| EUROPA,
EUROPA |

El mundo del tebeo se ve periódicamente inmerso en absurdas polémicas
cuyo único resultado es el desprestigio final del medio. Enfrentamientos
entre partidarios de la línea clara o la línea clásica en los ochenta
son un buen ejemplo de hasta dónde pueden llegar estas absurdas polémicas.
El caso es que esta famosa discusión fue tan sólo una particularización
de otro debate tan antiguo como el tebeo: ¿cómic americano o cómic europeo?
Una simplificación que lleva a prejuicios erróneos ya que, a poco que
se oigan los argumentos de los contendientes, se ve claramente que el
enfrentamiento es entre los partidarios del tebeo de superhéroes frente
a los partidarios del resto de géneros, agrupados en torno al incorrectísimo
adjetivo de "europeo", que igual puede englobar un tebeo argentino
que otro norteamericano. El problema de base es la absoluta colonización
del tebeo yanqui de señores en pijama, género dominante en el global de
publicaciones de tebeos en los EEUU y que provoca esa uso peyorativo del
término "tebeo" para calificar otros medios como algo infantil
y banal (un uso que aunque moleste a muchos aficionados, es cada vez más
empleado, por la manía de los americanos de hacer películas basadas en
tebeos infumables). Sin embargo, parece que la colonización no es tan
efectiva como parecía y la gran editorial de tebeos de superhéroes, Planeta
de Agostini, ve como poco a poco sus ventas de este género van disminuyendo
y cómo los lectores, a medida que avanzan en edad, van dejando de lado
su compra. Y la salida es la búsqueda de otro tipo de tebeo, de planteamiento
más adulto si se quiere entender así, una característica típica del mal
llamado "tebeo europeo". Este tipo de tebeo ha sido y es dominado
de forma casi absoluta por el gran rival de Planeta, Norma editorial,
que ha seguido una correcta política de compra de derechos que la coloca
como la de mayor fondo editorial del mercado. Afortunadamente, la multinacional
ha buscado bien y de la mano de Jaime Rodríguez plantea dos alternativas
interesantes: la nueva colección
BD y ya existente Trazado. La primera, que hará su debú en los próximos
salones del Manga y Expocómic es una apuesta interesante por el tebeo
europeo a precios muy bajos. Planteada en formato 17x24 (unas medidas
inferiores a las clásicas del álbum europeo), sale al mercado con dos
colecciones de autores ya conocidos por el público español: «ARQ»,
de Andreas y «Sol del desierto», de Marini y Dresberg. La serie fantástica
de Andreas sigue los vericuetos de este personalísimo autor, maltratado
por los lectores españoles y la serie de Marini es un antiguo western
que sale ahora bajo el paraguas protector de éxitos como «Rapaces» o «El
Escorpión». Una arriesgada estrategia que busca que el lector de tebeo
de superhéroes, malacostumbrado a unos precios bajísimos, pase con facilidad
a otro tipo de lecturas.
Pero
sin dudarlo, la opción más interesante es la colección Trazado, que anuncia
verdaderas joyas en sus próximos lanzamientos, comenzando con la imprescindible
«Diario de un álbum» de los franceses Dupuy y Berberian, un ejemplo de
sinceridad apabullante, en la que los dos autores aprovechan la excusa
de relatar cómo se gesta un álbum de su famosa y excelente serie «Mr.
Jean» para hacer un severo ejercicio de introspección personal. A esta
obra le seguirá otra no menos personal y sorprendente: la serie «Lapinot»
de Lewis Trondheim, uno de los autores más prolíficos e indefinibles de
la bande dessiné francesa. Las aventuras de este hiperdesarrollado conejo
son un ejemplo de surrealismo, ingenuidad y mala leche a partes iguales,
configurando uno de los tebeos más inclasificables de la década y que
ha generado una de las series más prometedoras de la actualidad, la mastodóntica
«La Mazmorra», con Jean Sfarr. Si estos dos anuncios son ya de por sí
suculentos, la colección anuncia verdaderas maravillas para próximas entregas,
como el fundamental «Maus» de Art Spiegelman o el poético «Diario de mi
padre» de Taniguchi. La selección de Jaime Rodriguez es valiente y de
una calidad innegable aunque tiene que luchar con la imagen de la editorial,
claramente orientada al género superheroico y, sobre todo, con unos lectores
educados en los personajes Marvel de consumo fácil y guiones ramplones.
ÁLVARO
PONS (alvaro.pons@teleline.es)
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