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SOCIEDAD ESPAÑOLA DE PEDAGOGÍA |
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LOS SEMINARIOS DE LA S.E.P.
LA FORMACIÓN DE LOS ESTUDIANTES DE EDUCACIÓN SECUNDARIA
HUMANIDADES.J.M.Esteve
El debate sobre las Humanidades está reducido al ámbito burocrático. No creo que solucione gran cosa ampliar dos horas de Filosofía; sobre todo si caen en manos de un funcionario que emplee el tiempo en explicar la correcta exégesis de una traducción de Kant. El problema central de las Humanidades no estriba en enseñar Historia, Literatura o Filosofía; sino en comprender que el hombre es un ser extraño, capaz de volar a miles de mundos imaginarios, mientras vive en un cuerpo y en un mundo que no entiende. Los niños necesitan conocerse a sí mismos; aceptar su cuerpo, con sus aptitudes y sus limitaciones; y llegar a elaborar, tras la penosa búsqueda de la adolescencia, un proyecto vital al que le encuentren sentido. El valor de las Humanidades consiste en permitirles asumir la condición humana; y éste es un proceso personal y único, influido por nuestra propia historia y nuestras irrepetibles experiencias; ellas son las que marcarán el sentido de nuestra existencia, nuestra particular visión del mundo y nuestra jerarquía de los valores que dan calidad a la vida humana. Por eso necesitamos la Historia: nuestros alumnos necesitan comprender ese lento proceso en el que la Humanidad ha ido superando la barbarie y la crueldad que todavía nos acechan. Por eso necesitamos la Filosofía: nuestros alumnos necesitan adentrarse en esa conversación en la que el hombre ha ido elaborando las respuestas sobre sí mismo y sobre el valor de su existencia. Por eso necesitamos la Literatura: en ella encontrarán sentimientos, experiencias y pensamientos valiosos con los que comprender lo humano, y abrirán las puertas de los mundos imaginarios en los que existe una segunda oportunidad para pensar la realidad. La clave no está en el contenido sino en el enfoque. En estas materias, el profesor debe entender que lo esencial es ser maestro de humanidad: alguien capaz de perfilar en sus alumnos el rostro de lo humano, cincelado en el tiempo por los mejores logros y los más trágicos errores de la humanidad. El resto de la discusión no sobrevivirá al viento de la realidad.
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