Acceder a la página principal de la UniversitatImagen decorativa
Cultura

Ucronías, Autopsias y Vendette

Ucronías, Autopsias y Vendette

Jorge Ballester, memoria y prospectiva

Del 20 de septiembre al 4 de diciembre de 2011

Sala Estudi General, Thesaurus i Martínez Guerricabeitia - La Nau

 

Horario: de martes a sábado de 10 a 14 horas  y de 16 a 20 horas. Domingos de 10 a 14 horas. ENTRADA LIBRE

Visita visual [+]

Catálogo Online [+]

 

Retrato de Duchamp por R. Mutt en 1917, 2010. Técnica Mixta

 

Organiza: Universitat de València

Produce: Fundació General de la Universitat de València

Patrocina: Bancaixa

Colabora: Patronat Martínez Guerricabeitia

Comisarios: Jaime Brihuega i Joan Dolç

                                                        

Introducción

Hace años que Jorge Ballester aventa la memoria de sí mismo y de lo que le rodea, poniéndola pone patas arriba en un verdadero ajuste de cuentas. Lo hace para que, como el agua de los pozos, no se pudra. Entonces procede a su autopsia.

¿Hace eso? ¿O, simplemente, se burla, se venga, se encara con todo lo que le precede, le rodea o le espera?

Sencillamente, Ballester edifica ucronías. Lo cual, según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, no es sino una: 

"Reconstrucción lógica, aplicada a la Historia, dando por supuesto acontecimientos no sucedidos, pero que habrían podido suceder". 

Así pues, son ucronías, autopsias y venganzas lo que vertebran el argumento de la presente exposición, subtitulada Jorge Ballester. Memoria y prospectiva.

Se trata de una muestra que reúne un centenar de bocetos, dibujos, cuadros, esculturas, monumentos e instalaciones audiovisuales, que concentran buena parte de los planteamientos intelectuales y estéticos que han preocupado al artista durante los últimos años.

A despecho de la crisis radical y endémica que envuelve la creación artística desde hace décadas, y negándose a compartir el disfraz de cinismo con que la tribu del arte acepta las reglas de un juego que ha dejado de creer incluso en sí mismo, Ballester entra y sale en la memoria de nuestro inmediato pasado artístico. En tales inmersiones se encuentra con un tapiz inconcluso y deshilachado cuyos cabos sueltos retoma y recompone a través de la ironía, la paradoja, el amor o la sorna.

Fruto de este odiseico viaje, surge una obra variada en su forma y temática, cuyo sentido apunta en direcciones múltiples. Piezas cargadas de argumentos estéticos, éticos e ideológicos que tampoco olvidan cifrar, de una u otra forma, nuestro presente histórico y los horizontes hacia donde éste debiera moverse, en una dirección de progreso.

 

 

ESTRUCTURA DEL DISCURSO EXPOSITIVO

El discurso expositivo se articula sobre cuatro ámbitos argumentales:

A) POSTRIMERÍAS DE LA REALIDAD

 

 

B) UCRONÍAS CUBISTAS

 

 

C) CARNETS DE IDENTIDAD

 

 

D) QUERIDOS MONSTRUOS

 

POSTRIMERÍAS DE LA REALIDAD.

En 1976, Joan Cardells abandona Equipo Realidad. Durante los dos años siguientes, Jorge Ballester todavía continuará trabajando bajo la misma rúbrica. Primero con Carrazoni y, finalmente, en solitario. De este periodo proceden una serie de obras, prácticamente desconocidas, que cierran el ciclo de aquella relevante presencia en la historia del arte español de la segunda mitad del siglo XX.

Una selección de estas piezas conforma el prolegómeno de la presente exposición. Suponen el nexo entre el último Jorge Ballester asentado en la memoria colectiva, testigo implacable de los años de plomo, y el que ahora renace de sus cenizas, dispuesto a rediseñar, tanto  el no-haber-sido como el poder-ser.

 

 

Equipo Relidad: Jorge Ballester y Enrique Carrazoni. Sin título C-2, 1977. Collage Acrílico.

 

UCRONÍAS CUBISTAS

En este bloque y a través de bocetos, dibujos, cuadros, esculturas y un espacio monumental, Ballester reflexiona visualmente más allá de los límites que el propio Cubismo se impuso a sí mismo.

 

Mujer objeto rascándose la figa con la derecha, 2010. Acrílico.

 

Transponiendo esos límites del Cubismo pero embarcado en su inercia, saltando del lienzo al cartel, hibridando el imaginario del primer tercio del XX con el que fue su continuación, conjugando con rigor exquisito la química del lenguaje con la alquimia semántica... el artista despliega en estas obras un ejercicio tan disciplinado y, a la vez, tan sorpresivo para el propio sujeto creador como lo fuera el del Cubismo.

El momento crítico se produce cuando se nos invita a pasear por el interior de un bodegón tridimensional con el que la ucronía cubista canibaliza, por fin, la magnitud arquitectónica del tiempo. Esto es, un bodegón de proporciones habitables con el que el cubismo muestra, definitivamente, su ansiada vocación de proceso. Un objeto-contenedor-espacio real que nos incorpora física y mentalmente, de manera que disolvemos en él nuestra condición de sujetos pasivos, permutándola por la de objetos activos.

 

CARNETS DE IDENTIDAD.

Cuando le preguntan a Jorge Ballester por su profesión, suele contestar que es "hartista". Lo que equivale a manifestar su hartazgo con respecto a un buen número de cosas, muchas de ellas propias de la esfera del arte, que parece seguir funcionando como si todo estuviera bien en el mejor de los mundos.

Pero tal ironía no deja de ser sino la exhibición de un conceptual carnet de identidad. Asunto, este de la identidad, que le preocupa especialmente, como lo demuestra la galería de protagonistas de la aventura estética contemporánea que se reúne en este ámbito.

Se trata de verdaderos retratos-prospectivos de personajes como Picabia, Marat, Paulina Bonaparte, Savinio, Beckmann, Pittaluga, Salmon... a los que somete a metamorfosis, suplantaciones y otros ejercicios, a través de los que muestran un trasfondo no siempre visible.

Por otra parte, la hipocresía de las llamadas sociedades civilizadas suele levantar monumentos al soldado desconocido. Tales necrolatrías suponen verdaderos exorcismos rituales. Con ellos se pretende lavar la sangre que mancha las manos y las conciencias de quienes utilizan a los seres humanos como meros costes colaterales de sus plusvalías. Ballester, encarna carnets de identidad de personajes anónimos a combatientes, víctimas o comediantes desconocidos que atesoran, en su ignota identidad, causas y culpas. Un patrimonio con que evidencia, denuncia u homenajea las miserias y las dignidades de un género humano predestinado por la injusticia, la paradoja y, en contadas ocasiones, por una alquimia moral resplandeciente. Suponen, pues, unas verdaderas vendette.

 

Retrato de Francis Picabia, 2005. Acrílico.

 

Pero la vocación política de la obra de Ballester corre siempre en paralelo a sus preocupaciones plásticas. Por ello, Carnets de identidad reúne también intencionadas radiografías de nuestra realidad presente. Imágenes que se mueven dentro de lo que ya podemos considerar tradición del POP español comprometido. Algo que Ballester contribuyó en su día a establecer.

El modo de vida americano, Mickey, la soledad del ser humano ante la jungla urbana, nuestro bestiario político... desfilan también en este registro de identidades en el que la memoria del pasado que nos da origen, la imagen del presente y la vocación alternativa se funden bajo una misma óptica.

 

QUERIDOS MONSTRUOS

Este último apartado de la exposición propone un ámbito más íntimo, en el que se mostraría una de las mitologías personales de Ballester. Para esta ocasión se ha elegido el peculiar ambiente que gira en torno a la lucha libre mexicana.

Con sus máscaras y atuendos chillones y estrafalarios, travestidos en personajes de un cómic de cartón piedra o de un kabuki sudorosamente cutre, aunque

vulnerablemente humanos, los personajes de este inframundo contrastan con otras caricaturas mediáticas del mundo del espectáculo de la lucha.

Su arraigo marginal, casi alternativo, y el peculiar clima estético que engendran, sirve a Ballester para tejer un microcosmos cuyas connotaciones oscilan entre las de una atmósfera-fetichista y la las de un microcosmos filosófico. Adjetivo, este último, que el arte contemporáneo ha depositado en otros universos en miniatura como el burdel, el circo, el estudio del artista, etc. Son pues, patrimonio de un autopsia del mundo y de sí mismo, con el que el “hartista” construye su peculiar Xanadú.

 

“Kalifa”, 1989. Aguada

 

SOBRE EL CATÁLOGO

La muestra se acompaña de un libro-catálogo que incluye, además de la reproducción de la obra expuesta y de un DVD con el documental y las videoinstalaciones, una serie de ensayos sobre su significación.

Además de los textos de Jorge Ballester, Jaime Brihuega y Joan Dolç, figurarán los de Ignacio Ramonet, Javier Lacruz, Román de la Calle y Pablo Ramírez.

 

RECURSOS EXPOSITIVOS ESPECIALES

El discurso expositivo está enriquecido por los siguientes recursos especiales:

 

A) BODEGÓN TRIDIMENSIONAL DE ESCALA MONUMENTAL

Como extensión del ámbito Ucronías Cubistas la muestra cuenta de un bodegón escultórico de proporciones monumentales instalado en el Claustro de La Nau.

Una pieza exenta y pintado en blanco, que muestra sus contenidos plásticos en función de la acción claroscurista de la luz y del punto de vista de quien lo contemple. Esto es, por una combinación entre el movimiento del foco de luz solar y la posición del espectador.

 

B) CUATRO VIDEOINSTALACIONES

En cada uno de los cuatro ámbitos una obra representativa se analiza a través de un recurso audiovisual.

Se trata de unas videoinstalaciones en base a proyecciones murales, realizadas por Joan Dolç, con un carácter hermenéutico y capaces de establecer una pedagogía dialéctica. Un preámbulo crítico que suministra datos visuales, no narrativos, para la comprensión y el debate en torno al resto de las obras.

 

C) DOCUMENTAL

Sinopsis y tratamiento

“Ucronías, Jorge Ballester o la memoria patas arriba” se plantea como un documental de creación con un doble objetivo. Por un lado formar parte y complementar la exposición del mismo nombre, y por otro constituirse en una película autónoma, capaz por sí misma de dar a conocer la obra del autor y al autor mismo a un público amplio, de manera atractiva, sugerente y lo más meridiana posible, pero sin renunciar al rigor o al nivel de complejidad inherente tanto a cada una de las piezas mostradas como a su conjunto.

La obra de Jorge Ballester está anclada a la realidad de diversas formas. A veces de un modo directo, extremadamente explícito, a veces a través de elementos mediadores provenientes de los más variados ámbitos de la cultura (la pintura, la escultura, la fotografía, el cine, la arquitectura, etc.) que se han ocupado previamente del objeto artístico en cuestión.

Esta consideración previa constituye el punto de partida y el eje del documental. Las obras de Ballester equivalen a veces a un espejo colocado frente a una determinada realidad, otras a un espejo colocado frente a otro espejo que otros colocaron y así hasta llegar a varios niveles. El documental prolonga ese mecanismo como otro espejo más colocado frente al juego de espejos.

Un documental donde no se hace un uso meramente descriptivo o didáctico del lenguaje audiovisual, como viene siendo habitual en este tipo de documentales, sino un uso cómplice y, dentro de unos límites, complementario de la obra y la personalidad del artista.

 

Bodegón 2, 2008. Escultura policromada en materiales diversos.

 

 

 

Más información: cultura@uv.es