que atiendan a las
diferencias pre-escolares, incluidas las culturales. Los
procesos de enseñanza-aprendizaje no deben ser discriminatorios. El
estudiante tiene el derecho a que la sociedad en general, y la
escuela en particular, le ofrezcan la posibilidad real de
desarrollar su motivación y de esta forma, su disposición
al esfuerzo requerido por la propia escuela (derecho al
conocimiento). Las diferencias en la "voluntad de hacer un
esfuerzo", cultural y socialmente condicionadas, deben ser
atendidas por el sistema educativo como condición para igualar
los resultados (aprendizaje de las habilidades básicas).
Educación secundaria (posprimaria) y justicia distributiva.
Dado un punto hipotético de igualación en determinados
aprendizajes básicos (primaria), incluyendo no sólo conocimientos
y habilidades cognitivas, sino también aspiración y esfuerzo,
no toda desigualdad educativa de nivel post-primario violará los
principios de la justicia distributiva. Ahora la idea de probabilidad
es legítima, siempre y cuando sea consecuencia de ventajas
proporcionadas por las dotes naturales (capacidad y talento)
y la voluntad de emplearlas (aspiración y esfuerzo). El
principio de la no-discriminación (o no-exclusión) continúa válido,
es decir, la distribución de las probabilidades en los resultados
educativos del nivel secundario deben ser independientes de
cualquier otro criterio de discriminación (origen social, género,
raza, ubicación geográfica).
A
partir de esa idea de probabilidad, el análisis de los
determinantes sociales de los resultados educativos adquiere
sentido. Para ello, debe acudirse a los denominados "principios
distributivos vinculantes", preocupados por el
requerimiento de interrumpir o suprimir la "relación
entre dos variables" (Van Parijs,1992:213). Referido
a las condiciones socioeconómicas familiares del alumno, por
ejemplo, el principio distributivo vinculante "negativo"
reclama que el origen
social del estudiante no afecte la distribución de los resultados
educacionales. Tal formulación es generalizable, por un lado, a cualquier otro
factor de diferenciación social (género, raza, localización geográfica,
etc.) diferente al "mérito" (capacidad, talento,
esfuerzo)
y por el otro, a tres resultados
(probabilidad) educativos: (i) escolarización, (ii)
permanencia (años aprobados) y (iii) aprendizaje efectivo.
El
foco de interés específico del presente trabajo es justamente el
grado en que se viola el "principio vinculante
negativo" en el nivel secundario del sistema educativo
argentino. En el punto siguiente situamos este tema en relación al
concepto de "igualdad de oportunidad educativa" y en la
tradición de la investigación empírica a nivel internacional.
B.
Oportunidad educativa y antecedentes en la investigación empírica
.
La
existencia de una asociación estadísticamente significativa entre
origen social del estudiante y su logro escolar está
suficientemente probada por innumeras investigaciones realizadas a
los largo de las últimas cuatro décadas. El concepto de igualdad
de oportunidad educativa (IOE) tiene la virtud de vincular estos
resultados con los conceptos centrales de la filosofía política
expuesta anteriormente. Coleman fue uno sus principales promotores.
En
un estudio
seminal, Coleman et.alli. (1966) concluyeron que los insumos
escolares tenían poco o ningún efecto sobre las diferencias en el
desempeño escolar, es decir, las diferencias en los
resultados escolares se debían principalmente a la variación en el
origen social del estudiante. Esta constatación indujo a Coleman a
proponer que la efectiva igualdad de oportunidad implica "igualdad
en aquellos elementos que son efectivos para el aprendizaje"
(Coleman,1969:20) o en términos correlacionales, que poseen
capacidad predictiva sobre el logro. Pero, demostrada la
ineficacia de los insumos escolares (oferta), el planteo inducía a
prestar más atención a la igualdad en los resultados
(logros) como referente apropiado del concepto de IOE. Por otro
lado, los antecedentes familiares explicaron una proporción
altamente significativa de las diferencias en los logros; la
constatación de que el medioambiente familiar educacionalmente
favorable es encontrado más frecuentemente entre estudiantes
blancos que entre estudiantes negros, permite concluir que "las
diferencias de logros son inequidades de oportunidad por definición."
(21). En la situación ideal de la IOE "el medioambiente
familiar de los blancos (clase media) y el de los Negros (clase
bajas) no producirán efectos sobre el logro..." (23), en cuyo
caso, los rendimientos promedios de ambos sectores tenderían a ser
iguales.
Posteriormente,
Coleman (1975) cuestionó la viabilidad del concepto de IOE en sus
versiones extremas, sea como insumo o como resultado (27). La
igualdad en el resultado es imposible dada la fuerza del efecto de
las diferencias familiares. La igualdad de insumos (i)
desconoce las desigualdades justas (discriminación positiva)
y por otro lado, (ii) es compatible con muy poca o
ninguna escolarización. Debido a ello, reconceptualiza la IOE
refiriéndola a la "escuela pública efectiva que conduce en la
dirección de oportunidades adultas iguales (28) y por lo tanto,
debe "reducir las deficiencias (desventajas) que los niños
enfrentan en función de su primer medioambiente sin comprometer al
sistema educativo a un fin inalcanzable". (28). Propone
entonces, cambiar la condición de 'igualdad' por la de 'reducción
de la desigualdad', según la cual "la tarea de la escuela
es - al lado de incrementar las oportunidades para todos, a través
de lo que imparte - reducir el impacto desigualizante en la vida
adulta de aquellos diferentes medios ambientes."
(29). De esta forma, el concepto de IOE converge con el
"principio distributivo vinculante" derivado de la teoría
de la justicia distributiva, expuesto anteriormente (ver punto I).
Una investigación
de gran envergadura realizada a los pocos años (Jencks,1972),
confirmaba los hallazgos de Coleman, concluyendo que, en la
explicación del rendimiento escolar, lo más importante son las
características de los propios estudiantes, "todo lo demás -
recursos financieros de la escuela, sus políticas, las características
de los maestros - es o secundario o completamente irrelevante"
(256). Este tipo de conclusión
continuó dividiendo a los investigadores. Hacia finales de
los años ochenta, revisiones realizadas con
el uso de la técnica de meta-análisis se propusieron probar la
validez de algunos modelos de determinación del rendimiento (Walberg,1986;
Fraser et.alli.,1987), concluyendo que no hay un factor que se
sobreponga o que haga desaparecer totalmente los efectos de los
otros y por tanto, el rendimiento es explicable a través de una
compleja malla de (micro) factores que interactúan entre sí y
participan con una pequeña pero importante parcela en la explicación
de la variancia total . Los estudios parecen coincidir en que el
nivel económico familiar es menos relevante que otras
variables familiares, como por ejemplo, su capital cultural o sus
actitudes y comportamiento relacionados a la escuela (Ej. el grado
de involucramiento en los estudios de los hijos). Pero de todas
formas, el balance final de las investigaciones en los países
desarrollados es que los antecedentes familiares del estudiante se
asocian significativamente con el rendimiento y si bien su peso
relativo puede igualar a la de otros factores, difícilmente será
inferior.
Tercer Mundo. A mediados de la década del 70, una revisión de algunas investigaciones
(Alexander y Simmons, 1975) realizadas en países del Tercer Mundo
llegaba a las misma conclusión de Coleman y Jencks: los factores
relacionados al origen social del estudiante eran los más
relevantes. Sin embargo, basados en la revisión y crítica de los
estudios realizados con anterioridad y en sus propias
investigaciones, Heyneman (1976; 1980) y sus colaboradores (Heyneman
y Loxley,1982) concluyeron que los errores de medición, los
procedimientos metodológicamente cuestionables y la incorrecta
especificación de los modelos de rendimiento utilizados explicaban
la ambigüedad en los resultados obtenidos por las investigaciones
precedentes. La hipótesis básica de Heyneman fue que "cuanto
más industrializada es la sociedad, mayor será la probabilidad de
que el rendimiento escolar sea afectado por el ambiente socio-económico
del estudiante y otras variables no escolares" (Heyneman,1976:205).
Las sociedades menos industrializadas, en cambio, son más homogéneas,
los estudiantes están menos diferenciados por la aptitud lingüística
y la expectativa de escolarización es mucho más baja, y por lo
tanto, los antecedentes sociales de los estudiantes ejercen menos
influencia sobre el rendimiento. En esta situación, los insumos
escolares son "efectivos para el
aprendizaje" y por tanto, su igualación conduciría a la IOE,
contrariamente a lo establecido por Coleman para la sociedad
americana.
En América Latina, una revisión de alrededor de 100
investigaciones realizadas hasta inicios de la década de los años
noventa (Wolff, Schiefelbein y Valenzuela,1993), identificó los
factores que habían sido estudiados y cuáles de ellos mostraron
relaciones consistente con el rendimiento escolar. La conclusión
extraída por los autores está inspirada en los trabajos de
Heyneman ya mencionados. El estudio concluye que el "insumo
educativo contribuye a la adquisición de habilidades cognitivas,
independientemente de las características del medio familiar"
(28). Sin embargo, esta conclusión no está acompañada con la
indicación de cuántos de los estudios revisados controlaron
adecuadamente el factor socio-económico familiar y cuál fue su
participación relativa en la explicación de la variación de
rendimiento.
Sin
desconocer las críticas metodológicas y conceptuales más
detalladas a Coleman
y a Heyneman y colaboradores, interesa destacar dos objeciones
cruciales.
(i) En
primer lugar, respecto de las mediciones utilizadas. En los
países más desarrollados, altamente estratificados, es más fácil
producir indicadores de 'estatus familiar' con alta discriminación,
aumentando así la probabilidad de contribución explicativa
respecto al logro; los indicadores del sistema educativo, en cambio,
son más homogéneos, menos variables.
En los países del Tercer Mundo, la situación más probable es la
inversa. Para Lockheed, Fuller y
Nyirondo (1989) las conclusiones divergentes se producen cuando se
incluye sólo el aspecto material en la medición de
clase social, dejando afuera aspectos culturales, o al usar
mediciones que son apropiadas o confiables en los países del primer
mundo (educación, ocupación) pero no para los países en
desarrollo. Si estos aspectos se tienen en cuenta, se afirma, el
efecto del origen social sobre el rendimiento sería mayor.
(ii) En segundo lugar, respecto al método de análisis
utilizado. Comúnmente, se ha
empleado el "mínimo cuadrado ordinario", con el
cual no es posible diferenciar ni dimensionar apropiadamente los
efectos de las características grupales e individuales, así como
tampoco analizar sus interrelaciones. Esta exigencia es clave en los
estudios sobre rendimientos escolar, ya que éste es influenciado
simultáneamente por factores grupales (escuela, aula) e
individuales (aptitud, nivel socioeconómico, sexo, etc). Cuando esta distinción es explícitamente incluida a
través de los modelos lineales jerárquico o de niveles múltiples,
los resultados pueden sufrir cambios considerables (Riddell,1989;
1997).
En resumen, la estimación del grado
de inequidad educativa y de su distribución entre factores
escolares y extraescolares puede reflejar más el efecto de ciertos
condicionamientos metodológicos que la propia realidad bajo
estudio. Si la estimación de la IOE o del grado de violación del "principio
distributivo vinculante" incluye tanto factores
individuales (nivel socioeconómico, género) como contextuales
(composición social de la escuela), el uso de una técnica de análisis
que respete, sin sesgos, la estructura jerárquicamente agrupada de
los datos analizados se torna crucial.
El estudio del caso argentino resulta particularmente
interesante. Al mismo tiempo que la estratificación social compleja
("heterogeneidad social") fue alcanzada hace ya varias décadas,
existe una notable variación en la distribución de los recursos y
prácticas escolares ("heterogeneidad escolar"). Estudios
realizados para el nivel de educación primaria (Cervini,1999;2002)
han demostrado que las diferencias entre los rendimientos promedios
de las escuelas son notablemente altas - entre 44% y 52%
-, indicando que el uso de la técnica de análisis estadístico
"por niveles múltiples" no es sólo recomendable, sino
imprescindible.
C. Concepto
operacional de equidad educativa
Interesa aquí adoptar una definición operacional del
concepto de equidad educativa con relación al aprendizaje cognitivo,
cuyo indicador es el rendimiento o logro de aprendizaje (puntaje
bruto) obtenido por los estudiantes en pruebas estandarizadas.
El rendimiento varía de estudiante en estudiante. De la misma
forma, el rendimiento promedio de los colegios oscila,
al igual que lo hace el rendimiento promedio de las Provincias.
Entonces, la variación total del rendimiento se expresa como
una función de tres componentes: (i) la variación del
rendimiento de cada estudiante en torno al rendimiento promedio de
su colegio; (ii) la variación del rendimiento promedio de
cada colegio en torno al rendimiento promedio de todos los colegios
de su misma provincia y (iii) la variación del rendimiento
promedio de cada provincia en torno al rendimiento promedio del país.
Según ya fuera expuesto, conocer el grado de violación de
la IOE ("principio distributivo vinculante negativo"),
requiere estimar las correlaciones entre el rendimiento en la prueba
y cualquier variable, social o educativa, que estratifique los
resultados educativos, propia del alumno individual o del
agrupamiento escolar, y diferente de la aptitud (talento), del
esfuerzo y de la aspiración del alumno. Pero además, debe
incluirse dentro de aquel principio distributivo a la parte de los
efectos de la institución educativa y de la Provincia sobre el
rendimiento que nada le deben a un posible agrupamiento de
talento o de esfuerzo. Para
nuestro caso particular, entonces, la (in)equidad
educativa se define operacionalmente como la magnitud o intensidad
de la asociación entre rendimiento y origen social y género del
estudiante (Cuttance,1987), más el grado de variación inter-colegio
e inter-Provincia del rendimiento no debida al agrupamiento de
talento o esfuerzo. El origen social del estudiantes puede
desdoblarse en dos dimensiones: el capital económico y el
capital cultural; en este último, además, es posible
distinguir entre la forma "incorporada" y la
"objetivada".
A través de la técnica de análisis utilizada en este
trabajo (modelo de niveles múltiples) es posible, en primer
lugar, evaluar el 'efecto colegio' y el 'efecto Provincia' sobre
la distribución del rendimiento, es decir, si las variaciones de los
rendimientos promedios institucionales y provinciales son estadísticamente
significativas; en segundo lugar, determinar la fuerza
de la relación entre el rendimiento y las variables socioeconómicas
y el género, tanto en general como en cada uno de los niveles de
agregación (inequidad institucional e inequidad Provincial);
en tercer lugar, distinguir el efecto de tales factores en su forma individual (familia del estudiante) del
ejercido como "contexto".
Por otro lado, la forma positiva del "principio
distributivo vinculante" clama por la
distribución de los aprendizajes de acuerdo al "mérito"
(capacidad y esfuerzo). En este caso, el análisis empírico
consiste en determinar qué proporción de la desigualdad en el
rendimiento de los estudiantes se debe a los factores
"justos" (Ej. antecedentes académicos del estudiante).
En el presente estudio no se dispone de ninguna medición específica
de tales factores, pero se incluye un indicador "proxy":
el antecedente de repitencia de año, que
expresa en parte,
la capacidad o aptitud académica del alumno.
OBJETIVOS Y
METODOLOGIA
Objetivos.
Los propósitos del trabajo atienden al concepto de equidad
educativa expuesto anteriormente, en el marco de la teoría de la
justicia distributiva. Al finalizar el análisis se espera haber
respondido las siguientes preguntas, respecto de los logros en Matemática
y Lengua del secundario en Argentina:
1.
¿Cuál es el probable grado (máximo) de (in)equidad
producida por el agrupamiento escolar (inequidad institucional) y
provincial (inequidad geográfica)? Es decir, determinación del
'efecto escuela' y del 'efecto Provincia';
2.
¿Cuál es el grado de (in)equidad producido por
factores socioeconómicos y el género? ¿Cuál es el efecto de la
repitencia escolar? ¿Cuáles variables tienen más peso, las
individuales (familia) o las contextuales?
3.
¿El grado de (in)equidad educativa varía entre los
colegios y las Provincias?
Los
datos.
Se analizan datos que provienen del
Cuestionario del Alumno y de las pruebas de Matemática y de
Lengua aplicadas a los estudiantes del último año del secundario
durante el Censo Nacional de Finalización del Nivel
Secundario de 1998, realizado
por el Ministerio de Cultura y Educación de la Nación de
Argentina.
La evaluación se realizó a finales del año lectivo. Se incluyen
solamente los estudiantes que dieron las pruebas de Matemática y/o
Lengua y que además, hubiesen respondido el cuestionario
correspondiente. Finalmente, fueron excluidos los colegios
con información completa para menos de 10 estudiantes. Con estas
condiciones, el archivo de Matemática queda constituido por 161.054
estudiantes en 3.322 colegios y el de Lengua por 155.419 estudiantes
en 3.282 colegios.
Variables. Las variables individuales analizadas son:
a) Variables
criterio: puntaje (bruto) obtenido en sendas pruebas estandarizadas de Matemática (z_matema) y Lengua (z_Lengua);
b)
Capital económico:
·
(z_bienes): disponibilidad de 17 bienes de uso
durable y servicios en el hogar;
c)
Capital
cultural:
·
(z_educa): nivel educativo del padre y de la
madre;
·
(z_cultur): disponibilidad de libros en el
hogar;
·
(z_dida): disponibilidad de libros, fichas y
apuntes escolares;
d)
(femenino): género del estudiante (variable "dummy":femenino;
base: masculino);
e)
(repite):
repitencia del estudiante (variable "dummy" :repitente;
base: no repitente).
Todas las variables han sido estandarizadas, con excepción
de (femenino) y (repite).
Las variables contextuales (colegio y Provincia) del
nivel socioeconómico se forman con el promedio de cada variable
individual del estudiante, y las de género y repitencia se definen
como proporciones. El final de la sigla indica el nivel de
agrupamiento. La agregación a nivel colegio se indica como "col".
Así por ejemplo, (bien_col) es el promedio de (z_bienes)
en el colegio y (feme_col) es la proporción de estudiantes
del sexo femenino en el colegio.
Técnica de
análisis. Para el análisis de las relaciones entre el rendimiento y las
diferentes variables consideradas, se utilizó la técnica de
"análisis estadístico por niveles múltiples" (Aitkin y
Longford, 1986; Bryk
y Raudenbush,1992; Goldstein,1987).
Esta es una técnica correlacional adecuada para analizar
variaciones en las características de los individuos (Ej.
rendimiento en matemática) que son miembros de un grupo (Ej.
colegio) que a su vez, hace parte de otra agregación (Ej.
Provincia), o sea, mediciones que forman parte de una estructura agrupada
y jerárquica. La técnica permite la descomposición de la variación
de una variable (Ej. rendimiento) en sus componentes "dentro
del grupo" (intra-colegio; intra-Provincia) y "entre
grupo" ('inter-colegio'; 'inter-Provincia') y el análisis de
la asociación entre variables en esos diferentes niveles de
agregación.
El modelo se compone de una Parte
Fija, con los parámetros que definen una línea promedio para todos
los estudiantes de todos
los colegios de todas las Provincias, y de una Parte
Aleatoria, que muestra en
cada nivel de agregación, la estimación de la variación de los
parámetros determinados en la parte fija. La principal
ventaja de esta técnica es que modela
simultáneamente los diferentes niveles de variación (por
ejemplo, estudiante, colegio y Provincia), permitiendo, por tanto,
saber qué proporción de la variación del rendimiento escolar se
debe principalmente a características del estudiante, del
colegio y de la Provincia. Para estimar la probabilidad del efecto de las
variables se usa el test de la razón de máxima
verosimilitud.
Niveles de agregación.
Los datos permiten definir modelos con tres niveles de agrupamiento:
el estudiante (nivel 1), el colegio (nivel 2) y la
Provincia
(nivel 3).
Estrategia metodológica. El ordenamiento secuencial
del análisis responde a los objetivos propuestos y a la técnica de
análisis: se comienza con la partición de la varianza del
rendimiento por niveles (1º paso), para continuar modelando las
correlaciones entre el rendimiento y los indicadores individuales
del estudiante (2º paso); a continuación se agregan los
indicadores del contexto institucional (3º paso), y los referidos
al género y la repitencia (4º paso) para finalmente, sumar también
los indicadores del contexto provincial (5º paso). Finalmente (6º
paso), se analizan las variaciones de la (in)equidad educativa
a nivel institucional y provincial.
RESULTADOS Y ANÁLISIS
A. Las
desigualdades en la escolarización y la permanencia.
En
Argentina ya se ha logrado la escolarización universal en la
educación primaria, al menos si se consideran sólo los primeros 7
años de educación. Este
no es, sin embargo, el caso para la educación secundaria.
En un análisis de datos estadísticos recientes (SIEMPRO, 2000),
provenientes de un relevamiento
muestral urbano,
se informa que la cobertura total secundaria de la población de 13
a 17 años es de 82%,
pero distribuida muy desigualmente: mientras que para el 1º quintil
de ingreso ("el 20% más pobre") apenas sobrepasa el 70%,
en el último quintil ("los más ricos") es superior a
97%. Además, de la población más pobre de 15 a 24 años que había
comenzado el colegio secundario, casi el 30% lo abandonó sin
terminarlo, situación que alcanza a sólo el 6,6% de la población
más favorecida económicamente. Como consecuencia, el 24,4% de los
jóvenes de 18 a 24 años en el 1º quintil han completado la
secundaria, porcentaje que llega al 76% entre esa población en el
quintil de más alto ingresos.
B. Las
desigualdades en el rendimiento
Las
desigualdades de las tasas de escolarización y permanencia del
secundario tornan evidente que el análisis de la distribución de
los aprendizajes entre los estudiantes del último año de ese nivel
supone un alto grado de selectividad socioeconómica, más específicamente,
económica. Seguramente, cierta proporción de los que no están
deberían estar si se atendiese exclusivamente a su
capacidad, talento, aspiración o aún, predisposición para el
esfuerzo. En consecuencia, la inequidad en la distribución de los
rendimientos debe considerarse sólo una parte de la inequidad
educativa total en el nivel secundario del sistema educativo
argentino.
1º paso: Partición
inicial de la varianza en los tres niveles de agregación
(modelo "vacío"). Se
estiman la variación alrededor de la media global del rendimiento
(Parte fija) y simultáneamente,
las variaciones en cada nivel de agregación (Provincia,
colegio y estudiante) (Parte aleatoria). ), sin ningún predictor
("modelo vacío"). Los resultados de este paso
permiten responder provisoriamente al primer objetivo.
Para
calcular el rendimiento promedio global y las tres variaciones ('inter-Provincia',
'inter-colegio' e "inter-estudiante"), se regresa el
rendimiento de cada estudiante (rendijk)
sobre una constante (cons) que asume un valor = 1 para todos
los estudiantes. Si se toman como ejemplo los resultados en Matemática,
formalmente la operación se expresa así:

donde
z_matemaijk es el rendimiento (estandarizado) en
Matemática del estudiante i
en el colegio j de la Provincia k; (cons) es una constante igual a 1; ß0 es el
rendimiento promedio estimado (Parte
fija); e0ijk es el "residuo" a nivel
estudiante (nivel 1), para el i-ésimo
estudiante en el j-ésimo
colegio de la k-ésima
Provincia; m0jk
es
el residuo a nivel colegio (nivel 2), para el j-ésimo
colegio de la k-ésima
Provincia, y n0k
es el residuo de nivel 3 (Provincia). Las últimas tres variables (e0ijk,
m0jk
y
n0k)
son cantidades aleatorias,
con una media=0, no correlacionadas y con distribución normal (Parte
aleatoria). Por lo tanto, podemos estimar sus varianzas,
indicadas como se,
sm
y
sn,
respectivamente, quedando así especificadas
las proporciones de la variación total del rendimiento que se deben
a las diferencias entre las Provincias, entre los colegios y entre
los estudiantes. Obsérvese que la suma de las proporciones
sobrepasa levemente a la unidad (1,039); esto se debe a las
fluctuaciones de muestreo. Las
dos primeras representan principalmente, aunque no
exclusivamente, el peso que tienen las características grupales en
la explicación de las variaciones totales del rendimiento escolar
en Matemática. El valor del test de máxima verosimilitud es
374049,3.
De
los resultados (Cuadro 1) se infiere que:
a)
La
varianza 'inter-Provincia'
de los puntajes promedios provinciales resultó estadísticamente
significativa, es decir, las Provincias se diferencian significativamente entre sí respecto del
nivel de rendimiento que alcanzan sus alumnos hacia el final del
nivel secundario. La variación detectada debe entenderse como una consecuencia
de la selectividad geográfica o regional del sistema
educativo. Nótese que tal segmentación es más pronunciada en
Matemática (13,4%) que en Lengua (10,2%); es decir, los
resultados obtenidos por los estudiantes en Lengua son regionalmente
más homogéneos que los de Matemática;
|
1.
Distribución
porcentual de la variación del rendimiento por materia, según
nivel de agregación |
| Nivel
de agregación |
Matemáticas |
Lengua |
| Provincia |
13,4
|
10,2
|
|
(err.std.) |
(0,044)
|
(0,034)
|
| Colegio
|
34,6
|
32,8
|
|
(err.std.)
|
(0,009)
|
(0,009)
|
| Estudiante
|
55,9
|
62,4
|
|
(err.std.) |
(0,002)
|
(0,002)
|
|
Total
|
103,9
|
105,4
|
b)
La varianza 'inter-colegio'
de los puntajes promedios de los colegios es altamente
significativa. Alrededor del 34,6% de la variación del rendimiento
en Matemática y del 32,8% en Lengua se debe a diferencias entre los
establecimientos educativos. Es decir, los
colegios se diferencian significativamente entre sí respecto al
nivel de aprendizaje que alcanzan sus egresados.
Alrededor de un tercio de las desigualdades en los niveles de
aprendizaje finales de Matemática y Lengua son atribuibles a la
existencia de una fuerte segmentación
institucional en la educación secundaria;
c)
Finalmente,
la variación "entre-estudiante"(o intra-colegio) constituye
casi el 56% de la variación total del rendimiento en Matemática y
más del 62% de la de Lengua. La mayor variación en Lengua
significa que, en general, los estudiantes de un mismo colegio
tienden a obtener aprendizajes más homogéneos en Matemática.
En resumen, los resultados obtenidos permiten inferir que
vivir en una Provincia o asistir a un colegio determinado implica
una mayor (menor) probabilidad de acceder a un nivel de aprendizaje
significativamente más alto (bajo) que el esperado en otras
provincias y/o colegios. Se observó además, que el mayor peso en
las desigualdades se debe a las instituciones educativas.
Aparentemente, entonces, la
segmentación institucional es mucho más acentuada que las
diferencias provinciales.
2º
paso: Rendimiento y origen social del estudiante: indicadores
individuales.
Ahora se determina el grado de inequidad educativa debido al origen
social del estudiante individual, es decir, se evalúa el grado de
asociación del rendimiento con cada medición individual de nivel
socioeconómico, actuando todas ellas simultáneamente. Para
ello, se debe incluir a todos los indicadores en el modelo "vacío"
y analizar las estimaciones que resulten para cada uno de ellos. Los
resultados (Cuadro 2) permiten concluir que:
a)
El indicador de capital económico (z_bienes)
no es estadísticamente significativo en Lengua y, aunque en Matemática
sí lo es, su magnitud es claramente reducida;
b)
En cambio, los tres indicadores de capital cultural
son nítidamente significativos, es decir, cada uno de ellos tiene
un peso propio, sugiriendo que indican aspectos
diferenciables en la explicación de las diferencias en el nivel de
aprendizaje. Nótese que (z_libros) es el de mayor peso en
ambas materias;
c)
El efecto del conjunto de indicadores se detecta
principalmente por el descenso de la variación 'inter-colegio'
no-explicada: de 34,6% y 32,8% en los modelos "vacíos" de
Matemática y Lengua, a 29,5% y 27,2%, respectivamente;
| 2.
Efecto
de los indicadores socio-económicos individuales del alumno
y variación (%) no explicada en cada nivel de
agregación. |
|
Indicadores
|
Matemáticas
|
Lengua
|
|
Estimación
|
Error
estándar
|
Estimación
|
Error
estándar
|
|
Modelo
Vacío
|
374049,3
|
377610,7
|
|
z_bienes
|
0,009
|
0,002
|
ns
|
----
|
|
z_educa
|
0,076
|
0,003
|
0,064
|
0,003
|
| z_libros
|
0,081
|
0,002
|
0,104
|
0,002
|
| z_dida
|
0,022
|
0,002
|
0,063
|
0,002
|
|
Nivel
|
|
|
|
|
|
Provincia
|
10,8
|
0,036
|
7,3
|
0,025
|
|
Colegio
|
29,5
|
0,008
|
27,2
|
0,007
|
|
Estudiante
|
54,8
|
0,002
|
60,7
|
0,002
|
|
Test
|
370282,7*
|
372854,8*
|
|
(*)
Prob.≤ 0.001
|
d) La variación estimada
para el nivel de Provincia también ha experimentado un descenso
importante en ambas Materias.
De
(a) y (b) se infiere que la inequidad en la distribución de saberes
escolares secundarios está más relacionada con la distribución
del capital cultural que con el económico. De (c) y (d) se infiere
que indicadores definidos a nivel
individual del estudiante producen efectos casi exclusivamente
en un nivel de agregación superior, es decir, en las desigualdades
de rendimiento 'inter-colegio' e 'inter-Provincia'. Esto sugiere
que la composición de los grupos de estudiantes (colegios) respecto
de los indicadores socioeconómicos no es exactamente idéntica en
todos ellos y que una parte substancial de la variación del
rendimiento se relaciona con tal diferencia de composición. Se
puede adelantar la conclusión de que este comportamiento de los
datos refleja, de hecho, la fuerte segmentación social del
sistema educativo argentino.
3º
paso: Rendimiento, origen social del estudiante y contexto socioeconómico
institucional.
En este paso se evalúa el grado de asociación de cada medición
individual y contextual (institución) con el rendimiento,
actuando simultáneamente. Para ello, a los modelos expuestos
en el Cuadro 2 se les incorporan los indicadores del contexto
institucional. Los resultados se presentan en el Cuadro 3:
a)
el indicador (z_bienes) ahora se muestra no
significativo también en Matemática;
b)
la medición del contexto económico (bien_col)
tampoco es significativo en ambas materias;
c)
todos los indicadores individuales y contextuales del capital
cultural son significativos y es posible identificar el efecto
propio de cada uno de ellos;
d)
el indicador con
mayor capacidad predictiva en ambas materias (libro_col) se
refiere al contexto,
comportamiento que tiende a confirmar la hipótesis de una pronunciada
segmentación cultural en la distribución de los aprendizajes
secundarios;
|
3. Estimaciones del efecto y error estándar
de los indicadores socioeconómicos individuales y
contextuales, y de la variación no explicada del
rendimiento en cada nivel de agregación. |
| Indicadores |
Matemáticas
|
Lengua |
|
Estimación
|
Error
estándar
|
Estimación
|
Error
estándar
|
|
z_bienes
|
ns
|
----
|
ns
|
-----
|
z_educa
|
0,070 |
0,003
|
0,056
|
0,003
|
|
z_libros
|
0,078
|
0,002
|
0,099
|
0,002
|
|
z_dida
|
0,021
|
0,002
|
0,063
|
0,002
|
| |
|
|
|
|
|
bien_col
|
ns
|
----
|
ns
|
----
|
|
educ-col
|
0,063
|
0,024
|
0,052
|
0,019
|
|
libro_col
|
0,177
|
0,021
|
0,233
|
0,017
|
|
dida_col
|
0,069
|
0,009
|
0,055
|
0,009
|
|
Nivel
|
|
|
|
|
| Provincia
|
4,0
|
0,014
|
1,4
|
0,008
|
| Colegio
|
22,3
|
0,006
|
19,9
|
0,006
|
| Alumno
|
54,8
|
0,002
|
60,7
|
0,002
|
|
Test
|
369400,6*
|
371885,7*
|
|
(*)
Prob.≤ 0.001 |
e)
el nivel educativo de los padres, tanto individual
como contextual, es mejor predictor de los rendimientos en Matemática
que en Lengua, mientras que con los indicadores de 'acceso a bienes
culturales' prácticamente sucede lo contrario;
f)
el conjunto de indicadores ha conseguido que la variación 'inter-colegio'
descienda de 34,6% y 32,8% en los modelos "vacíos" de
Matemática y Lengua, a 22,3% y 19,9%, respectivamente, lo cual
significa que estos indicadores 'explican' alrededor del 35% de las diferencias
de rendimiento promedio en Matemática entre los colegios y casi el
40% de las referidas a Lengua;
g)
asimismo, las variaciones 'inter-Provincia' no-explicadas han
descendido a 4,8% en Matemática y son prácticamente
no-significativas en Lengua.
En
resumen,
la principal fuente de inequidad en el aprendizaje de los saberes
escolares del secundario es el capital cultural y tal
inequidad se procesa principalmente a través de la segmentación
cultural institucional y regional. Es posible distinguir claramente
los efectos de las dos formas del capital cultural (capital
'incorporado' y 'objetivado').
Pero por otra parte, en ambas materias la variación del rendimiento
promedio de los colegios y las Provincias continúan
siendo significativa. Si bien las desigualdades de
capital cultural (individual y contextual) explican una gran parte
de las diferencias en los rendimientos promedios institucionales,
mayores son las desigualdades que han quedado sin explicar - 22,3%
en Matemática y 19,9% en Lengua. Una parte de ellas se debe
seguramente a la heterogénea distribución institucional y
provincial de factores escolares eficaces, fuentes también de
injusticia distributiva educativa.
4º
paso: Rendimiento, género y antecedentes académicos.
Corresponde ahora, evaluar las relaciones del género y del
antecedente de repitencia del estudiante con el rendimiento en ambas
materias. Para ello, procedemos a incluir en los modelos anteriores
(Cuadro 3) las dos mediciones correspondientes, en sus formas individual
- (femenino) y (repite) -, tratadas con la técnica
de variable "muda" ("dummy"), y contextual (proporción
de mujeres y repitientes). Los resultados de esta operación
(Cuadro 4) indican que:
|
4. Estimaciones del efecto y error estándar
de los indicadores socioeconómicos individuales y
contextuales, del género y la repitencia, y de la variación
no explicada del rendimiento en cada nivel de agregación.
|
|
Indicadores
|
Matemática
|
Lengua
|
|
Estimación
|
Error
estándar
|
Estimación
|
Error
estándar
|
|
z_bienes
|
ns
|
----
|
ns
|
-----
|
|
z_educa
|
0,060
|
(0,002)
|
0,059
|
(0,003)
|
|
z_libros
|
0,076
|
(0,002)
|
0,096
|
(0,002)
|
|
z_dida
|
0,022
|
(0,002)
|
0,035
|
(0,002)
|
|
femenino
|
-0,058
|
(0,004)
|
0,233
|
(0,005)
|
|
repiten
|
-0,231
|
(0,005)
|
-0,263
|
(0,005)
|
|
|
|
|
|
|
bien_col
|
ns
|
----
|
ns
|
----
|
|
educ-col
|
ns
|
----
|
ns
|
----
|
|
libro_col
|
0,173
|
(0,020)
|
0,183
|
(0,019)
|
|
dida_col
|
0,050
|
(0,009)
|
0,046
|
(0,008)
|
|
feme_col
|
-0,063
|
(0,008)
|
0,025
|
(0,007)
|
|
repi_col
|
-0133
|
(0,009)
|
-0,111
|
(0,008)
|
|
Nivel
|
|
|
|
|
|
Provincia
|
0,048
|
(0,017)
|
0,021
|
(0,008)
|
|
Colegio
|
0,193
|
(0,005)
|
0,168
|
(0,005)
|
|
Alumno
|
0,539
|
(0,002)
|
0,585
|
(0,002)
|
|
Test
|
366529,3*
|
365731,0*
|
|
(*)
Prob.≤ 0.001
|
a)
las
mujeres obtienen más bajos rendimientos que los hombres en Matemática;
sucede lo contrario en Lengua. Aunque ambas distancias son estadísticamente
significativas, la de Lengua es notablemente más pronunciada;
b)
en cambio, el indicador de 'historia académica' (repitencia) del
estudiante individual tiene un efecto fuerte y similar en ambas
asignaturas;
c)
la expresión contextual de ambas variables adicionan una
contribución propia a la explicación de las desigualdades en el
rendimiento en ambas materias y en el mismo sentido que los
indicadores individuales: a mayor proporción de repitientes en el
colegio, menores rendimientos promedio y a mayor proporción de
mujeres más bajos rendimientos promedios en Matemática y más
altos en Lengua;
d)
al incluir la repitencia, las estimaciones de los indicadores
de capital cultural experimentan, en general, un descenso leve y
continúan siendo estadísticamente significativas; es decir, el
capital cultural ejerce un efecto directo significativo sobre
el rendimiento, adicional al que puede estar ejerciendo a través de
la repitencia del estudiante;
e)
se verificó una excepción a esa tendencia general: con la
inclusión de la 'proporción de repitientes' (repi_col) se
desvanece el efecto del nivel educativo contextual (educ_col).
Entonces, los efectos de ambas mediciones contextuales sobre el
rendimiento se superponen; la proporción de estudiantes repitientes
acompaña al 'capital cultural incorporado' contextual y el efecto
de éste se efectiviza a través de los 'antecedentes académicos'
contextuales;
f)
finalmente, se observa que las nuevas variables han
ocasionado descensos principalmente en la varianza no-explicada del
nivel colegio; de esta forma, vuelve a manifestarse el carácter
segmentado del sistema educativo secundario.
5º
paso: Rendimiento y contexto provincial. En este paso se verifica si los indicadores
expresados como promedios provinciales dan cuenta de la varianza
residual a nivel Provincia. Para ello se los incluyó en el modelo
anterior y se evaluaron los cambios acontecidos. Se constató que (i)
tanto el indicador económico (bie_prov), como el de
nivel educativo (edu_prov) no son explicativos de las
diferencias interprovinciales; (ii) los indicadores de
'capital cultural objetivado' son predictores estadísticamente
significativos cuando actúan individualmente; (iii) pero,
actuando conjuntamente, el indicador 'posesión de libros en el
hogar' es más influyente en Lengua, mientras que para Matemática,
el más importante es el referido a los textos escolares. La adición
de estos efectos produce una caída de la variación 'inter-Provincia'
a 1% en Lengua y a 2,1% en Matemática. Es decir, el conjunto de
indicadores analizados en este trabajo "explican" prácticamente
la totalidad de las diferencias de rendimiento promedio entre las
provincias del país, tanto en Lengua como en Matemática. Con
este último análisis se completa la respuesta a la segunda
pregunta de investigación.
6º
paso: Aleatorización del efecto del capital cultural.
Hasta aquí se ha supuesto que la intensidad de la asociación entre rendimiento y
los factores estudiados es similar en todos los colegios. Sin
embargo, ella puede variar, es decir, pueden existir diferencias en
el grado de (in)equidad institucional, reflejando
disparidades en la capacidad institucional para compensar el efecto
del origen sociocultural del estudiante sobre su aprendizaje. Para
evaluar esta posibilidad se debe permitir que aquella correlación
varíe, es decir, se debe aleatorizar el efecto a nivel
colegio. En el Cuadro 5 se presentan los resultados en el test de máxima
verosimilitud:
a)
los efectos de todos los indicadores varían
significativamente entre colegios; entonces, la multiplicidad de
espacios institucionales está caracterizada por diferencias
notables en la capacidad redistributiva;
b)
la diferencia hombre/mujer es la que más varía, tanto en
Matemática como en Lengua (en ambas asignatura posee el menor valor
del test);
c)
el
efecto de los indicadores con mayor poder "explicativo"
(posesión de libros en Lengua y de los textos didácticos en matemática)
es el más homogéneo a lo largo del conjunto de instituciones.
|
5. Valor del test de máxima
verosimilitud para modelos con aleatorización a nivel colegio
|
|
Indicadores
|
Test de máxima verosimilitud
|
|
Matemática
|
Lengua
|
|
Modelo final
|
366516,6
|
365718,9
|
|
femenino
|
366045,4
|
365133,3
|
|
z_educa
|
366294,9
|
365578,3
|
|
z_libros
|
366379,7
|
365644,3
|
|
z_dida
|
366433,1
|
365560,6
|
Conclusiones
La
fuerza de la asociación entre el origen social del alumno o su género,
por un lado, y el acceso y/o permanencia escolar, por el otro,
denuncia el grado de injusticia educativa existente en un país. En
Argentina, la escolarización y permanencia universal en el nivel
secundario no parece alcanzable a corto plazo. Los 'excluidos' son
los sectores más pobres de la sociedad. Sobre esta exclusión poco
o nada puede pedírsele al sistema educativo. A ella debe
responderse con políticas macroeconómicas y sociales adecuadas.
Pero la injusticia educativa, como negación del principio
distributivo vinculante o de la igualdad de oportunidad educativa,
también se encuentra entre los 'incluidos'. A través del análisis
de los datos del Censo Nacional de Finalización del Nivel
Secundario de 1998 se pretendió develar su importancia,
determinando los niveles de desigualdad en los aprendizajes de Matemática
y de Lengua debidos (i) al agrupamiento escolar y provincial
y (ii) a la incidencia de factores socioeconómicos
extra-escolares.
i.
En base a una revisión de más de 40 investigaciones
recientes, realizadas en
diferentes países del Tercer Mundo y que han usado la técnica de
modelos lineales jerárquicos' (niveles múltiples), Riddell (1997)
concluye que con mayor frecuencia las diferencias "entre
colegios" son menores que las disparidades "entre
estudiantes", es decir, "la influencia del hogar es mayor
que la de la escuela" (185).Para el nivel secundario, el
promedio de las diferencias "entre estudiantes" estimadas
es levemente inferior a 55% para Matemática y alrededor del 60% en
Lengua. Los datos analizados para el caso Argentino se ajustaron nítidamente
a esta tendencia general.
ii.
Los datos permitieron determinar las variaciones del
rendimiento "entre Provincia y "entre colegio". A
través de sus comportamientos se infiere que las probabilidades
de aprendizaje en el nivel secundario están más
fuertemente vinculadas a la institución educativa a la que
se accede que a la
Provincia en que se vive.
iii.
No es el capital económico de la familia del alumno o
del contexto escolar el que más importa a la hora de dimensionar la
injusticia en la distribución de los aprendizajes. Ese capital
define la inclusión-exclusión inicial, es decir, determina las
probabilidades de acceso y permanencia. A partir de allí, es el capital
cultural familiar y contextual el que moldeará el perfil de la
distribución del logro escolar. Y dentro de este acotamiento, más
importante que el "volumen" de capital cultural
'incorporado' es su activación (Lareau,1987),
indicada indirectamente por la posesión de capital cultural
objetivado y relacionado al sistema educativo.
iv.
El análisis de los datos demostró que la incidencia de
la 'herencia cultural familiar' del alumno individual opera a través
del agrupamiento en instituciones escolares. No es observando cada
colegio o cada aula que se tornará más evidente la relación entre
'capital cultural' y éxito escolar. Los 'culturalmente iguales'
tienden a estar institucionalmente juntos y por tanto, sus
diferencias de logro deben ser explicadas por otras características
personales. Consistentemente, los indicadores del 'contexto
cultural institucional' muestran
una capacidad predictiva del rendimiento notablemente mayor que sus
homónimos del alumno
individual. En otras palabras, la injusticia educativa opera
principalmente a través de la segmentación sociocultural del
entramado institucional.
v.
Al mismo tiempo, y sin alterar la validez de la conclusión
anterior, se observó que el grado de equidad institucional varía
significativamente: los colegios difieren respecto del grado en
que el origen social del estudiante incide en la distribución de
los aprendizajes; algunos consiguen 'compensar' las
desigualdades de origen de sus estudiantes más eficazmente que
otros.
vi.
Pero, una proporción importante de la desigualdad
educativa total - alrededor del 18% - se debe a otros tipos de
factores. Parte de esa inequidad podría provenir del efecto de
factores propiamente escolares, alterables y pasibles de ser
distribuidos equitativamente. Y de esta posibilidad, el sistema sí
tiene responsabilidad pública. De allí la importancia de
investigarlos. Las diferencias inter-provinciales parecen no merecer
esta atención: fueron casi totalmente explicadas por las
diferencias en su composición sociocultural.
vii.
La diferenciación de género en los niveles de
aprendizaje confirma las constataciones recurrentemente encontrada
en los estudios internacionales: la mujeres logran mejores niveles
en Lengua y los hombre en Matemática. Fue probado, sin embargo, que
esa distancia es visiblemente más abultada en Lengua, a favor de
las mujeres, que la existente en Matemática a favor de los hombres.
Al igual que lo registrado para el capital cultural,
el grado de equidad institucional respecto al género varía
significativamente: los colegios difieren respecto al grado en
que el género del estudiante incide en la distribución de los
aprendizajes, es decir, en algunos, la distancia hombre/mujer es
menor que en otros.
En
Argentina, la cobertura de la educación media ha continuado
creciendo durante la última década, a pesar de una alteración
regresiva en la distribución del ingreso y un aumento consecuente
en los niveles de pobreza. Esas condiciones, agravadas por las
restricciones en los recursos públicos disponibles (menor gasto per
capita), conducen a una expansión de la oferta que reproduce y
consolida la injusticia
educativa por medio de la segmentación institucional. Es decir, los
nuevos ingresantes, población proveniente de estratos anteriormente
excluidos, son incorporados en un sistema que distribuye
desigualmente las probabilidades de aprendizaje. Es probable que
este proceso de segmentación se haya realizado y continúe haciéndose,
a través de tres mecanismos interrelacionados de estructuración:
la diferenciación público/privado, las pronunciadas diferencias
institucionales en infraestructura y recursos didácticos y la
fuerte homogeneidad en la composición social y cultural de los
colegios, en base a diferentes niveles de segregación residencial.
En futuros estudios se intentará conocer cuál es el peso relativo
de cada uno de estos factores de segmentación.
Según
un documento reciente editado por la CEPAL (Ocampo, 2000), la expansión de la educación
secundaria "eleva la competitividad sistémica del conjunto de
la sociedad" ya que posibilita la incorporación del progreso técnico
y "el uso intensivo de la información y el conocimiento"
(110), y la forma económicamente más conveniente de realizar esa
expansión es a través de la "inversión educacional oportuna,
es decir, realizada en el período de edad correspondiente"
(110). Entre los grandes desafíos actuales, figuran no sólo
"llegar dentro de los plazos más cortos posibles a una
cobertura universal de la educación secundaria" sino también
"promover una reforma educativa que permita igualar las
oportunidades de acceso a una educación de calidad..." (95).
La crudeza de los datos analizados indican que para poder caminar en
ese sentido se necesita una "segunda ola democratizadora"
pero que altere radicalmente tanto el esquema de prioridades en la
asignación de los recursos públicos, permitiendo la implementación
de políticas compensatorias con discriminación positiva, como las
prácticas institucionales y pedagógicas vigentes. Dada la fuerte
segmentación institucional es evidente que tales políticas serán
más efectivas si se operacionalizan en base a una rigurosa selección
de unidades educativas. La ausencia de políticas activas en ese
nivel educativo no sólo retardará su universalización, sino que
al alcanzarla, el perfil de la inequidad educativa se habrá
agravado aún más.
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Se trata del acceso a los siguientes bienes básicos: los
poderes y prerrogativas adheridas a las funciones, los ingresos
y las riquezas, y las bases sociales del respeto por sí mismo
(prestigio y reconocimiento).
Las libertades fundamentales, aunque bienes básicos, no son materia
de distribución: todos los individuos deben tenerlas por igual.
Ellas son la libertad política, de expresión, de reunión, de
conciencia, de pensamiento, de propiedad y la protección contra
la detención arbitraria y el secuestro.
El fundamento último de este principio de no-exclusión es que los niños
de hoy serán los adultos de mañana, quienes deberán deliberar
y decidir entre "concepciones competitivas de buena vida y
buenas sociedades" (Guttman,2001:68). Si alguna minoría o
sector social es excluido no tendrá la capacidad deliberativa
cuando adulto y por tanto, estará excluido de las
deliberaciones cuyos resultados afectan su propia vida y la de
sus descendientes.
La forma "positiva" del principio constituye una
generalización para cualquier variable bajo análisis y asegura
la distribución de los aprendizajes de acuerdo al mérito
("a cada uno según su mérito o capacidad").
Queda totalmente fuera de nuestro análisis la distribución de
probabilidades de las posiciones ocupacionales, es decir, la
relación entre origen social, credencial educativa y destino
ocupacional.
En el trabajo se observa que en 49 de los 80 estudios revisados
que incluyeron el nivel socioeconómico de los padres, este
factor mostró una relación positiva y significativa (Wolff,
Schiefelbein y Valenzuela,1993: Cuadro 1-H).
No se
midió ningún aspecto del proceso de enseñanza-aprendizaje
("caja negra") y además, los insumos escolares
relativos al docente no pudieron relacionarse con el grupo de
alumnos, restando una posible mayor variabilidad y capacidad
explicativa; la técnica de análisis de regresión utilizada
("step by step") no es apropiada puesto que,
existiendo colinealidad entre las variables escolares y
familiares, cuando éstas entran primero, no dejan varianza para
explicar a los factores propiamente escolares (Bowles y Levin,
1968); considera
la participación de las variables escolares y sociales aditivamente,
sin tener en cuenta la probable interacción entre ellas.
En el sistema educativo americano investigado por Coleman, no existían
grandes diferencias entre las escuelas respecto a los
insumos
considerados (recursos didácticos, infraestructura, salarios de
los docentes, etc.) y por lo tanto, era previsible su baja o
ninguna eficacia o capacidad predictiva respecto de las
diferencias de logros.
De todas formas una
revisión contemporánea a los trabajos de Heyneman (Schiefelbein
y Simmons,1980) informaba que, de acuerdo a la mayoría de las
investigaciones consideradas, en los países del Tercer Mundo la
clase social ayuda significativamente a predecir el logro del
estudiante y que las características familiares son más
relevantes cuando se trata del aprendizaje en Lengua comparado
con ciencias.
Los
argumentos, sin embargo, son
extensible a otros
resultados educativo y sus respectivos indicadores (escolarización,
permanencia, repitencia, etc.).
Para Bourdieu (2000), el capital cultural incluye tanto los
diversos componentes de una determinada cultura (sistema simbólico)
como también sus principales manifestaciones o productos.
Existe en forma incorporada en el agente como resultado
de la socialización, proceso de imposición y adquisición de
arbitrarios culturales, realizada primariamente por la familia y
de acuerdo a la clase social de pertenencia. Para el autor, la
forma "objetivada" son tanto los libros,
diccionarios, obras de arte, discursos, etc, como los aparatos,
máquinas, herramientas, es decir, los productos, las
"cosas".
TO
KNOW MORE / PARA SABER MÁS
This
article has been cited in... / Este artículo ha sido citado
en...
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