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Nacido en Alcoy hace 67 años, apicultor y naturalista,
es el encargado del Depósito Municipal de Abejas de Alcoy, una
iniciativa que tiene como objetivo recuperar los enjambres que entran
en la ciudad y gestionar su uso forestal como agentes polinizadores en
las zonas degradadas o quemadas.
Salvador Andrés es un hombre delgado y espigado.
Sus ojos grises, vivos y dotados de vida, bailan en unas órbitas
profundas, protegidas por unas grandes gafas, medio agrietadas en un extremo.
Habla con vehemencia, con un entusiasmo contagioso, provocando con sus
palabras un zumbido constante, un runrún lleno de ideas sensatas,
de puntos de vista nuevos, sobre la naturaleza, sobre la relación
del hombre con el medio ambiente, sobre la necesidad de proteger las abejas.
A veces es como un espejismo inesperado, como si muchas de aquellas cosas
fuesen de una evidencia tan clara que nos maravilla no haberlas pensado
antes. Otras veces provoca la risa, porque lo que dice parece un despropósito,
una fantasía de un hombre quizás demasiado habituado a vivir
solo por las montañas de LAlcoià. Y, sin embargo,
a medida que vamos desgranando su discurso aquel alud de palabras
que intentamos retener, a menudo infructuosamente vamos comprendiendo
la profundidad de todo ello, nuestra mente se va empapando de su filosofía
igual como nuestros ojos se adaptan cuando entramos en una habitación
oscura. O más bien al revés, porque este hombre es deslumbrante.
Pasé tres años acampado en la sierra de la Grana observando
las abejas, dice mientras saca del bolsillo una agenda electrónica.
Y lee, recordando un dato: Enjambre en casa de Jordi, en el jaral,
el día
. Salvador toma nota de todo, es un observador
nato, un hombre paciente, en quien contrastan sus modales rústicos
con una visión de la naturaleza sorprendentemente avanzada.
Desde que era un niño se dedica a la apicultura. Hace cerca de
veinte años padeció una lesión en la columna vertebral,
y desde entonces vive con una pequeña pensión. A partir
de aquel momento decidió no explotar comercialmente sus colmenas
y tomar nota del comportamiento de las colonias. Eso le condujo a reconstruir
los vasos tradicionales con cerrillo (Hyparrhenia hirta), una gramínea
usada tradicionalmente para albergar las colmenas. Estas colmenas construidas
por Salvador Andrés son fascinantes: un trabajo artesano exquisito,
una auténtica filigrana de marquetería e ingenio. Son colmenas
sin explotación melífera, exclusivamente ideadas para servir
de refugio a las abejas y para que ayuden a la polinización. Todas
las plantas tienen derecho a ser polinizadas, desde la ruda al gorromino
,
dice con una sencillez enternecedora.
Desde hace unos pocos años, el Ayuntamiento de Alcoy lo ha contratado
para que controle los enjambres de abejas que entran en la ciudad. Desde
las laderas de la sierra de Mariola, donde Salvador lleva las colmenas
con abejas recolectadas en la ciudad, se distribuyen por diferentes zonas
del término de Alcoy, por la Font Roja, por la sierra de Aitana,
por la Mariola. Según Salvador Andrés, las zonas incendiadas
se repueblan mucho más rápidamente si hay abejas que ayuden
en la polinización. Por eso, con la ayuda del Ayuntamiento de Alcoy
y de la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), se han creado en
las zonas incendiadas unos puntos de acción polinizadora donde
se instalan las colmenas.
Se hace difícil de parar, nos lo quiere enseñar todo: la
zona de aparejamiento de zánganos y reinas, en el barranco del
Saladurer que se llama así por el mote de un hombre
que mataron los civiles, parece que hacía contrabando;
las colmenas ecológicas que fabrica ahora para los masoveros; cómo
se trabaja el abellatge (cerrillo), o, como él dice, almel·latge,
porque es una planta que sirve para hacer la miel
El
fotógrafo Miguel Lorenzo también parece contagiado por una
especie de efervescencia: todo es singular, todo es atractivo, todo es
fotografiable. Salvador Andrés derrama entusiasmo por el mundo
de la apicultura de la apicultura ecológica, añadiría
él y por la defensa del medio ambiente.
¿Cómo le nació su afición por las abejas?
Cuando iba a párvulos cuando era un cagó
el maestro don Luis nos sacaba todos los jueves al campo. Este maestro
ejerció una gran influencia en mí. Tenía colmenas,
y nos explicaba la maravilla del mundo de las abejas. Como veía
que yo prestaba más atención, me animó a acompañarlo
los sábados y domingos, cuando salía a buscar enjambres.
Los capturaba en las paredes del túnel del tren. Él me enseñó
lo más rudimentario, los distintos métodos de recolección
Después me compré el libro de Karl von Frisch
eh
La vida de las abejas
Sí, y así así aprendí las cosas teóricas
Sobre todo este hombre de nombre extranjero, tan extraño, me llamó
la atención
El santo forastero siempre es más
milagrero, dicen, y quizá por eso lo leí con mucha
atención
Entonces cayó en mis manos un libro titulado
La colmena rascacielos del padre Dugat, y eso me animó a
construir colmenas, me puse a carpintero, ahorrando con mis hermanos para
poder comprar madera, e hicimos hasta treinta colmenas
Pues usted ha hecho de apicultor profesionalmente
¡Hombre, claro! Cuando aprendes el oficio, te enseñan los
distintos métodos de explotación. Te dicen: la miel se hace
así y asá
Y después para distraerte te cuentan
algunas anécdotas sobre las abejas y los zánganos
Pero cuando tuve que retirarme de mi oficio por problemas en la columna
vertebral, me dediqué a observar las abejas de mis colmenas. Los
apicultores dicen que a las abejas hay que quitarles la miel porque si
no se hacen holgazanas y no trabajan. Es una cosa bien sabida entre los
del gremio
Y eso a mi me inquietaba. Yo quería saber cómo
quedaba una colmena a la que no le sacaban nunca la miel
Entonces
dije: ¡ahora no le saco la miel! Como tenía la paguita
[Ríe.] Pasaba horas y horas observando las abejas, ya no tenía
ninguna prisa
Entonces, un día me avisaron de un mas donde
había unas viejas colmenas y donde revoloteaba un enjambre. Me
acerqué, limpié la colmena, quité todas la telarañas
y toda la basura de polilla y la dejé preparada para enjambrar
¡Ah! ¡Me cago en la mar salada!
¡De golpe veo
que el enjambre se va directo a la basura que había extraído!
Che, ¿cómo es eso? Y entonces fue cuando comencé
a entender cómo encontraban las abejas el lugar apropiado para
hacer la colmena.
¿Y cómo lo encuentran?
Hay que decir que yo llevaba mucho tiempo buscando los motivos que hacen
que un enjambre vaya de un sitio a otro
Desde el tiempo que acompañaba
a don Luis me intrigaba el motivo que hacía que una colmena se
instalara en las grietas de las rocas
¿Cómo encontraban
las abejas exploradoras el emplazamiento apropiado para hacer el nido?
Durante un tiempo, probé los propóleos, después,
la cera caliente, la miel caliente
Las abejas venían, se
llevaban en la patitas los propóleos o la cera, pero el enjambre
seguía sin aparecer. ¡Puñeta! Por eso, aquel día
en el mas entendí que lo que localizaban las abejas exploradoras
no eran los propóleos, ni la cera, ni
¡Era la basura
de la polilla Galleria mellonella tras comerse los viejos panales
de la colmena! ¡Los residuos después de apolillarse los panales!
¿Pero Galleria mellonella no es una plaga de las abejas?
¡Eso es lo que dicen los apicultores!, pero se equivocan: ¡Es
su aliado! Es un agente desinfectante, que limpia la vieja colmena de
esporas y de microorganismos, y habilita el recinto comiéndose
la cera. Los hechos demuestran que cuando en una colmena nueva, novísima,
pones en la base excrementos de polilla, los enjambres vienen uno detrás
de otro. ¡Hablo de veinte años de observación!
Primero llegan las abejas exploradoras, después el enjambre. A
veces pasa que llegan abejas exploradoras de dos enjambres distintos
¡Y menudas batallas se organizan! Las que defienden la plaza, las
recién llegadas
el suelo se llena de abejas exploradoras
muertas
Por eso, a esta sustancia la denominé esencia de
abeja, o bien esencia milenaria, porque he observado que en la sierra
muchos de aquellos emplazamientos naturales pueden tener miles y miles
de años de existencia
¿Qué función tienen las abejas exploradoras?
Comunicar a las otras abejas exploradoras que han encontrado un buen sitio
para construir la colmena y defenderlo hasta que llegue el enjambre. Una
vez llega y coloniza el habitáculo, las abejas maestras construyen
los primeros panales. Pero como la primera cría no dispone de polen
aún, porque el polen que han llevado las abejas está crudo
y no es digestible, entonces deben volver a la vieja colmena y llevar
el polen viejo
Las abejas mezclan el polen con miel, para que ésta
reblandezca la cutícula de los granitos de polen y sea digerible
por las larvas. Esta sustancia se denomina pan de abeja
¿El pan de abeja es polen macerado con miel?
Sí, igual que nosotros ponemos las aceitunas en conserva y en maceración,
las abejas hacen lo mismo con el polen. En valenciano se llama àmec.
¿Este es el alimento principal de las abejas?
Sí, las abejas, en contra de lo que la gente piensa (incluso los
mismos apicultores) comen muy poca miel, y tan sólo cuando no tienen
pan de abeja a su alcance. Pero si el polen no está bien macerado
con miel, las abejas no lo pueden digerir, se indigestan.
¿Cómo construyen la colmena?
Las obreras se posan en las paredes de la colmena y las abejas maestras,
las arquitectas, suben hasta el techo y se disponen cabecita con cabecita,
culito con culito, hasta formar una especie de tapiz
Y empiezan
a hacer paredes rectas
Ahora quiero recuperar la abeja autóctona
que yo no he visto nunca y que hacía los panales en
espiral. Los abuelos del pueblo la llamaban abeja caracolera.
¿Y cómo es que se ha perdido?
Se ha perdido la cultura de hacer panales en espiral
Yo tengo la
idea de que las abejas maestras se pasan de generación en generación
la información de cómo hacer las colmenas. Es una cuestión
de imitación. Pensad que las abejas maestras no se reproducen,
por tanto creo que la cuestión de la forma de los panales no se
transmite por vía hereditaria, sino cultural
Las abejas maestras
tienen alumnos jóvenes y les enseñan la manera de construir
el panal.
¿Cómo empezó a interesarse por las abejas como
polinizadores?
Cuando me dieron la baja decidí dedicar todo mi esfuerzo a mejorar
la vida de las abejas. Porque el mundo de la apicultura está demasiado
condicionado por las cuestiones económicas
Yo ya lo entiendo,
ya
Pero quise construir unas colmenas donde las abejas no pasasen
frío en invierno, y por eso las volví a hacer con cerrillo.
Me daba igual que fuesen más pesadas y difíciles de mover
y de trasladar. Empecé a recuperar la cultura apícola de
nuestros antepasados, que era mucho más respetuosa con las abejas.
Poco a poco he conseguido unas colmenas bastante decentes
¡Y
qué bien que pasan ahora el invierno y el verano! También
para evitar los depredadores decidí colgar las colmenas en alto,
porque el 80% de los enemigos de las abejas vienen del suelo. El escorpión,
el lagarto, la lagartija, las hormigas
Por aire, hay muy pocos,
el abejaruco, el lobo de las abejas
La única plaga imparable
ha sido la Varroa
Pero la tendencia natural de las abejas
silvestres es hacer las colmenas en alto. Para evitar las hormigas, embadurno
la base de los barrotes de los que cuelgan las colmenas.
También pone sal en las colmenas
Sí, para que las abejas no vayan a los orines de las cuadras, donde
cogen muchas enfermedades, les pongo sal.. Cuando tienen el buche lleno
de agua lo sueltan sobre la sal
y beben.
¿Cómo es que lo ha contratado el Ayuntamiento de Alcoy?
Porque entraban muchos enjambres a la ciudad. Las abejas hacían
las colmenas en las persianas, en grietas de los muros, en sitios muy
incómodos. ¡Incluso he encontrado alguno en el radiador de
un coche! Por eso yo, con mis colmenas instaladas en los parques de la
ciudad, y con esta esencia que las atrae, evito que los enjambres nidifiquen
en sitios inconvenientes.. Hay colmenas en la Glorieta, en el parque de
Trencacaps, en el Romeral
Y en el Círculo Industrial. Los
jardineros se encargan de decirme cuándo la colmena se ha llenado.
Una vez tienen enjambre las colonias, se instalan en los puntos de polinización
forestal. Pero como necesitaba un punto donde concentrar las colmenas,
el Ayuntamiento nos ha cedido en terreno municipal un espacio por treinta
y cinco años. Y desde allí, desde el Depósito Municipal
de Abejas, las distribuimos por el término.
Para las zonas quemadas parece que es bueno
Sí, hemos observado que si implantamos en una zona devastada por
el fuego unas cuantas colmenas, ésta se regenera mucho más
rápidamente. Las abejas facilitan con su polinización la
reforestación de la zona.
Una última pregunta, ¿qué miel le gusta más?
[Bajando los ojos y murmurando:] No me preguntes por mieles o perderemos
la amistad
Salvador Andrés hace un gesto burlón. Desde que ha abandonado
el oficio de apicultor, no ha querido volver a extraer miel de las colmenas.
La conversación ha sido verdaderamente fructífera. Nos ha
descubierto una nueva visión de la apicultura, lo que él
denomina apicultura ecológica. Una apicultura dedicada exclusivamente
a la polinización. Ahora nos ha revelado aspectos fantásticos
de la vida de las abejas. Id con cuidado, que yo emborracho,
nos dice mientras se despide de nosotros. Y es cierto. Mientras hacemos
el camino de vuelta, sentimos que, por momentos, nos baila la cabeza.
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