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HISTORIA
El término de Dos Aguas ya estaba habitado hacia la mitad del VI milenio anterior a nuestra Era, como demuestran los niveles más profundos, epipaleolíticos, de la Cueva de la Cocina. Esta cueva, de grandes dimensiones, se halla en un recodo del barranco del Cinto de la Ventana, en la partida de la Canal, y muestra una continuidad de vida que va desde el Epipaleolítico hasta el Neolítico avanzado o, quizá, como ha apuntado el profesor Javier Fortea, hasta un momento ya típico del Eneolítico. Quizá los ocupantes de esta cueva, o sus contemporáneos de alguna otra cercana, serían los autores de las pinturas rupestres de los inmediatos abrigos del Cinto de las Letras y del Cinto de la Ventana, pinturas que se realizaron sin duda en dos momentos distintos, uno que podría coincidir con los finales del Epipaleolítico o comienzos del Neolítico y otro a finales de éste o ya durante los primeros tiempos de la Edad de los Metales. Cercano a estos abrigos, se halla otro, en la cuesta de las Víboras del barranco de Falón, conocido por Covacha de las Cabras, con figuras humanas y cabras, descubierto en 1962.
Pocos son los datos que conocemos de épocas más modernas: unas cerámicas lisas y unos sílex, en el cerro de la Ventolera, quizá pertenecientes a un poblado de la Edad del Bronce.
Orígenes e historia del pueblo.- Dos Aguas no figura en el repartimento de la conquista, aunque se supone que su origen debió estar en la época musulmana. Fue uno de los pueblos que se unieron a las rebeliones de Al Azraq. En 1325 fue comprado por Francisco Scribe. En 1349 pasó a poder de Raimundo Castellano y más tarde a Antonio de Vilaragut y a la familia Roiç de Corella. Fue cabeza de baronía y posteriormente del marquesado de su nombre, que comprendía las poblaciones de Ontanell, Cortes de Pallás, Roaya, Boxet y Millares, de las que actualmente sólo subsisten como municipios Millares, Cortes de Pallás y Dos Aguas, siendo su primer titular Ginés de Perellós.
A la expulsión de los moriscos hubo una gran revuelta, quedando en el término solamente 12 casas habitadas por cristianos. La población fue creciendo a partir de entonces; había unos 150 habitantes en el año 1646, 380 en 1713.
Al final del siglo XVIII, podemos ya citar una referencia muy concreta sobre el pueblo de Dos Aguas: las Observaciones de Cavanilles, el famoso botánico que anduvo por todos los rincones de la tierra valenciana. Dichas observaciones, por su marcado interés histórico, las he transcrito tal y como fueron redactadas por su autor:
"Viniendo de Sumacárcel y atravesando el Xucar en el barco que hace veces de puente, inmediatamente se pisan las raices meridionales del Caballón, ó sea cordillera izquierda del Xucar, que como queda dicho principia en Antella, y corre hácia norueste siete leguas hasta salir del reyno. Los frondosos árboles plantados á la orilla del rio, y el cultivo que viene despues por algirn trecho, prometan un suelo ménos ingrato y mas poblado que el que dexamos á la derecha del rio desde Cofrenres hasta Sumacárcel; pero siguen muy presto eriales, aumentándose cada vez, mas la altura y aspereza de los montes: parece que los hombres huían de aquel recinto. En efecto en la espaciosa superficie de 25 leguas quadradas que hay entre Macaste y el Xucar de norte á sur, y entre Lombay y la raya del reyno de oriente, á poniente , solamente se ven Tous y Dosaguas, pueblos tan cortos, que apénas pasan de 400 vecinos , situados ambos en las faldas del monte que miran al rio, y distantes unos de otros mas de dos leguas. Dosaguas queda al poniente su término tiene legua y media de norte á sur entre los de Turis y Otonél, o el rio, y tres de oriente í poniente entre los de Tous y Cortes de Pa1lás. El término de Tous tendrá la misma extension con corta diferencia. Retirados como están aquellos hombres , y casi separados del resto de su especie, parece que debieran ser pacificos, y ocuparse únicamente en cuidar los ganados, y cultivar los sitios ménos ingratos de su término; y á la verdad hay muchos aplicados á la agricultura que cuidan las huertas y parte del secano; pero por desgracia hay otros que acompañados con foragidos de diversas partes, se esconden y refugian en aquellas breñas , salen á robar , y perturban la tranquilidad. Ni escarmientan en tantos exemplos como la justicia les presenta, ni temen las partidas de Miñones y Soldados que los persiguen. Quando en 1793 recorria el Condádo de Buñol y los términos de la comarca,iba una tropa de aquellos infelices atacando , maltratando y robando los pasageros. Supe entonces por los informes que me diéron, quan expuesto y aun imprudente era el internarse en los montes. Deseaba ver las arbolejas de Bogét para exáminar el proyectado canal de riego ; quería recorrer la muela de Oro y los barrancos hasta las faldas septentrionales del Caballón; pero me fué preciso diferir la expedicion para otro tiempo , o bien dexarla para el que pueda completar y perfeccionar mi obra. La porcion del término que pude exáminar presentó la misma naturaleza caliza , y las mismas producciones que las montañas de Cortes: peñas descarnadas en lo alto del Caballón; pinos y monte baxo en lo inculto ; muchos algarrobos en los sitios templados, que nacen y crecen sin cultivo, y sin mas trabajo de parte de los hombres que inxertarlos y coger el fruto. Las huertas de estos pueblos se riegan con las muchas fuentes que allí nacen, cuyas aguas son excelentes, á excepcion de una muy salada en el término de Dosaguas. Cultivan con cuidado las moreras, y los gusanos rinden en estos sitios elevados mucho mas sin comparacion que en las Riberas y parages húmedos. Los frutos se reducen á trigo, cebada, maiz , seda y algarrobas".
En el año 1826, Dos Aguas constaba de 142 vecinos y 498 habitantes. Sus productos eran trigo, cebada, maíz, seda y algarrobas. Más datos tenemos de la década de los cuarenta de ese mismo siglo, aproximadamente hacia el año 1845, en el cual, Dos Aguas constaba de 150 casas, por lo general pequeñas, con calles desniveladas, algunas de ellas, intransitables. Su reducida plaza estaba situada en el centro del pueblo, frente a la iglesia parroquial, la cual estaba advocada a Nuestra Señora del Rosario, servida por cura propio. El terreno, según datos de la época, era montañoso, sumamente áspero y pedregoso de modo que no se podía labrar ni la centésima parte de él. Por lo general se destinaba a pastos, convirtiendo el monte en carbón, sin "dejar criar leñas para maderas". La porción que se cultivaba era regularmente productiva fertilizándose de las agual de algunos manantiales, principalmente de la fuente de San José, que según constaba en los archivos consultados, distaba a un cuarto de hora del pueblo.
Una curiosidad digna de mención es que la correspondencia se recibía desde Buñol por medio de un peatón, el cual se debía recorrer la distancia a pie desde la mencionada localidad hasta Dos Aguas todos los domingos.
Los recursos en esa época eran cereales de todas clases (aunque en poca cantidad), algarrobas, alguna seda y hortalizas; existía también abundante ganado lanar y cabrío, caza de conejos y perdices, así como pesca de barbos y anguilas en el Júcar. Gozaba el pueblo asimismo de tres molinos harineros. Parece ser que, en cualquier caso en aquella época, la mayoría de los habitantes se dedicaba a hacer carbón.
En lo referente a los datos estadísticos, la población era de 209 vecinos, que suponían 609 habitantes.
El presupuesto municipal se cubría con los productos de la abacería o tienda de comestibles que había junto con la taberna, el impuesto sobre carnes y el reparto vecinal.
En el año 1877 ya rondaba el millar de habitantes, en 1900 la población era de 1.174 habitantes y se llegó hasta los 1.305 habitantes en 1910. A partir de entonces la población ha experimentado un continuado y lento descenso a causa de la emigración y el retroceso de tasa de natalidad (tendencia que hoy en día se mantiene, tan sólo se puede tomar como referencia el hecho de que entre el año 1986 y el año 1991 se han contabilizado 19 nacimientos y 48 defunciones).
Hacia el año 1954, habían 30 Ha. de regadío, gracias a las aguas de la fuente de San José, produciendo trigo, patatas, cebollas, maíz y alfalfa. En secano se destinaban 70 Ha. a trigo, 6 a otros cereales, 180 a olivar, 10 a almendros, 110 a algarrobos y 70 a viñedo. La ganadería constaba de 85 cabezas de ganado mular, 2 de caballar, 30 de vacuno, 45 de asnal, 350 de cerda, 1.100 de lanar y 400 de cabrío.
Había canteras de piedra caliza, una fábrica de fibra vegetal y 2 almazaras; asimismo ya se disponía de de servicio de coches de línea con Valencia y con Real de Montroy, así como de cartería y de centrales telefónicas y telegráficas.
La población era de 940 habitantes y se registraba la emigración anteriormente aludida, principalmente hacia Cataluña. El pueblo lo formaban ya 221 edificaciones, construyéndose desde 1940 6 viviendas para maestros, un grupo escolar, un centro de higiene rural, un edificio para albergar al Ayuntamiento (con vivienda para el secretario del mismo) y lavadero. Habían 2 fondas, una escuela de niños, otra de niñas y una de párvulos. También tenía el pueblo por aquel entonces un médico, un veterinario, un párroco y una farmacia.
A finales de los años sesenta, llegó al pueblo un equipo de redactores del periódico "Las Provincias" e hicieron un interesante reportaje del mismo y de las inquietudes que por aquél entonces había. Por su carácter entrañable he creido conveniente que dicho reportaje fugurase íntegramente en esta página.




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