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La búsqueda de un modelo teórico
que facilite la comprensión de la ciencia como objeto de
conocimiento es una tarea a la que Jhon Ziman
ha dedicado buena parte de su trabajo como epistemólogo. Fruto de
ese trabajo continuado son algunas publicaciones (Ziman, 1968, 1981,
1985) que, pese a su interés, son poco conocidas en nuestro país.
Sirva, pues, esta reseña del último trabajo de Ziman para dar a
conocer a un autor cuya obra siempre será consultada de forma muy
provechosa.
Un enfoque naturalista
Los trabajos de Ziman han
venido desarrollando una aproximación muy interesante a la ciencia
que él mismo ha terminado por denominar “enfoque naturalista”.
Con la aparición de este enfoque disponemos de una nueva mirada
sobre la ciencia, aunque no sea una mirada original sino es una
mirada singular, dado que se ha construido con los materiales
aportados por otros enfoques y desde otras miradas (positivismo,
pragmatismo, racionalismo crítico, historicismo, etc). Este enfoque
reconoce el “pluralismo metacientífico”
como un “sabio freno a las tentativas excesivamente
ambiciosas de reducir una empresa humana tan compleja a una simple
formula”, y hace de este pluralismo una ventaja dado que los
distintos puntos de vista que en él están representados le aportan
“datos”, “ideas” sobre las que construir su propio enfoque.
El gran mérito de este nuevo enfoque, es que “se ajusta automáticamente
a todas las perspectivas” (20).
La ciencia como un “modo
de producción del conocimiento”
Vista desde este enfoque
naturalista, la ciencia aparece como un” modo de producción de
conocimiento” cuya singularidad reside en que sus “normas
sociales son inseparables de sus normas epistémicas- a las que los
filósofos llaman principios regulativos.” (64). Para
construir este enfoque, el autor se ha visto obligado a realizar un
trabajo que no parece nada fácil,
“he tenido que adentrarme profundamente en varias
disciplinas especializadas, elegir lo que parecía un material
conceptual relevante, traducir ese material aproximadamente a términos
comunes y componer los numerosos trozos y piezas que aparecen
desordenados” (22)
El resultado que Ziman se
propone alcanzar con ese enfoque es un “modelo de ciencia que
pueda ser entendido y aceptado por un público mayor” (21). A mi
juicio, este propósito parece logrado, sin que ello suponga que
tanto el modelo propuesto como el enfoque que lo sostiene carezcan
de dificultades.
Ziman, como hemos dejado
escrito, concibe la ciencia como “modo de producción de
conocimiento” esta caracterización, facilita la integración de
muchas aportaciones y le permite a Ziman establecer similitudes y
diferencias entre tres grandes modelos de conceptualización de la
ciencia: un modelo,
cercano a las tesis positivistas, al que denomina la “Leyenda”,
un segundo modelo, que considera más ajustado a la realidad, al que
denomina “Modelo de la Ciencia Académica”, y un tercer modelo
al que denomina “Modelo de la Ciencia Post-académica” y que
considera como un modelo emergente de cientificidad.
La leyenda
El modelo de ciencia denominado
por Ziman la Leyenda, se ha configurado como un conjunto de rasgos
atribuidos a la ciencia desde distintas corrientes y cuyo efecto
conjunto es tanto una mistificación de la ciencia (positivismo),
como una perdida de sentido (historicismo).
La Leyenda hace que la ciencia
sea una expresión de la razón natural, o un epifenómeno de las
complejas relaciones sociales que viven los científicos. La Leyenda
nos invita a reconocer en la ciencia la expresión del conocimiento
verdadero, o la expresión de una forma refinada de ideología.
En contra de lo que dice la
Leyenda, la ciencia no es el modo de entender las cosas, único y
privilegiado, que es superior a los demás. No se basa en
fundamentos más firmes o profundos que cualquier otro modo de
cognición humano. El conocimiento científico no es una <<metanarración
universal>> a partir de la cual se podría esperar poder
deducir, a la larga, una respuesta fiable a cualquier cuestión
significativa sobre el mundo. No es objetivo, sino reflexivo: la
interacción entre quien conoce y lo que se conoce es un elemento
esencial del conocimiento. Y como cualquier otro producto humano, no
está libre de valores, sino que los intereses sociales lo
impregnan. (328)
El reconocimiento de la
Leyenda, así como una valoración adecuada de sus efectos sobre el
desarrollo del conocimiento científico, invitan al abandono de este
Modelo de caracterización de la ciencia y su sustitución por uno
mucho más adecuado.
Un modelo de ciencia académica: normas y
principios
Ziman dedica buena parte de su
atención a la caracterización del modelo de ciencia académica, y
lo hace a partir de una conjunción que constituye el núcleo duro
de su propuesta: la relación entre las normas que regulan el ethos
de los científicos y los principios que sustentan sus propias
creencias. Estos dos elementos, normas y principios, son los que
otorgan el fundamento a las prácticas científicas.
Las normas que Ziman utiliza para marcar una de las
dimensiones de la racionalidad científica están basadas en las
conocidas normas mertonianas (Merton, 1942).
Las normas mertoniandas son
particularmente útiles
porque subrayan las características sociológicas que los científicos
académicos consideran que son las propias de su profesión. Dan por
sentado mucho de lo que la ciencia tiene en común con otras
actividades culturales e instituciones. Su virtud es que dirigen la
atención y justifican las prácticas y convenciones sociales que la
hacen diferente, de tal manera que su afirmación de que es
diferente en tanto que modo de producción de conocimiento es una de
las características más señaladas de la ciencia como institución
social. (Ziman, 2003: 63)
Las normas identificadas por el
autor se dejan exponer sencillamente bajo la forma de un código
cuya denominación se correspondería con el acrónico <<
C.U.D.E.O.S>>: Comunitarismo, Universalismo, Desinteres,
Escepticismo y Originalidad.
Las letras iniciales de las
normas mertonianas designan la recompensa que la academia científica
concede por comunicar los resultados de las investigaciones al
archivo común. Resumiendo, hacen contribuciones al conocimiento
esperando recibir a cambio el reconocimiento de la comunidad. (Ziman,
2003: 53)
Los principios, que Ziman
considera como creencias básicas de los científicos, son también
muy conocidos: Comunicación, Unificación, Objetividad, Crecimiento
del conocimiento, Novedad. Así pues, no hay mucho de originalidad
en la caracterización de cada uno de estos elementos por separado,
pero si podemos encontrar originalidad en el modo en que se conjugan
estos dos elementos ya que supone el enraizamiento definitivo de la
racionalidad científica en la cultura y en la sociedad.
La observación sugiere que la
ciencia académica puede ser representada por un
<<modelo>> en el que estos principios reguladores
desempeñan un papel más importante. Como sus equivalentes en
sociología, constituyen ideales estándar generalmente aceptados,
aunque rara vez se alcanzan. (Ziman, 2003: 64)
El cuadro que se dibuja como resultado de la articulación de esos
dos elementos y, por tanto, el cuadro que podría identificar el
modelo de ciencia académica puede quedar representado como aparece
a continuación.
MODELO DE CIENCIA ACADÉMICA
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CODIGO MERTONIADO
(PRECEPTOS)
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PRINCIPIOS REGULATIVOS
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Comunistarismo
El conocimiento de la ciencia es
considerado como conocimiento público y, como, las personas
interesadas en él tienen el acceso garantizado.
Evitar el secreto
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Comunicación
La obligación de compartir el
conocimiento y de hacerlo público hace que la ciencia
desarrolle un complejo sistema de comunicación. La comunicación
entre los científicos hace la intersubjetividad el fundamento
del saber adquirido.
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Universalismo
Las contribuciones a la ciencia no pueden
ser valoradas ni tampoco rechazadas en razón de las características
de las personas que las realizan
Evitar la discriminación
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Unificación
El conocimiento científico configura un
archivo común constituido por una colección de teorías
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Desinterés
Las personas que realizan contribuciones
científicas no se mueven, exclusivamente, por su interés
inmediato, ya sea económico o de otro tipo, sino que están
interesado en el interés más general.
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Objetividad
El conocimiento científico se asienta
sobre la posibilidad de evitar y superar los sesgos
personales. Este principio es un producto colectivo, mas que
una virtud individual.
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Escepticismo
Las contribuciones científicas son
rigurosamente criticadas y valoradas antes de ser incorporadas
al acervo del conocimiento compartido.
Evitar aportaciones inadecuadas
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Crecimiento del conocimiento
El conocimiento científico se ve
continuamente modificado y mejorado merced a la evaluación
que realiza la propia comunidad del conocimiento nuevo.
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Originalidad
Las contribuciones científicas son
valoradas, especialmente, por su capacidad para innovar tanto
en los problemas, como en las soluciones.
Evitar el tradicionalismo
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Novedad
La búsqueda permanente del conocimiento
nuevo hace de la investigación el centro de la actividad
científica.
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Fuente: Ziman (2003). Elaboración propia.
Este cuadro, cuya validación
como modelo teórico convendría realizar, se ve amenazado
profundamente por la aparición de un nuevo modo de producción del
conocimiento: la ciencia postacadémica.
...la
ciencia postacadémica no es, como desean todavía algunos científicos,
una desviación temporal de la marcha delante de la ciencia tal y
como siempre la hemos conocido. No es sólo un <<nuevo modelo
de producción de conocimiento>>, es toda una nueva forma de
vida. Es el resultado de innumerables soluciones improvisadas para
resolver problemas prácticos inmediatos. Es el producto de la
casualidad, no de un diseño. Constituye una cultura más o menos
coherente no porque esté planeada como tal, si no porque la ciencia
es típicamente algo complejo, un sistema de autoorganización
social que se adapta oportunamente a las circunstancias cambiantes.
(74)
Bibliografía
Ziman, J. (1968) El
conocimiento público. México: FCE.
Ziman, J. (1981) La
credibilidad de la ciencia. Madrid: Alianza.
Ziman, J. (1985) Enseñanza y
aprendizaje sobre la ciencia y la sociedad. México: FCE
Ziman, J. (1986) Una introducción
a la ciencia. Barcelona: Ariel
Dr.
José Moya Otero
Universidad
de Las Palmas de Gran Canaria
2003-Noviembre-10
Volumen
9, n.2
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