Levante Digital 17-7-03

Romero ve 1978 como un hito histórico en los dos últimos siglos

El profesor propone discutir los problemas estatutarios dentro del Estado y compara el modelo español con el belga

Josep Camacho, Gandia

«Después de veinticinco años sigue abierto el debate sobre el modelo de Estado». Así se expresó ayer el catedrático de Geografía e Historia de la Universitat de València Joan Romero, en la presentación de la conferencia Les idees de Espanya, que impartió en Gandia Ramón Villares, historiador de la Universidad de Santiago de Compostela.

Se trataba del primer acto de la cátedra Alfons Cucó de Reflexión Política Europea, que la Universitat de València ha adscrito a sus cursos de verano, la Universitat d´Estiu de Gandia (UEG).

Romero valoró el acto como el «primer homenaje» dedicado a Cucó, fallecido el pasado mes de octubre, y situó el tema como «de plena actualidad» en referencia al contencioso institucional entre el Gobierno central y el vasco.

Romero hizo un discurso complaciente con respecto al actual marco constitucional y estatutario. Señaló que la Constitución española «está siendo valorada de forma muy positiva» y adoptada como modelo por los países de la Europa central y oriental candidatos a ingresar en la Unión.

Rememorando las conversaciones que mantuvo con el ex senador Cucó, Romero aludió al carácter pragmático de la Carta Magna: «Hoy tenemos un modelo de Estado, pero podríamos haber tenido otro, por el aspecto abierto de la Constitución», dijo, e insistió en que el consenso «de convivencia común» pactado en 1978 «supo encontrar espacios para acomodar todas las expresiones democráticas». Romero calificó 1978 como un «momento mágico, a mi juicio uno de los momentos históricos más importantes de los dos últimos siglos».

Sobre la reforma del Estatuto valenciano, Romero no se pronunció, si bien recordó la situación «intermedia» de la Comunidad Valenciana y Canarias.

Romero se mostró europeísta convencido: «Estoy de acuerdo con que las cuestiones de convivencia se resuelven en el seno de los Estados», insistió, y abogó por seguir discutiendo en España «con apertura de miras», buscando cuál debe ser el papel en Europa «de un Estado complejo, plural y diferente que no es el modelo alemán ni el austríaco, si acaso nos parecemos a Bélgica, nos guste o no».