Con
solo consultar el diccionario, ya en su primera acepción, se define este término,
como la parte de la Filosofía que trata de la moral y de las obligaciones del
hombre. Ateniéndonos solo a esta definición, la Ética es considerada, por
muchos, sinónimo de Filosofía moral, y por lo tanto una parte de la Filosofía
encargada del estudio de conductas morales. Pero esta consideración nos parece
excesivamente restrictiva, reservada a los filósofos morales, y alejada de
nuestras posibles consideraciones.
Solo
hay que introducirse en el conocimiento cotidiano, para conocer otras acepciones
de ética, mas vinculadas a cada uno de los actos que se realizan cada día, en
diferentes ámbitos de la vida. La ética concierne o nos concierne a todos, en
la medida que todo el mundo se enfrenta con situaciones que implican toma de
decisiones. Esta segunda forma de ver la ética, ética popular o ética
mundana, en palabras de A. Hidalgo (1994) no está reservada a nadie: ni a filósofos
morales, ni a creyentes, ni a no creyentes. Hace referencia a
"todas las normas y prácticas morales que en el mundo han sido desde los
tiempos prehistóricos (el periodo de la eticidad de la costumbre, en expresión
de Nietzsche) hasta nuestros días" (Hidalgo,
1994:15).
En
este sentido hoy vamos a reflexionar sobre aquellas normas que como
investigadores deberíamos respetar para que nuestros actos o los resultados de
los mismos, sean éticamente correctos.
¿Por que la investigación debe ser un acto ético?
Todas
las definiciones recogidas por
nosotros y analizadas para poder llegar a un acuerdo sobre el concepto de
investigación, implican un proceso encaminado a ampliar el cuerpo de
conocimientos que se poseen, o resolver interrogantes o lagunas existentes en
dicho conocimiento y que no pueden ser resueltas con los conocimientos que
poseemos. Pero la investigación en Educación, que es el caso que nos ocupa, no
es sólo un acto técnico; es ante todo el ejercicio de un acto responsable, y
desde esta perspectiva la ética de la investigación hay que planteársela como
un subconjunto dentro de la moral general aunque
aplicada a problemas mucho mas restringidos que la moral general, puesto
que nos estaríamos refiriendo a un aspecto de la ética profesional.
Las
múltiples situaciones a las que hay que dar respuesta desde cada profesión,
muestran que la ética profesional es una parte de cada acto profesional
individual que incluye un conflicto entre el efecto intencionado y el efecto
conseguido. Así pues, desde el punto de vista de la investigación, un acto ético
es el que se ejerce responsablemente, evitando el perjuicio a personas, que a
veces se realiza inconscientemente, por estar vinculado el daño a los métodos
que el investigador utiliza para la consecución de sus fines.
En
los últimos años (Anderson y Ball, 1978) se han realizado diferentes códigos
de ética y normas de actuación para la investigación educativa. En la mayoría
destacan: la protección de
los seres humanos, que el investigador dé a conocer su orientación y valores,
que respete las condiciones de intimidad, etc. . De todos ellos y con carácter
general se pueden deducir cuatro problemas fundamentales:
a)
ocultar a los participantes la naturaleza de la investigación o hacerles
participar sin que lo sepan
b)
exponer a los participantes a actos que podrían perjudicarles o
disminuir su propia estimación
c)invadir
la intimidad de los participantes
d)
privar a los participantes de los beneficios.
En
todos los casos se trata de violaciones de los derechos de las personas, basados
en los principios de respeto, justicia y optimización de beneficios, principios
que constituyen la base de la investigación ética en seres humanos.
Problemas éticos de la investigación educativa
No
hace mucho tiempo investigar en educación era algo impensable, y mucho más
impensable realizar investigación educativa. Y digo esto porque quizás sea
conveniente aclarar las diferencias habidas entre ambos tipos de
investigaciones.
Investigar
sobre aspectos educativos se ha hecho, y se sigue haciendo, sin que la
intencionalidad del que la hace sea educativo en sí mismo. Por ejemplo, se
puede investigar sobre los gastos en educación, o sobre la influencia de un
determinado suceso histórico o sociológico en el contenido de los libros de
texto, y sin dejar de ser importantes temas de investigación en educación, no
entrarían en investigación
educativa, dejando para esta
categoría aquella investigación
que no solo arranca de la práctica educativa, sino que además se
construye desde ella para su transformación y mejora. (Sanchez, 1997).
Por
esto, creo que es importante, para entender la situación actual, diferenciar la
no utilización de la investigación para fines educativos, de la incorrecta
utilización que hagamos de la misma.
Solo
cuando hablamos de incorrecta utilización de la investigación educativa,
estaremos contemplando la dimensión ética que hoy nos ocupa.
Analizaremos
:
a)
Problemas éticos respecto a los participantes en la investigación.
b)
Problemas éticos en el desarrollo del trabajo
c)
Problemas éticos del propio investigador
Problemas éticos respecto a los participantes.
El principio ético que debe
primar en toda investigación educativa es el respeto a la autonomía de los participantes.
Estamos abogando por el
principio Kantiano de "siempre tratar a las personas como fines en sí
mismos y nunca como medios".
Frente al principio de autonomía
nos encontramos con principios utilitarios, que plantean principios éticos
hipotéticos, toda vez que permiten esta autonomía si implica maximizar beneficios. En el marco del utilitarismo, la
autonomía es instrumental: respetándola puede servir completamente los
objetivos utilitarios (Howe and Moses, 1998). Por ejemplo, desde la moral
utilitaria, se aceptan combates entre personas, si esto provoca placer a la
mayoría. En el balance final, el placer producido es mayor que el daño
implicado. Esto puede ser extendido igualmente a la investigación bio-médica o
educativa, cuando se defiende sobre la base de que el conocimiento que genera,
implica mayor beneficio, a largo tiempo, que el pequeño daño producido. Pero
desde este planteamiento pueden cometerse, además, daños morales a los participantes, de muy difícil solución.
De
acuerdo con MacIntyre (1982), un daño moral se produce en una persona, cuando
un curso de acción produce en esa persona una grata propensión
a seguir actuando incorrectamente. Hay extensa documentación sobre
investigaciones que habiendo aportado importantes beneficios para el
conocimiento, han causado irrevocables daños morales. Quizás, el mas conocido
es el de Laud Humphreys sobre comportamientos homosexuales, o los documentados
por Haworth (1997). Así pues, cuando se inflige daño moral, la
justificación para hacer tal trabajo va incluso mas allá del balance daños
-beneficios.
Consideramos
que la protección de los
participantes en la investigación, exige respetar
la autonomía, informando a los participantes de los fines que se persiguen con
el desarrollo del proyecto, sin ningún tipo de coacción económica o de poder.
Junto
al valor de la autonomía está el de la
privacidad de los participantes. Esto exige anonimato
de los que participan y confidencialidad
por parte del investigador, si no hubo anonimato al facilitar la información.
Sin lugar a duda estos principios éticos son enormemente controvertidos en
ciencias sociales. Un informe de investigación educativa sobre una deficiencia,
la confidencialidad puede perjudicar a los investigados para su posible
intervención, y la no confidencialidad puede ser utilizada para la exclusión
de ciertos trabajos o situaciones. De aquí, que la necesaria confirmación de
los participantes, tras la oportuna información de lo que se pretende y de lo
que se ha conseguido, para poder respetar dichos principios (autonomía y
privacidad) nos parece irrenunciable en las Ciencias de la Educación.
En
la investigación interpretativa, los problemas éticos surgidos de la relación
con los participantes son bastantes difusos aunque no por ello menos
importantes. Una investigación interpretativa exige un marco de relaciones
sociales en los cuales existen negociaciones previas entre el investigador y el
grupo de personas que participan, haciendo presentes creencias, valores etc. De
alguna manera la ciencia social, desde esta perspectiva, es considerada por
Macintyre (1982) ciencia moral.
La investigación interpretativa tiene sus particulares principios éticos
(Lincoln, 1990; Murphy and Johannsen, 1990; Wax, 1982), resaltando en primer
lugar la paridad y la reciprocidad
entre todos los participantes, y en segundo lugar la protección
de la privacidad y la cautela en la
emisión de juicios para poder hablar realmente de ética en las relaciones
de los participantes.
El
principio de paridad supone aceptar la participación de todos con igual peso en
el desarrollo de la investigación. No debe existir un objetivo partidista, en
cuya consecución se impliquen todos, por engaño y con finalidades ajenas al
grupo. Todos los participantes son fines en si mismos y no medios para conseguir
determinados propósitos individuales.
Junto
a la paridad, el respeto mutuo exige la no discriminación ni la jerarquización
de valores en función del poder que se ostenta en el grupo.
La
privacidad es un tema importante porque, si en este modelo no es posible hablar
de anonimato, la confidencialidad de los resultados permite el respeto a la
intimidad y el derecho de la persona a elegir su vida.
La
cautela en la emisión de juicios, saber donde comienza lo que describimos y
donde acaba la descripción de las situaciones que han sido investigadas, es
necesaria. La vastas y densas
descripciones implican negociación entre los participantes para la construcción
de tales descripciones y el olvido consiguiente de perspectivas individualistas.
La ausencia de objetividad, puesto que las descripciones exigen una fuerte carga
de interpretación-evaluación, transforma los informes de las investigaciones
en "juicios", importantes juicios, que hay que consensuar y
documentar.
b) Problemas éticos en el desarrollo del trabajo
Los
usos incorrectos en la investigación educativa pueden aparecer tanto en la
planificación como en el proceso o en la utilización de resultados.
Presentamos
a continuación un cuadro referido a la evaluación (Christie and Alkin, 1999) y
adaptado por nosotros al contexto de la investigación educativa.
Utilización
inadecuada de las diferentes etapas del proceso de investigación
|
Etapas de la Investigación
|
Intenciones del investigador
|
Resultados
obtenidos
|
|
Planificación de la investigación
|
-Provecho político
-Publicidad
-Provecho personal
-Relaciones públicas
-Prestigio
-Justificación de
resultados
|
Mal uso
|
|
Proceso
|
-Prorrogar decisiones críticas
-Trabajar con muestras intencionales, para
fines políticos o personales
-Utilizar influencias para
sabotear la investigación
|
- Mal uso
- Investigación no
concluida
|
|
Resultados
obtenidos
|
-Aceptar hipótesis, que son
falsas
-Modificar conclusiones
-Simplificar, exagerar u ocultar resultados.
- Informes intencionados, que no responden a los
resultados obtenidos.
- Utilizar resultados con
fines distintos a los planteados en la planificación.
|
- Mal uso
- Uso indebido,
conscientemente de unos falsos resultados
|
c) Problemas éticos del propio investigador
El
primer aspecto que analizaremos en la utilización de la investigación
educativa es la intencionalidad del
que la realiza.
Todos
los investigadores consideran que sus investigaciones van a ser importantes una
vez realizadas, por lo tanto, cobra especial protagonismo la intencionalidad que
se tiene en el trabajo.
Los
investigadores educativos, esperan que su conocimiento pueda contribuir a la
mejora de las prácticas educativas e incluso que tenga repercusiones políticas
que mejoren la vida en las escuelas.
Estas
amplias expectativas generan a veces fraudes en las informaciones que se
difunden sobre la base de datos falsos. En una encuesta realizada en el 1988
sobre comportamientos no éticos de
los investigadores, un 19% dijeron ser
conscientes de que realizaban plagio y falsificación de datos (LaFollete, 1994)
e incluso llegaron a decir que dichas conductas son mas frecuentes de lo
que normalmente se dice (Howe and Moses, 1998)
A
raíz de estas encuestas, se realizaron listados en algunas universidades, con
investigadores fraudulentos, pero ciertamente hay que decir que son mas los que
buscan la verdad en el conocimiento que los farsantes de datos.
En
función de la intencionalidad de la investigación, se pueden ocasionar
dos tipos de daños (Warwick, 1982): intrínsecos
y extrínsecos.
Consideramos
daños intrínsecos aquellos que se ocasionan por el desarrollo del propio
proceso. Por ejemplo, utilizar la decepción o el cansancio en las
investigaciones educativas, para el estudio de este tipo de problemas, o
simplemente causar estrés o alteración anímica, por la situación de la
investigación.
Por
daños extrínsecos entendemos aquellos que se generan por la mala utilización
que hacen de los resultados, personas ajenas al investigador. En este daño no
existe responsabilidad moral del equipo de investigación pero si repercute
negativamente en la imagen política y social de la profesión de investigador.
Por ejemplo, utilizar determinadas investigaciones sobre las razas para
jerarquizarlas en mejores o peores, o investigaciones sobre la calidad en los
Centros para fines políticos o ideológicos.
Donald
Warwick (1982) realizó una taxonomía de daños
ocasionados por los errores de una mala utilización de los resultados de
la investigación. Las categorías fueron: a) daños a los participantes de la
investigación, b) daños a los investigadores y a la profesión de la
investigación y c) daños a la sociedad en general.
Si
bien los daños a los participantes ya ha sido mas arriba comentado, para
terminar nos gustaría centrarnos en los dos últimos.
Daño a otros investigadores: El Plagio
Es
el problema ético más conocido y el que más juicios ha levantado por el
perjuicio que ocasiona a los propios colegas de profesión.
Existen tres tipos de plagio:
a)
Copiar literalmente un trabajo de investigación de otros colegas y presentarlo
como propio
b)
Utilizar trozos de textos o citas de otros autores sin citarlo
c)
Usar la propiedad intelectual de un autor, sin su permiso expreso.
Estas
tres situaciones, han sido frecuentemente denunciadas y atentan gravemente
contra la ética de la investigación. Hoy, con la posibilidad de acceder tan fácilmente
a la información, el plagio podría parecer que se acrecienta pero justamente
esta mayor accesibilidad a las investigaciones permiten un mayor control, junto
con el desprestigio social que llevan aparejadas este tipo de conductas.
Quizás el acto de plagio más inmoral es el que se comete por abuso de
la autoridad. Me estoy refiriendo a las publicaciones que los investigadores
realizan como propias, sin citar a los colaboradores, siendo en la mayoría obra
de todos, o los plagios de trabajos de alumnos o compañeros utilizando el
estatus o poder. El hurto de la propiedad intelectual del trabajo, supera el
plagio para pasar a ser considerado "abuso de poder".
Daños sociales: Utilización de datos falsos
Una
vez realizada la investigación, la utilización de los resultados y la
veracidad de las conclusiones obtenidas, son, finalmente, fuentes de errores en
la conducta del investigador.
Patton
(1997), refiriéndose a las evaluaciones enfatiza la obligación de los
evaluadores para buscar una utilización en la que estén de acuerdo los
evaluados. En este mismo sentido, cuando investigamos con seres humanos, es
primordial contar con los investigados e informarles de la finalidad de las
investigaciones; hasta tal punto que es obligación
consensuar con el resto de
los miembros del grupo, en el caso de la investigación -acción, o con las
personas que forman la muestra del trabajo, la intencionalidad y repercusión
futura de dicha investigación. No hacerlo así, conduce a un uso inadecuado de
los resultados obtenidos.
La
utilización de datos falsos se puede deber a dos razones
a)
Para confirmar hipótesis
b)
Para conseguir mayor reputación
En
el primer caso, los investigadores cambian los datos obtenidos para poder
confirmar hipótesis que son falsas. Esta conducta a veces es inducida por
presiones externas que por haber financiado la investigación desean confirmar
hipótesis beneficiosas para sus propósitos.
En
el segundo caso, el investigador ofrece resultados
y conclusiones sobre datos inventados.
Cuando
hay evidencia clara de datos falsos, el problema ético esta claro; pero probar
que los datos han sido inventados, es un dilema ético más complejo. El ejemplo
mas alarmante de datos falsos fue la investigación de Cyril Burt, eminente psicólogo
británico, que tras un excelente trabajo sobre gemelos univitelinos, para
probar la importancia de la herencia o el medio en determinados conductas, se
pudo probar, después de muerto, que todos sus datos fueron falsos. (Howe and Moses 1998:29)
¿Que razones o presiones pueden tener los
investigadores para este tipo de conductas?
1º
Competición entre investigadores para ofrecer primicias en los hallazgos de
investigación
2º
Conflictos con las empresas cuando tienen que ofrecer resultados contrarios a
sus intereses. Por ejemplo, financiación de determinadas editoriales para
realizar investigaciones cuyos resultados vayan encaminados a resaltar la
metodología del texto; o la financiación de alguna empresa farmacéutica para
la promoción de determinados productos. En estos casos, en los que la finalidad
de la investigación esta fijada por agentes externos, puede obligar al
investigador a falsear datos para poder seguir consiguiendo la financiación.
3º
Necesidad de publicar para conseguir un determinado grado profesional. Esta
situación ha empujado a investigadores a inventarse datos que nunca han sido
obtenidos en un proceso de científico.
4º
Abusos desde el poder, para conseguir que sean publicados determinados trabajos
en la línea del que ostenta el poder, en detrimento de otros que plantean
resultados contrarios.
Todas
estas situaciones han llevados a las asociaciones de investigación educativa a
plantear códigos éticos entre sus asociados que expresen
las conductas éticas de los grupos de personas que trabajan en una misma
profesión. Estos códigos intentan representar los valores de la mayoría de
los profesionales pero, como decimos al principio de esta charla, dejan sin
resolver, porque no puede ser de otra manera, los dilemas éticos, de casos
concretos, al tener que ser muy generales.
Todos
se centran en la consideración de
valores positivos y especialmente en
los daños morales asociados con
diferentes tipos de actividades profesionales; sirviendo de recordatorio de
obligaciones para los veteranos en la profesión, y punto de arranque y norma
para los recién llegados.
La
utilidad o no de estos códigos deontológicos sería motivo de una nueva
discusión. Solo para terminar, exponer que si el investigador respeta los
derechos que las personas tienen
legal y moralmente reconocidos, tendríamos recorrido un gran camino en los
aspectos éticos de la investigación educativa.
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