Actualizado el 24 de julio de 2001

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 ATENCIÓN DE LA MUJER Y EL NIÑO DURANTE EL EMBARAZO Y EL PUERPERIO

 
Hoy se considera que el embarazo y el puerperio son periodos vitales, no sólo decisivos para el establecimiento y desarrollo del nuevo ser, sino determinantes para la estructuración de la vinculación entre la madre y el hijo y, más en general, entre el nuevo ser y sus progenitores, vinculación que más tarde será decisiva para su desarrollo psicofísico.

Recomendaciones

Durante el embarazo:

Siempre que sea posible: intervención del equipo de atención primaria, especialmente los pediatras, en los programas del embarazo y puerperio.
Promoción del contacto físico de la madre con el hijo en las primeras 3 horas de vida del niño (dentro del contexto de la atención prenatal).

Dentro de las actividades de atención a la mujer embarazada:

  • Facilitar la expresión y ayudar a la "normalización" de los temores maternos: si bien tales temores en ocasiones suelen tener una base o expresión complejas, en otras muchas, para facilitar su integración, basta con favorecer la escucha de los mismos; otras veces es conveniente que el médico o la enfermera expresen y expliquen la normalidad y frecuencia de los mismos (e incluso de numerosas fantasías persecutorias que suelen acompañarlos).

  • Promocionar una lactancia satisfactoria (dentro del contexto de la atención prenatal).

  • Ambos objetivos pueden intentarse en el contexto de las visitas prenatales habituales o, mejor aún, en el seno de los programas de atención a la mujer embarazada, de preparación del parto o mediante grupos de embarazadas con conducción abierta en el seno de los programas de atención al embarazo.

Periodicidad:

En las visitas de atención prenatal, tanto de los médicos de cabecera o de los ginecólogos o pediatras si el centro no posee un programa específico de atención a la mujer embarazada.
 

Después del parto:

  • Entrevista dirigida a detectar la adaptación a la nueva situación de la mujer y el entorno familiar, valorar el estado emocional y la eventual existencia de depresión postparto o psicosis postparto y exploración de la relación madre-hijo. En la tabla 7 se exponen los criterios básicos que el profesional debe utilizar para valorar el estado emocional de la mujer en el puerperio.

  • Si existen antecedentes previos de índole psicosocial, valorar visita domiciliaria.

Periodicidad:

Al menos, a los 10 días y entre 30-50 días después del parto. Atención preferente en las visitas a las alteraciones emocionales o a las incapacidades manifiestas de cuidar al hijo por parte de la madre: pueden indicar depresión o trastorno mental puerperal, que posee graves repercusiones sobre la vinculación madre-hijo (Bowlby, 1979,1983; Ainsworth, 1974) y, por lo tanto, sobre el desarrollo emocional y cognitivo del niño.

RECOMENDACIÓN ESPECÍFICA A LA ADMINISTRACIÓN:

Eliminar las trabas que dificultan el contacto precoz madre-hijo, fomentando la organización asistencial que lo favorezca. La posibilidad de ingreso de un familiar junto con el niño si éste ha de permanecer en un hospital se considera imprescindible a cualquier edad, y es una obligación recordada incluso en la normativa europea de derechos del niño y por la Conferencia Europea de Ministros de Salud de 1984.

  

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