TEBEOS
QUE NUNCA TE DIJE
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FROM HELL: |
El estreno mundial en Venecia de la adaptación al cine
de la impresionante obra de Alan Moore y Eddie Campbell ha supuesto una
excusa perfecta para la editorial responsable de su edición en España
para sacar al mercado una nueva edición revisada, en la que se recopilan
en un solo volumen las cinco entregas aparecidas durante el año pasado
en nuestro país. No hemos visto la película en cuestión, pero no parece
apresurado decir que será imposible que el celuloide traslade la precisión
quirúrgica del guión de Alan Moore. En «From Hell» encontramos una impresionante
disección del mito de Jack el Destripador, que se construye sobre una
obsesiva rigurosidad en la reconstrucción. Desde una hipótesis de partida
defendida por algunos autores (los asesinatos escondían un caso de bastardía
en la corte británica), la historia va desgranando un análisis lúcido
de la mente del asesino, que busca en cada asesinato una explicación científica
a sus actos. Moore reconstruye el Londres victoriano con una perfección
casi perversa, en un trabajo de documentación impensable hasta el momento,
que le permite además estudiar la sociedad de una época que vivió llena
de contrastes y desigualdades que son brillantemente mostradas. Moore
tan sólo se permite lanzar una hipótesis propia, la relación con la masonería,
un truco argumental que le ayuda a dar un vistazo también al mundo esotérico
de un grupo social de importancia clave en la realeza victoriana. Por si la historia no fuese suficientemente atractiva,
cada capítulo de «From Hell» tiene un apéndice en el que su autor se comunica
con el lector contándole su labor documentalista, haciéndole partícipe
de su entusiasmo al ir adentrándose en la historia. Moore incluso justifica
los posibles diálogos, buscando siempre una aproximación lo más correcta
históricamente a los hechos. Unos apéndices que por sí solos justifican
sobradamente la compra y lectura de esta obra. Un guión tan minucioso debía ser acompañado en el aspecto
gráfico por un dibujante suficientemente dúctil como para acoplarse a
la perfección. Curiosamente, el elegido fue uno de los estandartes de
la escena alternativa americana Eddie Campbell, famoso sobre todo por
la personalísima «Bacchus», donde da rienda suelta a sus inquietudes.
Parecía a priori la elección menos adecuada, pero Campbell deja de lado
su personalidad y se somete totalmente a los dictados de Moore, desapareciendo
por completo y convirtiéndose (como él mismo declaró) en “tan sólo una
extensión de las manos de Alan Moore”. El dibujante consigue recordar
con su estilo los grabados periodísticos de la época, con un dibujo feísta
a plumilla que logra una atmósfera opresiva fundamental para la historia. Una obra sencillamente redonda, que en los EEUU tardó
casi diez años en ver la luz, en un travesía de editoriales y formatos
que refleja el poco interés del mercado americano ante una obra de una
complejidad elevada, a mucha distancia del típico producto de superhéroes
que predomina en ese mercado. Pese a todo, Moore y Campbell consiguieron
que este suplicio de fechas apenas sea perceptible en su obra, logrando
un coherencia casi milagrosa a la vista de sus dificultades. Por desgracia, parece ser que la adaptación cinematográfica
tan sólo conservará el título de la obra de Moore, convirtiéndose en un
mero thriller policiaco de época y dejando en el camino los impresionantes
diálogos, la brillantes de sus planteamientos y, sobre todo, el viaje
sin retorno en el que Moore nos introduce en la mente del asesino en serie
más famoso de la historia. Al menos parece sensato esperar que Planeta
de Agostini mejore las deficiencias de la primera edición y ésta sea de
la calidad adecuada para una obra de esta importancia. ALVARO PONS(alvaro.pons@teleline.es)
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