Vuelve
Marcelo
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MARCELO
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Cartas
de mi padre son
tan antiguas como él,
que las fió de un poltrón,
pesado, pero fïel,
que es del peso la razón;
de uno de sus criados,
tan libre de mis cuidados
que, según la fecha es,
o allá se dejó los pies,
o plomos traia calzados.
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1548
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Las
cartas tienen tantos años como su anciano padre
(hipérbole), que se las confió a un holgazán. El
criado es lento, pero fiel, y el fiel (de una balanza) es la
razón del peso (confirma que el peso es el correcto). Eso
"explica" que, al ser fiel, sea lento. Esta explicación absurda
viene a decir que la lentitud del criado no tiene explicación
razonable, que es inexcusable.
El criado ha venido tan lento porque estaba libre de los cuidados (las
preocupaciones) de Marcelo.
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Trece
días hace hoy
que salió este pies de lana,
y, según leyendo estoy,
mi padre está aquí mañana,
o yo Marcelo no soy.
Escríbeme que saldría
luego otro siguiente día,
y que, por darme contento,
fiaba del mismo viento
el papel que le pedía;
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1558
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Un
"pies de lana" es un borrego, o una persona floja. El papel que
(Marcelo) le pedía (a su padre) es la cédula que le
había firmado a Livia y que le obligaba a casarse con ella.
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y
el mismo viento es Donato,
tal que ahora no le injurio,
porque dirá de aquí a un rato
que tus talares, Mercurio,
no llegan a su zapato.
El papel, dulce señora,
que a tus pies ofrezco ahora,
porque lo pisen tus pies,
la carta de horro es
de aquella esclavitud mora.
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1568
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Los
talares de Mercurio eran las alas que el dios tenía en los
tobillos. No le injuria porque seguro que sabrá poner toda clase
de excusas, como que no tiene en sus zapatos los talares de Mercurio.
Una carta de horro es la que otorga libertad al esclavo. (Horro viene
de árabe hurr, y
significa "libre, no esclavo".
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Pone el
papel a los pies de Violante
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VIOLANTE
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¡Alza
el papel, indiscreto!
A mis pies no quiero nada
tuyo, libre ni sujeto;
déjame aquí atropellada
de los pies de tu soneto.
Álzalo de ese lugar,
si a manos han de llegar
de Isabela esos renglones;
será fe de moniciones
para que os podáis casar.
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1578
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Violante
se siente atropellada, pisotedada, por los pies (los versos) del soneto
que le ha encontrado a Marcelo (escrito por Fabio, aunque ella no lo
sabe).
La cédula dará fe de las (ad)moniciones o advertencias
del sacerdote previas al matrimonio sobre la necesidad de elegir
meditadamente la pareja, etc.
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MARCELO
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Para
ti sola pedía
la firma que ahora enseña
el papel que se me envía,
de tu imperio mayor seña
que de la libertad mía.
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La
cédula, más que dar libertad de Marcelo, lo somete a
Violante.
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VIOLANTE
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¡Fementido,
no una vez,
sino muchas más de diez!
Poco Violante se alivia,
que tu firma deje a Livia,
si tu fe se ha entrado en Fez.
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1588
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Juego
de palabras: tu firma ha salido de Libia y tu fe ha entrado en Fez, es
decir, has renegado de tu fe católica y te has vuelto
musulmán.
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MARCELO
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¿En
qué Fez o en qué Marruecos
se ha entrado mi fe?
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VIOLANTE
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¿Eso dudas,
cuando de tus embelecos
no hay calle con piedras mudas,
ni alto cigarral sin ecos?
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MARCELO
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Dale
a tus pies tus enojos,
para pisar los despojos
que de Livia redimí;
mi firma en ellos y en mí
pisa, Violante, los ojos.
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1598
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VIOLANTE
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¿Pisallos
yo? El cielo santo
tronque el pie cuando tal quiera.
Álzalos.
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MARCELO
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Yo los levanto
porque no entre alguno...
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...
y los vea.
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Va a
levantar el papel y písalo Violante
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VIOLANTE
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Espera,
que no lo digo por tanto.
¡Ay, Livia, que aun al papel
áspid lo has hecho cruel,
pues al pisallo sospecho
que el veneno de mi pecho
se lo debo todo a él.
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1608
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Nuevamente
el juego de palabras Livia / Libia, la última famosa por
engendrar serpientes. Livia ha convertido en serpiente hasta el papel,
que ha mordido a Violante al pisarlo.
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Romperélo,
porque no
más pesadumbre me dé.
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Va a
levantarlo Violante y písalo Marcelo
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MARCELO
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Pisallo
quiero antes yo,
para borrar con el pie
lo que la mano firmó.
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VIOLANTE
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¿Búrlasme?
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MARCELO
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El descomedido
pie de caminante ha sido,
que tu mano juzgar debe
por copo de blanca nieve
en Guadarrama caído.
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1618
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El
pie de Marcelo ha sido como un osado pie de caminante que ha tomado la
mano de Violante por un copo de nieve en el puerto de Guadarrama (y lo
ha pisado).
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Tu
fuego abrase, divino,
pues escusallo no puedo,
pie que estuvo tan vecino
del cristal, que cada dedo
corona de un rubí fino.
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Violante
se ha llevado la mano a la boca para atenuar el dolor del
pisotón. Hay quien interpreta el rubí que corona cada
dedo, no como sus labios, sino como que Violante lleva las uñas
pintadas, pero, al parecer, las mujeres no se pintaban las uñas
en esa época. La interpretación de la mano en la boca
encaja mejor con la respuesta de Violante, que niega tal corona porque
se ha sacado ya la mano de la boca.
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VIOLANTE
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¿Qué
rubí, traidor, corona
la mano que no perdona,
antes la pone en aprieto,
o ya el pie de tu soneto,
o ya el pie de tu persona?
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1628
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¿Qué
rubí, oh traidor, corona la mano a la cual no perdona, sino
más bien pone en aprieto, tanto el pie de tu soneto (en sentido
figurado) como el pie de tu persona (en sentido literal)?
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Álzalo
Marcelo
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MARCELO
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Despedaza
este papel
y el pecho donde un arpón,
dorado, pero cruel,
me dejó sin corazón,
y tu nombre en lugar de él.
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Despedaza
este papel y (también) el pecho donde un arpón (una
flecha de Cupido) dorado, pero cruel, me dejó sin corazón
y (me dejó) en su lugar tu nombre.
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Tómalo
Violante
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VIOLANTE
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Ya
con acuerdo mejor
le perdona mi rigor,
que él y yo, si Amor porfía,
alevosos algún día
seremos para un traidor.
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1638
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Violante
ya no quiere romper el papel porque le está agradecida, ya que
le recuerda que Marcelo no es de fiar.
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No
es ya cédula ésta, no,
sino (decillo bien puedo)
poder que Livia me dio
para no creer en Toledo
al que en Granada mintió.
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Cadáver
es, aunque feo,
este papel, que al deseo
le dice "Mira por ti,
que, cual tú te ves, me
vi,
y te verás cual me veo".
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1648
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La
frase es una inscripción funeraria típica. El papel es
como el cadáver del amor que Marcelo sintió por Livia (o
viceversa), que le dice al amor de Violante: estás vivo como lo
estuve yo y, al igual que yo morí, morirás tú.
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Él
me defiende, Marcelo,
de aquel soneto liviano,
que bien podrán ser consuelo
desengaños en la mano
de palabras en el suelo.
Buenos consejos me ha dado,
aun con haberlo agraviado
la suela de mi chapín,
que un papel letras al fin
tiene, ya que no es letrado.
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1658
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Aunque
no es un letrado (un abogado) el papel, al fin y al cabo, tiene letras
(figuradamente, estudios, sabiduría) y, cual abogado, me
defiende del soneto y me da buenos consejos (me recuerda que Marcelo no
es de fiar). Las palabras (de fidelidad) tiradas por el suelo, una vez
recogidas y en su mano, se convierten en desengaños, que le
sirven de consuelo. La sintaxis es: [Unos] desengaños [acerca]
de [unas] palabras [tiradas] en el suelo bien podrán ser
consuelo [para mí].
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