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1. Un estudio arqueológico certifica el origen fenicio del Carambolo
20/02/06  Informativos CanalSur
 
Contrariamente a lo que se pensó desde el descubrimiento de las piezas 
del Tesoro del Carambolo, su origen no es tartésico sino fenicio.
 
Según publica hoy el El Correo de Andalucía, las investigaciones que dirige el arqueólogo 
Álvaro Fernández Flores han determinado la  auténtica identidad de los restos aparecidos 
en el municipio sevillano de Camas.
 
Fernández Flores argumenta que los anteriores estudios no utilizaron la estratigrafía y se actuó
 sobre una mínima parte del cerro lo que generó datos insuficientes.
 
Este arqueólogo señala que el ajuar cerámico, como desveló anteriormente Fernando Amores, 
está hecho a torno, y la población indígena llamada así misma turta, no había alcanzado este estadio
 creativo. "Son los fenicios TIRIOS  los que traen el torno cerámico y el hierro acero ", puntualiza.
 
Asimismo, Fernández Flores dice que lo que en un principio se confundió con un fondo de cabaña 
no es otra cosa que una fosa ritual. Incluso se ha hallado con los nuevos sondeos un exvoto en 
terracota con forma de barco que alude al marcado carácter navegante de los constructores del santuario.
 
Los trabajos que un equipo de arqueólogos ha realizado en los últimos tres años sobre el yacimiento de 
El Carambolo, ubicado en la localidad sevillana de Camas, ha puesto de manifiesto que el célebre asentamiento
 --en el que fue descubierto el tesoro bautizado con el mismo nombre--  tiene un origen fenicio y no tartéssico, 
como hasta ahora se creía.
 
La arqueóloga Araceli Rodríguez, que participa en el equipo técnico y científico que dirige Alvaro 
Fernández Flores, explicó que en los últimos tres años el yacimiento de El Carambolo ha sido objeto 
de una intensa campaña de estudios que ha llevado a "nuevas revelaciones" que desmontan la tesis de 
que el yacimiento perteneció a la civilización tartéssica, poco conocida por la historiografía pero 
localizada en el ámbito de Andalucía occidental.
 
Los últimos datos obtenidos por el equipo de arqueólogos apuntan a un  origen fenicio de los restos 
hallados en el yacimiento, aunque según admitió Araceli Rodríguez "nunca se puede afirmar con un 
cien por cien de seguridad".
 
La arqueóloga detalló que el ajuar cerámico descubierto en este yacimiento fue elaborado mediante 
la técnica del torno en una época en la que la población aborigen desconocía este tipo de técnicas, 
que fueron introducidas en la península Ibérica por los fenicios, argumento que el equipo de arqueólogos 
esgrime para defender el origen fenicio del yacimiento.
 
"Todo apunta a que se trata de un asentamiento fenicio", señaló para advertir de que este descubrimiento 
ha de dar lugar a un proceso de "revisión" de las tesis que la Historia maneja en cuanto a la cultura 
tartéssica y al origen del poblado de El Carambolo.
 
El grueso de las excavaciones realizadas en este yacimiento arqueológico se realizaron en 1958 de 
la mano del arqueólogo Juan de Mata Carriazo a raíz de las obras proyectadas para la ampliación de
 la sede de la Sociedad de Tiro Pichón. Junto con los restos arquitectónicos, se descubrió un ajuar de 21 
piezas de oro de 24 kilates bautizado como Tesoro del Carambolo.
 

2. El Tesoro del Carambolo deja de ser tartésico

A.M.Canto 04/03/2006 14:37:43
Sección: Artículos generales
Información publicada
por: A.M.Canto

Fuente:http://www.celtiberia.net

 


Preámbulo

En este artículo se presentan en primer lugar dos noticias sobre los primeros resultados oficiales de las recientes excavaciones en este emblemático yacimiento sevillano, verdadero "buque-insignia" de una civilización "tartésica" que tras ello se nos aparece como menos conocida de lo que se cree. En una segunda parte se hacen algunas necesarias y justas referencias retrospectivas a los precursores, desde 1979, de las hipótesis que ahora se han venido a comprobar. En la tercera se recoge en orden cronológico alguna bibliografía básica, tanto sobre el yacimiento y su contexto como sobre la significativa estatuilla de Astarté y su inscripción fenicia que desde el primer momento quedó asociada al lugar sin que, extrañamente, tuviera la fuerza esperable como para caracterizar cultural y funcionalmente el yacimiento. En mi opinión quizá ello tuviera algo que ver con el momento histórico del hallazgo: "lo tartésico", como "lo ibérico" (encarnado poco años antes en la Dama de Elche), gustaban más como muestras de lo genuinamente "nacional".

El Cerro de El Carambolo, sede cuando el hallazgo de 1958 de la Sociedad de Tiro de Pichón de Sevilla (y en breve, si Dios o la Junta de Andalucía no lo remedian, de un nuevo hotel de lujo), se halla en el término de Camas, a cuatro escasos kilómetros al S-SO de Sevilla, en una privilegiadísima elevación de 91 m que domina el valle del Guadalquivir y la muy portuaria capital hispalense, antaño plenamente oceánica.

Tras las nuevas excavaciones, y como ya se apuntó hace unos años por algunos autores (vid. la parte II, la noticia de 2002, y la bibliografía), lo que había allí sería simplemente -pero nada menos- un santuario fenicio a una de las máximas divinidades semitas, Astarté. Es algo que ya permitía sospechar la dedicatoria en fenicio al pie de la famosa estatuilla de bronce de esta diosa, una pieza asociada al Carambolo aunque no procedente de la excavación regular. Puesto que una de las grandes utilidades del material epigráfico es -o debería ser- ayudar a contextualizar cultural y/o cronológicamente un yacimiento.

Los "tartesiólogos" tienen ahora una nueva tarea por delante: Cómo encajar -o no- estos resultados, y cómo evitar que la ola fenicizante se lleve por delante otros tesoros y yacimientos casi o igual de emblemáticos de "lo tartésico". Puede que resulte que mucho de lo que se viene entendiendo y explicando como "tartésico orientalizante" sea directamente "oriental". Aunque, como siempre, la prudencia debe imponerse en estos primeros momentos, y hay que esperar a conocer la publicación oficial de estas campañas y con ella las pruebas y documentos con el necesario detalle.

De los arqueólogos responsables de los nuevos hallazgos esperamos que, más allá del entusiasmo descubridor que muestran las noticias periodísticas, sepan en su momento reconocer las precedencias que correspondan a cada hipótesis, ya que las noticias de 2002 dejan ver que cuando ellos mismos empezaron lo que querían era "definir mejor la evolución de la cultura tartésica entre los siglos VII y VI a.C.".