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Día
13 - agosto - 1999
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Se ha pasado toda la noche lloviendo y la
mañana, para ser la última del trek sigue lluviosa. Salimos
temprano y vamos bajando por el valle, dejando los glaciares y entrando en los
bosques. Hay vistas espectaculares, y lugares llenos de encanto. Vamos pasando
por los distintos enclaves, que los trekkings, mas lentos en el descenso,
utilizan como campamentos. Nosotros, tanto en la ida como ahora en la vuelta
vamos realizando etapas muy largas al objeto de reducir los días; hay
que tener en cuenta que apuramos al máximo en el campo base y ahora debemos
recuperar. La verdad es que realizaremos la bajada en dos días y medio,
cuando un trekking normal tarda cuatro o cinco días.
Al
cabo de unas horas llegamos a Hushe, pueblo cabecera del valle. La gente es
amable y nos recibe con alegría, sobre todo los niños, con los
que jugamos y nos divertimos. Los porteadores que llevamos son todos de este
valle, por lo que han llegado a sus casas. Aquí llega una pista por lo
que podremos coger jeeps hasta la carretera. Pero como siempre en este país,
hay un problema; a mitad de camino hay un puente roto y los jeeps no pueden
pasar, por lo que hay que pasar todos los trastos de una parte a otra. En la
otra orilla, no está claro si nos quedaremos a dormir o conseguiremos
jeeps que nos acerquen a la carretera.
Por fin y tras un rato de negociación, conseguimos otros jeeps que durante un par de horas y por una pista, que a más de uno se nos antojó acongojante, nos condujo hasta Khapulu donde, para nuestra sorpresa, un hotel a modo de <<cabañas suizas>> nos esperaba. Una cena en restaurante, que desde hacia 45 días no hacíamos y una buena dormida, nos prepararía para los siguientes días que, aunque no andaríamos, no por ello serán menos duros, ya que tardaremos tres días por la Karakorum Highway en coche hasta Islamabad.