|
ANTONIO SEGURA. GUIONISTA
DE CÓMICS (Antes TEBEOS) |
|
|
-¿Es
posible vivir de escribir guiones de Cómics en España? -
La industria del cómic no está programada para que el guionista gane
dinero. Está pensada en todo caso para que el dibujante asuma esa función
de "éxito económico". El
dibujante, en la mente de los "fanáticos" del cómic toma la
forma de un dios, autosuficiente, creador único de su obra y el guionista
ofende a esa imagen. Es como la rémora que acompaña al tiburón: imprescindible
en ciertos momentos, pero impertinente por su existencia. El dibujante
para ganar un sueldo "digno" tiene que realizar muchas páginas.
Un guionista para intentar igualarle, económicamente, tiene que escribir
en el mismo tiempo dos quijotes. En Italia es diferente, los verdaderos
millonarios son los guionistas, porque allí, cuando un guionista crea
un personaje y éste "triunfa" en el mercado, a partir de ese
momento, le corresponden por vida los derechos de autor. En Francia
la igualdad entre dibujantes y guionistas es al 50%. ¿Hacerse rico?
No, a no ser que se plantee la posibilidad de que tu historia de cómic
suba al plano superior (económicamente hablando) de una adaptación cinematográfica...pero
atentos, cuando eso ocurre, aparecen mil pirañas que se encargan de
dejar a los creadores: guionista y dibujante, solo con la raspa . -El
guionista ha sido siempre el gran olvidado, incluso en muchos casos
ni aparecía en los títulos de crédito... -
Pero es curioso que, cuando en U.S.A. se lleva a cabo la "caza
de brujas", los "degollados" son en su mayor parte guionistas.
Y después de todo ¿Qué es un guionista?. Mucha gente me ha preguntado
si mi trabajo se reducía a poner los diálogos en la historia creada
por el dibujante, y era una pregunta de buena fe. En realidad, los guionistas
somos gente extraña....seres anónimos, trabajamos en casa, creamos la
obra esencial para una historia, la entregamos, cobramos y ........desaparecemos. -Tú
has trabajado para diferentes mercados: Francia, España, Italia ¿Qué
diferencias ves entre ellos?. -En
Francia te montan una pirula inmensa y contradictoria sobre la historia
que estás escribiendo. Inciden en la importancia de que el guión sea "muy intelectual, muy avanzado"
y al mismo tiempo un "gran romance de amor". Son unos burgueses
que buscan ganar dinero con una historia "escandalosa" y al
mismo tiempo tienen temor a que sus publicaciones den pie a un escándalo
que no están dispuestos a asumir. Por otra parte, pagan unos precios
tan ajustados en función de la tirada, que lo hagas bien o mal, saben
que les vas a resultar gratis. El
mercado italiano es muy especial, por lo menos en mi caso, porque el
personaje de TEX es el equivalente a lo que en su momento fue El Guerrero
del Antifaz, un éxito popular absoluto. Tex funciona desde l.948, año
en que fue creado por Gianluigi Bonelli. Cuando Sergio Bonelli (su hijo)
contactó con José Ortiz para encargarle una historia de Tex, le acompañé
a Milán para proponerle un desafío a Bonelli. Le dije: "sin compromiso,
te mando una idea para hacer un guión de Tex, si te gusta lo hacemos
y si no, no pasa nada". Bonelli me contestó que el problema al
que me iba a enfrentar era que, después de tantos años publicándose,
difícilmente podría contar algo
"nuevo", una historia que
ellos ya no hubieran narrado. Mandé una sinopsis del guión y la aceptaron.
Cuando se publicó aquel primer álbum, se vendieron 165.000 ejemplares
sobre una tirada de 200.000 y en la actualidad estoy trabajando en la
cuarta historia de Tex.
-Durante
los 80 y buena parte de los 90, aparecías en todas las revistas, parecía
que tuvieras el monopolio de los guiones en España. ¿Cómo se dio esta
situación?. -Eso
tiene su coña. Un grupo de grandes dibujantes: José Ortiz, Luis Bermejo,
Leopoldo Sánchez, trabajaban en el proyecto de publicar una revista
propia y me habían conocido de forma casual, por unos artículos publicados
en Nueva Dimensión. Se les ocurrió que podría escribir guiones para
ellos, asumiendo un gran riesgo, dado que yo era virgen en ese terrero.
Acepte y diseñe tres personajes, "HOMBRE" que trataba del
hundimiento de la sociedad moderna. La sociedad superaba ese periodo
de caos y salía a las estrellas, era "BOGEY", y volvíamos
a cometer los mismos errores: las multinacionales, las super-compañías
dominando el sistema, etc. Avanzaba en el tiempo y llegaba "SARVAN",
donde la barbarie imperaba de nuevo y renacían los mitos. La revista
no llego a publicarse, pero estos tres personajes tenían vida propia
y fueron apareciendo en CIMOC de Norma Editorial y tras ellos nacieron
otros personajes que fueron "invadiendo" el mercado. -Tus
guiones siempre han estado enmarcados dentro de géneros como el negro,
la ciencia ficción o incluso los piratas. ¿Te consideras un guionista
de género?. -No,
lo que ocurre es que cuando trabajas con un dibujante tienes que analizarlo
muy bien para tratar de servirle en bandeja de plata lo que a él le
gustaría escribir. Leo Sánchez era un enamorado del género negro y creamos
Bogey. A José Ortiz le encantaban las historias del oeste y la
ciencia ficción y de su cruce nació Hombre. Bernet, después de
Sarvan, me pidió una serie donde pudiera disfrutar con un ambiente
cerrado, denso, y creamos Kraken. Con Ana Miralles, descubrí
que no le gustaba dibujar vehículos, por lo que elegí un periodo histórico
sin máquinas. -¿Cómo
ves el mercado del cómic español hoy en día?. -Agónico.
Toutain amaba los tebeos hasta tal punto que seguía publicando sus revistas
aún con perdidas. Rafael Martínez es un hombre de empresa mucho más
realista y en su momento detuvo sus publicaciones. Gracias a él, una
inmensa cantidad de autores han publicado su obra, pero no estaba en
la misma teoría de amor al cómic
que Toutain. Después, entraron los japos con el manga, dinamitaron el
mercado por la baratura de sus productos y terminaron de cavar la tumba
a los autores autóctonos. En Francia, por ejemplo, el cómic es un hecho
cultural tan arraigado que es impensable que los tebeos desaparezcan.
En Italia pasa lo mismo y sus tiradas de 200.000 ejemplares con veinte
o treinta revistas publicándose mensualmente da fe de ello. Aunque un
editor español intente levantar la industria, descubrirá que el niño
empieza a ver al tebeo como un gran desconocido. -Eso
a nivel nacional, si hablamos del tebeo valenciano, la cosa está peor,
¿no?. -Un
ejemplo: En su día presentamos la maqueta de un proyecto sobre la historia
de Valencia en cómics a una fundación donde les pareció una maravilla.
En un momento dado me preguntaron: "¿Y cuando Jaume I entre en
Valencia que bandera llevará?". Le conteste: "Lo hemos pensado...en
ese momento , todos verán pasar a un ovni, y en la siguiente secuencia,
ya habrá pasado la bandera". Nuestro interlocutor aceptó la guasa
y nos hizo notar la importancia de su pregunta: según la bandera que
dibujásemos el podía perder el 50% de sus clientes. El
valenciano no cree que el tebeo es cultura, pese a que hemos sido punteros,
lo hemos exportado y seguimos siendo señeros. El artista es una raza
a extinguir, debería de estar protegido como los elefantes. Si los políticos
tuvieran un poco de recuerdo de su conciencia popular, los tebeos estarían
en las escuelas, porque son la iniciación al mundo de la imagen, la
antesala natural al universo de la literatura. ÁLVARO PONS |