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Topografía cerebral: Resumen de lectura
Temario 2006/07
Resumen artículo Bishop

TOPOGRAFÍA CEREBRAL: Resumen de Lectura

SANTOS BORREGÓN SANZ Y AGUSTINA GONZÁLEZ CALVO (2000): La Afasia. Exploración, Diagnóstico y Tratamiento , CEPE, S.L., Madrid

 



TOPOGRAFÍA CEREBRAL. Cap. III: Cerebro y Lenguaje, pág. 33-51

Síntesis sobre las funciones neurolingüísticas y cognitivas.

Cada hemisferio cerebral se divide en cuatro lóbulos: frontal, parietal, temporal y occipital. En general, el hemisferio dominante es el izquierdo.

Las funciones de los distintos lóbulos son la siguientes:

 

¨ LÓBULO FRONTAL: Ver ubicación en la imagen. Se extiende desde la parte frontal del cerebro hasta la cisura de Silvio (cisura lateral) y hasta la parte anterior de la cisura de Rolando (cisura central).

Comprende la corteza motora, la corteza somatosensorial primaria y de asociación, el área motora suplementaria, la corteza premotora, el campo visual frontal, el área prefrontal, el área de Broca y el área olfatoria.

La función principal del lóbulo frontal es la regulación de la actividad mental, Se le atribuye el control de la conducta, el razonamiento, enjuiciamiento, introspección, inhibición, planificación de estrategias, diferenciación entre estímulos antiguos y nuevos...

Los trastornos en el lóbulo frontal pueden cursar con moria y con dificultades para la actividad lógica y planificada del discurso.

Los lóbulos frontales, con sus centros motores y motores suplementarios, serían los responsables del movimiento voluntario. En la parte posterior del lóbulo frontal se halla la corteza somato sensitiva, que es la reguladora de los movimientos voluntarios del hemicuerpo contrario.

 

¨ LÓBULO TEMPORAL. Ver imagen para su localización. Está ubicado bajo la cisura de Silvio y se extiende por la parte posterior hasta unirse con el lóbulo occipital.

Comprende básicamente el área auditiva primaria y el área de asociación auditiva, incluyendo el área de Wernicke. La región temporal comprende, por tanto, la áreas de asociación secundaria o áreas de significado. En éstas áreas se produce una relación asociativa entre el estímulo auditivo y la información proveniente de otros sistemas sensoriales, realizándose la función de significado o función semántica.

Las lesiones en el área auditiva primaria merman la capacidad auditiva pero no producen sordera total. Ni tan siquiera la ablación bilateral del área auditiva primaria cursaría con sordera total, ya que existen distintas estructuras subcorticales, como los tubérculos cuadrigéminos inferiores y los cuerpos geniculados internos, que serían capaces de procesar las sensaciones sonoras.

Una estructura importante del lóbulo temporal es el hipocampo, responsable del almacenaje mnésico. El hipocampo procesa información durante semanas o meses y, posteriormente, si ha de ser almacenada a más largo plazo, la transfiere a la corteza prefrontal (situada en el lóbulo frontal)

Las lesiones en el hipocampo bloquerarían el almacenamiento de nuevos recuerdos. Las lesiones bilaterales en el hipocampo causarían dificultades permanentes para el almacenamiento y retentiva de la información a largo plazo, sin menoscabo de la percepción.

 

¨ LÓBULO PARIETAL. Ver imagen superior. Se extiende desde detrás de la cisura de Rolando hasta el lóbulo occipital.

Abarca la corteza somatosensorial, responsable directa de las percepciones y reconocimientos táctiles, presión y orientación en el espacio, calor, frío, vibración, cinestesia... es decir las sensaciones conscientes del tacto.

Las regiones parietales son las responsables de la organización de síntesis simultáneas integrando simultáneamente la percepción somatestésica del hemicuerpo contrario.

Una región importante para las actividades lingüísticas y sobre todo para la escritura está constituida por el guro angular, estructura cuya función principal es el reconocimiento de símbolos visuales.

Una lesión en las áreas parietales produciría asomatognosia y transtornos espaciales.

 

¨ LÓBULO OCCIPITAL. Ver imagen. Está ubicado en la parte posterior del cerebro.

Incluye el área visual o corteza visual primaria y el ártea visual secundaria o área de asociación visual.

Las regiones occipitales son las responsables de la percepción visual.

El trastorno más específico asociado a esta área es la agnosia visual.

 

OTRAS FUNCIONES:

Las caras inferiores de los lóbulos temporal y occipital a ambos lados del córtex se hallan ligadas al reconocimiento de rostros o reconocimiento de personas por sus rasgos faciales, al trastorno de reconocimiento se le denomina prosopagnosia o prosopoagnosia.

Las áreas de asociación sensorial, lóbulo parieto-temporal y lóbulos frontales, regulan tanto el procesamiento de la información como la memoria a corto plazo.

La información sensorial pasa de las áreas primarias a las secundarias y de éstas a las terciarias. Las áreas primarias son las encargadas de recepcionar el estíumulo sensorial, las secundarias lo desglosan y analizan con mayor precisión y las terciarias son las responsables de dotar de significado al estímulo recibido, Los trastornos de tipo gnósico serían los que más ligados están a estas últimas áreas.

 

SISTEMA VASCULAR DEL CEREBRO

Las dos arterias principales del cerebro son la arteria carótida y la arteria vertebral.

La arteria carótida se bifurca en:

•  arteria cerebral anterior: irriga la región frontal y el surco antero-posterior. Los trastornos vasculares ligados a la arteria cerebral anterior y media originan la afasia motora transcortical. Los trastornos vasculares ligados a las arterias cerebral media, anterior y posterior dan lugar a cuadros de afasia mixta.

•  Arteria cerebral media: irriga las regiones del habla y de la audición. Las alteraciones vasculares ligadas a dicha arteria pueden provocar afasia de Broca, afasia de Wernicke, afasia de conducción y afasia global.

•  La arteria vertebral irriga las egiones del área visual primaria en la parte posterior de la corteza cerebral. El cuadro afásico ligado a trastornos vasculares en dicha arteria es la afasia transcortical mixta.

 

ÁREAS IMPLICADAS EN EL PROCESAMIENTO DEL LENGUAJE

 

Desde el punto de vista neuropsicológico, las tres vías, áreas o sistemas de recepción de la información verbal, en orden de prioridad, son: el área auditiva, el área visual y el área somatosensorial.

Borregón y González afirman que toda la información verbal se procesa (exceptuando alguna alteración sensorial específica), dominantemente por la vía auditiva (procesamiento de la palabra hablada) y secundariamente por la vía visual (procesamiento de la palabra escrita). La vía táctil, olfativa y gustativa tendrían un peso específico menor. Sin embargo, la vía táctil, en relación con el procesamiento de la información escrita, tendría las mismas connotaciones funcionales que el uso de las rutas lectoras visuales.

La información verbal pasa desde las áreas primarias a áreas asociativas secundarias y a las terciarias, donde finalmente se confiere el significado. El centro crítico de procesamiento de la información verbal corresponde al área de Wernicke.

La información auditiva, en caso de que tenga que ser pronunciada (en la repetición de palabras) pasa del área auditiva al centro de Wernicke, desde el área de Wernicke a través del fascículo arqueado al área de Broca y desde ahí al córtex motor o área de ejecución motora.

El fascículo arqueado es un conjunto sw fibras que, interconectando los lóbulos frontal, occipital y temporal, pone en relación regiones corticales de gran importancia para el lenguaje.

La corteza motora regula los músculos de boca, labios, lengua, etc. y está representada en ambos hemisferios.

 

Cuando se trata de oralizar una palabra leída el recorrido sería semejante: la información se dirige desde el giro angular al área de Wernicke y posteriormente sigue a través del fascículo arqueado al área de Broca y desde ahí al córtex motor o área de ejecución motora.

 

La ruta lectora también discurre por el margen del giro angular a través de un acceso directo no mediado por el deletreo o realización fonético-fonológica. En este caso la información visual alcanza directamente el área de Broca sin discurrir por la circunvolución angular, sin que ello signifique que pudiera ser leída al margen de una intermediación comprensiva en el área de Wernicke y adyacentes.

 

Los autores suponen que la decisión respecto al contenido verbal leído corresponde al amplio centro de Wernicke, como centro de interpretación del mensaje oído. Dicho centro (sin estar claramente delimitado) asigna la cualidad de término conocido a un término verbal conc reto, o bien la de término sin referente conocido. En este supuesto, el término pasaría a ser considerado como significante sin significado, como sucede por ejemplo en la audición de pseudopalabras o de palabras sin significado conocido.

 

REFLEXIONES RESPECTO A LA DUALIDAD DE RUTAS EN LA DINÁMICA CEREBRAL.

 

Existes dos vías o rutas de acceso a los sistemas implicados en el lenguaje, una directa y otra indirecta. Esta dualidad sugiere la existencia de dos modalidades de almacenado y de recuperación, que no podrían ser activadas a la par en el sujeto afásico.

 

Al primer sistema de almacenado y recuperación se accedería de forma automática, intuitiva, directa, espontánea y global. Esta vía le permitiría al sujeto oralizar, repetir, leer, escribir y denominar utilizando palabras o en su caso frases o expresiones.

 

Al segundo sistema de almacenado y recuperación se accedería de forma consciente, indirecta, controlada y reflexiva. El sujeto no podría oralizar, repetir, leer, escribir ni denominar si acaso no utiliza estrategias fónicas y articulatorias que le permitan dicho acceso. En realidad el tratamiento del trastorno afásico, por lo general, requerirá una intensa utilización de la ruta fonética o indirecta tanto para la repetición como para la lectura y escritura.

 

Para la lectura existe una vía de acceso directo, global o visual y una ruta de acceso indirecto o ruta fonética. La ruta directa, identificando o reconociendo en modo visual la palabra escrita está mejor conservada en los trastornos afásicos, frente a la ruta fonética. Esta última permite un acceso indirecto mediante la transformación de las letras en sonidos o en articulación. Un ejemplo del uso espontáneo de la ruta directa puede apreciarse, entre otras, en la afasia de conducción y un ejemplo del uso de la ruta fonética se da en algunos casos de afasia de Broca.

 

También en la escritura existe una vía directa y otra indirecta, tanto en la modalidad de escritura al dictado como en la actividad expresiva. La ruta directa se hace palpable cuando el sujeto escribe directamente de modo intuitivo. Es una escritura no mediatizada por la oralización. El acceso indirecto se produce cuando el sujeto va realizando un proceso de autorrepetición o autodictado segmento a segmento. El sujeto va analizando fonéticamente las palabras antes de proceder a escribir. El trastorno de tipo alexia sin agrafía refleja en gran medida una parte de esta doble modalidad: el sujeto puede escribir por la ruta directa pero no puede analizar lo escrito, no puede leer. La escritura de palabras muy conocidas y automatizadas se hace por la ruta directa, la de términos infrecuentes y pseudopalabras necesariamente por la ruta indirecta.

 

En la repetición de palabras, el modo de acceso directo o global mostraría que el sujeto repite holísticamente la palabra, sin conciencia de los rasgos sonoros implícitos en cada uno de los fonemas. En cambio, por la vía indirecta, el sujeto habría de imitar segmentariamente los elementos fonético-fonológicos de la palabra, es decir, habría de realizar un esfuerzo consciente por oralizar los distintos fonemas que componen la palabra oída. El cuadro afásico que representa el modo global de repetición es el que corresponde a la afasia de conducción, mientras que el modo fonético está dañado en la afasia de Broca, máxime cuando el sujeto, por presentar anartria, necesita entrenamiento desmutizador.

 

En la denominación, algunos pacientes intentan comunicarse recurriendo a intentos globalizados de oralización. La palabra aparece como un bloque sonoro (ruta directa), como suele verse en las afasias fluentes, o bien cuando se insta al sujeto a oralizar mediante campo semántico, cierre incompleto, contexto, etc. (afasias de Broca, amnésica u otras). La ruta indirecta se muestra explícita cuando el sujeto trata de dirigirse conscientemente a la palabra y ha de recurrir a la pronunciación segmentada. La presencia de parafasias literales y la consecuente inhibición podrían ser manifestaciones fehacientes del uso de esta segunda vía.

 

Esquema cerebral de la dinámica en las funciones neurolingüísticas, basado en el modelo de Wernicke-Geschwind, sacado de la obra de Borregón y González.

 

En relación con el lenguaje, no parece conveniente caer en un reduccionismo de funciones ligadas a áreas concretas por las siguientes razones:

1.- Algunas áreas corticales poseen funciones distintas a las clásicamente descritas.

2.- No existen claras distinciones o perfiles bien definidos entre las distintas regiones cerebrales.

3.- En el caso de lesiones, tampoco se conoce con exactitud la amplitud de la lesión. De hecho, un cuadro afásico puede verse condicionado por lesiones en estructuras subcorticales, tal como ocurre a veces cuando se trata de un ictus cerebral.

4.- Tampoco se conoce, ni en el sujeto sano ni en el lesionado, el modo preciso en que cada cerebro especializa determinadas áreas para funciones o tareas específicas.

 

No obstante, a pesar de estas reservas, hay investigaciones que asignan funciones a determinadas áreas cerebrales.

 

 

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