Revista ELectrónica de Investigación y EValuación Educativa 

Volumen 9, n.2

 

Book Review / Recensión de libros

    

Ziman, J. (2003). ¿Qué es la ciencia?. Madrid: Cambridge University Press.

 


 

La búsqueda de un modelo teórico que facilite la comprensión de la ciencia como objeto de conocimiento es una tarea a la que Jhon Ziman[1] ha dedicado buena parte de su trabajo como epistemólogo. Fruto de ese trabajo continuado son algunas publicaciones (Ziman, 1968, 1981, 1985) que, pese a su interés, son poco conocidas en nuestro país. Sirva, pues, esta reseña del último trabajo de Ziman para dar a conocer a un autor cuya obra siempre será consultada de forma muy provechosa. 

Un enfoque naturalista 

Los trabajos de Ziman han venido desarrollando una aproximación muy interesante a la ciencia que él mismo ha terminado por denominar “enfoque naturalista”. Con la aparición de este enfoque disponemos de una nueva mirada sobre la ciencia, aunque no sea una mirada original sino es una mirada singular, dado que se ha construido con los materiales aportados por otros enfoques y desde otras miradas (positivismo, pragmatismo, racionalismo crítico, historicismo, etc). Este enfoque reconoce el “pluralismo metacientífico”  como un “sabio freno a las tentativas excesivamente ambiciosas de reducir una empresa humana tan compleja a una simple formula”, y hace de este pluralismo una ventaja dado que los distintos puntos de vista que en él están representados le aportan “datos”, “ideas” sobre las que construir su propio enfoque. El gran mérito de este nuevo enfoque, es que “se ajusta automáticamente a todas las perspectivas” (20). 

La ciencia como un “modo de producción del conocimiento”  

Vista desde este enfoque naturalista, la ciencia aparece como un” modo de producción de conocimiento” cuya singularidad reside en que sus “normas sociales son inseparables de sus normas epistémicas- a las que los filósofos llaman principios regulativos.” (64). Para construir este enfoque, el autor se ha visto obligado a realizar un trabajo que no parece nada fácil,  “he tenido que adentrarme profundamente en varias disciplinas especializadas, elegir lo que parecía un material conceptual relevante, traducir ese material aproximadamente a términos comunes y componer los numerosos trozos y piezas que aparecen desordenados” (22) 

El resultado que Ziman se propone alcanzar con ese enfoque es un “modelo de ciencia que pueda ser entendido y aceptado por un público mayor” (21). A mi juicio, este propósito parece logrado, sin que ello suponga que tanto el modelo propuesto como el enfoque que lo sostiene carezcan de dificultades. 

Ziman, como hemos dejado escrito, concibe la ciencia como “modo de producción de conocimiento” esta caracterización, facilita la integración de muchas aportaciones y le permite a Ziman establecer similitudes y diferencias entre tres grandes modelos de conceptualización de la ciencia:  un modelo, cercano a las tesis positivistas, al que denomina la “Leyenda”, un segundo modelo, que considera más ajustado a la realidad, al que denomina “Modelo de la Ciencia Académica”, y un tercer modelo al que denomina “Modelo de la Ciencia Post-académica” y que considera como un modelo emergente de cientificidad. 

La leyenda 

El modelo de ciencia denominado por Ziman la Leyenda, se ha configurado como un conjunto de rasgos atribuidos a la ciencia desde distintas corrientes y cuyo efecto conjunto es tanto una mistificación de la ciencia (positivismo), como una perdida de sentido (historicismo). 

La Leyenda hace que la ciencia sea una expresión de la razón natural, o un epifenómeno de las complejas relaciones sociales que viven los científicos. La Leyenda nos invita a reconocer en la ciencia la expresión del conocimiento verdadero, o la expresión de una forma refinada de ideología. 

En contra de lo que dice la Leyenda, la ciencia no es el modo de entender las cosas, único y privilegiado, que es superior a los demás. No se basa en fundamentos más firmes o profundos que cualquier otro modo de cognición humano. El conocimiento científico no es una <<metanarración universal>> a partir de la cual se podría esperar poder deducir, a la larga, una respuesta fiable a cualquier cuestión significativa sobre el mundo. No es objetivo, sino reflexivo: la interacción entre quien conoce y lo que se conoce es un elemento esencial del conocimiento. Y como cualquier otro producto humano, no está libre de valores, sino que los intereses sociales lo impregnan. (328) 

El reconocimiento de la Leyenda, así como una valoración adecuada de sus efectos sobre el desarrollo del conocimiento científico, invitan al abandono de este Modelo de caracterización de la ciencia y su sustitución por uno mucho más adecuado. 

Un modelo de ciencia académica: normas y principios 

Ziman dedica buena parte de su atención a la caracterización del modelo de ciencia académica, y lo hace a partir de una conjunción que constituye el núcleo duro de su propuesta: la relación entre las normas que regulan el ethos de los científicos y los principios que sustentan sus propias creencias. Estos dos elementos, normas y principios, son los que otorgan el fundamento a las prácticas científicas.  Las normas que Ziman utiliza para marcar una de las dimensiones de la racionalidad científica están basadas en las conocidas normas mertonianas (Merton, 1942).

Las normas mertoniandas son particularmente  útiles porque subrayan las características sociológicas que los científicos académicos consideran que son las propias de su profesión. Dan por sentado mucho de lo que la ciencia tiene en común con otras actividades culturales e instituciones. Su virtud es que dirigen la atención y justifican las prácticas y convenciones sociales que la hacen diferente, de tal manera que su afirmación de que es diferente en tanto que modo de producción de conocimiento es una de las características más señaladas de la ciencia como institución social. (Ziman, 2003: 63) 

Las normas identificadas por el autor se dejan exponer sencillamente bajo la forma de un código cuya denominación se correspondería con el acrónico << C.U.D.E.O.S>>: Comunitarismo, Universalismo, Desinteres, Escepticismo y Originalidad. 

Las letras iniciales de las normas mertonianas designan la recompensa que la academia científica concede por comunicar los resultados de las investigaciones al archivo común. Resumiendo, hacen contribuciones al conocimiento esperando recibir a cambio el reconocimiento de la comunidad. (Ziman, 2003: 53) 

Los principios, que Ziman considera como creencias básicas de los científicos, son también muy conocidos: Comunicación, Unificación, Objetividad, Crecimiento del conocimiento, Novedad. Así pues, no hay mucho de originalidad en la caracterización de cada uno de estos elementos por separado, pero si podemos encontrar originalidad en el modo en que se conjugan estos dos elementos ya que supone el enraizamiento definitivo de la racionalidad científica en la cultura y en la sociedad. 

La observación sugiere que la ciencia académica puede ser representada por un <<modelo>> en el que estos principios reguladores desempeñan un papel más importante. Como sus equivalentes en sociología, constituyen ideales estándar generalmente aceptados, aunque rara vez se alcanzan. (Ziman, 2003: 64)
El cuadro que se dibuja como resultado de la articulación de esos dos elementos y, por tanto, el cuadro que podría identificar el modelo de ciencia académica puede quedar representado como aparece a continuación. 

 

MODELO DE CIENCIA ACADÉMICA 

CODIGO MERTONIADO (PRECEPTOS)

PRINCIPIOS REGULATIVOS

Comunistarismo

El conocimiento de la ciencia es considerado como conocimiento público y, como, las personas interesadas en él tienen el acceso garantizado.

Evitar el secreto 

Comunicación

La obligación de compartir el conocimiento y de hacerlo público hace que la ciencia desarrolle un complejo sistema de comunicación. La comunicación entre los científicos hace la intersubjetividad el fundamento del saber adquirido.

Universalismo

Las contribuciones a la ciencia no pueden ser valoradas ni tampoco rechazadas en razón de las características de las personas que las realizan

Evitar la discriminación 

Unificación

El conocimiento científico configura un archivo común constituido por una colección de teorías

Desinterés

Las personas que realizan contribuciones científicas no se mueven, exclusivamente, por su interés inmediato, ya sea económico o de otro tipo, sino que están interesado en el interés más general.   

Objetividad

El conocimiento científico se asienta sobre la posibilidad de evitar y superar los sesgos personales. Este principio es un producto colectivo, mas que una virtud individual.

Escepticismo

Las contribuciones científicas son rigurosamente criticadas y valoradas antes de ser incorporadas al acervo del conocimiento compartido.

Evitar aportaciones inadecuadas

Crecimiento del conocimiento

El conocimiento científico se ve continuamente modificado y mejorado merced a la evaluación que realiza la propia comunidad del conocimiento nuevo.

Originalidad

Las contribuciones científicas son valoradas, especialmente, por su capacidad para innovar tanto en los problemas, como en las soluciones.

Evitar el tradicionalismo

Novedad

La búsqueda permanente del conocimiento nuevo hace de la investigación el centro de la actividad científica.

Fuente: Ziman (2003). Elaboración propia.

 

Este cuadro, cuya validación como modelo teórico convendría realizar, se ve amenazado profundamente por la aparición de un nuevo modo de producción del conocimiento: la ciencia postacadémica. 

...la ciencia postacadémica no es, como desean todavía algunos científicos, una desviación temporal de la marcha delante de la ciencia tal y como siempre la hemos conocido. No es sólo un <<nuevo modelo de producción de conocimiento>>, es toda una nueva forma de vida. Es el resultado de innumerables soluciones improvisadas para resolver problemas prácticos inmediatos. Es el producto de la casualidad, no de un diseño. Constituye una cultura más o menos coherente no porque esté planeada como tal, si no porque la ciencia es típicamente algo complejo, un sistema de autoorganización social que se adapta oportunamente a las circunstancias cambiantes.  (74)

 

Bibliografía

Ziman, J. (1968) El conocimiento público. México: FCE.

Ziman, J. (1981) La credibilidad de la ciencia. Madrid: Alianza.

Ziman, J. (1985) Enseñanza y aprendizaje sobre la ciencia y la sociedad. México: FCE

Ziman, J. (1986) Una introducción a la ciencia. Barcelona: Ariel

   

 

[1] Jhon Ziman (Nueva Zelanda, 1925-   ) profesor de Física Teórica de la Universidad de Bristol, miembro de la Royal Society, presidente del Consejo para la Ciencia y la Sociedad.

 

Dr. José Moya Otero 

Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

2003-Noviembre-10

 


Volumen 9, n.2

 

 

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