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Cultivo en vivero

Duración cultivo - Volumen contenedor y fertilización - Atributos morfofisiológicos - Ambientes favorables

 

Duración del cultivo

    No es posible producir plantas de sabina de 1 savia en contenedores de 200 o 300 ml que formen un cepellón consolidado y resistente al manejo, incluso con regímenes de fertilización elevados. Es necesario extender el cultivo durante dos periodos vegetativos. Los plantones de 2 savias, forman cepellones completamente consolidados, especialmente los cultivados con 75 y 150 mg N por planta y año.

Volumen del contenedor y fertilización

    En general el volumen del contenedor (200 ó 300 ml) tuvo un escaso efecto sobre las características de las plantas producidas en vivero. En cambio, la fertilización con nitrógeno incrementó significativamente el tamaño de las plantas, especialmente en su parte aérea. La concentración de nutrientes en los tejidos se incrementó con la fertilización. Esto propició mayores tasas fotosintéticas, lo que resultó en un crecimiento de las plantas fertilizadas con 75 o 150 mg N por año un 300% mayor que en las de fertilización baja (30 mg de N por año). Estas plantas además presentaban mejores estados hídricos que las menos fertilizadas.

    De acuerdo con nuestros experimentos, el cultivo en vivero que minimiza gastos y maximiza supervivencia y crecimiento es el realizado en contenedores de 200 ml con una fertilización de 75mg de nitrógeno al año por planta.

Atributos morfofisiológicos que mejoran la supervivencia  

    Las plántulas con mayor tamaño aéreo y crecimiento de raices (RGC) fueron las que presentaron mayores crecimientos una vez transplantadas al campo. Otras variables de vivero como la concentración de N y de P o la masa radical también se relacionan directamente con el crecimiento en campo. Una variable que merece una atención especial es la relación entre la masa aérea y la radical (MA/MR) que claramente indica que el desarrollo excesivo del sistema radical en vivero con respecto a la parte aérea puede ir en detrimento del crecimiento posterior en campo.

Ambientes favorables para plantación                 

    En experimentos de repoblación con plántulas de dos savias, la principal causa de mortalidad fue es stress hídrico. En poblaciones naturales, las semillas son dispersadas por tordos, principalmente bajo la copa de individuos adultos reproductores a los que acuden a alimentarse. Es precisamente en este ambiente, con insolación reducida y mayor disponibilidad de nutrientes debido a la deposición de hojas y frutos, donde la supervivencia natural de plántulas es mayor. En un experimento de riego se observó que el riego durante el primer año reducía la mortalidad de plántulas enormemente, como se observa en la siguiente tabla. 

 

Supervivencia tras el primer verano

 

Al descubierto

Bajo machos

Bajo hembras

Total

Regadas

No regadas

20%

1%

48%

18%

72%

27%

41%

12%

 

Supervivencia tras el segundo verano

 

Al descubierto

Bajo machos

Bajo hembras

Total

Regadas

No regadas

86%

75%

100%

90%

97%

96%

93%

89%

    El tratamiento de riego consistió en la adición de un litro de agua por plántula al mes, cada quince días durante los meses de junio y julio. El efecto del riego fue crítico durante el primer verano y moderado durante el segundo. En cualquier caso, los individuos situados bajo la copa de sabinas hembra presentaron una supervivencia significativamente mayor en cualquier condición.

    Esto hace que recomendemos como lugar óptimo para la repoblación el límite de la copa de los individuos adultos, especialmente las hembras. En el límite exterior de la copa, los nutrientes son abundantes y la sombra reduce la deshidratación mientras que la luz todavía llega con suficiente intensidad para permitir el crecimiento de las plántulas. Si la repoblación se realiza con plántulas de dos savias cultivadas en contenedores de 200 ml y fertilizadas en vivero con 75 mg al año de nitrógeno el resultado será óptimo. Si además disponemos de suficientes recursos, el riego, especialmente durante los meses más cálidos, reducirá enormemente el porcentaje de bajas.

    Aunque se ha sugerido que el ramoneo puede diezmar los juveniles de sabina, y nosotros mismos hemos observado cierta herbivoría, lo cierto es que en nuestros experimentos el ganado tuvo un efecto insignificante sobre la supervivencia de plántulas. Quizá este efecto pueda ser mayor en individuos de mayor edad, con hojas no espinosas, o en años de extrema sequía, pero el ganado tiene un efecto nimio en la población estudiada (Ademuz, Valencia). Por ello, no se recomiendan medidas especiales para la protección de las plántulas.

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