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El Maltrato Infantil |
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Índice: |
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CAPITULO I -
El
maltrato infantil en el contexto de la historia y la cultura. CAPITULO II - La definición del Maltrato Infantil.
CAPITULO III - El impacto del maltrato infantil en el
desarrollo psicosocial del niño. CAPITULO IV - Características psicológicas de los padres que
maltratan a sus hijos.
CAPITULO V - El contexto familiar del maltrato infantil.
CAPITULO VI - El contexto social del maltrato infantil.
CAPITULO VII - El modelo ecológico: un modelo de
compresnsión del maltrato infantil.
segunda parte: CAPITULO VIII - Diseño Metodológico
CAPITULO IX - Resultados
CAPITULO X - Conclusiones
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Introducción: |
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No obstante, tanto el reconocimiento público del maltrato
infantil como un serio y urgente problema social, como el análisis
sistemático por los investigadores y científicos sociales de sus
factores etiológicos, así como de sus consecuencias en el desarrollo,
no ha tenido lugar hasta hace relativamente poco tiempo. Efectivamente, la investigación en el ámbito del maltrato
infantil es un campo extraordinariamente joven. Si nos remontamos al
famoso y ya clásico estudio realizado por Henry Kempe y sus
colaboradores acerca del "síndrome del niño golpeado" (Battered
Child Syndrome), podríamos considerar que la edad de este área de
investigación apenas llega a los 30 años. No obstante, ello supondría
exagerar la madurez de este campo de investigación. A pesar de la
importancia del trabajo de Kempe y el interés que despertó,
fundamentalmente en el mundo médico, la investigación de los factores
psicosociales asociados con los malos tratos, así como de sus
consecuencias socioemocionales, cognitivas y conductuales en el niño, aún
serán durante algunos años objeto de la negligencia de los
investigadores. La investigación del maltrato infantil como área de
estudio consolidada (consistente en algo más que algunos informes
aislados), no tendrá lugar hasta los primeros años de la década de
los 70. Como señala Gelles (1980), hasta 1971 la violencia entre los
miembros de la familia se encontraba entre los tópicos ausentes en la
investigación de la familia. Si, por ejemplo, se examina la revisión
que el Journal of Marriage and the Family realiza acerca de la
investigación y la práctica en el campo de la familia en los años
sesenta, puede comprobarse que no aparece ningún artículo acerca de la
violencia familiar. Sería erróneo pensar, sin embargo, que la investigación acerca
de los malos tratos en la infancia tuvo su origen únicamente en los
hallazgos de la medicina y de los científicos sociales. Por el
contrario, este campo creció conjuntamente con distintos movimientos
históricos y sociales. En los años 60, surgió un importante movimiento en defensa de
la situación de los niños maltratados y abandonados. En los años 70,
resurgió con gran fuerza el movimiento feminista, llamando la atención
hacia el problema de las mujeres maltratadas. Ambos movimientos fueron
responsables en gran medida de la repentina atención pública hacia el
problema del abuso sexual de los niños a finales de los años 70.
Aunque los movimientos sociales y los hallazgos de la investigación se
nutrieron unos de otros, sería más preciso decir que fueron los
movimientos sociales quienes plantearon las cuestiones a las que
posteriormente los investigadores intentarían responder. Ciertamente,
hubiera sido mucho menor el cuerpo de investigación que disponemos
actualmente, y se hubiera prestado mucha menos atención al fenómeno de
la violencia en la familia, sin la existencia de movimientos sociales en
continuo crecimiento preocupados por cada uno de estos problemas. La base del conocimiento relativo al maltrato infantil en los años
sesenta se caracterizó por acercamientos teóricos y metodológicos
excesivamente restrictivos y deficientes. Además, una idea implícita
en la mayoría de trabajos previos a la década de los setenta, era la
de que la violencia en la familia era propia de alguna patología social
o personal. Este modelo etiológico, de acuerdo con el cual los malos
tratos son un fenómeno extraño e infrecuente, y cuando tienen lugar
son como consecuencia de alguna patología o desorden mental,
virtualmente absolvía a la sociedad de cualquier responsabilidad en la
aparición del maltrato infantil. La investigación desarrollada en los años setenta, facilitó un
cambio de actitud y permitió una reconceptualización del modelo etiológico
del maltrato infantil. Así, junto a la búsqueda de los correlatos
intraindividuales del maltrato infantil se sumaron las investigaciones
que intentaban dilucidar qué factores sociales se encontraban
relacionados con los malos tratos. Como resultado de ese esfuerzo
investigador, se consideró que numerosos factores sociales desempeñaban
un importante rol causal en el maltrato infantil (actitudes sociales,
pobreza, estresores, aislamiento social). Otros modelos etiológicos, tales como el modelo socio-interaccional,
surgirían como una reacción a los planteamientos implícitos de los
modelos médico-psiquiátrico y sociológico que asumían un modelo
unidireccional de las relaciones paterno-filiales, subrayando así la
importancia de las influencias bidireccionales entre los miembros de la
familia, así como de los antecedentes que pueden precipitar el maltrato
y de los factores que pueden mantener el uso excesivo del castigo físico. No obstante, la investigación desarrollada durante casi tres décadas,
puso de manifiesto la naturaleza compleja y multifactorial del maltrato
infantil e hizo evidente las limitaciones de los anteriores modelos
etiológicos, así como su insuficiente poder explicativo. En este contexto, el Modelo Ecológico del maltrato infantil (Garbarino,
1977; Belsky, 1980) ofrecía un modelo integrador, capaz de sintetizar
los distintos acercamientos a la etiología del maltrato infantil, y
haciendo evidente su naturaleza complementaria. El modelo ecológico,
proporcionaba así un modelo etiológico complejo y ofrecía, además,
un adecuado marco conceptual para la investigación e integración teórica.
Desde esta perspectiva, se mantiene que el maltrato infantil puede ser
mejor comprendido si se considera como un producto final de una disfunción
fundamental en un complejo ecosistema con numerosas variables
interactuando. El presente trabajo de investigación encuentra su marco teórico
de referencia en el modelo ecológico del maltrato infantil, modelo que
asumimos y compartimos plenamente. En la primera parte de este trabajo, llevaremos a cabo una
amplia, y prácticamente exhaustiva, revisión de los aspectos teóricos
más relevantes en la comprensión del fenómeno del maltrato infantil.
En ese recorrido teórico consideraremos los siguientes aspectos: el
contexto histórico y cultural del maltrato infantil, los problemas que
plantea la definición del maltrato infantil, el impacto de los malos
tratos en el desarrollo psicosocial del niño, los factores
psicosociales de riesgo (individuales, de la interacción familiar y
sociales), así como los procesos más relevantes en la dinámica del
maltrato infantil y, finalmente, dirigiremos nuestra atención al modelo
ecológico, modelo que nos permitirá organizar e integrar los
diferentes factores de riesgo y procesos identificados de forma
conceptualmente significativa. El modelo ecológico constituye, asimismo, el marco teórico de
referencia que actuará como guía y orientación en el análisis empírico
de los factores de riesgo asociados con el maltrato infantil que
llevaremos a cabo en la segunda parte de este trabajo, en la que nos
proponemos la consecución de dos objetivos fundamentales: delimitar empíricamente
los distintos contextos o niveles ecológicos de sistemas implicados en
el maltrato infantil y analizar los factores de riesgo que integran cada
uno de esos contextos o sistemas, su peso diferencial, los efectos
conjuntos, así como sus relaciones mutuas, en relación con la
presencia o ausencia de los malos tratos. Por último, el capítulo de agradecimientos lo encabezan todos
aquellos que han colaborado en la presente investigación y, muy
especialmente, quienes han contribuido en la identificación y aplicación
de instrumentos a las familias con problemas de maltrato infantil, labor
que ha requerido superar numerosos obstáculos, recelos y resistencias.
Asimismo, en el apartado de agradecimientos, ocupa un lugar especial el
profesor "Shakespeare", cuyo sentido cuantitativo-práctico y
cuyas habilidades técnico-analíticas, que alcanzan momentos de
verdadero virtuosismo, han sido de un valor imponderable en la consecución
de este trabajo de investigación. Mención especial merece también
Nuria Gracia Fuster, quien mecanografió el manuscrito original,
descifrando incluso la más críptica de las indicaciones, con su
proverbial precisión y meticulosidad. Finalmente, queremos expresar nuestro agradecimiento a los
profesores Dante Ciccetti (Rochester University), Hamilton McCubbin (University
of Wisconsin) y Ronald Rohner (University of Connecticut), quienes han
contribuido generosamente a este trabajo de investigación con sus
sugerencias y facilitando el acceso a instrumentos y valiosa información.
Asimismo, queremos hacer extensivo este agradecimiento a Mary Webb (Children,
Youth and Family Program Office, Florida Protective Services System), así
como a Susan Creighton (N.S.P.C.C., Londres) quienes han facilitado el
acceso a los fondos documentales y materiales de trabajo de estas dos
organizaciones. |
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