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Partimos
de una consideración actual de la profesionalidad, según la
cual:
ü
El sujeto es actor
de su propia formación.
ü
La profesión se
construye, se crea y regenera como consecuencia de la labor de
reivindicación, de apertura de espacios del colectivo que la
ejerce.
ü
Estar cualificado
profesionalmente significa haber desarrollado competencias de
orden no sólo técnico, sino también metodológico, social y
participativo.
De
acuerdo con estas premisas, el proceso de orientación profesional
debe atender a las siguientes finalidades:
ü
Favorecer el
aprendizaje de la anticipación (¿dónde estoy? ¿quién soy? Vs.
¿hacia dónde quiero ir? ¿quién quiero ser?; ¿qué
oportunidades existen? Vs. ¿qué oportunidades podemos crear?...)
ü
Facilitar el
desarrollo de conocimientos, habilidades y destrezas que permitan
al individuo elaborar su propio proyecto profesional y vital.
ü
Motivar la acción
para crear nuevos espacios, nuevos contextos, nuevas formas de
trabajo, nuevos valores profesionales, nuevas formas de equilibrio
ser profesional-ser individual-ser social.
Estas
finalidades deben orientar, desde nuestro punto de vista la creación
de un proceso y un sistema de orientación profesional integral e
integrador y deben concretarse de diferente forma de acuerdo con
las necesidades de las personas destinatarias de la acción
orientadora.
Analizamos
a continuación algunas sugerencias de concreción destinadas a
las personas jóvenes que se están formando en los centros
educativos así como aquéllas que se enfrentan a la búsqueda de
su primer empleo.
Personas en
proceso de formación en los centros educativos
El
proceso de información y orientación a llevar a cabo con los
estudiantes que se encuentran realizando una formación
profesional en los centros educativos debería atender a los
siguientes contenidos:
1.
Aprender a anticiparse:
ü
Desarrollo de la
autoestima.
ü
Balance de sus
propias competencias.
ü
Contraste de sus
representaciones profesionales con la realidad.
ü
Conciencia crítica
del sistema formativo y del laboral.
ü
Importancia del
trabajo en la vida de una persona.
ü
Análisis de sus
propios valores profesionales.
ü
Conciencia crítica
de los factores que pueden facilitar/dificultar su inserción.
ü
Construcción de su
propia identidad personal y como colectivo profesional.
2.
Aprender a construir proyectos.
ü
Aprender a tomar
decisiones (dentro de su propia profesión).
ü
Generación de
alternativas laborales.
ü
Aprender a
organizarse como colectivo profesional.
ü
Elaboración de
proyectos profesionales y vitales.
ü
Jerarquización de
valores personales, profesionales y sociales.
3.
Aprender a actuar:
ü
Elaboración de
itinerarios de inserción.
ü
Desarrollo de vías
de participación y compromiso con la acción social.
ü
Desarrollo de la
empleabilidad y la ocupabilidad.
ü
Desarrollo de
competencias sociales y participativas.
Personas que
buscan su primer empleo
Con
este colectivo se deberían trabajar contenidos como los
siguientes:
1.
Aprender a anticiparse:
ü
Motivación hacia
el proceso de orientación
ü
Desarrollo de la
autoestima
ü
Conciencia crítica
de su situación personal
ü
Conciencia crítica
del sistema laboral: previsión de obstáculos.
ü
Construcción/reconstrucción
de su identidad personal.
ü
Balance de
competencias, motivaciones y posibilidades.
ü
Desarrollo del
sentimiento de “ser útil”.
ü
Responsabilización
de su propio proceso de inserción.
ü
Desarrollo de la
conducta exploratoria.
2.
Aprender a construir proyectos:
ü
Aprender a tomar
decisiones.
ü
Elaboración de
proyectos profesionales y vitales.
ü
Construcción de
itinerarios de formación/empleo.
ü
Diseño de
proyectos sociales, culturales, económicos.
ü
Posicionamiento
social: reapropiación de su rol social.
ü
Previsión de
medios para superar obstáculos.
3.
Aprender a actuar.
ü
Desarrollo de la
ciudadanía activa.
ü
Desarrollo de
habilidades para la cualificación profesional.
ü
Ocupabilidad/empleabilidad.
ü
Activación/reactivación
de redes de contactos sociales.
ü
Actitud de
movilidad.
ü
Desarrollo del espíritu
emprendedor.
El
modelo organizativo a
adoptar debería caracterizarse por ser comprensivo (combinación
de actuaciones a través de programas, consulta colaborativa,
intervenciones individualizadas), integral (que
atienda a la persona en su conjunto), ecológico (que integre a la comunidad y revierta sobre ella) y crítico (que
se plantee como meta el cambio social).
Por
lo que respecta a las técnicas y procedimientos a utilizar en el desarrollo de la acción orientadora se podrían
utilizar algunas como las siguientes:
ü
Historia de vida:
facilita la relación pasado-presente-futuro y, por tanto, la
construcción de proyectos profesionales y vitales.
ü
Balance de
competencias: permite al sujeto tomar conciencia de sus propias
posibilidades y potencialidades y, por tanto, le ayuda
no sólo a “presentarse” ante el empleador, sino también
a proyectar lo que quiere hacer y ser.
ü
Fotolenguaje:
favorece la identificación afectiva de la persona entre la
persona y la fotografía, lo que ayuda a interpretar la realidad y
a imaginar lo que podría ser ésta.
ü
La entrevista de
acompañamiento, utilizada especialmente como apoyo personal al
sujeto que se orienta.
ü
El diario
narrativo, para recoger experiencias, vivencias, sensaciones
relacionadas con el proceso de orientación e inserción y, por
tanto, como elemento de ayuda para tomar conciencia crítica de la
situación vivida.
ü
La utilización de
los sueños, como expresión del proyecto de vida deseado.
ü
Las tarjetas
vocacionales, utilizadas para la exploración de los intereses
profesionales y vitales.
ü
Las rejillas de
constructos personales, utilizadas para contrastar los deseos con
la realidad.
ü
Los proyectos o
planes de indagación de temas de interés para la persona que se
orienta. En su desarrollo importa no sólo el contenido-producto,
sino especialmente el propio proceso de construcción y desarrollo
del proyecto. Son una simulación de las condiciones reales de
trabajo.
ü
Las simulaciones de
empresas, de situaciones de búsqueda de empleo...
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