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Marítimo alcïón roca eminente
sobre sus huevos coronaba, el día
que espejo de zafiro fue, luciente,
la playa azul, de la persona mía.
Miréme y lucir vi un sol en mi frente,
cuando en el cielo un ojo se veía:
neutra, el agua dudaba a cuál fe preste,
o al cielo humano, o al cíclope celeste.

Comentarios:

Polifemo describe también con orgullo su rostro. Nuevamente usa una metáfora empleada ya por el narrador (su ojo es un sol) y, pese a ello, cada vez es más patente el contraste entre la valoración que el cíclope hace de sus cualidades y la que hacen los demás.

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