Introducción
Aún sabiendo que la enseñanza superior es un motor de desarrollo económico y social, que tiene valor por sí misma al facilitar el desarrollo de las personas, su enriquecimiento cultural y el progreso de sus conocimientos, y contribuye a la igualdad de oportunidades de todos los alumnos, está en crisis. Las políticas de reajuste han elevado las deudas presupuestarias de las instituciones, el éxodo de competencias y el desempleo de los titulados han provocado una pérdida de confianza en este nivel de la educación (Delors, 1996).
Sin embargo, las nuevas políticas universitarias están aportando mecanismos de respuesta basados en un triple objetivo para este nivel (Abrile, 1994: 13): ·
La Universidad ha de preparar ciudadanas y
ciudadanos capaces de convivir en sociedades marcadas por la diversidad,
capacitándolos para incorporar las diferencias de manera que contribuyan a
la integración a y a la solidaridad, así como para enfrentar la
fragmentación y la segmentación que amenaza a muchas sociedades en la
actualidad. Por ello, los sistemas educativos serán responsables de
distribuir equitativamente los conocimientos y el dominio de los códigos en
los cuales circula información socialmente necesaria, y formar a las
personas en los valores, principios éticos y habilidades para desempeñarse
en los diferentes ámbitos de la vida social. ·
La Universidad ha de capacitar al conjunto de
la sociedad para convivir con la racionalidad de las nuevas tecnologías,
transformándolas en instrumentos que mejoren la calidad de vida. Le
corresponde a los sistemas educativos impulsar la creatividad en el
acceso, difusión e innovación científica y tecnológica. Deben
desarrollar capacidades de anticipación del futuro y de actualización
permanente para seleccionar información, para orientarse frente a los
cambios, para generar nuevos cambios, para asumir con creatividad el
abordaje y resolución de problemas. Los miembros activos de una sociedad no
sólo necesitan tener una formación básica, sino que deben incorporar
conocimientos sobre informática y tecnología, aspectos que no eran
imprescindibles hace sólo una década. ·
La Universidad ha de formar recursos humanos
que respondan a los nuevos requerimientos del proceso productivo y a las
formas de organización del trabajo resultantes de la revolución tecnológica.
Para incrementar la competitividad, el mayor desafío es la transformación de la calidad educativa: grupos cada vez más
numerosos de individuos con buena formación, impulso de la autonomía
individual, logro de una mayor acercamiento entre el mundo de las
comunicaciones, la esfera del trabajo y de la educación y la concesión de
prioridad a las necesidades del desarrollo económico: los usuarios, los
mercados laborales y las empresas que utilizan conocimientos. Se asume como gran reto para la educación universitaria en el siglo XXI, tal y como señalan la OCDE (1992), Marchesi y Martín (198) y Gazïel et al. (2000) la búsqueda de la calidad, relacionada con la necesidad de proporcionar a los estudiantes una formación integral. Por esta razón se asume necesaria la explicitación de los elementos que ayuden a configurar un sistema de estimación de la calidad institucional. Dimensiones, factores e indicadores de calidadExisten actualmente diferentes modelos y enfoques en torno a las dimensiones que definen lo que ha de constituirse como una Universidad de calidad. De todos ellos exponemos los que consideramos, aportan mayor cantidad de información tomando como elemento referente de evaluación al alumnado. En primer lugar, partimos de la concepción de calidad en las etapas obligatorias de la enseñanza, para delimitar los elementos que configuran este concepto en el nivel universitario. Desde la perspectiva de la enseñanza obligatoria, un grupo de profesores de la Universidad de Jaén, coordinado por Pérez Ferra y Carrascosa (1995), se plantea la necesidad de considerar una serie de factores que favorezcan la calidad educativa: ·
En primer
lugar, consideran necesario desarrollar
actitudes en el Proyecto Curricular de Centro, ya que constituye un elemento
básico en la consolidación de los valores
necesarios para la vida en sociedad, lo que contribuye al desarrollo de la
calidad educativa. Asumiendo estas premisas, el desarrollo de las actitudes en
el nivel universitario también viene marcado por el avance de la ciencia y la técnica,
por lo que existe un reclamo social de modelos educativos que den respuestas
concretas y duraderas. Pérez Ferra y Román Castro (1995: 21) consideran que es
necesario formar hombres libres con valores democráticos. ·
Torres
González (1995: 123) afirma que las escuelas mejorarán en la medida en que
mejore el profesorado, y éste seguirá una superación de sus propios
planteamientos, actitudes e, incluso, aptitudes. Un análisis de la realidad
educativa confirmaría que un factor determinante para lograr una educación de
calidad lo constituye la formación del
profesorado. Desde la perspectiva de Gento Palacios (1995), el docente ha de
promover procesos de autoaprendizaje en los alumnos, un clima apropiado
favorable a la comunicación, facilitar fuentes de información y adquisición
de conocimientos y seleccionar experiencias formativas que conduzcan al
desarrollo intelectual de los alumnos, entre otros aspectos. ·
El equipo
directivo ha de ejercer una función de liderazgo por lo que, tal y como señalan
Debón Lamarque y Romo Castillejo (1995: 149) han de conseguir que la visión
para el cambio sea compartida por el personal de la organización. ·
La investigación
educativa se contempla como un indicador que favorezca la calidad educativa.
Ruiz Carrascosa (1995: 64) señala la necesidad de que el profesorado investigue
en el desarrollo de su práctica docente,
de modo que responda a los problemas que puedan presentarse en los centros y en
las aulas. ·
La orientación
es un factor de calidad educativa que ha de tener en cuenta los principios de
prevención, desarrollo e intervención social. Campoy Aranda (1995: 178)
mantiene que el orientador ha de promover cambios partiendo del alumno, de modo
que se modifique la estructura, el sistema, los objetivos y, finalmente, la
institución. ·
Por otro
lado, la atención a la familia
constituye el marco ideal para el desarrollo de hábitos, valores y actitudes,
es la institución prioritaria par el desarrollo del currículum oculto. Es por
esta razón que, según opina Domínguez Izquierdo (1995: 183), ésta ha de
estar considerada como uno de los agentes intervinientes en la llamada educación
informal para promover las mejorar necesarias para garantizar la calidad de
la enseñanza. ·
También
constituye un factor de calidad educativa la atención a la diversidad cultural
que presentan colectivos minoritarios. García Martínez (1995: 227) manifiesta
que la mejora de la calidad pasa por la capacidad del sistema educativo de
asumir estos retos interculturales. Desde el Consejo de Universidades, Mora Ruiz (1991), después de una larga etapa de estudios y análisis en torno a los enfoques existentes en el ámbito internacional sobre la calidad de las instituciones de educación superior, concluyó que los factores que afectan a la calidad de las universidades son: ·
Índices sobre características de los alumnos:
capacidad intelectual, rasgos demográficos y actitudes y preferencias
personales. ·
Índices referentes al funcionamiento: relación entre compañeros, métodos de
aprendizaje, relación informal profesor-alumno y esfuerzo de los estudiantes. ·
Índices referentes a las instituciones:
tamaño de la institución, propósitos explícitos de la institución,
organización formal e informal, recursos financieros y servicios residenciales
para los estudiantes. ·
Índices sobre resultados: persistencia, logros, desarrollo intelectual y
social y situación social y laboral de los alumnos. En
su afán de evolución, el redenominado Consejo de Coordinación Universitaria
(2001: 16-18) ha definido y aprobado un Catálogo de Indicadores con el objetivo
de mejorar la información y establecer criterios para emulación entre
instituciones. Estos indicadores incorporan algunos rasgos básicos sobre las
unidades evaluadas. En una primera fase, los indicadores que se han aprobado son
los siguientes: ·
Oferta Universitaria:
distribución porcentual de la oferta de titulaciones. ·
Demanda Universitaria:
alumnos de nuevo ingreso en primera opción sobre el total de alumnos de nuevo
ingreso; nota media de acceso del percentil 80 y nota media de acceso. ·
Recursos humanos:
porcentaje de Personal docente e Investigador (PDI) a tiempo completo
(numerarios, asociados y ayudantes a tiempo completo, excluidos becarios);
porcentaje de PDI doctores; porcentaje de PDI permanentes y proporción de
Personal de Administración y Servicios (PAS)/PDI. ·
Recursos financieros:
gastos de personal sobre el total de gastos corrientes; gasto corriente por
alumnos matriculados y gasto corriente por alumno matriculado corregido. ·
Recursos físicos:
disponibilidad de puestos en bibliotecas y disponibilidad de puestos en salas de
ordenadores. ·
Procesos:
dedicación lectiva del alumnado; proporción estudiante/profesor; oferta práctica
de la titulación; proporción de grupos grandes en la titulación (mayores o
iguales a 80 alumnos); proporción de grupos pequeños en la titulación
(menores o iguales a 20 alumnos) y dedicación del PDI doctor permanente al
primer curso del primer ciclo. ·
Resultados:
tasa de abandono; tasa de graduación; tasa de rendimiento; tasa de éxito;
duración media de los estudios; proporción de Sexenios del PDI y tasa de éxito. Podemos apreciar que se asume la idea de que los indicadores son instrumentos capaces de identificar los diferentes aspectos de la realidad educativa que hay que evaluar para conseguir que una institución sea considerada de calidad. Estos sistemas han de comprender elementos descritos por los modelos en curso, así como la formulación de nuevas dimensiones que definan con precisión lo que se considera una educación de calidad: actitudes y preferencias personales, motivación, sistemas de relación existentes en los centros, servicios de apoyo al estudiante y a la comunidad, desarrollo de habilidades, actitudes y valores propios de la formación personal y necesarios para el desarrollo profesionales, información sobre el funcionamiento de la propia institución, niveles y grados de participación en la gestión educativa y en las actividades docentes, necesidades de formación, así como sistemas de orientación personal y profesional. En definitiva, se trata de la búsqueda de una calidad centra en el satisfacción del alumnado, al que se ha de proporcionar una educación completa a través de metodologías didácticas innovadoras, por medio del empleo eficaz de los recursos y trasmitiendo contenidos conceptuales, procedimentales y actitudinales, que le permitan desarrollarse como ser social, tanto a escala profesional como personal. Características básicas del estudioEntendemos que la mejora de la calidad de la Universidad no se produce únicamente por aumentar los recursos y la infraestructura de los centros a la docencia y a la investigación, sino que se caracteriza por la aportación de capital humano a la sociedad, es decir, por disponer de un alumnado profesional y personalmente preparado, con un rendimiento académico óptimo y satisfecho con los estudios realizados. Desde este posicionamiento y partiendo de los propósitos anteriores, hemos establecido los siguientes objetivos para nuestro trabajo: 1. Describir cuáles son las dimensiones que, desde la perspectiva del alumnado de la Universidad de Salamanca, sirven para evaluar la calidad de las instituciones universitarias. 2. Establecer los elementos que, en cada una de las dimensiones extraídas, configuran una Universidad de calidad. A partir de un diseño de investigación empírica, no experimental, descriptivo y correlacional, utilizamos un cuestionario de evaluación dirigido a una muestra de 807 estudiantes representativa de la población matriculada en el curso académico 1999/2000 en primeros y últimos cursos de carrera. Este instrumento, dimensionado en diez áreas informativas (características de los alumnos, objetivos de la educación superior, derechos y deberes de los estudiantes, servicios a disposición de la comunidad universitaria, órganos de gobierno y representación, formación académica, formación extra-académica, satisfacción personal, inserción en el mercado laboral y calidad universitaria), estuvo confeccionado por 136 preguntas, de las que cabe destacar que un 91,91% fueron cerradas (De las que 110 pueden definirse como escalas ordinales, base del análisis que aquí se propone), frente a un 5,15% de preguntas abiertas. Debido al elevado número de variables con el que trabajamos y la gran cantidad de información aportada por el instrumento, empleamos para su tratamiento la técnica del análisis factorial dado su valor psicométrico para validar cuestionarios, así como su capacidad para estudiar las relaciones existentes entre las variables propuestas y advertir una estructura dimensional entre ellas. Estudio de la matriz de correlaciones: condiciones de aplicaciónPrevio al desarrollo de este tipo de análisis, es imprescindible verificar la adecuación de la técnica a los datos disponibles. Uno de los requisitos que deben cumplirse para la aplicación de esta técnica es que las variables sean concomitantes. En este sentido, conviene estudiar la matriz de correlaciones entre todos los ítems de nuestro instrumento con el objetivo de decidir si es apropiado o no someterla a un proceso de factorización. La existencia de correlaciones altas en dicha matriz nos permite deducir la existencia de una interdependencia entre las mismas, suponiendo recomendable el empleo de esta técnica. Su estudio viene determinado por diversos procedimientos estadísticos que, una vez aplicados, velarán por el empleo o no del análisis factorial. Estas técnicas son: 1. Identificación del Determinante de la Matriz de Correlaciones: se trata de un indicador del grado de las correlaciones entre las variables. Tal y como señalan Bisquerra (1989: 295) y García Jiménez, Gil Flores y Rodríguez Gómez (2000: 99), un determinante muy bajo supone la existencia de variables con correlaciones entre sí muy elevadas, lo que indica que los datos pueden ser adecuados para realizar un análisis factorial. Para nuestro caso, el determinante ha obtenido un valor de 7.93•10-22, extremadamente bajo, lo que indica la existencia de correlaciones altas entre las variables, lo que posibilita la aplicación de esta técnica. 2.
Test de esfericidad de Barlett: esta prueba sirve para
comprobar la hipótesis de que la matriz de correlaciones es una matriz de
identidad, matriz cuya diagonal principal está formada por unos (correlación
del ítem consigo mismo) y el resto son ceros (variables nulas). Consiste en una
estimación de ji cuadrado a partir de una transformación de la matriz de
correlaciones. El valor obtenido es de 26017.895 que, con un valor p=0,
ha resultado ser significativo a un nivel de significación (n.s.) de 0.01,
proponiendo el rechazo de la hipótesis nula, lo que indica que la matriz de
correlaciones no es una matriz de identidad, existiendo correlaciones
significativas, probablemente altas, dado que el valor hallado en la prueba es
estadísticamente alto. Esto indica que la
matriz de datos es adecuada para proceder al análisis factorial. 3. Correlaciones anti-imagen: indican la fuerza de las relaciones entre dos variables eliminando la influencia de otras. Los coeficientes de la matriz de correlaciones anti-imagen han de ser bajos fuera de la diagonal principal para que la muestra pueda ser sometida a análisis factorial. Un estudio de esta matriz refleja que los coeficientes de correlación, en su mayoría, son menores de 0.005, lo que permite realizar el análisis factorial y resumir los 110 ítems en factores. 4. Medida de adecuación de la muestra KMO, de Kaiser-Meyer-Olkin: esta prueba compara las magnitudes de los coeficientes de correlación observados en la matriz de correlaciones con las magnitudes de los coeficientes de correlación observados en la matriz de correlaciones anti-imagen. Este valor ha sido de 0.848, por lo que es un valor meritorio (en función del baremo para interpretar el índice KMO, Bisquerra, 1989a: 297) que aconseja la aplicación del análisis factorial, puesto que las correlaciones entre pares de variables no pueden ser explicadas por las otras variables. 5. Medida de adecuación de la Muestra MSA: este índice queda reflejado en la diagonal principal de la matriz de correlaciones anti-imagen. Valores bajos en esta diagonal desaconsejan el uso del análisis factorial. Para nuestro estudio, las medidas de adecuación son altas, a excepción de 3 valores (de un total de 110) por debajo de 0.6 (0.597, 0.566 y 0.531), lo que aconseja el empleo de esta técnica. Como hemos podido apreciar con las pruebas realizadas a partir de la matriz de correlaciones, los datos de que disponemos son aceptables para la aplicación del análisis factorial. Resultados: extracción de componentesEl objetivo principal de esta fase es determinar el número mínimo de factores comunes capaces de reproducir, de un modo satisfactorio, las correlaciones observadas entre las variables. Realizamos este proceso a partir del método de extracción de componentes principales (desarrollado por Thurstone, 1947), cuyo objetivo es maximizar la varianza explicada. El factor que mejor explique la dimensión analizada (el que represente mayor variabilidad) se convertirá en el primer componente principal y así sucesivamente. Su aplicación supone transformar directamente un conjunto de variables correlacionadas en un conjunto de variables no correlacionadas (García Jiménez, Gil Flores y Rodríguez Gómez, 2000: 27). Dado que el principal objetivo es explicar la varianza común entre las variables (comunalidad) con el menor número de factores (parsimonia) debemos, en primer lugar, comprobar a través del estudio de las comunalidades que el total de la variabilidad de nuestra matriz será explicada por todos los componentes extraídos. El estudio de las comunalidades representa valores superiores 0.53, lo que nos lleva a afirmar que todas las variables contenidas en el estudio son explicadas por los componentes extraídos. Esto es así ya que valores extraídos cercanos a cero indican una ausencia en la explicación de la variabilidad de la variable. Seguidamente,
se antoja necesario maximizar la explicación de esa varianza con el menor número
de factores, aspecto que determinará el total de elementos a extraer. Partiendo
de la regla de conservar aquellos componentes cuyos autovalores son mayores que
la unidad, obtuvimos un total de 29
factores con una explicación total de la varianza de un 63,6697%,
lo que dificultaba los trabajos posteriores y donde la técnica no presuponía
su efectividad. Según las ideas manifestadas por García Jiménez, Gil Flores y
Rodríguez Gómez (2000: 22), el número mínimo de variables que debe
configurar un factor debe ser mayor de tres, dado que con un número más
reducido es claro que matemáticamente encontraremos un único factor que
aglutine la información de las correlaciones entre variables. Hasta llegar a un
buen modelo factorial necesitaremos definir gradualmente la muestra de variables
que mejor representa el dominio de un estudio eliminando los factores de menor
importancia (los que menor varianza expliquen o los de contenido menos general).
Hasta el factor número trece son al menos dos las variables que componen cada
factor, siendo su correlación con el mismo alta. A partir del factor catorce,
cada uno de ellos asume menos de un 2% de la varianza total explicada. Por estas
razones y dado que los trece primeros factores explican una varianza de un
40.74% (ver tabla 2) las condiciones para la interpretación y posteriores análisis
son idóneas. Tabla 2: Porcentaje de varianza total explicada por cada factor resultante del Análisis Factorial
Método de extracción: Componentes Principales El gráfico de sedimentación adjunto (gráfico 1), viene a ser un referente visual en el proceso de exposición de los resultados obtenidos tras la extracción de los factores. A pesar de aportar los trece componentes obtenidos un porcentaje considerable de variabilidad con respecto al modelo (autovalores mayores de 2), es el primero de ellos quien, de forma significativa, maximiza la explicación. Sin embargo, son los trece componentes extraídos los que nos ayudan a configurar la explicación del modelo y a dar respuestas a los objetivos inicialmente planteados.
Gráfico 1: Gráfico de
sedimentación Resultados: Rotación de los componentes y factores obtenidosA
partir de la rotación varimax (recomendadoa por Kim y Mueller, 1978), que logra
extraer de forma ortogonal el valor de la correlación de la varianza en el
factor (correlación cero entre los factores), trataremos de hacer más sencilla
la interpretación de los componentes.
Determinando las relaciones existentes entre cada factor y las variables de
estudio, conoceremos el contenido de cada factor y favoreceremos su interpretación. Como
resultado de la rotación hemos obtenido la matriz de componentes rotados (dada
su extensión no podemos mostrarla en este trabajo). Dado que en esta matriz
hemos obtenido trece factores, podemos afirmar que existen trece factores. Para
interpretarlos, examinamos las saturaciones que en cada uno de ellos muestran
cada uno de los elementos que los configuran. Nuestro
análisis se ha hecho sobre la base de considerar a cada ítem del cuestionario
como una variable. El primero de ellos está constituido por 26 variables cuyas
saturaciones maximizan la varianza explicada por el factor. En él se recogen
aquellas formulaciones que consideran que la formación académica de los
estudiantes ha de centrarse básicamente en habilidades y técnicas necesarias
para el desarrollo de una profesión y su desenvolvimiento social. Hemos
denominado a este factor “Formación Académica
centrada en técnicas y habilidades”. El análisis sucesivo de los siguientes
factores se realizó de forma similar, extrayendo los elementos que saturasen la
varianza explicada por ese factor. A
continuación y de modo ilustrativo, mostramos en la tabla 3 las variables
ordenadas para cada factor en cuanto a su correlación con el mismo. Tabla
3: Ítems que saturan cada factor
Con todo ello, los factores que han resultado del análisis aquí realizado así como su aportación al modelo (varianza explicada por cada uno de ellos), así como su denominación, se muestran en la tabla 4. Tabla 4: Factores obtenidos y aportación al modelo
ConclusionesUna aproximación a los elementos que, en función de la perspectiva de los alumnos, incidirán en la concepción de una formación universitaria de calidad y, en definitiva, claves para la evaluación institucional son: ·
En primer
lugar, la formación académica de los
estudiantes, es decir, aquellas adquisiciones que el alumno ha de conseguir tras
su paso por la institución universitaria, ha de estar caracterizada por una
formación en habilidades como la reflexión y el autoaprendizaje,
así como entrenar la mente, de modo
que le capaciten para la vida, no sólo
profesional sino personal. Asimismo demandan especialmente una formación en técnicas
comunicativas así como en estrategias
para la resolución de problemas. ·
En
segundo lugar, consideran importante una serie de aspectos que el plan de
estudios debería recoger con el propósito de favorecer su inserción en el
mercado laboral con éxito. Estos aspectos deben detallar aquellas cualidades que un profesional necesita para enfrentarse a un
empleo y que son demandadas por los sectores laborales. Entre ellas destacan
en este orden la creatividad, la iniciativa,
la capacidad para tomar decisiones, tacto
en las relaciones interpersonales, facilidad
para la comunicación, planificación
y organización y capacidad de
aprender. ·
Un
aspecto a destacar es que los alumnos tienen claro que la Universidad ha de ser
un lugar de estímulo intelectual en todos
los ámbitos, que asesore a la
sociedad y favorezca su desarrollo,
transmita los saberes de forma crítica y
a través de la discusión científica. En definitiva, la Universidad ha de
ser un instrumento al servicio de la
sociedad, donde los estudiantes reciban una formación integral basada
en el intercambio y la discusión. ·
Consideran
de gran importancia la puesta en marcha de
mecanismos de evaluación institucional con vistas a la mejora continua de
la institución en general y de su formación en particular. Es por ello que se
ha de tener en cuenta, entre otros aspectos, la satisfacción personal de los propios estudiantes; una buena
gestión de los recursos y las instalaciones a disposición de la comunidad
universitaria; una buena selección
del personal, tanto profesorado como personal de administración y
servicios, de modo que sean verdaderos profesionales a su disposición; el cumplimiento de los objetivos institucionales y la satisfacción
del personal anteriormente citado. ·
Una buena
Universidad ha de contar con una amplio abanico de servicios a disposición de
la comunidad académica. Entre los existentes en la Universidad de Salamanca
destacan por su frecuencia de uso el servicio de Archivos y Bibliotecas y los
servicios Informáticos. ·
Un alumno
satisfecho con la institución universitaria verifica la calidad de la
misma. En este sentido son los propios alumnos los que sostienen que, estarán
satisfechos en la medida en que cuenten con unos recursos
adecuados y los servicios de que
disponga y las actividades que se
oferten respondan a sus necesidades. Es decir, cuando estén satisfechos con las
instalaciones y recursos, así como con los servicios y actividades que la
Universidad ofrezca. En segundo lugar, esta satisfacción se verá recompensada
en tanto los órganos de gobierno y
representación solucionen los problemas existentes de un modo eficaz. ·
El propio
alumno no sólo ha de ser el beneficiario de una serie de herramientas, sino que
ha de ofrecer algo como miembro de una comunidad. De este modo la calidad vendrá
caracterizada en tanto el alumno coopere con el resto de la comunidad universitaria en el buen
funcionamiento de la Universidad y en la mejora de sus servicios, así como
en la consecución de los objetivos
institucionales. Estos y otros deberes han de ser la característica que
rija la convivencia entre los miembros de la institución universitaria. ·
Llegados
a este punto, los alumnos consideran que la formación ha de incluir, entre sus
parámetros, aspectos relacionados con la formación
profesional, de manera que incida principalmente en la especialización académica, los conocimientos
vayan ligados al perfil profesional de la titulación y, particularmente
reciba una formación en normas, actitudes
y cualidades específicas para la realización de la profesión futura. ·
Al mismo
tiempo que el alumno ha de estar satisfecho con los recursos y la gestión
universitaria, para que la Universidad mejore, el alumno cree necesaria la satisfacción
en cuanto a su propio rendimiento académico. Los factores que más inciden
ente aspecto son la concordancia entre las
calificaciones obtenidas y los esfuerzos realizados, la recepción de información suficiente en cuanto al rendimiento académico
y la respuesta de la evaluación a
todos los aspectos de la formación. ·
Los
beneficios que la institución ha de ofrecer al estudiante vendrán relacionados
fundamentalmente con dos aspectos: la organización
y gestión universitaria y los planes
de estudio y el rendimiento académico. En cuanto al primer elemento, el
alumno tendrá derecho a asociarse libremente, a participar en los órganos de
gobierno y administración de la Universidad, así como a recibir información
sobre la propia institución y su funcionamiento. En relación con el segundo
elemento, el alumno tendrá derecho a conocer con suficiente antelación la
oferta docente y las fechas de examen, a recibir una valoración objetiva de su
rendimiento académico y conocer los criterios de valoración del mismo, y
recibir gratuitamente los programas de cada asignatura. ·
Como
elemento de aporte a la calidad universitaria, los alumnos creen que es preciso
incluir la formación complementaria
que existe a lo largo de sus estudios. Por ello es necesaria la existencia de
cursos de formación en relación con la titulación organizados por la
Universidad, así como por otras instituciones, destacando la existencia y
utilidad del servicio de Cursos Extraordinarios de la Universidad de Salamanca. ·
Por último,
y no por ello menos importante, es necesario un acercamiento al mercado laboral,
de tal manera que el alumno pueda enfrentarse con éxito a la tarea de buscar un
empleo en relación con los estudios a concluir. Es por ello necesario que la
Universidad ofrezca información sobre el mundo del trabajo y las salidas
profesionales de las diferentes titulaciones. Sin embargo, este estudio quedaría incompleto si no se precisa la determinación del peso diferencial de cada uno de los elementos que conforman las dimensiones aquí establecidas, así como la confección del instrumento que recoja la información necesaria sobre todos ellos. Para el primero de los casos, debería procederse a la realización de un estudio combinado de estrategias de tipo cualitativo y cuantitativo (en función de los resultados aquí obtenidos y la información aportada por las respuestas de carácter libre) y, en el segundo de ellos, tomando como fuente de información al alumno universitario, procederíamos al diseño de un protocolo estandarizado de evaluación compuesto por ítems de valoración escalar. BibliografíaAbrile,
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ARTICLE RECORD / FICHA DEL ARTÍCULO
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Reference / Referencia |
González López, Ignacio (2003). Determinación de los elementos que condicionan la calidad de la universidad: aplicación práctica de un análisis factorial. Revista ELectrónica de Investigación y EValuación Educativa, v. 9, n. 1. http://www.uv.es/RELIEVE/v9n1/RELIEVEv9n1_4.htm. Consultado en (poner fecha). |
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Title / Título |
Determinación de los elementos que condicionan la calidad de la universidad: aplicación práctica de un análisis factorial. [Determination of the factors that condition the quality of an university: practical application of a factorial analysis] |
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Authors / Autores |
Ignacio González López |
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Review / Revista |
Revista ELectrónica de Investigación y EValuación Educativa (RELIEVE), v. 9, n. 1 |
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ISSN |
1134-4032 |
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Publication date / Fecha de publicación |
2003 (Reception Date: 2001 Oct. 21; Publication Date: 2003 Mar. 27 ) |
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Abstract / Resumen |
This article supposes a practical application of the technique of the factorial analysis. Their particularity resides in the nature of the variables that we try to study (conditions of the university quality), of the instrument designed for the study (questionnaire of evaluation) and of the basic objective of this work that is not another that to pick up the opinion of a representative sample of students on the dimensions and elements that they have to conform a model of indicators of university quality. After a first exhibition of ideas in the one that different concomitant elements of the university quality are commented, this technique, applied on a total of 110 ordinal scales, she has given the appearance of thirteen intimately bound factors as a result with the university evaluation and basic approaches to define their quality
Este artículo supone una aplicación práctica de la técnica del análisis factorial. Su particularidad reside en la naturaleza de las variables que tratamos de estudiar (condicionantes de la calidad universitaria), del instrumento de recogida de información diseñado para el estudio (cuestionario de valoración) y del objetivo básico de este trabajo, que no es otro que recabar la opinión de una muestra representativa de estudiantes sobre las dimensiones y elementos que han conformar un modelo de indicadores de calidad universitaria. Tras una primera exposición de ideas en la que se comentan diferentes elementos concomitantes de la calidad universitaria, esta técnica, aplicada sobre un total de 110 escalas ordinales, ha dado como resultado la aparición de trece factores íntimamente ligados con la evaluación universitaria y criterios básicos para definir su calidad. |
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Keywords Descriptores |
Measurement, educational evaluation, multivariate analysis, quality indicators, university quality, university student Medición, evaluación educativa, análisis multivariante, universidad de calidad, alumno universitario |
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Institution / Institución |
Universidad de Córdoba (España) |
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Publication site / Dirección |
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Language / Idioma |
Español (Title, abstract and keywords in english) |
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