ANTONIO SEGURA.

GUIONISTA DE CÓMICS (Antes TEBEOS)

Antonio Segura es uno de los grandes guionistas españoles de todos los tiempos. Sin su contribución, sería imposible entender el boom del cómic de la década de los 80 que se dio en nuestro país. Autor de series tan interesantes como HOMBRE, BOGEY, KRAKEN, BURTON & CYB o EVA MEDUSA, en la actualidad trabaja para el mercado italiano colaborando en la saga del más carismático de los personajes del fumetti italiano, TEX.

 

-¿Es posible vivir de escribir guiones de Cómics en España?

- La industria del cómic no está programada para que el guionista gane dinero. Está pensada en todo caso para que el dibujante asuma esa función de "éxito económico".  El dibujante, en la mente de los "fanáticos" del cómic toma la forma de un dios, autosuficiente, creador único de su obra y el guionista ofende a esa imagen. Es como la rémora que acompaña al tiburón: imprescindible en ciertos momentos, pero impertinente por su existencia. El dibujante para ganar un sueldo "digno" tiene que realizar muchas páginas. Un guionista para intentar igualarle, económicamente, tiene que escribir en el mismo tiempo dos quijotes. En Italia es diferente, los verdaderos millonarios son los guionistas, porque allí, cuando un guionista crea un personaje y éste "triunfa" en el mercado, a partir de ese momento, le corresponden por vida los derechos de autor. En Francia la igualdad entre dibujantes y guionistas es al 50%. ¿Hacerse rico? No, a no ser que se plantee la posibilidad de que tu historia de cómic suba al plano superior (económicamente hablando) de una adaptación cinematográfica...pero atentos, cuando eso ocurre, aparecen mil pirañas que se encargan de dejar a los creadores: guionista y dibujante, solo con la raspa .

-El guionista ha sido siempre el gran olvidado, incluso en muchos casos ni aparecía en los títulos de crédito...   

- Pero es curioso que, cuando en U.S.A. se lleva a cabo la "caza de brujas", los "degollados" son en su mayor parte guionistas. Y después de todo ¿Qué es un guionista?. Mucha gente me ha preguntado si mi trabajo se reducía a poner los diálogos en la historia creada por el dibujante, y era una pregunta de buena fe. En realidad, los guionistas somos gente extraña....seres anónimos, trabajamos en casa, creamos la obra esencial para una historia, la entregamos, cobramos y ........desaparecemos.

-Tú has trabajado para diferentes mercados: Francia, España, Italia ¿Qué diferencias ves entre ellos?.

-En Francia te montan una pirula inmensa y contradictoria sobre la historia que estás escribiendo. Inciden en la importancia de que el guión  sea "muy intelectual, muy avanzado" y al mismo tiempo un "gran romance de amor". Son unos burgueses que buscan ganar dinero con una historia "escandalosa" y al mismo tiempo tienen  temor a que sus publicaciones den pie a  un  escándalo que no están dispuestos a asumir. Por otra parte, pagan unos precios tan ajustados en función de la tirada, que lo hagas bien o mal, saben que les vas a resultar gratis.

El mercado italiano es muy especial, por lo menos en mi caso, porque el personaje de TEX es el equivalente a lo que en su momento fue El Guerrero del Antifaz, un éxito popular absoluto. Tex funciona desde l.948, año en que fue creado por Gianluigi Bonelli. Cuando Sergio Bonelli (su hijo) contactó con José Ortiz para encargarle una historia de Tex, le acompañé a Milán para proponerle un desafío a Bonelli. Le dije: "sin compromiso, te mando una idea para hacer un guión de Tex, si te gusta lo hacemos y si no, no pasa nada". Bonelli me contestó que el problema al que me iba a enfrentar era que, después de tantos años publicándose, difícilmente podría  contar algo "nuevo", una historia  que ellos ya no hubieran narrado. Mandé una sinopsis del guión y la aceptaron. Cuando se publicó aquel primer álbum, se vendieron 165.000 ejemplares sobre una tirada de 200.000 y en la actualidad estoy trabajando en la cuarta historia de Tex.

 

-Durante los 80 y buena parte de los 90, aparecías en todas las revistas, parecía que tuvieras el monopolio de los guiones en España. ¿Cómo se dio esta situación?.

-Eso tiene su coña. Un grupo de grandes dibujantes: José Ortiz, Luis Bermejo, Leopoldo Sánchez, trabajaban en el proyecto de publicar una revista propia y me habían conocido de forma casual, por unos artículos publicados en Nueva Dimensión. Se les ocurrió que podría escribir guiones para ellos, asumiendo un gran riesgo, dado que yo era virgen en ese terrero. Acepte y diseñe tres personajes, "HOMBRE" que trataba del hundimiento de la sociedad moderna. La sociedad superaba ese periodo de caos y salía a las estrellas, era "BOGEY", y volvíamos a cometer los mismos errores: las multinacionales, las super-compañías dominando el sistema, etc. Avanzaba en el tiempo y llegaba "SARVAN", donde la barbarie imperaba de nuevo y renacían los mitos. La revista no llego a publicarse, pero estos tres personajes tenían vida propia y fueron apareciendo en CIMOC de Norma Editorial y tras ellos nacieron otros personajes que fueron "invadiendo" el mercado.

-Tus guiones siempre han estado enmarcados dentro de géneros como el negro, la ciencia ficción o incluso los piratas. ¿Te consideras un guionista de género?.

-No, lo que ocurre es que cuando trabajas con un dibujante tienes que analizarlo muy bien para tratar de servirle en bandeja de plata lo que a él le gustaría escribir. Leo Sánchez era un enamorado del género negro y creamos Bogey. A José Ortiz le encantaban las historias del oeste y la ciencia ficción y de su cruce nació Hombre. Bernet, después de Sarvan, me pidió una serie donde pudiera disfrutar con un ambiente cerrado, denso, y creamos Kraken. Con Ana Miralles, descubrí que no le gustaba dibujar vehículos, por lo que elegí un periodo histórico sin máquinas.

-¿Cómo ves el mercado del cómic español hoy en día?.

-Agónico. Toutain amaba los tebeos hasta tal punto que seguía publicando sus revistas aún con perdidas. Rafael Martínez es un hombre de empresa mucho más realista y en su momento detuvo sus publicaciones. Gracias a él, una inmensa cantidad de autores han publicado su obra, pero no estaba en la misma teoría de amor al  cómic que Toutain. Después, entraron los japos con el manga, dinamitaron el mercado por la baratura de sus productos y terminaron de cavar la tumba a los autores autóctonos. En Francia, por ejemplo, el cómic es un hecho cultural tan arraigado que es impensable que los tebeos desaparezcan. En Italia pasa lo mismo y sus tiradas de 200.000 ejemplares con veinte o treinta revistas publicándose mensualmente da fe de ello. Aunque un editor español intente levantar la industria, descubrirá que el niño empieza a ver al tebeo como un gran desconocido.

-Eso a nivel nacional, si hablamos del tebeo valenciano, la cosa está peor, ¿no?.

-Un ejemplo: En su día presentamos la maqueta de un proyecto sobre la historia de Valencia en cómics a una fundación donde les pareció una maravilla. En un momento dado me preguntaron: "¿Y cuando Jaume I entre en Valencia que bandera llevará?". Le conteste: "Lo hemos pensado...en ese momento , todos verán pasar a un ovni, y en la siguiente secuencia, ya habrá pasado la bandera". Nuestro interlocutor aceptó la guasa y nos hizo notar la importancia de su pregunta: según la bandera que dibujásemos el podía perder el 50% de sus clientes.

El valenciano no cree que el tebeo es cultura, pese a que hemos sido punteros, lo hemos exportado y seguimos siendo señeros. El artista es una raza a extinguir, debería de estar protegido como los elefantes. Si los políticos tuvieran un poco de recuerdo de su conciencia popular, los tebeos estarían en las escuelas, porque son la iniciación al mundo de la imagen, la antesala natural al universo de la literatura.

ÁLVARO PONS