Conseguir un cierto conocimiento
en la práctica de los apartados A y B puede suponer una mejoría
en las capacides de los equipos de APS para integrar los elementos de salud
mental en su práctica cotidiana. Por otra parte, una cierta experiencia
en la detección de los apartados A y B es básica para poder
realizar las intervenciones mínimas que componen las recomendaciones
del subprograma.
Evidencia científica
Hay claras relaciones entre
el tratamiento dado por los padres y las conductas y el desarrollo (emocional
y cognitivo) del hijo. Se han podido demostrar ciclos entre los problemas
del niño y los problemas de la madre, tanto en observaciones de
tipo clínico y psicoanalítico como en estudios y observaciones
con métodos estadísticos y correlacionales.
Recomendaciones
1. La existencia de alguno
de tales trastornos mentales graves (de los padres o los hijos) debería
ser señalada de forma clara en la historia clínica de los hijos,
por lo menos en la lista de "condicionantes y problemas" o su equivalente.
2. Se recomienda asegurar
la existencia de algún sistema de registro en los centros, informatizado
o no, para poder localizar estos casos, mediante algún tipo de señalización,
con el fin de facilitar la periodicidad de las visitas.
3. En el grupo de población
definido, hay que realizar un seguimiento especialmente cuidadoso y prudente
del programa del niño sano (vacunaciones, revisiones, visitas
periódicas...) procurando anotar claramente las citas en el carnet
o tarjeta de visitas y cuidando especialmente la periodicidad de las mismas.
4. Realizar "sobre la marcha"
o, si es preciso, concertar al menos una entrevista con los familiares.
El motivo directo puede ser precismente el desarrollo de dicho programa
del "Niño Sano". Objetivo: atención cuidadosa, aunque si
es posible no explícita o directa, acerca de los cuidados cotidianos
recibidos por el niño; atención a lo que los padres expresan
acerca del niño.
5. En caso de surgir señales
de alarma en el niño, contactar, si es necesario, con el médico
de adultos, el trabajador social del centro, los servicios psicopedagógicos
o los de salud mental y asimismo contactar con el pediatra cuando se detectan
trastornos psiquiátricos en los padres.
6. Cumplimiento de las medidas
recomendadas para los casos en los que el seguimiento es difícil
(definidos más abajo).
Pautas para la entrevista
1. Revisar las señales
de alerta.
2. Revisar los cuidados recibidos
por el niño: Si el profesional de APS encuentra difícil una
entrevista abierta o semiabierta en la que se incluya ese tema, puede abrirlo
mediante el sistema clásico de explorar qué hace el niño
en un día de semana y en un día festivo.
3. En caso de no poder aclarar
suficientemente la situación mediante esos sistemas clínicos
habituales, pueden introducirse las preguntas de un cuestionario simple
de screening tal como el R.Q.C. (Reporting Questionnaire for Children).
4. Como se ha dicho, a menudo
es imprescindible saber aprovechar la consulta espontánea para realizar
estas actividades (y, en general, las del programa del "niño sano"),
ya que las familias de este tipo suelen faltar a las citas o interrumpir
los seguimientos.
Recomendaciones para el
seguimiento
1. Las señales de
alerta psicopatológicas (ver abajo "más información
sobre este tema") pueden ayudar en la detección y en la valoración
del desarrollo y la evolución del niño.
2. Estos niños y familias
a menudo son más frecuentadores a las consultas "espontáneas".
Es por ello por lo que a menudo resulta imprescindible aprovechar las consultas
a demanda para realizar estas actividades. Si se añade un incumplimento
reiterado de las consultas "concertadas" (lo que ocurre con frecuencia
en este tipo de familias), ello implica una señal de alerta
sumplementaria,
un nuevo indicio a explorar. Por todo ello es necesario, si se cumplen
esas circunstancias, intentar también el segumiento "del niño
sano" incluso en las consultas "a demanda".
3. La no presentación repetida
a las consultas programadas, implica una señal de alerta suplementaria,
ante la que hay que reaccionar.
-
Si los niños con antecedente
de patología psiquiátrica de los padres no acuden a la visita
de control, se recomienda contacto telefónico o visita al domicilio.
-
Si se detecta alguna señal
de alerta y el niño no acude a la visita de control, se recomienda
el contacto con el médico de cabecera, para que hable con los padres
e insista en la necesidad de las visitas de control y eventual contacto
telefónico o visita a domicilio.
-
En estos casos de no presentación
a las visitas periódicas y con cita, como en otras muchas situaciones
en APS, la visita domiciliaria proporciona muchos más datos
y más fiables que cualquier otro sistema de entrevista posiblemente
más incierto y menos eficaz.
Periodicidad
de las consultas
(En los primeros años
son integrables dentro de las programadas para el "niño sano"):
- Una visita cada 6 meses
hasta los 6 años.
- Después, cada año.
Hasta los 14 años, por parte del pediatra. En la pubertad o adolescencia,
con el chico o con alguien de la familia. Conviene que el médico
de cabecera continúe el seguimiento al menos hasta los 22 años de
edad.