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JUAN DE HERRERA Noelia Pacheco Ram—n Universitat de Val�ncia ÇPara lograrlo es preciso tener
talento y afici—n al estudio; puesto que ni el talento sin estudio, ni el
estudio sin talento, pueden formar un buen arquitectoÈ (Vitruvio,
1980: 6). Esta frase tan ilustrativa se
encuentra en las primeras p‡ginas del primer libro de arquitectura de Vitruvio. Este autor romano del siglo I a.C., que tanto
influy— en la forma de hacer arquitectura en la Žpoca renacentista, define en
esta frase que un arquitecto tiene que ser estudioso, adem‡s de tener un
talento propio que le haga llevar a buen tŽrmino lo que aprenda mediante el
estudio. En esta definici—n cabe perfectamente la figura de Juan de Herrera,
arquitecto renacentista espa–ol, que ahora abordaremos en profundidad. Su
retrato se ha conservado en la llamada medalla
de Juan de Herrera hecha por Jacome Nizzola Trezo. Juan de Herrera naci— en 1530 en Mobell‡n, una aldea del pueblo de Roiz, que actualmente
es la capital del municipio de Vald‡liga, en Cantabria
(Ruiz, 1936: 15). Perteneci— a la nobleza porque su abuelo, Ruy GutiŽrrez de Malia–o, fue el se–or de Malia–o
y del mayorazgo de Herrera. Pero su padre, Pedro GutiŽrrez de Malia–o, fue fruto de un segundo matrimonio y no hered—
los t’tulos ni las tierras, que fueron para un hijo mayor del anterior
matrimonio (Wilkinson, 1996: 7-8). Por tanto los bienes de sus padres eran muy escasos y en ese ambiente Juan
de Herrera no ten’a futuro. Por esta raz—n en 1547 entr— a servicio del
pr’ncipe Felipe (Valladolid, 1527 - El Escorial, 1598) (1) en Valladolid (Wilkinson, 1996: 7). En 1548
form— parte de los j—venes cortesanos que viajaron a Italia y a Bruselas. En
aquel momento, el pr’ncipe Felipe ten’a veinte a–os y Herrera algunos menos (Wilkinson, 1996: 7). En Bruselas Herrera se dedic— al estudio de las Ciencias y volvi— a Espa–a en 1551
(Ruiz, 1936: 16). En 1553 volvi—
a los Pa’ses Bajos para participar en las campa–as militares de Flandes donde
le nombran Çarcabucero de a caballo de la guarda del general don Fernando de
GonzagaÈ (Ruiz, 1936: 16). Pero de nuevo regresa a Espa–a, esta vez junto con
el emperador, Carlos V (Gante, 1500 - Yuste, 1558), para acompa–arlo en su
retiro al monasterio de Yuste en 1577 (Ruiz, 1936: 16). A pesar de haber
abdicado en favor de su hijo Felipe II, Carlos V no se retira totalmente, ya
que Çsigui— nominalmente como emperador, conserv— un gran interŽs por los
asuntos internacionales y continu— aconsejando y ayudando a su hijoÈ (Lynch,
2000: 120). En ese ambiente estuvo Herrera hasta la muerte del emperador, el
21 de septiembre de 1558, fecha en la que regresa a Madrid. Desde ese a–o hasta 1563, que
empieza a trabajar bajo las —rdenes de Juan Bautista de Toledo, Herrera se
dedica a otros asuntos como la Çinvenci—n de un horno especial para
beneficiar el cobre de los sulfuros de este metal que, en grandes yacimientos
exist’an en el continente conquistadoÈ (Ruiz, 1936: 16). Esto fue muy
beneficioso para el reino y agradecido por Felipe II en una carta personal.
TambiŽn es destacable en este per’odo el encargo que le hizo Honorato Juan,
profesor del pr’ncipe Carlos, que consist’a en dise–ar unas figuras
geomŽtricas para un libro de astronom’a que hab’a pertenecido a Alfonso X el
Sabio (Ruiz, 1936: 17-18). Con estos datos ya vamos viendo el conocimiento de
Herrera en todos los aspectos de las ciencias, que, aunque ir‡ creciendo con
el tiempo, ya muestra en este momento un nivel de erudici—n m‡s que notable. Felipe II hace llamar a Juan
Bautista de Toledo (? – Madrid 1567) (2), que se encontraba en Italia (Ruiz, 1936: 25), muy
posiblemente ayudando a Miguel çngel en las obras de la Bas’lica de san Pedro, para que se encargarse del proyecto de San Lorenzo el Real de El Escorial
que, adem‡s de acabar siendo el pante—n real tanto de Felipe II como de sus
padres, familiares y sucesores, se convirti— en su palacio y biblioteca as’
como tambiŽn en una gran bas’lica y en un monasterio de la orden de los
jer—nimos (Von der Osten Sacken,
1984: 9). Juan de Herrera pasa a estar,
entre otros, a servicio de Juan Bautista de Toledo, al que acompa–a en la
realizaci—n de todas sus obras. Como no ten’a conocimientos previos de
arquitectura es de Žl del que aprende todo lo relacionado con esta
disciplina, centr‡ndose en las doctrinas cl‡sicas y renacentistas. TambiŽn
profundiza en esta etapa de su vida en el conocimiento de las matem‡ticas y
de la filosof’a (Ruiz, 1936: 28). Por lo tanto, podemos ver en Juan Bautista
de Toledo la figura de un maestro para Herrera. Cuando, el 19 de mayo de 1567,
Juan Bautista de Toledo muere, las obras de San Lorenzo el Real de El
Escorial est‡n a medias (Ru’z, 1936: 29). Llegados a este punto se
plantean un cambio en el programa para que hubiese m‡s capacidad en el
edificio, por lo que se hacen modificaciones al proyecto de Juan Bautista de
Toledo (Ru’z, 1936: 30-31). Estas modificaciones las realiza Herrera
concretamente alterando la distribuci—n y haciendo un cambio general al
elevar la altura del edificio. TambiŽn debido a la muerte de su maestro
Herrera se queda al cargo de las obras del Palacio real de Aranjuez, que, al igual que la construcci—n de El Escorial, estaban bajo la direcci—n
de Toledo (Ruiz, 1936: 29). A pesar de seguir sus planos para
la reforma del proyecto original, el trabajo se distribuye con otros arquitectos
llamados Juan Bautista Castelo y Gaspar de Vega (Ruiz, 1936: 32). Debido a la confianza que el rey
ten’a en Žl, nombra a Juan de Herrera ayuda de furriera (Ruiz, 1936: 33) que
era un oficio de la casa real, a cuyo cargo estaban las
llaves, muebles y enseres de palacio y la limpieza de ellos y de las
habitaciones (DRAE). Esto lo convert’a definitivamente en un hombre de
confianza del rey, muy pr—ximo a Žl. Por las dificultades de
construcci—n que entra–aba la gran altura del edificio Herrera invent— unas
grœas que permit’an hacer el doble de trabajo que por el procedimiento
antiguo, lo que satisface a Felipe II y es importante en el desarrollo de la
que se considera su obra principal (Ruiz, 1936: 35). La construcci—n de El Escorial es lenta, a pesar de esta
invenci—n, y Herrera crea unas normas de organizaci—n para agilizar el
proceso constructivo en 1572, que el rey hace suyas. Dichas normas contienen
los cargos y las obligaciones del personal, las atribuciones de la
Congregaci—n, la provisi—n de los materiales y la administraci—n y el
abastecimiento. De dicha instrucci—n hay que destacar su minuciosidad a la
hora de explicar los detalles, lo que se puede apreciar muy bien en este peque–o
fragmento: ÇOrden de los aparejadores. Ha de haber cuatro aparejadores, dos
de canter’a, uno de alba–iler’a y uno de carpinter’a, que gozar‡n de un
salario anual de 25.000 maraved’es y m‡s siete reales de jornal, de los
cuales dos de recompensa para que mantengan un disc’pulo; acudir‡n
constantemente en la obra y visita de los oficiales de su partida, teniendo
siempre trazada y se–alada obra de respecto para que no haya impedimento de
la marcha, cuidando los de cada oficio y partida de que aquŽllos se hagan y
cumplan conforme a las condiciones en que se dieren y asiento que se tomareÈ
(Ruiz, 1936: 41). Estando Herrera ocupado
en el pueblo de El Escorial y en Aranjuez, trabajo que tambiŽn toma tras la
muerte de Juan Bautista de Toledo, como anteriormente hemos nombrado, empieza
el proyecto de reforma de la Fortaleza
de Simancas con Juan de Salamanca y Gaspar de
Vega consistente en Çregularizar la muralla [É] y derribando y formando un
nuevo patio central, trazar en escuadr’a con estos muros dos grandes habitaciones
para la guarda de los papelesÈ (Ruiz, 1936: 46) con el objetivo de guardar
adecuadamente las escrituras y papeles que all’ hab’a. Durante esta
construcci—n se aplica la misma instrucci—n que se emple— para las obras del Monasterio de El Escorial, antes
citada (Ruiz, 1936: 48). Felipe II le ense–a a Paccioto (1521-1591)
(Mar’as, 2001: 97), ingeniero italiano, el proyecto de la iglesia
del monasterio de San Lorenzo el real
de El Escorial y Žste propone ciertas variaciones. Pero el proyecto de Paccioto no es aceptado con car‡cter definitivo. Juan de
Herrera es el que proyecta los planos que finalmente se realizan de dicha
iglesia y que est‡n basados tanto en los originales de Juan Bautista de
Toledo como en las modificaciones que hab’a propuesto Paciotto
(Von der Osten
Sacken, 1984: 25). A parte de los trabajos
de arquitectura Herrera hace otras cosas. Una de ellas es que tras la muerte
de Pedro Esquivel, cosm—grafo y catedr‡tico, y de su disc’pulo Diego de
Guevara, Felipe II le pide que continœe la medici—n geodŽsica (3) de Espa–a,
pero Žl lo rechaza porque est‡ muy ocupado (Ruiz, 1936: 57-59). En este tipo
de encargos podemos ver c—mo hab’a una gran confianza en la erudici—n de
Herrera a todos los niveles, ya sea para la construcci—n de un edificio como
para, en este caso, la medici—n geodŽsica de Espa–a. Retomando sus trabajos
en El Escorial propone que, para
ahorrar m‡s tiempo, las piedras lleguen ya labradas de las canteras. Esto
tiene cierta resistencia de los maestros oficiales y de la Congregaci—n, con
fray Villacast’n a la cabeza, pero el rey apoya la
propuesta de Herrera en enero de 1576 por, en primer lugar, el ahorro de
tiempo y, en segundo lugar, aunque no menos importante, por el ahorro de
dinero que supone esta idea (Ruiz, 1936: 65-66). Ese mismo a–o solicita al
rey tierras para levantar su propia casa y el rey se las concede, pero en
agosto la muerte de su mujer, Mar’a de çlvaro, con la que se hab’a casado en
1571 (Ruiz, 1936: 39), lo impide (Ruiz, 1936: 68). ƒl se queda con la herencia
de su mujer y en 1577 el rey le sube el sueldo por lo que, de momento, goza
de una buena posici—n econ—mica y, sobre todo, social. El rey le cede el
solar de la Priora (Ruiz, 1936: 69) pero con la condici—n de que pague unas
rentas. Este planteamiento no convence a Herrera quien lo rechaza en una
carta al secretario de Felipe II llamado Gaztelu
(Ruiz, 1936: 69-70). Para centrar m‡s esta cuesti—n vamos a incluir el
principio de dicha carta que Agust’n Ru’z de Arcaute
transcribi— en su libro de Juan de Herrera:
ÇPares�eme que lo que v. mrd.
podr‡ decir a Su Magt de parte de Joan de Herrera
acerca de lo de su solar de la Priora que Žl le estima y tiene en mucho por ser merced que Su Magt le hi�o en el cual tiempo
no se tratava ni avia
memoria de que en aquella parte se diesen ni vendiesen ni acensuasen ningœn
solar y que la causa de no aver edifficado
en Žl despuŽs que se le hizo la merced a sido la muerte de su muger que sucedi— luego, [É]È (Ruiz, 1936: 70). Las obras de El Escorial despiertan admiraci—n por
su dinamismo de ejecuci—n y su rapidez gracias a las propuestas de Herrera,
lo que le hace ganar prestigio. En 1579 realiza un
viaje, formando parte del sŽquito de Felipe II, a Portugal (Gallego de
Miguel, 1999: 417). Estando retenidos en Badajoz, a causa de un catarro
generalizado (Ruiz, 1936: 89), el duque de Alba manda llevar los planos de
los palacios reales de Portugal para que el rey dispusiera cual era mejor
para acomodarse durante su estancia all’. Felipe II envi— a Herrera con
Felipe Tercio, ingeniero militar que hab’a servido al rey Sebasti‡n (Ruiz,
1936: 90), quien hab’a tra’do las plantas de las tres casas de Lisboa y la de
Salvatierra, para que fuera a verlas y le diera su opini—n acerca de en cu‡l
ser’a m‡s conveniente alojarse (Ruiz, 1936: 90). Hay que tener en cuenta que
este viaje se hace tan solo dos a–os antes de la proclamaci—n de Felipe II
como rey de Portugal (4), por lo que es muy importante para el desarrollo de
la historia de este pa’s y del nuestro. La presencia de Herrera en un acontecimiento
de tanto peso, aunque es discreta, nos muestra, una vez m‡s, la confianza que
el rey ten’a en Žl. TambiŽn en ese a–o
Herrera llega a un acuerdo con Pompeo Leoni, J‡come de Trezzo
y Juan Bautista Comane para la realizaci—n del
retablo mayor de la iglesia del monasterio. En esta acci—n vemos su
implicaci—n m‡s all‡ de lo estrictamente arquitect—nico (Ruiz, 1936:
78). Se casa con InŽs de Herrera en
1582, su sobrina, Çprevia dispensaci—n de Su Santidad por su parentesco de
segundo en cuarto grado de consanguinidadÈ (Ruiz, 1936: 92). InŽs de Herrera
era la heredera de la casa de Malia–o y del
mayorazgo de Herrera, que hab’an pertenecido a su abuelo como hemos dicho al
principio. El matrimonio se traslada a Lisboa,
cerca de la Corte (Ruiz, 1936: 94), ya que Felipe II estaba instalado all’,
habiendo sido nombrado ya rey de Portugal. En Madrid deja a su sobrino, Pedro
del Yermo, a quien hab’a criado y educado, para que administrara su hacienda
(Ruiz, 1936: 94). Dos a–os despuŽs nace, fruto del matrimonio, su hija
Lorenza, estando Žl gravemente enfermo (Gallego de
Miguel, 1999: 417). Afortunadamente se recupera y mantiene el contacto
con sus disc’pulos y con sus obligaciones al servicio de Felipe II, aunque se
vuelve un hombre con una salud delicada. Estando en Lisboa establece amistad
con navegantes y cosm—grafos portugueses con los que hablaba de los
fundamentos de un nuevo instrumento inventado por Žl para hallar la longitud,
del que no ha quedado ningœn vestigio (Ruiz, 1936: 94). Persuade a Felipe II para la
fundaci—n de una Academia de Matem‡ticas en Madrid en octubre de 1582,
ocupando la direcci—n de este centro tan importante al a–o siguiente (Ruiz,
1936: 99). Sus objetivos en dicha academia, as’ como el contenido ambicionado
de las lecturas y la relaci—n de los textos recomendados a los alumnos, se
redactaron y recogieron en 1583 por el propio Juan de Herrera en un escrito
que pretendi— que fueran los estatutos de la academia. Fueron publicados a
finales de 1584 con el t’tulo de Institucion de la
Academia Real Mathematica y en ellos Herrera
justifica la creaci—n de la academia por la ineficiencia de las Universidades
ya que a ellas acud’an tan pocos alumnos que era dif’cil encontrar a personas
con un m’nimo conocimiento cient’fico (Esteban Pi–eiro, 2002-2003: 10). Por esta raz—n, la Academia de
Matem‡ticas tiene un gran Žxito y una
asistencia muy numerosa, porque
iban oyentes de todas las clases sociales y se estudiaban las matem‡ticas y
su aplicaci—n a otras materias distintas (Ruiz, 1936: 109). TambiŽn recomienda al rey la
creaci—n de una c‡tedra de arquitectura en los Estudios de la Villa, no lejos
de la Academia de Matem‡ticas (Ruiz, 1936: 103). Con estas dos intervenciones
Herrera demuestra su infinito interŽs por el estudio y por la difusi—n de la
cultura en Espa–a. Tanto Felipe II como Herrera eran
prosŽlitos a la doctrina filos—fica de Raimundo Lulio, Ram—n Llull (Ruiz, 1936: 103-104), que
mantiene que el ser humano puede conocer y demostrar racionalmente los misterios
de la religi—n cristiana, lo que se conoce como las verdades de fe. (5)
Al estar de acuerdo con esa filosof’a se hace patente que su interŽs por las
ciencias no est‡ re–ido con la fe cristiana. Esto es muy importante tenerlo
en cuenta, sobre todo en el momento hist—rico y en el lugar en el que viven,
ya que Felipe II fue uno de los grandes defensores de la religi—n cat—lica
durante la contrarreforma. (6) La fortuna de Herrera deja de ser
tan abundante como antes debido a que no prestaba mucha atenci—n a su
hacienda (Ruiz, 1936: 113). Por esta raz—n, escribe un memorial al rey para
que, una vez acabadas las obras de El
Escorial, le permitiese retirarse para ocuparse de ella y tambiŽn a–ade
la petici—n de que su majestad le honrase con el nombramiento de alcaide
perpetuo con el sueldo y los t’tulos que correspond’an a dicho nombramiento
(Ruiz, 1936: 114-115). Mientras tanto trabaja con Juan de
Valencia en la reforma y ampliaci—n del Alc‡zar
de Madrid (Ruiz, 1936: 118) y tambiŽn, en ese momento, comenzado el a–o
1548, hace un puente en la salida de Madrid hacia Segovia, a imitaci—n de uno
romano que hab’a en MŽrida (Ruiz, 1936: 120). En esta œltima construcci—n
podemos ver la influencia directa del arte romano, que llega a Žl por un
vestigio de la arquitectura civil de esa Žpoca. En Segovia traz— y dirigi— las
obras de la Casa de la Moneda junto
al r’o Eresma (Ruiz, 1936: 120). En 1584 se comienza la edificaci—n
de la Lonja de Sevilla segœn sus
planos. HaciŽndose cargo de la construcci—n Juan de Mijares (Ruiz, 1936:
124). Su suegro, Marcos de Herrera,
fallece en septiembre de 1586 en el pueblo de El Escorial y Felipe II pone en
su cargo, de corregidor de la villa de Santander, a Juan de Herrera (Ruiz,
1936: 126). La mujer de este, hija del fallecido pasa a ser la due–a del
mayorazgo y patronazgo de la casa de Herrera en Malia–o,
lo que dio un empuje positivo a su econom’a personal (Ruiz, 1936: 126). En esos a–os se quemaron algunas
casas en la Plaza del Zocodover de Toledo y Herrera hace un proyecto para
reformarla y ampliarla expropiando los solares. Dicho proyecto agrad— a
Felipe II pero no se lleg— a realizar (Ruiz, 1936: 128). Respecto a la Catedral de Valladolid se conservan seis de los dibujos que hizo
Herrera junto con copias de sus originales desaparecidos. Esta obra se empez—
tras consultar a cinco maestros en 1527. Desde 1536 continu— las obras
Rodrigo Gil de Honta–—n, pero cuando Žste muri— en
1577 se pararon. Finalmente ya entrada la dŽcada de 1580 se demoli— la
mamposter’a existente, o se transform—, para dejar sitio al edificio de
Herrera (Wilkinson, 1996:
122). Pero acab— delegando la direcci—n de la
obra a otro arquitecto llamado Juan de Praves
(Ruiz, 1936: 131). En 1587 Herrera construye las Casas de Oficio y la Casa de la Compa–a, edificios para la
administraci—n en el Monasterio de El
Escorial (Von der Osten
Sacken, 1984: 26), aunque las primeras no
las llega a acabar, ya que en el a–o 1594 abandon— tambiŽn las obras reales
dejando a Francisco de Mora (1552-1610) (7),
ayudante suyo que destacaba por su habilidad tanto en arquitectura como en
matem‡ticas, al mando de estas (Ru’z, 1936:135) y de las obras de la iglesia
de El Escorial, que no finalizaron hasta el 1595 (Von der Osten Sacken,
1984: 24). El edificio principal ya se hab’a inaugurado en el 1584 (Von der Osten Sacken,
1984: 24). Ese mismo a–o naci— su hijo Juan, pero su mujer, InŽs de
Herrera, muri— en el parto (Ruiz, 1936: 135). ƒl pone a su hijo como heredero
del mayorazgo de la casa de Malia–o. Pero al cabo
de m‡s o menos un a–o falleci— tambiŽn su hijo y Žl qued— como œnico heredero
(Ruiz, 1936: 135). Finalmente, el 15 de
enero de 1597, muere en Madrid de enfermedad (Ruiz, 1936: 140). En ese
momento est‡ en vigencia un testamento hecho por Juan de Herrera en el que le
deja sus bienes a su sobrino Pedro del Yermo. Pero Pedro de Bustamante
tambiŽn reclama el beneficio del testamento. Al final se dicta sentencia a
favor de Pedro del Yermo con la condici—n de que Bustamante reciba rŽditos de
la hacienda (Gallego de Miguel, 1999: 417). A Luisa de Herrera, hija natural
de Herrera de antes de su matrimonio con Mar’a de çlvaro, le pagan 2000
ducados por apartarse de la pretensi—n de querer la hacienda de su padre y
queda conforme (Ruiz, 1936: 143). No sabemos la ubicaci—n exacta de
su sepultura, ya que muy posiblemente estar’a enterrado en la Iglesia o Ermita de San Sebasti‡n, en Malia–o, cerca de la casa de Herrera, pero dicha iglesia
desapareci— (Ruiz, 1936: 143). Por lo tanto, haciendo una recopilaci—n
de las obras arquitect—nicas en las que Herrera particip— tenemos en primer
lugar San Lorenzo el Real de El Escorial,
que es la m‡s importante a nivel hist—rico.
Aunque en dicha obra hay un claro problema de autor’a debido a la gran
cantidad de arquitectos que participaron, no deja
de ser una obra clave para el renacimiento espa–ol a la que seguro Herrera
aport— muchas cosas importantes. El Palacio
real de Aranjuez, la reforma de la Fortaleza
de Simancas y la reforma y ampliaci—n
del Alc‡zar de Madrid son en su
conjunto obras tambiŽn destacables por su papel para la monarqu’a espa–ola
del momento. De tipo pr‡ctico podemos destacar el puente que construye en la
salida de Madrid hacia Segovia, la Casa
de la Moneda tambiŽn en Segovia y la lonja
de Sevilla. Su intervenci—n en la Catedral de Valladolid empieza siendo
un proyecto que promete una gran intervenci—n por su parte, pero que, como ya
hemos comentado antes, acab— dejando a Diego de Praves.
Con todos estos datos
llegamos a la conclusi—n de que la aportaci—n de Herrera al arte renacentista
espa–ol fue muy importante, lo que se puede visualizar m‡s claramente en el Monasterio de San Lorenzo el Real de El Escorial. Pero tambiŽn
observamos que tan destacable fue su labor como arquitecto como su aportaci—n
a la cultura espa–ola en general por la creaci—n de la Academia de
Matem‡ticas o de la c‡tedra de arquitectura. Juan de Herrera y su
estilo renacentista, alejado totalmente de la ornamentaci—n, tiene influencia
posteriormente. Inmediatamente despuŽs de su muerte dicha influencia es
notable en su disc’pulo Francisco de Mora (1552-1610) quien sigue algunas de
sus doctrinas, aunque tambiŽn est‡ influenciado por la corriente barroca. Pero sin duda una de
las m‡s importantes influencias de Herrera es en el gran arquitecto Juan de
Villanueva del siglo XVIII. La trayectoria de Villanueva empieza en el
contexto del barroco tard’o, pero experimenta un cambio de rumbo debido a su
actuaci—n en San Lorenzo el Real de El Escorial con la Casa de los
infantes en 1771 y con la Tercera Casa de Oficios en 1781. Villanueva tuvo
que estudiar el estilo de Herrera, lo que le lleva a asimilar un estilo
distinto al que conoc’a y que ser‡ determinante en sus obras posteriores. De
Herrera aprende la lecci—n de los volœmenes simples y bien ensamblados. La
contenci—n ornamental y la gravedad y desnudez de los muros, se ve suplida
por la nobleza de los materiales y la impecable construcci—n, tanto en
Herrera como en Villanueva (Sambricio, 1988:
13-14). Aunque, por supuesto,
Villanueva a–ade elementos propios, su legado como arquitecto debe mucho a la
figura de Juan de Herrera, con quien siempre estar‡ ligado a travŽs del Monasterio de El Escorial. Cat‡logo á Monasterio
de San Lorenzo de El Escorial. 1563 - 1584. Notas 1 <http://www.biografiasyvidas.com/biografia/f/felipe_ii.htm> 08/11/12 2 <http://www.biografiasyvidas.com/biografia/t/toledo.htm> 05/11/2012 3 La geodŽsica es la ciencia
matem‡tica que tiene por objeto determinar la figura y magnitud del globo
terrestre o de gran parte de Žl, y construir los mapas correspondientes 4 <http://www.biografiasyvidas.com/biografia/f/felipe_ii.htm> 08/11/12 5 <http://www.escritores.org/biografias/337-ramon-llull> 05/11/12 6 La contrarreforma es un
movimiento de la iglesia cat—lica romana motivado por las cr’ticas del monje
alem‡n Mart’n Lutero, que fue excomulgado por el papa Le—n X debido a su
feroz cr’tica de la pol’tica religiosa de los papas. 7 <http://www.franciscodemora.es/> 08/11/12 Bibliograf’a Ruiz
de Arcaute,
A. [1936]. Juan de Herrera, arquitecto
de Felipe II, Madrid, Espasa-Calpe. Wilkinson Zerner, C.
[1996]. Juan de Herrera, arquitecto de Felipe II, Madrid, Akal. Linch. J. [2000]. Los Austrias, Barcelona, Cr’tica. Von
der Osten Sacken, C. [1984]. El Escorial, estudio iconol—gico,
Bilbao, Xarai Ediciones. Vitruvio, Los diez libros de arquitectura [1980]
Tr. y notas de Bl‡zquez,
A., Madrid, Iberia. Esteban
Pi–eiro, M. [2002-2003]. ÇLas academias tŽcnicas en la Espa–a del siglo XVIÈ, Universidad de Valladolid Quaderns dÕhist˜ria de lÕenginyeria, vol. V. Sambricio, C. [1988] Cat‡logo de la exposici—n Carlos III, alcalde Madrid. Ayuntamiento de Madrid. Mar’as, F. [2001] ÇLa memoria espa–ola
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Anuario del Departamento de Historia y Teor’a del Arte, Universidad Aut—noma
de Madrid, vol. XIII. <http://ceres.mcu.es/pages/Main?idt=125297&inventary=01890&table=FMUS&museum=MLGM>
05/11/12 <http://www.biografiasyvidas.com/biografia/t/toledo.htm> 05/11/2012 <http://www.biografiasyvidas.com/biografia/h/herrera_juan.htm> 05/11/12 <www.pueblos-espana.org/extremadura/caceres/guadalupe/> 05/11/12 <http://buscon.rae.es/drae/srv/search?val=furriera> 05/11/12 <http://buscon.rae.es/drae/srv/search?val=geodesia> 05/11/12 <http://www.escritores.org/biografias/337-ramon-llull> 05/11/12 <http://mb-soft.com/believe/tsc/counterr.htm> 05/11/12 <http://www.monografias.com/trabajos-pdf901/la-reforma-lutero/la-reforma-lutero.shtml> 05/11/12 <http://vallisoletvm.blogspot.com.es/2009/10/la-catedral-de-valladolid.html> 05/11/12 <http://luz-historia-arte.blogspot.com.es/2011/02/la-arquitectura-barroca-espanola.html> 05/11/12 <http://www.franciscodemora.es/> 08/11/12 <http://www.biografiasyvidas.com/biografia/f/felipe_ii.htm> 08/11/12 <http://www.biografiasyvidas.com/monografia/carlos_v/cronologia.htm> 08/11/12 |
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