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2017
- 2066 (Décimas) |
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| Entran
Octavio, Camilo y Donato |
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| OCTAVIO |
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| Mal
podré, a lo que imagino, esta noche, hija amada, negalle nuestra posada a un devoto peregrino, que el término a su camino ha puesto, y a mi cuidado, de veneras coronado, no del Apóstol gallego, sino las que verá luego vuestro templo venerado. |
2026 |
Lelio
ha puesto fin al viaje que (supuestamente) había emprendido por
España, y también a la preocupación de Octavio por
que tardara tanto en presentarse a conocer a su prometida. Lelio es un peregrino que se dirige hacia el templo del amor. Su camino está coronado de veneras, no de las que se ponían en el sombrero los peregrinos que se dirigían a Santiago de Compostela, sino de conchas de Venus, la diosa del amor, que muy pronto se verán en vuestro templo (literalmente: las verá vuestro templo), venerado en el doble sentido de estar lleno de veneras y en el usual. |
| Quiero
decillo, y no oso decillo con más extremos, que en breves horas tendremos yo huésped y vos esposo. Lelio, mi yerno dichoso, desde Illescas me apercibe, y cual mariposa escribe que alas solicita bellas, hasta llegar a perdellas a los ojos donde vive. |
2036 |
Con
más extremos: con más énfasis o encarecimiento. Las mariposas son atraídas por el fuego, en el que mueren. Como una larva de mariposa, desea tener alas para morir abrasado por los ojos de Isabela, en cuyo interior vive (porque, teóricamente, Isabela, su prometida, no piensa sino en él). |
| CAMILO |
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| Su
venida sea gloriosa, tanto como yo me alegro, al palacio de tal suegro, y al cielo de tal esposa. Logradlo, Isabela hermosa, con cuanta felicidad merece vuestra beldad, que vencerá vuestra gloria los lejos de la memoria, los términos de la edad. |
2046 |
Los
lejos de un cuadro es la zona del fondo de un paisaje que ya no se
distingue bien. Los lejos de la memoria son los recuerdos tan lejanos
que se vuelven borrosos. Vuestro matrimonio será tan glorioso
que nunca se olvidará. |
| LAURETA |
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| Venga
muy en hora buena el venturoso galán, para quien guardado se han dos rosas y una azucena. Digo, una salvilla llena de claveles y jazmines; digo uno y cien jardines donde, hecho abeja Amor, no sólo no toca flor, mas ni aun vuela sus confines. |
2056 |
Los
versos finales de la décima pueden entenderse como elogio de la
pureza de Isabela, pero también aluden irónicamente al
desinterés que parece mostrar Lelio por acercarse a ella y
también a los desplantes que le hace Camilo. |
| OCTAVIO |
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| ¿Qué
me dices, hija mía? Que esta mesura, en verdad que pasa de honestidad y llega a melancolía. Yo la vergüenza querría, mas no, Isabela, el empacho, que es un melindre gabacho. |
Empacho
es, más que vergüenza o recato, timidez excesiva. |
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| DONATO |
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| Yo
soy Donato Guillén, un mensajero de bien, que ha traído ese despacho. |
2066 |
Al
parecer, Donato es francés y se siente ofendido por las palabras
de Octavio. Su intervención continúa en redondillas (en
la página siguiente). |
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