| ANTERIOR |
ESTROFA LIII | SIGUIENTE |
| Marítimo alcïón
roca eminente sobre sus huevos coronaba, el día que espejo de zafiro fue, luciente, la playa azul, de la persona mía. Miréme y lucir vi un sol en mi frente, cuando en el cielo un ojo se veía: neutra, el agua dudaba a cuál fe preste, o al cielo humano, o al cíclope celeste. |
Polifemo describe también con orgullo su rostro.
Nuevamente usa una metáfora empleada ya por el narrador (su ojo
es un sol) y, pese a ello, cada vez es más patente el contraste
entre la valoración que el cíclope hace de sus cualidades
y la que hacen los demás.