TEBEOS QUE NUNCA TE DIJE

ViÑETAS DESDE O ATLÁNTICO (IV FESTIVAL DA BANDA DESEÑADA DE A CORUÑA).Una sana envidia


Miquelanxo Prado, director del salón (Foto: Alicia García Lluch)

Aprovechando que los calores veraniegos hacen nuestra ciudad un lugar inviable para cualquier forma de vida que no se parezca a una gamba (ya sea en su forma humana o molusca), nada mejor que hacer la mochila y acercarse al Salón del Cómic de A Coruña, un certamen que en su cuarta edición se muestra como totalmente consolidado y que supone una manera diferente de ver este tipo de eventos. Muy alejado del modelo comercial de Barcelona, el salón gallego se plantea más como una forma de divulgación de la historieta. Su director, el dibujante Miquelanxo Prado nos comentó que el objetivo es “atraer un público lo mas numeroso posible para darle una visión lo mas amplia posible de la historieta que se hace en estos momentos, manteniendo un continuo repaso a lo que ha sido la historieta en la décadas pasadas, pero girando siempre alrededor del autor y su obra”. Para lograrlo, la Estación Marítima del puerto acoge 14 exposiciones de originales que ocupan más de 3000 m2. Desde el atrevimiento vanguardista de Carlos Niné a la comercialidad de un Kano (dibujante de Superman), las exposiciones recogían además obra original de Alex Fito, Rick Veitch, Ruben Pellejero, Carlos Puerta, Dupuy y Berberian, Marc Hempel, Teddy Kristianssen y Das Pastoras, completándose con una excelente muestra de la escuela Bruguera de los 50 y de historieta argentina. Sin el lastre de la necesidad de vender, el salón se decanta por una función divulgativa que queda ampliamente refrendada por los más de 65.000 visitantes que pasaron este año por el recinto, una cifra que avala la selección de autores llevada a cabo por la organización y que se aleja de la fácil inclusión de nombres comerciales, pero buscando siempre presentar una paleta de autores que supongan un reclamo para el abanico más amplio de público. Además de las exposiciones, todos los autores invitados daban una charla que fomentaba más si cabe esta función divulgativa que Prado buscaba, logrando que el autor y su obra fueran los protagonistas absolutos del Salón. El resultado es sin duda una de la propuestas más agradables e interesantes que he visto en mucho tiempo y que invitan a repetir sin dudar.

El Salón, financiado por las arcas municipales (no olvidemos que el alcalde coruñés es un confeso adicto a los tebeos) es un ejemplo de cómo el dinero público bien empleado y mejor gestionado puede (y debe) ser un motor eficaz de agitación cultural. El número de visitantes debería hacer palidecer de envidia a certámenes que, con un presupuesto muchísimo mayor y con una vocación claramente comercial,  apenas llegan a superar esas cifras en ciudades de mucha más tradición en el mundo del tebeo y muchísima más población. El ejemplo coruñés puede ser un buen acicate para nuestros maravillosos políticos responsables de áreas de cultura, que poco o nada se acordarán ya de ese malogrado intento de llevar a cabo una experiencia similar en nuestra ciudad (València còmic, ¿les suena?). Con ganas e ideas, se pueden llevar a cabo iniciativas alrededor del mundo del tebeo sobre todo en una zona como la valenciana donde siempre ha existido una especial querencia por el mundo de las viñetas. El ejemplo de la Unicomic de Alicante es un punto de partida para lo que podría ser un salón del cómic de Valencia, una entelequia largamente perseguida por los aficionados de la ciudad y que ven como una de las ciudades con más tradición en el panorama español no tiene ninguna actividad relacionada con el tebeo.

Este tipo de eventos supone además una motivación especial para los aficionados, que multiplican sus posibilidades. De hecho, el salón coruñés, junto con las ya veteranas Xornadas da Banda Deseñada de Ourense, han conseguido que, hoy por hoy, sea sin duda Galicia la región con más movimiento alrededor del tebeo, tanto desde el punto de vista de fanzines como de autores incipientes que buscan su oportunidad. Como siempre en cualquier cosa que huela a cultura, nuestros políticos esconderán la cabeza, qué se le va a hacer...

ÁLVARO PONS (alvaro.pons@teleline.es)