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Repopulating the Catalan Pyrenees: A wish or reality?
Recent years have seen a slowing down in the recessive trend of the population
in the Catalan Pyrenees. Villages which have been on the point of becoming
empty or have actually been deserted have been saved by neo-rural inhabitants,
who are attracted to the way of life in these spots. For instance the
cases of Ossera, Farrera and Bor, places where different incentives have
been put into practice in order to maintain the number of inhabitants.
An example of these initiatives are: the craft industry of dairy products
made with cows milk; the retail of herbs, preserves and mushrooms
or edible fungi; the production of hand-made goats cheese; or art
and nature centres.
En el Pirineo catalán, desde la segunda mitad
del siglo XIX, se ha dado un proceso de emigración progresiva.
Primero, se marcharon los hijos y las hijas segundones y únicamente
quedaron los herederos y las pubilles (herederas) con sus padres
y padrins (abuelos). Más adelante, empezaron a cerrarse
algunas casas y, finalmente, más de doscientos pueblos han sido
abandonados. Todo ha sucedido en menos de cien años. El desarrollo
industrial y el crecimiento de las ciudades de los valles de los ríos
Llobregat y Ter, así como del área metropolitana de Barcelona,
ha atraído a miles de pirenaicos a lo largo de los siglos XIX y
XX. En un principio era un descenso distribuido homogéneamente
para todas las aldeas, pueblos y villas, que iba vaciando las casas de
los familiares sobrantes; pero más adelante afectó mucho
más a los pueblos y aldeas de los valles menos accesibles y alejados
de las vías de comunicación que seguían los principales
ríos.
Las pautas demográficas del Pirineo catalán (figura
1), a pesar de las fronteras políticas, tienen un comportamiento
similar en cualquier comarca. Los andorranos emigran a Barcelona o a Toulouse
y los habitantes de LAlta Cerdanya y de El Capcir lo hacen a Barcelona,
Perpiñán o París. Este fenómeno incluso sucede
antes en la parte del estado francés que en la española,
porque dispone más pronto de infraestructuras modernas de comunicaciones
que favorecen la emigración pirenaica. Podemos hablar de cinco
tipos de fenómenos económicos y demográficos que
explican la transformación del territorio en el Pirineo catalán
durante los ciento cincuenta últimos años (tabla
I y figuras
2 y 3):
a) La segunda mitad del siglo XIX es el período con un máximo
de población en el Pirineo. La mayor parte de gente vive en régimen
de economía de autosubsistencia, agraria y artesana.
b) La población que se queda transforma las actividades agrarias
y comercializa más su producción, generando industria de
elaboración con más valor añadido.
c) La industrialización en varias formas (colonias industriales
del textil y la metalurgia, minería, energía eléctrica
y transformación de productos agrarios y forestales) facilita un
crecimiento de la población de algunas comarcas por encima del
techo que permiten las actividades agrarias comerciales.
d) La consolidación de las villas mercado como centros funcionales
y la localización preferente de la población y la actividad
económica junto a las grandes vías de comunicación
genera muchos puestos de trabajo en el sector servicios
e) La vuelta a la montaña desde varias formas de actuación
(turismo, neorrurales, nuevas localizaciones de actividades, reorientación
de actividades tradicionales y protección de espacios naturales)
permite un ligero aumento de la población, desigual en el territorio,
durante los últimos veinte años.
Actualmente, en áreas con mucha movilidad de población,
pendular o estacional, se habla más de los habitantes/día
que de la población censada. En algunas comarcas del Pirineo como
LAlt Urgell, si la población censada el año 1991 era
de 19.010 h., la media habitantes/día era de 23.028, que en los
días laborables bajaba a 21.825 y en los festivos subía
a 26.005. Se trata de un hecho mucho más acentuado en comarcas
como el Valle de Arán, donde las cifras eran de 6.184, 20.689,
17.858 y 27.700 h. respectivamente, o La Baixa Cerdanya, con cifras de
12.396, 24.772, 21.317 y 33.329 h., respectivamente. Este fenómeno,
entre otros, permite hablar justificadamente de la repoblación
del Pirineo catalán, puesto que este incremento de la población/tiempo
es cada vez más evidente.
La industrialización de una parte del Pirineo catalán ha
constituido un fenómeno de gran importancia que ha permitido una
ocupación más intensa del territorio, como en El Berguedà,
La Garrotxa o El Ripollès (tabla
I), pero estas comarcas son las que han sufrido más a partir
de la crisis económica del año 1975. Aun así, la
reconversión del sector servicios y de otras ramas de la industria
ha permitido una cierta recuperación de la población, aunque
con una estructura económica mucho más diversificada y de
acuerdo con redes formales e informales entre estas empresas y la sociedad
civil.
El nuevo modelo territorial, tal y como podemos ver en las figuras
4a y 4b, comparando los años 1887 y 1981 para las comarcas
de LAlt Urgell y La Baixa Cerdanya, muestra la consolidación
de una estructura de asentamientos donde las grandes villas mercado y
los pueblos a lo largo de los principales ríos y vías de
comunicación son el elemento básico y más numeroso
en detrimento de los pequeños pueblos y la población dispersa.
Pero el fenómeno más importante es el regreso de la población
a muchos pueblos y ciudades de las comarcas de montaña. A primera
vista, se puede ver en la tabla
I que, de acuerdo con el índice 1900=100, casi todas las comarcas
muestran una recuperación en el censo de 2001 en relación
al del año 1991 (figura
2).
Pero no hay un comportamiento homogéneo en todo el territorio,
tal y como ha sucedido en la transformación de la actividad agraria.
Las explotaciones agrarias más comerciales se han beneficiado de
la fertilidad de los suelos del fondo de los valles, la posibilidad de
regadío. El incremento de las actividades turísticas ha
significado una expansión de las segundas residencias así
como de los centros de esquí, tanto alpinos como nórdicos,
hoteles y otras formas de ocio. Esta actividad ha comportado un fuerte
crecimiento del sector de la construcción en las comarcas de montaña.
Josep Oliver (Caixa de Catalunya, 1995) nos dice que en el PIB de 1994
para el conjunto de Cataluña, dicho sector representaba un 7,3%,
mientras que en las comarcas de montaña oscilaba entre el 17,8%
de la Cerdanya o el 17% del Valle de Arán y el 12,9% de LAlt
Urgell; pero en las de vieja industrialización era únicamente
entre un 6,3% de El Ripollès y el 9,6% de El Berguedà, muy
parecido a la media de Cataluña.
Con todo, lo más remarcable en el Pirineo catalán es el
proceso, iniciado tímidamente hace casi 25 años, de recuperación
cualitativa de actividades: tanto desde el fenómeno denominado
neorrural, como la artesanía o las actividades agrícolas
y ganaderas relacionadas con formas de producción más ecológicas,
como en las actividades más industrializadas. En parte, es el resultado
de movimientos ideológicos, pero también de una redistribución
gradual de la población en el territorio y, muy especialmente,
en las áreas con más atracción del medio como puede
ser el Pirineo. El turismo rural más ligado a la naturaleza, y
como complemento de la actividad agraria, también ha sido determinante,
puesto que en la actualidad hay más de 170 casas rurales en el
Pirineo catalán. Las formas de repoblación del territorio
de montaña son muy variadas y tienen en común que nunca
es una única alternativa, sino la conjunción de varias actividades
y procesos. En este sentido, nos parece de interés plantear tres
experiencias tipificadas que, aún así, no son las únicas,
puesto que podríamos hablar de casos similares en medio centenar
de lugares en el Pirineo catalán.
--- OSSERA
El
pueblo de Ossera, en el municipio de La Vansa-Fórnols, que,
junto con el de Josa-Tuixent y el pueblo de Montan de Tost, constituye
un valle con entidad propia, tenía 107 habitantes el año
1950 y todo el valle del río La Vansa, 1.096 h. para una extensión
de 190,6 km2. El año
1981, en Ossera únicamente había 18 personas, y en el conjunto
del valle, 360. La población del valle había disminuido
a una tercera parte, pero la de Ossera, a menos de una quinta parte. En
cambio, en la comarca de LAlt Urgell únicamente se había
reducido un 12%. El caso de Ossera sería, por lo tanto, el de un
pueblo que cerrar. A principios de la década de 1980-89 hay un
grupo de personas de diversa procedencia urbana, neorrurales,
que deciden establecerse en el pueblo. Algunos de ellos tienen hijos pequeños
y pretenden desarrollar actividades artesanales. La población autóctona,
de 18 personas y de cierta edad, preparaba ya su traslado a La Seu dUrgell,
pero hicieron un replanteamiento viendo que en el pueblo volvía
a vivir gente joven, se volvía a organizar la fiesta mayor y, si
era necesario, habría alguien que podía llevarlos en coche
los 60 km hasta el hospital. El año 1991 viven 31 personas en Ossera
y 35 el 2001.
Este aumento de la población es muy importante, más por
el cambio cualitativo que por la cantidad. En una área de montaña,
el establecimiento permanente de población en edad productiva y
con niños tiene un efecto multiplicador, como es la permanencia
de la escuela y la dinámica productiva y comercial. Las actividades
de los neorrurales han permitido un crecimiento pequeño pero sostenido.
De las diversas experiencias, hace falta destacar el queso artesano de
cabra, con más de veinte años de producción con un
alto reconocimiento en toda Cataluña, recogida y comercialización
de hierbas medicinales, artesanía de muebles de madera y piedra,
agricultura y horno de pan con cereales biológicos, así
como el complemento que representa hacer de monitores en las estaciones
de esquí de fondo en invierno hay cuatro a distancias entre
los 15 y los 75 km, o haciendo el transporte de niños y niñas
de todo el valle a la escuela de Tuixent.
--- FARRERA DE PALLARS
En el caso del pueblo de Farrera
de Pallars, en una área de alta montaña de la comarca
de El Pallars Sobirà, la población del municipio tuvo un
máximo de más de 600 habitantes el año 1860, con
una disminución parecida a la de la comarca hasta el año
1950, 335 h., y el año 1981 con 72 h. En 1996 ya eran 81 h. y en
el 2001 aumenta casi a un centenar de habitantes (IDESCAT, 2002). El municipio
de Farrera de Pallars está situado en la parte superior de la coma
de Burg e incluye siete pueblos y aldeas, aunque nosotros nos centraremos
en el pueblo de Farrera. Éste, que estaba a punto de despoblarse
en 1980, cuando sólo había cuatro casas abiertas, recibió
un neorrural irlandés que se instaló allí. Después
vinieron otros neorrurales, pero lo que marca la diferencia es la creación
del Centre dArt i Natura, como fundación con subvenciones
europeas y autonómicas. En el pueblo se han instalado seis grupos
de neorrurales, unas 20 personas, y hay una sola casa abierta de los habitantes
originarios.
El Centre dArt i Natura de Farrera de Pallars (CAN) gestiona un
conjunto de casas deshabitadas para alojamiento y talleres. Tiene dos
objetivos básicos: acoger artistas de todo tipo que reciben becas
europeas o autonómicas por pasar estancias de tres meses, y acoger
académicos que hacen investigación o grupos de estudiantes
haciendo trabajo de campo en el marco de un convenio entre el Ayuntamiento
de Farrera de Pallars y la Universitat Autònoma de Barcelona. Cada
artista deja una de sus obras (pintura, fotografía, partitura,
etc.) y la universidad deja en depósito material científico
y mobiliario para favorecer las prestaciones del centro. Recientemente,
el primer neorrural ha decidido promover una residencia de acogida complementaria
a la del CAN, sin relacionarse con artistas o académicos necesariamente.
--- OTRO EJEMPLO: BOR
En el caso del pueblo de Bor, en el municipio de Bellver, la situación
de partida es muy diferente, puesto que la comarca de la Cerdanya ha tenido
un crecimiento turístico espectacular y la población ha
aumentado en relación a los establecimientos hoteleros, de restauración
y comercio, así como la construcción y las actividades de
ocio, tanto de invierno como de verano. La población ha aumentado
un 17% en los últimos veinte años, más o menos como
el conjunto de la comarca, rompiendo un proceso de bajada del período
1950-80. Pero lo más destacable es la recuperación de la
actividad agraria en una zona, a una hora y media del área metropolitana
de Barcelona a través del túnel del Cadí, donde la
presión sobre el uso del suelo es impresionante. En los últimos
15 o 20 años se han desarrollado varias experiencias que, globalmente,
han potenciado la diversificación productiva frente a una excesiva
especialización turística.
De las diversas experiencias querríamos destacar tres: la elaboración
artesana de derivados de la leche de vaca; la recogida, elaboración
y comercialización de hierbas, confituras, setas y otros productos
del campo, que pueden encontrarse en las cercanas villas mercado (Bellver,
La Seu, Puigcerdà) y también en Barcelona; y una experiencia
más general de reducción de costes en la producción
de leche de vaca. El queso artesano lo elabora una familia payesa y, tal
y como sucedía con el queso en Ossera, no puede satisfacer toda
la demanda y el problema es cómo aumentar la producción
sin dejar de ser artesanos familiares. El grupo de hierbas y otros productos
del campo también es una estructura familiar de hermanos, parejas,
algún hijo y dos asalariados. Combinan la actividad con un restaurante
local y un servicio de guías de naturaleza.
Estos tres pueblos son una muestra cualitativa de lo que sucede en muchos
otros lugares del Pirineo. A parte de las tendencias generales del turismo
en todas sus formas, hay posibilidades de repoblación y de mantener
unos umbrales de población en pueblos más alejados de las
villas mercado y de las principales vías de comunicación.
Esta es la única garantía para hacer sostenibles las áreas
de montaña del Pirineo. El paisaje de estos pueblos permite combinar
la recuperación de parte de los campos y prados así como
del hábitat y los caminos, siempre que se introduzcan nuevas actividades
innovadoras que atraigan nueva población o ayuden a mantener la
que ya está allí. Hace falta un mínimo de población,
aunque el objetivo no es llegar a niveles de poblamiento de principios
de siglo. Este mínimo debe ser operativo, y es difícil delimitarlo,
aunque sí que tiene que ser posible generar sinergias entre la
población del lugar y el valle al que pertenece. Tiene que poder
desarrollarse una pluriactividad, así como nuevas experiencias,
tal y como sucede en el ejemplo de los tres pueblos explicados. Muy especialmente,
deben asegurarse los servicios básicos para la población
del valle donde radican estos lugares.
___________
BIBLIOGRAFÍA
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