INAUGURANDO LAS OBRAS COMPLETAS DE MAX AUB

 

JOAN OLEZA

Postdata. Suplemento Cultural de Levante-El mercantil valenciano. 22 de febrero de 2002.

 

En aquel primer viaje autorizado a España del verano-otoño de 1969, de tan dolorido sentir, Max Aub hizo un amargo balance de esa visita que tanto había costado - en años, en sueños, en distancia, en sufrimientos - llegar a poder realizar: "Me dejaron pasar (cuando tantas ocasiones hubo para hablar) sin enterarse", escribe en La gallina ciega. Se contrajo así una deuda histórica de reconocimiento del escritor que vino a sumarse a la otra, la que venía de 1939, la que el país entero contrajo con la España peregrina, la que pagó el precio del exilio por una derrota que las armas impusieron a la legitimidad.

            En los treinta años de vida en México de quien al desembarcar en Veracruz todavía no había cumplido los cuarenta, se despliega la inmensa mayor parte de la obra creativa del escritor. Son años, al principio, en los que tras la derrota de la guerra civil sobreviene la guerra mundial, y después la enrarecida posguerra, años en que las esperanzas deben ser aparcadas y el convencimiento mantenido. Max Aub lo expresó con una brillante metáfora: "Tengo la impresión de que los intelectuales del mundo entero están metidos en una enorme sala de espera, sin saber qué tren tomar, e ignorando la hora de salida" (Hablo como hombre). Si la historia lo encierra en esta sala de espera, su transterramiento convierte ese enorme esfuerzo de escritura ("El caso es que este 'Max Aub' es el autor de casi toda la literatura que se publica en México", guaseaba Abel Quesada, en anécdota que recoge Ignacio Soldevila) en un empecinado alancear contra las evidencias, y también contra la resignación: "Entonces uno se resigna a ser lo que es: un escritor desterrado, sin público, sin editor, sin dinero, obligado a hacer mil cosas que no le gustan con tal de vivir y hacer vivir modestamente a los suyos" (1951).

            Si cuando salió por la frontera de Port Bou, aquel febrero de un trágico 1939, era el autor de un librito de poemas, dos novelas cortas y una no mucho más larga (Luís Alvarez Petreña, en su primera versión), un drama y no llegaba a una decena de piezas teatrales breves, cuando regresó a España en 1969 traía consigo cinco libros de poemas, el gran fesco narrativo de El laberinto mágico (cinco novelas), tres novelas de gran relevancia específica (Las buenas intenciones, Jusep Torres Campalans y La calle de Valverde), la refundición de su primera novela (Luís Alvarez Petreña), una muy larga serie de relatos y cuentos, publicados en múltiples recopilaciones parciales, ocho dramas mayores y un buen puñado de obras breves, dos revistas unipersonales, media docena de ensayos, diversas antologías y obras de circunstancias y hasta un juego de cartas. No cuento la obra que todavía faltaba por publicar ni la que tenía inédita, de una importancia decisiva si nos referimos a sus Diarios.

            Era una summa de la que ninguna literatura moderna podría permitirse prescindir, ni por su cantidad, ni por su calidad, ni por su diversidad. A la deuda de reconocimiento se añadía así la necesidad perentoria de su normalización entre nosotros. Afortunadamente las cosas han cambiado no poco en los últimos diez años. Con la ayuda y la disponibilidad de la familia, y muy especialmente de Elena Aub, en Segorbe comenzó a trabajarse para reunir los papeles de Max; la Diputación de Valencia, gracias al empeño personal de su presidente,  Manuel Tarancón,  adquirió el archivo del escritor y lo puso a disposición de los investigadores; en diciembre de 1993 se celebró en Valencia el primer Congreso Internacional "Max Aub y el laberinto español", que congregó por primera vez un extenso elenco de estudiosos procedentes de muy diversas geografías y acotó para nuestro escritor una parcela  del hispanismno internacional. Al año siguiente, Antonio Muñoz Molina convirtió su discurso de incorporación a la Real Academia de la Lengua Española en un homenaje a Max Aub, "Destierro y destiempo de Max Aub". En Salerno, en el 94,  hubo una reunión de hispanistas - convocados por Rosa Mª Grillo - para tratar de las ficciones y supercherías literarias de Max; en el 97, en El Escorial,  la universidad de verano de la Complutense le dedicó un curso dirigido por Ignacio Soldevila y Dolores Fernández y titulado "Max Aub: veinticinco años después"; también por estos años se celebran sucesivamente, y en diversas ciudades, los congresos dedicados al exilio español, animados desde Barcelona por Manuel Aznar y el grupo Gexel, en los que abundan las aportaciones sobre Max, su entorno y su obra. Por su parte el Centro Dramático Nacional y Teatres de la Generalitat coprodujeron en 1998 un ambicioso montaje de San Juan, dirigido por J.C.Pérez de la Fuente. Entretanto se consolida en Segorbe el Archivo-Biblioteca Max Aub, sin cuyos fondos estas Obras Completas no hubieran podido disfrutar de una gran parte de sus materiales de base, y se constituye la Fundación Max Aub, lo que implica un decidido impulso a las publicaciones maxaubianas encargadas a especialistas, la convocatoria de becas de investigación, la organización de encuentros y cursos de verano... Ahora mismo, en las calles de Valencia, se está rodando una serie telesiva sobre la vida del escritor.

Por otra parte, la Biblioteca Valenciana, bajo la responsabilidad de José Luís Villacañas, a quien algún día habrá que reconocerle desde la derecha, desde la izquierda y desde el centro, una de las gestiones culturales más productivas que este país ha conocido en los últimos treinta años, ha puesto en juego un activo patrocinio sin el cual no hubieran sido posibles muchas de estas iniciativas, y entre ellas las propias Obras Completas cuyos primeros volúmenes llegan hoy a las  manos del lector.

            A estos primeros volúmenes de Las Obras Completas les acomoda un gesto inaugural, pues abren la serie de once con la que aspiramos a llevarlas a final término. Nacieron como proyecto al calor de una invitación pública - casi un reto - de Manuel Tarancón, en 1993, por entonces presidente de la Diputación de Valencia. El proyecto se confeccionó de inmediato y se contó desde el primer momento con el compromiso de colaboración de los mejores especialistas en la obra de Aub y en la literatura de la época. Desde entonces el proyecto ha tenido que afrontar una larga y dificultosa travesía, en la que ha sufrido cambios en el régimen de patrocinio, en las perspectivas de publicación,  en la distribución y número de volúmenes, en el calendario, en las personas y en los cargos con responsabilidad sobre el mismo,  y como consecuencia de todo ello,  en el formato de las ediciones. Afortunadamente la volatilidad de las condiciones ha encontrado su contrapeso en la firmeza del compromiso de unas muy concretas personas desde las instituciones - que supieron comprender que los beneficios culturales rinden más allá del plazo de una legislatura y que, además, hicieron de Max Aub una apuesta personal - y de todos los investigadores, algunos de los cuales han superado en estos años circunstancias personales o familiares a veces muy difíciles, pero que han demostrado con creces su capacidad de adaptarse a la fluctuante demanda.

            Tal como le llegan al lector estos primeros volúmenes de las Obras Completas son el fruto de un patrocinio público y de un trabajo de investigación. El patrocinio público corresponde simultáneamente a la Direcció General del Llibre de la Generalitat Valenciana y de la Institució Alfons el Magnànim de la Diputació de Valencia. El trabajo de investigación ha sido dirigido por quien suscribe estas líneas, con la impagable coordinación técnica de Javier Lluch Prats para estos primeros volúmenes, y realizado por un numeroso equipo de investigadores, maxaubianos de abolengo o de reciente incorporación, hispanistas de uno y otro lado del Atlántico, que se han hecho cargo de las diversas ediciones, cuyo plan es como sigue:

            I. Obra poética completa. A cargo de A.López Casanova y colaboradores (ya publicado).

            II. El laberinto mágico I: Campo cerrado. Campo abierto. A cargo de I.Soldevila y J.A.Pérez Bowie (ya publicado).

            III. El laberinto mágico II: Campo de sangre. Campo del Moro. Campo de los almendros. A cargo de L.Llorens, J.Lluch y F.Caudet (en preparación: será publicado próximamente).

            IV. El laberinto mágico III: Campo francés. Relatos. Fábulas y Cuentos.

            V. Novelas I: Vida y obra de Luís Alvarez Petreña. Jusep Torres Campalanbs. Conversaciones con Buñuel.

            VI. Novelas II: Las buenas intenciones. La calle de Valverde.

            VII. El primer teatro. Teatro breve escrito en México. A cargo de J.L.Sirera y S.Monti (ya entregado: actualmente en prensa).

            VIII. Teatro mayor. Ensayos sobre el teatro.

            IX. Ensayos de crítica literaria, artística y cinematográfica. Manual de Historia de la Literatura española.

            X. Obras de ensayo y periodismo de opinión. Hablo como hombre. Pruebas. Ensayos mexicanos. Artículos periodísticos.

            XI. Los diarios. Enero en Cuba. La gallina ciega. Los diarios inéditos.

            Como el lector puede comprobar ya están en la calle los dos primeros volúmenes y en preparación otros dos, para los que se cuenta con el compromiso de publicación para la Feria del libro. Cada uno de estos volúmenes lleva un estudio preliminar de las obras incluídas, una anotación cuidadosa que trata de iluminar el texto en su léxico y en sus alusiones, siempre riquísimos, un aparato crítico que otorga rigor filológico al texto, y diversos apéndices (glosarios de léxico, de personajes históricos, bibliografía utilizada...) En conjunto se trata de una colección realizada con el rigor científico que exige un proyecto de esta envergadura pero que tiene muy en cuenta, al mismo tiempo, la exigencia de no obstaculizar la lectura de aquellos lectores poco interesados por los aspectos filológicos o científicos, que desean acercarse a la obra de Aub sin más ayuda que la que le permita entender el léxico tan peculiar del autor y las alusiones históricas o culturales que dan sentido a muchas de sus páginas. 

Cuando finalmente se haya cumplido el largo periplo que estos dos primeros volúmenes inauguran los lectores de habla hispana tendrán entre sus manos la obra de conjunto de uno de los escritores más relevantes del siglo XX, estoy plenamente convencido. Una obra capaz por sí sola de modular decisivamente la historia de nuestra narrativa y la de nuestro teatro, de aportarle a la poesía un poeta sorprendente, insólito, pionero en más de un aspecto, y al ensayo un ensayista de alta tensión moral y estilística, finalmente de aportar a la cultura de este siglo a un hombre que, en su trayectoria y en la escritura confesional-testimonial que dejó de ella, desborda de vida y de historia, con una autenticidad y una intensidad raramente alcanzadas, las de un clásico contemporáneo. Para entonces habrá salido ya de aquella "sala de espera" en la que le tocó aguardar tantos años, más otros  treinta que este próximo julio se cumplirán desde su muerte. Muchos años, quizás, pero la historia es así, a veces necesita demasiados para rectificarse a sí misma, tantos más cuando las circunstancias en que fraguó eran tan poderosas que parecía que iban a agotar el tiempo. Pero la literatura tiene sus poderes, más tozudos si cabe que los de la historia de los acontecimientos políticos, y tal vez nosotros, al acabar la serie de estos once volúmenes, hayamos contribuido a saldar - junto con otros - esa deuda del reconocimiento personal de un escritor que como Max Aub supo emplear las palabras mayores ("¡Quién pudiera emplear - saber emplearlas - las palabras mayores!", La gallina ciega)  y a la que tiempos más propicios que los suyos nos tenía obligados.