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Día
4 - agosto - 1999
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Hace quince días (desde el 19 de julio) que el mal tiempo se enseñoreó de estas montañas, y nuestro estado de ánimo sufre las consecuencias de ello. Rosa Real y Carlos Tudela encontraron un pequeño hueco que les permitió hacer cumbre el 29 de julio. Otros miembros de la expedición que iban a intentar la cumbre al día siguiente tuvieron que bajarse sin haber logrado su objetivo. En el campamento base la actitud era de tensa incertidumbre. Uno tras otro se sucedían los días de mal tiempo, en tanto que otros seis montañeros estaban dispuestos a intentar a su vez la ascensión en cuanto las circunstancias lo permitieran. Las previsiones meteorológicas eran decepcionantes, pues aseguraban mal tiempo hasta el 3 de agosto y no daban información posterior a esa fecha.
Ayer,
día 3, después de comer salimos dos cordadas hacia la montaña.
En la primera íbamos Paco Goerlich y Javier Botella. Media hora después
nos siguieron Armand Congost y Enrique Expósito. En el campamento base
se quedaron Paco Aguado y Coque con intención de reunirse con nosotros
mas adelante. El recorrido hasta el campamento I es un intrincado laberinto
glaciar que nunca llegamos a conocer por completo porque cambia continuamente
de un día para otro. Surgen torrentes que nos obligan a modificar el
trayecto, se abren nuevas grietas o se ensanchan las que ya había (ha
habido que construir un puente con madera de bambú para poder salvar
una grieta imposible de sortear). Tras una marcha de cinco horas y media llegábamos,
ya de noche y en mitad de la nevada, a nuestras tiendas del campamento I en
la cabecera del Glaciar Meridional de los Gasherbrum.
Hoy, día 4, ha amanecido cubierto y nevando. La situación es desoladora, pero forma parte de lo que un montañero puede esperar. La visibilidad es escasa. Se oye el continuo golpeteo de los copos de nieve al caer sobre la lona de la tienda de campaña. Sentados en el suelo de ésta, cuatro hombres intentan mantener su ilusión y hacen planes imposibles para cuando el tiempo les permita subir la montaña. Mientras tanto, en un puchero colocado sobre un fogón se funden continuamente bloques de nieve para poder beber. En alta montaña, para estar bien hidratado un ser humano necesita beber varios litros al día, pero es casi imposible obtenerlos fundiendo nieve con nuestros medios.
Nieva durante todo el día y la noche. ¿Qué podremos hacer mañana?