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Organiza: Universidad de Valencia
Produce: Fundación General de la Universidad de Valencia
Colabora: Auditorio de Galicia (Santiago de Compostela),
Palacio de la Virreina (Barcelona) y Museo de la Paz de
Gernica (Bizkaia-Euskadi)
Actividad realizada con la ayuda del Ministerio de
Cultura
Proyecto: Ana Teresa Ortega
Comisario: Pep Benlloch
Coordinación general: Norberto Piqueras
ARCHIVOS DE LA MEMORIA
Desde que en los primeros años de la década de los 70 la
fotografía iniciara su aproximación, en determinados
países europeos y en Estados Unidos, al campo del arte
contemporáneo -primero como acompañante y luego como
documento indispensable- ha ido cobrando una autonomía
propia. Actualmente constituye uno de los soportes
prioritarios utilizados por artistas de diversas
procedencias y desde diferentes planteamientos.
En
nuestro país esta renovación del lenguaje fotográfico
fue pobre, lenta y con un carácter discontinuo. Las
condiciones sociopolíticas del Estado Español no
propiciaron de manera alguna este cambio, que se
consolidó únicamente por el esfuerzo y voluntad de los
implicados : un grupo de fotógrafos jóvenes, como Joan
Fontcuberta, Pere Hormiguera, Grupo El Yeti, Jorge
Rueda, etc. que estuvieron en la órbita de la revista
Nueva Lente; artistas conceptuales catalanes como
Eugenia Balcells, Muntadas, Francesc Torres, o Miralda,
y por último autores que consolidaron a nivel nacional
la alternativa conceptual mas seria y rigurosa como
Isidoro Valcárcel Medina, Esther Ferrer o Juan Hidalgo.
En
Valencia este cambio llegó años más tarde y una de las
artistas que participó de forma activa desde principios
de los 80 fue Ana Teresa Ortega.
Entre sus primeros trabajos, alejados de la fotografía
sobre soportes tradicionales, se puede destacar -además
de la utilización de propuestas híbridas con la
escultura- un discurso alejado de las prácticas
documentales habituales en esos momentos y de la
fotografía excesivamente preocupada por los resultados
técnicos. Sus foto-esculturas participaban, por un lado,
de un cierto neopictorialismo, ya que sus imágenes
reclamaban un distanciamiento continuo de la exactitud
documental imperante así como de la reproducibilidad
serial; eran piezas únicas, con lo que conseguía una
cierta rehabilitación del aura. Por otro lado estas
obras participaban de otra de las corrientes
conceptuales que se aprecian en los años 70, como son
las prácticas apropiacionistas. Ortega reutilizaba
imágenes provenientes de la publicidad, de la TV,
imágenes documentales, etc. y producía nuevos montajes
que rememoraban ciertas prácticas de las vanguardias
pero con planteamientos postmodernos, con un objetivo
claro de cuestionar la acción de los mas media en
la sociedad contemporánea. |