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SOCIEDAD ESPAÑOLA DE PEDAGOGÍA |
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LOS SEMINARIOS DE LA S.E.P.
II. EL RETO DE LA FORMACIÓN PROFESIONAL
ACREDITACIÓN DE LA CALIDAD DE LAS ENTIDADES Y CENTROS COLABORADORES DE LOS PROGRAMAS DE FORMACIÓN PARA EL EMPLEOMario de Miguel, Marisa Pereira González y José Luis San Fabián Maroto Universidad de Oviedo
El Plan
Nacional de Formación e Inserción Profesional desarrolla una serie de
acciones formativas con el fin de proporcionar a los trabajadores
desempleados las cualificaciones requeridas por el sistema productivo
para su incorporación al mercado laboral. Hasta ahora, las entidades
gestoras de estos cursos formativos han sido
el INEM y, posteriormente, las Comunidades Autónomas que han
asumido el traspaso de esta competencia. Dada la
magnitud de las acciones previstas, los órganos que gestionan estos
programas formativos se han visto obligados a recurrir a diversas
Entidades y Centros Colaboradores – públicos y privados – para la
realización de los cursos programados mediante acuerdos con la
Administración. A través de este procedimiento han sido desarrollados
múltiples cursos relacionados con las especialidades formativas
homologadas. El traspaso
de las competencias en materia de Formación Profesional a las
Comunidades Autónomas ha supuesto un cambio en el órgano gestor de
estas acciones formativas y, en consecuencia, de los requisitos que
deben reunir las Entidades y Centros que colaboran en la realización de
estos programas. Esta ha sido, al menos, la decisión asumida por la
Dirección General del Empleo del Gobierno del Principado de Asturias
que, al asumir las transferencias en esta área, decide establecer un
proceso de evaluación con el fin de proceder a una “Actualización
del censo de las Entidades y Centros Colaboradores del Plan de Formación
e Inserción Profesional”. Dicha evaluación nos sido asignada,
mediante convenio con la Universidad de Oviedo, a las personas que
suscribimos este trabajo. La finalidad
del encargo ha sido realizar una evaluación que permitiera cubrir los déficits
de información cualitativa y cuantitativa que la nueva Administración
tenía respecto a la calidad de las Entidades y Centros Colaboradores en
aspectos como los siguientes: ·
Los
equipamientos e instalaciones en el ámbito de la formación para el
empleo. ·
La
capacidad formativa de los Centros a partir de sus recursos y las
actividades realizadas durante los últimos años. ·
Las
relaciones entre la formación ofertada y las tendencias de empleo en
cada área o zona geográfica concreta. ·
La
calidad de las acciones formativas realizadas
utilizando diferentes indicadores relativos a la satisfacción e
inserción profesional de los participantes en las mismas. En definitiva, se solicitaba una valoración global sobre la calidad de las Entidades y Centros Colaboradores, utilizando indicadores relativos a las condiciones de entrada, los procesos formativos y los resultados obtenidos, que permitiera una mayor fundamentación de las decisiones en materia de política formativa y, al mismo tiempo, la posibilidad de poner en marcha estrategias de apoyo diferencial a los Centros, que podrían traducirse en medidas concretas relacionadas con la planificación de la oferta formativa, la asignación de recursos o la formación de formadores. Para realizar esta evaluación hemos diseñado un plan de trabajo estructurado en tres fases determinadas por los siguientes objetivos y metodologías: Primera fase: Objetivo : Evaluar la calidad de las dotaciones, recursos y actividades de los centros mediante un proceso de acreditación documental. Metodología utilizada: Dadas las características de la evaluación solicitada y de las instituciones que son objeto de la misma, utilizamos una adaptación del “Modelo Europeo para la Calidad Total” como punto de partida y marco de referencia para el diseño del sistema de acreditación documental. Mediante un sistema informático los centros cumplimentan los datos requeridos y aportan los justificantes pertinentes que posteriormente son evaluados en función de unos criterios explícitos. Las valoraciones obtenidas se remiten a cada centro a los efectos oportunos. Segunda Fase: Objetivo: Evaluar el grado de satisfacción de las personas que participan en las diversas acciones formativas desarrolladas. Metodología utilizada: Para estimar la valoración que los implicados efectúan sobre la oportunidad, adecuación y utilidad de las actividades formativas desarrollas por los centros, estamos utilizado un modelo evaluativo centrado sobre los participantes que nos permite comprobar la eficacia de los diversos programas en la consecución de los objetivos en términos de satisfacción. Para ello recabamos la información necesaria mediante cuestionarios y entrevistas directas. Tercera fase: Objetivo: Verificar la efectividad de las actividades desarrolladas para la promoción de empleo a través de la evaluación del nivel de inserción laboral alcanzado entre los participantes. Metodología utilizada: La metodología de trabajo utilizada para la cumplimentación de este objetivo se basa fundamentalmente en una recogida de información mediante entrevista telefónica sobre la situación laboral de los participantes en las actividades formativas seis meses después que éstas hayan finalizado. Además de los datos que nos proporcionan los propios sujetos se utilizan cruces con otras bases de datos para verificar los resultados. Como se puede deducir, estamos realizado una propuesta evaluadora sobre la calidad de las Entidades y Centros Colaboradores de forma progresiva. Primero evaluamos las condiciones “teóricas” de los centros para impartir este tipo de formación, posteriormente estimamos el nivel de satisfacción de los sujetos ( participantes en los programas, profesores y directores ) con las acciones desarrolladas y, por último, abordamos la efectividad de las mismas en la resolución del objetivo a que están destinadas: la promoción de empleo y la inserción laboral. Por lo que se refiere a las características del trabajo que realiza el equipo evaluador, debemos señalar que se utiliza un modelo en el que se evalúan programas al mismo tiempo que se están desarrollando. Es también un modelo de evaluación externa en el que tratamos de estimar la idoneidad de las estrategias desarrolladas en función de las necesidades y características de los jóvenes y adultos a los que van dirigidos estos programas. Finalmente, sin renunciar a un modelo de evaluación sumativa que permite obtener datos fiables para tomar decisiones sobre los programas, nos decantamos por un modelo de evaluación fundamentalmente formativa que pretende devolver información a todos los implicados para que tomen las decisiones oportunas relacionadas con la mejora.
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