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Abarca ABARCA Ilustres (3)

Los Abarca de Bolea.

La información relativa a esta rama de los ABARCA, ha sido recientemente ampliada gracias a la desinteresada aportación de A & Jc Cano (gran aficionado a la historia y a la filología) quien, también a través de Internet, me ha proporcionado nuevos y numerosos datos. Mi más sincero agradecimiento ya que, además, en algunos casos se ha tomado la molestia de traducir al castellano los textos que originalmente fueron escritos en fabla aragonesa. Ana Abarca de Bolea (Publicazions d'o Consello d'a Fabla Aragonesa, 1980)

Es resultante este apellido de la unión de dos familias a cual más linajudas y antiguas en Aragón: la de los ABARCA y la de los BOLEA, denominándose desde entonces ABARCA DE BOLEA, para distinguirse de la rama de los Abarca y de la otra de los Bolea.

Los Abarca de Bolea, Marqueses de Torres, Condes de las Almunias, Barones de Clamosa, Señores de Siétamo y Rodellar, venían de los antiguos Abarca, Señores de Garcipollera y de los Torres de Bolea, líderes de la resistencia mozárabe en la villa de Bolea en tiempos de la Reconquista y que hicieron de 'quinta columna' para que los cristianos aragoneses entrasen en la fortaleza, y, por eso, llevan en su escudo un castillo con el puente levadizo bajado. De aquí vienen los Marqueses de Torres y algunas ramas del apellido Bolea, una de las cuales se unió con la familia Abarca, naciendo así el ya mencionado apellido compuesto.

Los Abarca, muy orgullosos ellos, decían desde muy antiguo que venían de Sancho Garcés II Abarca, Rey de Navarra y Conde de Aragón, hijo de García Sánchez I de Navarra y de doña Andregoto Galíndez, Condesa de Aragón. Habían puesto dos abarcas de oro en su escudo nobiliario, pero es más probable que viniesen de los antiguos 'infanzones de abarca', nobles labradores que usaban este calzado y no eran ningún modelo de educación palaciega, ni estaban acostumbrados al bullicio y a la etiqueta de la Corte o de las ciudades. (Ser los infanzones de Abarca, ver García de Valdeavellano, Luís: "Curso de Historia de las Instituciones Españolas", Madrid, 1968, pág. 322).

Los Abarca tenían su cementerio en el Panteón de Nobles del Monasterio de San Juan de la Peña y, por eso, el Conde de Aranda, que había leído documentos antiguos, dispuso que lo enterrasen en el mismo lugar junto a sus antepasados medievales.

La unión de los apellidos se verificó del modo siguiente: un hijo de don Guerao Abarca, rico-hombre de Aragón, llamado don Alonso de Abarca, casó con la única hija que quedaba de la rama directa de los Bolea, llamada doña Juana Bolea. Tuvieron varios hijos y fue el sucesor don Pedro Martínez Abarca de Bolea, llamado "el Sordo", quien militó a las órdenes del rey don Pedro IV de Aragón, en Cerdeña. Le sucedió en las posesiones su hijo:

Don Iñigo Abarca de Bolea, que tomó parte activa en las Cortes del Reino celebradas en el año 1452, para ordenar cosas de la guerra. Estuvo casado con N. Garroz y le sucedió en los señoríos su hijo:

Don Hernando (Fernando) Abarca de Bolea y Garroz, nacido en Zaragoza. Fue Mayordomo Mayor y muy favorecido del Príncipe de Viana y miembro del Consejo de don Alfonso V de Aragón. En 1493 asistió al juramento del príncipe don Miguel, en Zaragoza. Escribió un curioso libro titulado "Contraholle de la Casa del Senyor Princeps continent toda la espensa el plato", amén de un Códice y algunas poesías. Estuvo casado con doña María de Portugal, nieta del infante don Juan de Portugal, hijo éste del Rey D. Pedro. De este matrimonio nació:

Don Iñigo Abarca de Bolea y Portugal, escritor español, nacido en Zaragoza, a principios del siglo XVI, autor de un "Tratado para disponer a la oración mental" (1552) y otro sobre la "Unión del alma con Dios, mediante entendimiento y amor de su perfección" (1570); el mismo carácter místico tiene el "Báculo de nuestra peregrinación, en que se trata cómo se ha de unir nuestra voluntad con la divina" (1558), escrito en verso. Copero Mayor y Maestresala del Rey Católico y gentil-hombre de Carlos V. Sirvió a su costa, con criados y vasallos, en la conquista de Granada. En 1516 fue nombrado Embajador por Aragón con otros caballeros.. Aunque al morir el Rey D. Fernando retirose D. Iñigo a su ciudad natal, no por eso dejó de servir a doña Juana "La Loca", y a su esposo, como afirma el cronista Argensola. Fue D. Iñigo eruditísimo y gran poeta, uniendo a la vez una gran piedad y dando loables ejemplos. El convento de Santa Fe, de religiosas Dominicas de Zaragoza, le reconoce por su fundador en 1533. Obtuvo varios cargos y empleos municipales y otros del Real Servicio. Hijos suyos fueron Don Jerónimo y Don Bernardo Abarca de Bolea.

Jerónimo Abarca de Bolea y Portugal, heredó el mayorazgo de su casa. Fue también muy erudito y célebre anticuario, cuya ilustración y cortesanía le granjearon la estimación de todos los entendidos de su tiempo. Sirvió al príncipe D. Felipe en las Cortes de Monzón de 1547, siendo uno de los que más influyeron en la creación del cargo de Cronista del Reino. Retirado a su lugar de Codrete, próximo a Zaragoza, escribió, por el año de 1541, en latín, la "Historia de los ínclitos Reyes de Aragón". Magnate de Aragón del siglo XVI, escribió también una historia del Reino de Aragón, "Genealogóa de las Casas ilustres del Reino de Aragón" que aunque no llegó a publicarse, sirvió al cronista Jerónimo de Zurita y Castro, que celebró la seriedad de este historiador. Estuvo casado con doña Bernardina Velázquez y Climente, no teniendo sucesión, por cuyo motivo, al fallecer en Valladolid, cumpliendo una delicada misión cerca de Carlos V, pasó el mayorazgo de su casa a su hermano:

Bernardo Abarca de Bolea y Portugal que fue Doctor en Jurisprudencia por la Universidad de Tolosa y después Catedrático. Desempeñó más tarde el cargo de Visitador del Estado de Milán y acompañó al Príncipe D. Felipe a la jornada de Flandes en el año 1548. Más tarde, Carlos V le dio la plaza de Regente en el Supremo de Aragón, y Felipe II la presidencia del Supremo Consejo de Italia y la vicecancillería de los reinos de la Corona de Aragón, siendo Virrey de Nápoles y Gobernador de Portugal. Escribió varias obras y estuvo casado con doña Jerónima de Castro y Pinós, de la casa de los Condes de Guimerá, Señora de Siétamo. Tuvieron por hijos a D. Martín y a D. Luis Abarca de Bolea y Castro, que fue fraile.

Martín Abarca de Bolea y Castro. Fue Vice-canciller de Carlos V y Felipe II. Heredó el mayorazgo de la casa y fue Conde de las Almunias, Barón de Torres, de Clamosa, de Siétamo, de Rodellar, etc. Siendo de corta edad, sirvió de menino a doña Ana de Austria. En 1577 alistó gente y acopió municiones por orden de Felipe II, sirviéndole valerosamente en Aragón en los años de 1595 y siguientes. Igual que en las armas sobresalió en las letras como se ve por sus obras "Las lágrimas de San Pedro", "Orlando determinado" y "Orlando enamorado" (Lérida, 1578). "Los Poemas de las Amazonas" (inéditos) y una versión de la "Historia Oriental de Marco Paulo Véneto". Estuvo casado con doña Ana Fernández de Heredia y de Híjar, hija mayor del Conde de Fuentes. Tuvieron por hijos a D. Martín de Abarca y Bolea, señor de Moella, por su matrimonio con doña Catalina Pérez de Almazán, y a D. Luis de Abarca y Bolea. Viudo D. Martín de su primera esposa, casó nuevamente con doña Ana de Mur, hija del Señor de Pallaruelo. De este matrimonio nació Doña Ana Francisca Abarca de Bolea y Mur, de la que se desconoce la fecha exacta de su nacimiento pero que debió producirse en el primer decenio del siglo, posiblemente en el palacio que tenía en Siétamo, aunque posteriores búsquedas efectuadas en archivos y registros podrían indicar que nació en Zaragoza en 1602. A la corta edad de tres años fue llevada al religiosísimo Real Convento de la Villa de Casbas. Se sabe también que tomó el velo e hizo la profesión religiosa el día 4 de junio de 1624, que mandó hacer a sus expensas el retablo en donde aún se venera la imagen de la Virgen de la Gloria y que tuvo los cargos de Maestra de novicias y después de Abadesa, en el cuatrienio de 1672 a 1676. La fecha de su muerte puede señalarse, con bastante certeza, sobre 1685.

Luis Abarca de Bolea y Fernández de Heredia, segundo Marqués de Torres, Conde de las Almunias, Señor de varios Estados, militar y poeta, fue favorecido por el Rey Felipe IV con el hábito de la Orden de Santiago. En 1636 pasó a los Estados de Flandes y fué Capitán de Corazas. Fue también gentil-hombre de la boca del Rey. Escribió un 'Poema' dedicado a las bodas de Felipe IV y doña Mariana de Austria, una obra titulada "El genio de la Historia" (Zaragoza, 1651) y un "Memorial genealógico". Estuvo casado con doña Catalina Bárbara de Ornés y tuvieron por hijos a D. Bernardo de Abarca Bolea y Ornés, a doña Catalina y tres más cuyos nombres se ignoran.

Bernardo Abarca de Bolea y Ornés, Marqués de las Torres, casó con doña Francisca Bermúdez de Castro y Moncayo y fue su primogénito y sucesor:

Pedro Alcántara Buenaventura Abarca de Bolea, nacido en Zaragoza en 1699, quien heredó el Condado de Aranda por línea femenina y casó con doña Josefa Ponz de Mendoza. Fueron sus hijos:

María Engracia Abarca de Bolea, que casó con el Duque de Híjar, y

Pedro-Pablo ABARCA de Bolea (Ponz de Mendoza) y Ximénez de Urrea
(Extracto de la información capturada en Internet -InfoGoya96-. Publicado en: Beltrán, M.; Beltrán A.; Fatás, Guillermo. Aragoneses Ilustres. Zaragoza: Caja de Ahorros de la Inmaculada, 1983. P.24-25). También de otras fuentes.

Al entrar en posesión del Condado de Aranda, se puso por segundo apellido Ximénez de Urrea, por ir unido al Condado. Casó en primeras nupcias con doña Ana María del Pilar Portocarrero, en abril de 1784 y en segundas con doña Josefa de Silva, después Duquesa de Aragón.

X Conde de Aranda (Siétamo 1719-Epila 9/Ene/1798). Víctima de una leyenda negra tan reaccionaria como falsa, el conde fue el español más importante de su tiempo y un ejemplo de hombre de estado. Es falso que fuese masón; ni que fundase la masonería española; falso es que expulsase a los jesuitas; que fuera "impío y enciclopedista", falso, también. Militar, artillero e Ingeniero. Trajo la Marcha Granadera que es, ahora, el himno nacional español.

Fue Embajador en Portugal, director general de Artillería, Embajador en Polonia, Capitán General, Virrey de Valencia, Presidente del Consejo de Castilla, Capitán General de Castilla, dos veces Embajador en Francia y primer Ministro del Rey Carlos IV. Obtuvo por dos veces la Grandeza de España de primera clase, reuniendo veintitrés títulos nobiliarios. Habiéndose opuesto a la declaración de guerra contra Francia, fue confinado a la Alhambra de Granada, y de allí marchó a su tierra natal donde falleció.

Dio rango internacional a las porcelanas de Alcora, fundadas por su padre, en las que se jubilaban los obreros ancianos ¡con el sueldo íntegro!. Impulsó la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País. Apoyó las obras del Canal Imperial de Aragón; intentó la navegabilidad del Ebro.

Sus restos mortales fueron trasladados al Monasterio de San Juan de la Peña, en cumplimiento de su última voluntad; pero a mediados del siglo XIX fueron llevados al Panteón Nacional de Madrid.


Buzón Si conoces algún dato más, será muy bien recibido... Buzón

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