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Un
calidoscopio para ver las últimas tendencias de la
creación, para sondear el estado del arte actual y para
invitar al público a reflexión. Las Bienales tienen
siempre ese propósito. Y el Patronato Martínez Martínez
Guerricabeitia de la Fundación General de la Universitat
de València inaugura hoy, día 14 de febrero (20 horas),
la undécima edición de una cita que se ha convertido ya
en un “clásico” de la programación de la ciudad con 22
años de historia. Bajo el lema “Nulla aesthetica sine
ethica” (Ninguna estética sin ética) este certamen
bienal de arte contemporáneo se puede visitar en el
Museo de la Ciudad de Valencia desde hoy y hasta el
próximo 25 de marzo.
La
Bienal Martínez Guerricabeitia cuenta con la
colaboración del Ayuntamiento de Valencia y del
Instituto Valenciano de Cinematografía (IVAC)-La
Filmoteca, el Aula de Cinema de la Universitat de
València y el patrocinio de Banco Santander y de la
Fundación Cruzcampo, dependiente de Heineken España.
Pensada para incentivar la creatividad de jóvenes
artistas españoles y aumentar a su vez el patrimonio
artístico de la Universitat de València (tras la
celebración de la misma la institución suele adquirir
alguna de las obras expuestas), en su undécima edición
la Bienal Martínez Guerricabeitia dedica su discurso a
la idiosincrasia que inspira la colección. Por ello las
veinte obras expuestas, en esta edición todas pinturas,
plantean una mirada socialmente crítica, de denuncia
ante la injusticia y en la que la estética se convierte
siempre en una correa transmisora de una motivación de
concienciación social, por ello el juego de palabras que
inspira el lema de esta edición: “Nulla aesthetica sine
ethica”.
“Aunque damos siempre mucha libertad tanto a los
artistas como al comité de selección, el lema de la
Bienal suele retratar en cada edición el problema social
que consideramos más presente en la actualidad
informativa. Por eso, hemos abordado en otras ediciones
la inmigración o la problemática medioambiental.
Actualmente estamos acostumbrándonos a la falta de ética
en conductas y operaciones que presumiblemente deberían
ser intachables, por eso hemos decidido trasladarlo al
arte y plantear cómo la estética retrata la falta de
ética”, indica José Pedro Martínez, director de
actividades del Patronato Martínez Guerricabeitia. Y
aunque insiste en que la crisis económica no es el tema
escogido para esta edición, lo cierto es que varios de
los artistas se han decantado por retratarla, quizá
porque su origen en muchas ocasiones obedece a la falta
de ética de los distintos agentes del sistema. |
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Como viene siendo habitual, la muestra de esta undécima
edición está formada por veinte obras de artistas
presentados por cinco críticos y cinco galeristas de
prestigio, que han elegido cada uno de ellos dos obras
de dos artistas españoles.
El
comité de selección de esta décima Bienal lo componen
las galerías: Álvaro Alcácar (Madrid), Alejandro Sales
(Barcelona), Sala Pelaires (Mallorca), Rafael Ortiz
(Sevilla) y Valle Ortí (Valencia). El comité científico
destaca por su gran experiencia en el mercado del arte
tanto por las publicaciones que realizan como por los
artistas y por proceder de distintos puntos de la
geografía española. Este comité está compuesto por:
Ricardo Forriols, profesor de la Universidad Politécnica
de Valencia; Federico Castro Morales, profesor de la
Universidad Carlos III; Víctor Zarza, colaborador de ABC
cultural y profesor en la Universidad Complutense;
Rosina Gómez – Baeza, directora hasta hace unos meses
del centro LABoral (centro de arte y creación
industrial) de Gijón, y de ARCO desde 1986 hasta 2006, y
Margarita Aizpuru, crítica y comisaria de exposiciones.
Los artistas seleccionados son: Chechu Álava, Jordi
Alcaraz, Antonio Ballester, Patricio Cabrera, Colectivo
LimpiArte, Luis Cruz Hernández, Carlos García-Alix, Chus
García-Fraile, Iñaki Gracenea, Mari Puri Herrero,
Cristina Lucas, Xisco Mensua, Cori Mercadé, Eugenio
Merino, Nico Munuera, Amalia Ortega, Paco Rossique,
Guillermo Rubí, Mery Sales y Matías Sánchez.
Tras las diez Bienales celebradas desde 1990, el
Patronato Martínez Guerricabeitia ha incorporado a la
colección un total de 21 obras de artistas que en la
actualidad ocupan un puesto relevante en el panorama
español del arte contemporáneo. Gracias a la Bienal, hoy
la Universitat de València puede disfrutar de obras de
Carmen Calvo, Curro González, Javier Baldeón y Rogelio
López Cuenca, entre otros.
Como en la pasada edición la Bienal, gracias a la
colaboración de IVAC-La Filmoteca y este año también se
ha sumado el Aula de Cinema de la Universitat de
València, se está proyectando un ciclo de cine que ayuda
a contextualizar la Bienal y que se titula “Imágenes de
la crisis”.
El
ciclo, que se exhibirá entre febrero y abril, consta de
dos partes: La Gran Depresión, a cargo del Aula
de Cinema de la Univeristat, y El crack financiero
actual, que ha sido programado por La Filmoteca para
la sala Luis G. Berlanga.
El
Aula de Cinema de la Universitat está proyectando en el
Col·legi Major Lluís Vives todos los miércoles del mes
de febrero una serie de películas que bien por el
contexto de su realización, por su temática o por ambos,
retratan la Gran Depresión de los años 30 en Estados
Unidos.
Por su parte, la sala Luis G. Berlanga de La Filmoteca
acogerá a partir de marzo la proyección de una selección
de filmes, tanto documentales como de ficción, que
abordan las causas y consecuencias de la actual debacle
económica. Una crisis ante la que el cine contemporáneo
–desde el independiente a la industria mainstream
hollywoodiense– no es indiferente. |
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Sobre Jesús Martínez Guerricabeitia
Jesús Martínez Guerricabeitia pertenece a esa generación
marcada ineludiblemente por la guerra y el carácter
represivo del régimen franquista que llevó a su padre, a
su hermano -fundador de la histórica editorial Ruedo
Ibérico- y a él mismo a sufrir la cárcel, debido a sus
convicciones libertarias. Una estancia en la cárcel
traumática, pero que contribuyó a parte de su propia
formación: allí recibió clases de profesores
represaliados y mejoró sus conocimientos de inglés. Las
últimas clases que recibiría, pues de la cárcel saldrá
convertido prematuramente en un adulto abocado a
forjarse a sí mismo, sin posibilidad de seguir
estudiando; tal vez por ello sus ganas de aprender y su
curiosidad intelectual nunca se saciarán.
Tras recobrar la libertad logra abrirse camino y se
convierte en un joven emprendedor que trabaja en una
linotipia como corrector y hasta aplica métodos de su
invención para reparar las matrices de varias linotipias
valencianas. Después de haberse instalado por su cuenta
en un almacén de curtidos, en 1951 emigra con su esposa
y su hijo a Colombia, y en 1968 se trasladan a las Islas
Vírgenes para regresar definitivamente a Valencia en
1970. La estancia fuera de España le ha convertido en un
hábil hombre de negocios hecho a sí mismo con una amplia
experiencia en la representación y gestión comercial. Es
el bagaje con el que regresa a Valencia, momento en el
que puede permitirse que su antigua afición al arte, se
traduzca en la adquisición de algunas pinturas en
paralelo con una creciente colaboración -que no
militancia-, con el Partido Comunista y con todas las
fuerzas cívicas. |