FUENTES LITERARIAS

 

Uno de los primeros problemas a los que hemos de hacer frente al hablar de Tartessos son las fuentes clásicas en las que nos apoyamos para poder localizar y encontrar algunas características de Tartessos. Gracias a los datos aportados por la arqueología, es posible confirmar algunas y desestimar otras.

 

Las primeras referencias a Tarsis las encontramos en la Biblia, estas referencias han sido descartadas como referidas al Tarsis de la Península Ibérica, refiriéndose previsiblemente a la India o a Tarsos. La primera noticias de Tarsis de la que nos informa el libro sagrado, aparece en "El libro de los Reyes I" 10, 22: "... En efecto, el Rey tenía en el mar una flota de Tarsis, junto con la flota de Irma; y una vez cada 3 años, llegaba la flota de Tarsis, trayendo oro, plata, marfil, monos y pavos reales". Identificar esta Tarsis con Tartessos resulta harto complicado por varias razones:

      1. Se produce una gran discusión identificarla con Tartessos ya que, de ser cierto, significaría que los fenicios arribaron las costas peninsulares en el s. X a.C – época de Salomón- y no dos siglos después como viene asegurando los investigadores, apoyados por las pruebas arqueológicas.
      2. Al hablar de Flota de Tarsis no indica, necesariamente, que se trate de barcos o de un lugar geográfico.
      3. Existe también la posibilidad de que con la palabra Tarsis se esté refiriendo a un tipo de barco, de modo que no estaría identificando Tarsis con ningún lugar aunque esto puede llevar a pensar que si se acepta que en esta ocasión se designa un tipo de barco, tal vez se denominan de esa manera haciendo referencia a un lugar en el que se dan ése tipo de barcos y que se conoce por el comercio de tanteo. Sin embargo esta hipótesis no tiene ninguna solidez.

      4. Los elementos que nombra, oro, plata, marfil, monos y pavos reales, inclina a no identificar Tarsis con nuestra Tartessos puesto que, aunque el otro y la plata si eran riquezas de Tartessos, no así el marfil, monos y pavos reales, más propios de zonas africanas.

Biblia poliglota complutense

Otra cita interesante, en la Biblia, y que nos da, o en la que podemos ver otra interpretación, que nos acerca más a la visión de Tartessos, es la que aparece en Ezequiel 27,12. Esta cita ha sido datada hacia 586 a.C., fecha muy importante pues, según Pellicer, Almagro y Molina, estamos en el auge de Tartessos orientalizante. En ella, y refriéndose a Tiro Ezequiel hace una elegia por su destrucción, nos dice: "... Tarsis comerciaba contigo por tus riquezas de todo género, con plata, hierro, estaño y plomo, pagaba tus mercancías". Estas palabras nos acercan, o más bien nos constatan lo que se sabe por otras fuentes: ahora sí quepo demos afirmar que la Biblia, al referirse a Tarsis, indica un lugar geográfico, una entidad física, hecho éste que no podíamos aseverar con El Libro de los Reyes y, además, nos informa de las riquezas de Tartessos si es que nos aventuramos a identificar este Tarshis con el sur, pues otros textos, ajenos a la Biblia nos recuerdan las riquezas, tanto ganaderas como minerales de Tartessos.

 

Sin embargo no podemos afirmar que esta Tarshis se refiera a nuestro Tartessos pues aunque e cierto que Tartessos era rica en esos minerales, no es menos acertado asegurar que estas mismas características se dan en otras partes del Mediterráneo antiguo.

 

Plano general de la Bahía de Cádiz , l s. XVIII.

Buena prueba de ello son las conclusiones a las que llegan diferentes eruditos antiguos con las mismas pruebas: mientras Flavio Josefo la identifica con tarso de Cilicia; Orígenes cree ver en Tarshis alguna región de Etiopía y Julio Africano se inclina a pensar en Rodas o Chipre.

Como conclusión asistimos a la existencia de un lugar llamado Tarsis o Tarsis en un dilatado espacio de tiempo, desde Salomón a Jeremías, en el que es tremendamente complicado y arriesgado identificar alguna de las citas con nuestra Tartessos, aún sabiendo que muchas de las riquezas de las que se nombran se dan en estas tierras. Pero no habiendo, todavía, más que eso, meras coincidencias, sin que se puedan apoyar en pruebas arqueológicas, lanzar una hipótesis basada en los textos bíblicos es enormemente arriesgado.

FUENTES GRIEGAS

Al contrario de las fuentes bíblicas en las que se hace referencia a un lugar desconocido hasta ahora pero en el que se han querido ver muchas ciudades y, por lo tanto, no podíamos asegurar dónde se hallaba Tartessos, al adentrarnos en el mundo griego, nos encontramos con abundante información - una mejor que otra - en la que, ahora sí, todas las alusiones se refieren, sin duda al Tartessos protohistórico peninsular.

Estrabón, S. XV Manuscrito