Ucronías, Autopsias y Vendette
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Ucronías, Autopsias y
Vendette
Jorge Ballester, memoria
y prospectiva
Del 20 de septiembre al 4 de diciembre
de 2011
Sala Estudi General, Thesaurus i Martínez
Guerricabeitia - La Nau
Horario: de martes a sábado de 10 a 14 horas y de
16 a 20 horas. Domingos de 10 a 14 horas. ENTRADA LIBRE |
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ESTRUCTURA DEL DISCURSO EXPOSITIVO
El
discurso expositivo se articula sobre cuatro ámbitos
argumentales:
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A) POSTRIMERÍAS DE LA REALIDAD |
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B) UCRONÍAS CUBISTAS |
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C) CARNETS DE IDENTIDAD |
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D) QUERIDOS MONSTRUOS |
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POSTRIMERÍAS DE LA REALIDAD.
En
1976, Joan Cardells abandona Equipo Realidad. Durante
los dos años siguientes, Jorge Ballester todavía
continuará trabajando bajo la misma rúbrica. Primero con
Carrazoni y, finalmente, en solitario. De este periodo
proceden una serie de obras, prácticamente desconocidas,
que cierran el ciclo de aquella relevante presencia en
la historia del arte español de la segunda mitad del
siglo XX.
Una selección de estas piezas conforma el prolegómeno de
la presente exposición. Suponen el nexo entre el último
Jorge Ballester asentado en la memoria colectiva,
testigo implacable de los años de plomo, y el que ahora
renace de sus cenizas, dispuesto a rediseñar,
tanto el no-haber-sido como el poder-ser. |
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Equipo
Relidad: Jorge Ballester y Enrique Carrazoni.
Sin título C-2, 1977. Collage Acrílico. |
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UCRONÍAS CUBISTAS
En
este bloque y a través de bocetos, dibujos, cuadros,
esculturas y un espacio monumental, Ballester
reflexiona visualmente más allá de los límites que el
propio Cubismo se impuso a sí mismo. |
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Mujer
objeto rascándose la figa con la derecha, 2010.
Acrílico. |
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Transponiendo esos límites del Cubismo pero embarcado en
su inercia, saltando del lienzo al cartel, hibridando el
imaginario del primer tercio del XX con el que fue su
continuación, conjugando con rigor exquisito la química
del lenguaje con la alquimia semántica... el artista
despliega en estas obras un ejercicio tan disciplinado
y, a la vez, tan sorpresivo para el propio sujeto
creador como lo fuera el del Cubismo.
El
momento crítico se produce cuando se nos invita a pasear
por el interior de un bodegón tridimensional con el que
la ucronía cubista canibaliza, por fin, la magnitud
arquitectónica del tiempo. Esto es, un bodegón de
proporciones habitables con el que el cubismo muestra,
definitivamente, su ansiada vocación de proceso. Un
objeto-contenedor-espacio real que nos incorpora física
y mentalmente, de manera que disolvemos en él nuestra
condición de sujetos pasivos, permutándola por la de
objetos activos.
CARNETS DE IDENTIDAD.
Cuando le preguntan a Jorge Ballester por su profesión,
suele contestar que es "hartista". Lo que equivale a
manifestar su hartazgo con respecto a un buen número de
cosas, muchas de ellas propias de la esfera del arte,
que parece seguir funcionando como si todo estuviera
bien en el mejor de los mundos.
Pero tal ironía no deja de ser sino la exhibición de un
conceptual carnet de identidad. Asunto, este de la
identidad, que le preocupa especialmente, como lo
demuestra la galería de protagonistas de la aventura
estética contemporánea que se reúne en este ámbito.
Se
trata de verdaderos retratos-prospectivos de personajes
como Picabia, Marat, Paulina Bonaparte, Savinio,
Beckmann, Pittaluga, Salmon... a los que somete a
metamorfosis, suplantaciones y otros ejercicios, a
través de los que muestran un trasfondo no siempre
visible.
Por otra parte, la hipocresía de las llamadas sociedades
civilizadas suele levantar monumentos al soldado
desconocido. Tales necrolatrías suponen verdaderos
exorcismos rituales. Con ellos se pretende lavar la
sangre que mancha las manos y las conciencias de quienes
utilizan a los seres humanos como meros costes
colaterales de sus plusvalías. Ballester, encarna
carnets de identidad de personajes anónimos a
combatientes, víctimas o comediantes desconocidos que
atesoran, en su ignota identidad, causas y culpas. Un
patrimonio con que evidencia, denuncia u homenajea las
miserias y las dignidades de un género humano
predestinado por la injusticia, la paradoja y, en
contadas ocasiones, por una alquimia moral
resplandeciente. Suponen, pues, unas verdaderas
vendette. |
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Retrato de Francis Picabia, 2005. Acrílico. |
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Pero la vocación política de la obra de Ballester corre
siempre en paralelo a sus preocupaciones plásticas. Por
ello, Carnets de identidad reúne también intencionadas
radiografías de nuestra realidad presente.
Imágenes que se mueven dentro de lo que ya podemos
considerar tradición del POP español comprometido. Algo
que Ballester contribuyó en su día a establecer.
El
modo de vida americano, Mickey, la soledad del ser
humano ante la jungla urbana, nuestro bestiario
político... desfilan también en este registro de
identidades en el que la memoria del pasado que nos da
origen, la imagen del presente y la vocación alternativa
se funden bajo una misma óptica.
QUERIDOS MONSTRUOS
Este último apartado de la exposición propone un ámbito
más íntimo, en el que se mostraría una de las mitologías
personales de Ballester. Para esta ocasión se ha elegido
el peculiar ambiente que gira en torno a la lucha libre
mexicana.
Con sus máscaras y atuendos chillones y estrafalarios,
travestidos en personajes de un cómic de cartón piedra o
de un kabuki sudorosamente cutre, aunque
vulnerablemente humanos, los personajes de este
inframundo contrastan con otras caricaturas mediáticas
del mundo del espectáculo de la lucha.
Su
arraigo marginal, casi alternativo, y el peculiar clima
estético que engendran, sirve a Ballester para tejer un
microcosmos cuyas connotaciones oscilan entre las de una
atmósfera-fetichista y la las de un microcosmos
filosófico. Adjetivo, este último, que el arte
contemporáneo ha depositado en otros universos en
miniatura como el burdel, el circo, el estudio del
artista, etc. Son pues, patrimonio de un autopsia del
mundo y de sí mismo, con el que el “hartista” construye
su peculiar Xanadú. |
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“Kalifa”, 1989. Aguada |
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SOBRE EL CATÁLOGO
La
muestra se acompaña de un libro-catálogo que incluye,
además de la reproducción de la obra expuesta y de un
DVD con el documental y las videoinstalaciones, una
serie de ensayos sobre su significación.
RECURSOS EXPOSITIVOS ESPECIALES
El
discurso expositivo está enriquecido por los siguientes
recursos especiales:
A)
BODEGÓN TRIDIMENSIONAL DE ESCALA MONUMENTAL
Como extensión del ámbito Ucronías Cubistas la
muestra cuenta de un bodegón escultórico de proporciones
monumentales instalado en el Claustro de La Nau.
Una pieza exenta y pintado en blanco, que muestra sus
contenidos plásticos en función de la acción
claroscurista de la luz y del punto de vista de quien lo
contemple. Esto es, por una combinación entre el
movimiento del foco de luz solar y la posición del
espectador.
B)
CUATRO VIDEOINSTALACIONES
En
cada uno de los cuatro ámbitos una obra
representativa se analiza a través de un recurso
audiovisual.
Se
trata de unas videoinstalaciones en base a proyecciones
murales, realizadas por Joan Dolç, con un carácter
hermenéutico y capaces de establecer una pedagogía
dialéctica. Un preámbulo crítico que suministra datos
visuales, no narrativos, para la comprensión y el debate
en torno al resto de las obras.
C)
DOCUMENTAL
Sinopsis y tratamiento
“Ucronías, Jorge Ballester o la memoria patas arriba” se
plantea como un documental de creación con un doble
objetivo. Por un lado formar parte y complementar la
exposición del mismo nombre, y por otro constituirse en
una película autónoma, capaz por sí misma de dar a
conocer la obra del autor y al autor mismo a un público
amplio, de manera atractiva, sugerente y lo más
meridiana posible, pero sin renunciar al rigor o al
nivel de complejidad inherente tanto a cada una de las
piezas mostradas como a su conjunto.
La
obra de Jorge Ballester está anclada a la realidad de
diversas formas. A veces de un modo directo,
extremadamente explícito, a veces a través de elementos
mediadores provenientes de los más variados ámbitos de
la cultura (la pintura, la escultura, la fotografía, el
cine, la arquitectura, etc.) que se han ocupado
previamente del objeto artístico en cuestión.
Esta consideración previa constituye el punto de partida
y el eje del documental. Las obras de Ballester
equivalen a veces a un espejo colocado frente a una
determinada realidad, otras a un espejo colocado frente
a otro espejo que otros colocaron y así hasta llegar a
varios niveles. El documental prolonga ese mecanismo
como otro espejo más colocado frente al juego de
espejos.
Un
documental donde no se hace un uso meramente descriptivo
o didáctico del lenguaje audiovisual, como viene siendo
habitual en este tipo de documentales, sino un uso
cómplice y, dentro de unos límites, complementario de la
obra y la personalidad del artista. |
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Bodegón 2, 2008. Escultura policromada en materiales
diversos.
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