| Esta catástrofe sirvió
de estímulo a rectores, catedráticos y patricios valencianos,
que rehicieron la Biblioteca, legando sus colecciones particulares.
Entre ellos Don Vicente Blasco, Don Domingo Mascarós (primer
bibliotecario de la Institución), Don Salvador Perellós
y Don Onofre Soler. La Universidad, por su parte, llevó a
cabo una política de compra que sirvió para engrosar
su ya nutrido fondo. Abrió de nuevo sus puertas en 1837 con
este fondo más las obras procedentes de las bibliotecas de
los conventos suprimidos por la Desamortización de Mendizábal.
Por este concepto ingresaron los libros que habian
pertenecido a conventos de Carmelitas Descalzos, Franciscanos, Agustinos
(de Alcoy, Játiva y Valencia), Trinitarios Descalzos, Dominicos,
Orden de Montesa, etc.; pero el fondo más importante y valioso
fue el procedente del Monasterio de San Miguel de los Reyes, con
el legado de Fernando de Aragón, Duque de Calabria.
Posteriormente llegaron otras donaciones importantes
como la del antiguo catedrático y bibliotecario Don Mariano
Liñán, que a su muerte donó su biblioteca y
monetario, al igual que Francisco Javier Borrull. En 1843 lega sus
obras Don Ginés de Perellós, Marqués de Dos
Aguas. El legado de Don Vicente Hernández Máñez,
bibliotecario de la Universidad, fue uno de los donativos que más
ejemplares raros y únicos aportó a la Biblioteca Universitaria.
En 1867 entraron los legados de Don Vicente Dauder y Don Vicente
Alfonso; y en años posteriores los de Don Francisco Carbonell,
el Rector Juan del Castillo y Carroz, el del pavorde Don Francisco
Estruch, el de Don Vicente Salas Quiroga, etc.
Otro de los fondos importantes es el de la biblioteca
de obras dramáticas de Don José María Moles,
compuesta por unos 1.120 volúmenes, que fue entregada junto
con su catálogo y su mobiliario por los albaceas testamentarios
al Ayuntamiento de Valencia y que éste donó a su vez
a la Universidad.
Por su carácter de Biblioteca Provincial,
entraron fondos a finales del S. XIX procedentes del Ministerio
de Fomento, así como obras de la biblioteca del Duque de
Osuna.
En 1901 ingresó el último donativo
importante, el legado de Don Luis Gonzaga Gascó Albert; la
temática de su biblioteca refleja su condición de
matemático y escritor.
La Biblioteca Universitaria fue, durante y después
de la Guerra Civil, depositaria de los libros requisados a particulares
e instituciones, que constituyen un fondo de gran utilidad para
el estudio de la Historia Social y las Artes Gráficas de
esa época. Es digna de mención la colección
de carteles valencianos de la Guerra Civil Española.
Otros fondos donados en el S. XX, son los de Don José Sanchis
Sivera y Don Francisco Alcayde.
En el momento actual, la Biblioteca mantiene una
política de adquisición de obras antiguas impresas
en Valencia y de autores valencianos, esta política pretende
también ampliar su importante colección de referencia.
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