TEBEOS
QUE NUNCA TE DIJE
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PONGA
UN FRIKI EN SU VIDA |
La verdad es que muchos conciudadanos
pueden tener esta imagen de los lectores de cómics si a los esperpénticos
tópicos que sobre ellos existen nos referimos (y a los que no es ajena
la cita El protegido). Por mucho que digamos que el tebeo es cultura,
por mucho que defendamos que existen otros tipos de tebeo y no sólo los
derivados de los superhéroes, lo cierto es que cuando reconocemos nuestra
oculta pasión ante nuestros amigos, apartan a sus hijas de nosotros y
nos miran con cara de asombro y reprobación. Las causas, podría argumentarse,
se centran en que el subgénero superheroico es el mayoritario y sus aficionados
son los causantes de esa metonimia que equipara a cualquier lector de
cómics con el auténtico y genuino friki. Pero semejante teoría se deshace
por sí sola, ya no sólo porque - aunque parezca increíble para muchos-
existen estimables obras en este género, sino porque semejante razonamiento
podría hacerse hacia cualquier manifestación cultural, convirtiendo a
los melómanos en alocadas fans de los Back Street Boys y a los cinéfilos
en seguidores irredentos de Tom Hanks. Posiblemente, todo el problema viene
de la sorprendente consideración del tebeo en nuestro país como subcultura,
consideración ésta que en cierto modo viene avalada por las toneladas
de basura (centrada fundamentalmente en el género superheroico) que publican
las editoriales españolas. Pese a los esfuerzos de muchas editoriales
por llevar al mercado obras de calidad, lo cierto es que éste está monopolizado
por un género cuyos aficionados tienen, además, la extraña complacencia
de aceptar su frikismo y su conversión en un ghetto, con unas ventas mínimas
que van disminuyendo en picado y con una expectativas de crecimiento mínimo.
Es curioso comprobar como nuestra vecina Francia acepta el cómic como
una forma de cultura más y su sano mercado se permite lujos como tiradas
de 8 millones de ejemplares para el próximo Asterix y en las listas
de libros más vendidos incluyen indistintamente tebeos y libros (llegando
incluso a la posición de libro más vendido el decimotercer álbum de la
serie XIII). Una diferencia sorprendente cuando, además, muchas
de las obras que se publican allí con éxito tienen nombres españoles en
sus créditos. Autores como Rubén Pellejero, Jorge Zentner, Ana Miralles,
Daniel Torres, Juanjo Guarnido, Víctor de la Fuente han sido y son artistas
de reconocido prestigio en Francia y casi unos desconocidos en nuestro
país. Aquí, por
desgracia, tenemos que ver cómo estimables apuestas como las de Norma,
Glenat, Ponent y Sinsentido quedan relegadas a un segundo plano en las
preferencias de los lectores, mucho más interesados en las peripecias
de señores hipermusculados en pijama, demostrando la realidad de una colonización
cultural masiva y posiblemente irreversible Afortunadamente,
la bajada de ventas hace que las grandes editoriales se vayan abriendo
lentamente hacia otro tipo de géneros y productos y a la reciente edición
de From Hell, le acompañarán en el Salón del cómic de Barcelona
pequeñas maravillas como el Maus de Art Spiegelman (ganador del
premio Pulitzer) o el Safe area: Gorazde de Joe Sacco. De momento,
regocíjense con esas perlas que nos van dejando las pequeñas editoriales
y no se pierdan esa pequeña maravilla que es Be Bop, de Enrique
Flores y Felipe Hernández Cava o el sano divertimento de Cohibas Connection
de Bartolomé Seguí (Edicions de Ponent). ¡Den una
oportunidad a los tebeos, puñeta!
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