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PAOLO DA SAN LEOCADIO Andrea
Ortiz Fuertes
Universitat de Val�ncia Manuel S‡nchez Mart’ Universitat
de Val�ncia Paolo da San Leocadio naci—
en Reggio nellÕEmilia, Italia, en el a–o 1447. Era el menor de cuatro
hermanos. Art’sticamente se form—
en el Ducado de Ferrara entre los a–os 1465-1472 aproximadamente, bajo la
influencia de los miniaturistas Tura, Cossa y Roberti; adem‡s de la
personalidad de Andrea Mantegna. Se considera que el artista m‡s influyente
para fuera Cosme Tura, ya que es muy probable que se formara en el taller de
este maestro. La figura preeminente del
cardenal Rodrigo de Borja, el cual ostentaba tambiŽn el t’tulo de obispo de
Valencia, decidi— ofrecer apoyo a los pintores valencianos, por lo que les
proporcionaba la ocasi—n de contactar con grandes maestros italianos. Debido
a esto, en los œltimos treinta a–os del siglo XV, este trajo consigo a Espa–a
un grupo de artistas. Efectivamente las preferencias italianas del cardenal
Borja culminaron con el asentamiento de tres pintores renacentistas en tierras valencianas: Francesco Pagano,
Paolo da San Leocadio y Riccardo Quartararo (mestre Riquart), los cuales
contribuyeron a la definitiva renovaci—n del antiguo c—digo visual del Pa’s
Valenciano. Destaca principalmente Paolo da San Leocadio, el cual fij— su
residencia en Valencia y abri— un taller donde practicaba su tŽcnica quattrocentista, la cual divulgar‡ en sus variadas
producciones. Cabe destacar que en
contraposici—n de lo que hab’a venido se–alando la historiograf’a, qued— demostrado
que estos pintores italianos no llegaron acompa–ados por el cardenal Rodrigo
de Borja. En los Libros de F‡brica de la catedral, en lo referido el 1
de mayo de 1472 se evidencian
ciertas incompatibilidades entre la creencia tradicional, formulada por
Sanch’s Sivera en 1909 y seguida desde entonces, y el contenido real del
documento. En dicho documento se confirma que los denominados pintores del
cardenal eran œnicamente dos: Paolo da San Leocadio y Pagano, refiriŽndose el
cabildo a Riquart como Çqui ab ells venchÈ. Pero adem‡s, en este se demuestra que tanto
Pagano como Leocadio hab’an sido enviados por el cardenal, no que hubieran
llegado con Žl. Por tanto, Pagano y San Leocadio no llegaron a Valencia en el
sŽquito del cardenal Borja, sino que estos llegar’an a Valencia avalados y
recomendados por el cardenal, por lo que ser’an Çlos pintores del Se–or
CardenalÈ. Posteriormente, tras su
traslado a Valencia en el a–o 1472 bajo el amparo de Rodrigo de Borja, Paolo
fue contratado para llevar a cabo la realizaci—n de las pinturas al fresco
del altar mayor de la catedral de Valencia, lo cual indica que era un
reconocido y admirado pintor. Este llev— a cabo la realizaci—n de las
pinturas murales del altar mayor junto a su amigo y compa–ero Francesco Pagano.
Ambos fueron contratados por el cabildo para realizar las pinturas de dicho
altar por el precio de Çtres milia duacats da c‡maraÈ.
Todo ello por recomendaci—n expresa del obispo cardenal. De esta manera, la
familia Borja y el cabildo catedralicio aparec’an como los principales
responsables de las novedades art’sticas que conoci— la pintura valenciana
durante el œltimo cuarto del siglo XV. En un documento del 28 de Julio de
1472 el cap’tulo catedralicio determinaba que: Çlos dits Mestres prometen
e sÕobliguen pintar al fresch a estall lo cap de la dita Capella (É). E per
seguretat de les dites coses e attendre e cumplir aquelles, los dits pintors se
obliguen donar fi e compliment a la dita obra tots ensemps, e casqu per siÉÈ (Chab‡s, 1891:
23). Existe tambiŽn un documento muy semejante firmado unos a–os m‡s tarde
(23-IX-1476), en el que se hace patente la progresiva importancia de Paolo da
San Leocadio con respecto a su compa–ero Francesco Pagano. Por tanto la gran
mayor’a de los frescos fueron realizados por parte de San Leocadio: Çque
lo mestre Francisco pinte e obre los capitells e tota la part jussana
(inferior) sota aquells, segons forma dels cap’tols, e lo dit mestre Paulo
pintarˆ e acabarˆ la part de damunt dels dits capitells, �o Žs, los ap˜stols
e la maiestat e los seraphins e altres coses necessˆries a la dita pinturaÈ (Sanchis,1930-31: 58). Por otro lado, tanto
Paolo da San Leocadio como su amigo y compa–ero Francisco Pagano, aunque en
mayor medida San Leocadio, fueron los responsables de los cambios esenciales
realizados en la tŽcnica de la pintura del foco valenciano, por lo que la
manera de pintar de estos
repercuti— en las corrientes del trescientos catal‡n y sus
derivaciones, preparando de esta manera la trayectoria estŽtica de las
centurias XVI y XVII. Adem‡s de las pinturas
realizadas en la catedral de Valencia, Paolo da San Leocadio realiz— otros
trabajos a lo largo de todo el Pa’s Valenciano como Castell— de la Plana,
Gand’a y Vila-real, y aunque este fue un artista muy documentado en tierras
valencianas no lo fue en Italia, ya que tan solo se han encontrado unos
escasos documentos sobre su figura en su pa’s natal, tal como indica el
diccionario BŽnŽzit. Paolo da San Leocadio siempre
goz— de buena fama y prestigio. Debido a esto, siempre tuvo muchas atenciones
y su vida fue muy c—moda, al igual que la del resto de su familia. En diversas ciudades como Valencia,
Castell—n, Vila-real y Gand’a, ciudades en la cuales su obra era muy
abundante, el maestro Paolo pose’a casas francas, estaba exento de pagar
impuestos y recib’a atenciones muy distinguidas. Todo ello a la altura de un
importante pintor de las tierras espa–olas. Aunque no se sabe con
exactitud, ya que no se han hallado documentos que lo verifiquen, es muy
probable que a su llegada a Valencia en el a–o 1472 Paolo de San Leocadio ya
estuviera casado. Se desconoce quien fue su esposa, pero s’ se sabe que tuvo
un hijo, documentado en el a–o 1478, llamado Pedro Pablo, el cual nunca
trabaj— como pintor y fue nombrado su heredero. Posteriormente, Paolo volvi—
a contraer matrimonio por segunda vez o por primera vez ya documentada en el
a–o 1480 aproximadamente. Fruto de este matrimonio naci— su hijo Felipe Pablo
de San Leocadio, un conocido pintor valenciano, tal y como afirman G—mez
Ferrer y Samper. La madre de Felipe Pablo falleci— en Castell—n en 1492,
donde trabajaba entonces su marido. Tan solo un a–o despuŽs este volvi— a
contraer matrimonio por tercera y œltima vez con una noble valenciana llamada
Isabel L—pez de Perona, segœn afirma Tormo, y deb’a ser ella quien lo
acompa–— hasta Vila-real en 1513, siendo su fiadora en el contrato firmado
por el pintor para la realizaci—n del retablo mayor de dicha localidad. Con
esta noble tuvo dos hijas, las cuales desconocemos, y un hijo llamado Miquel
Joan. Este tambiŽn se convirti— en pintor y trabajo con su padre en la
catedral de Valencia, ya que aparece documentado en el a–o 1513. Por otro lado, desde el punto
de vista art’stico o pict—rico, la obra de Paolo de San Leocadio en Valencia
se divide en tres etapas bien claras y diferenciadas debido a las diferencias
que presentan en el estilo y tambiŽn a las diversas influencias recibidas en
cada una de estas tres etapas. Estilo En cuanto al estilo y las
formas de la pintura de Paolo da San Leocadio, estas se deben a su formaci—n
en los talleres de Ferrara, con la grand’sima y poderosa influencia del gran
maestro Cosme Tura en la primera formaci—n de San Leocadio (Zuffi, 1995)
adem‡s de los grandes pintores Tura y Roberti. Cabe destacar que estos tres dan
una explicaci—n en exclusiva sobre la diversa formaci—n de Paolo da San
Leocadio, ya que hay que tener en cuenta la fuerte influencia que tuvo sobre
este Andrea Mantegna. Por tanto, es obvio que es entre Ferrara y Padua donde
tuvo lugar la formaci—n de Paolo da San Leocadio. Este se empap— de los
esquemas pict—ricos de Ferrara, y
a pesar de que en Valencia recibi— un gran nœmero de influencias
posteriores, Leocadio siempre mostr— las caracter’sticas propias de la
pintura ferraresa en su obra. En la obra de Tura se
aprecian claramente los esquemas compositivos y figurativos de las obras de
Paolo da San Leocadio, como por ejemplo, en muchas expresiones de Paolo, el
canon disminuido de algunas de las figuras y la peculiar forma de las manos y
los pies, los cuales suelen aparecer con los dedos muy finos, adem‡s de
fr‡giles. TambiŽn podemos apreciarlo en las formas parcas del paisaje y en
diversas cuestiones crom‡ticas. Otras caracter’sticas de la pintura de Cosme
Tura en la obra de Leocadio son sus ‡speras pinceladas, las cuales se mezclan
con los inconfundibles perfiles acerados y con tantos reflejos met‡licos. A pesar de esto, la pintura
de Tura no fue la œnica influencia en la formaci—n de Paolo da San Leocadio,
ya que como dice Condorelli, este tambiŽn se nutri— de las aportaciones de
Francesco de Cossa, con quien es muy probable que colaborara en los frescos
de Schifanoia. En la obra de Paolo da San
Leocadio tambiŽn se aprecian algunas influencias de la pintura de Ercole de
Roberti, con el cual tambiŽn trabaj— en la realizaci—n de los frescos del mes
de septiembre del Palacio de Schifanoia (Company, 1989), ya que en estos podemos observar el
reducido canon humano que caracteriza la obra robertiana —adem‡s de la turiana— y que Leocadio utiliza en algunas de las
tablas realizadas en Gand’a y Vila-real; tambiŽn se puede apreciar una gran
profusi—n de actitudes y gestos melodram‡ticos que otorgan a las figuras
representadas una gestualidad muy expresiva. La relaci—n Roberti-Leocadio
tambiŽn puede adivinarse a travŽs de la arquitectura plasmada y tambiŽn del
gran sentido del movimiento, el cual fue adquirido por Leocadio, como puede
apreciarse por ejemplo en las tablas del Camino del Calvario en
Gand’a. Etapas pict—ricas Estas influencias que recibi—
San Leocadio por parte de los grandes pintores de Ferrara: Tura, Cossa y
Roberti, adem‡s de la gran influencia del paduano Mantegna, las encontramos
presentes en las caracter’sticas formales de la primera etapa valenciana, la
cual tuvo lugar entre los a–os1472-1484 aproximadamente. En esta etapa
destacan principalmente la tabla de la Virgen del Caballero de Montesa
(1473-1476), una de las obras m‡s importantes sobre tabla del primer
Renacimiento hispano; y las pinturas murales del Altar Mayor de la catedral
de Valencia, las cuales estaban escondidas tras el aparato barroco que se
incorpor— al altar mayor a partir del 1647 y fueron redescubiertas en el a–o
2004. Los frescos, realizados junto a su amigo Pagano, narran diferentes escenas
b’blicas que ilustran la vida de la Virgen, y van acompa–ados por un total de
doce ‡ngeles mœsicos que portan diferentes instrumentos. Tras la llegada del pintor
italiano a las tierras valencianas en el a–o 1472, es muy probable que este
hiciera un viaje de regreso a Italia durante los a–os 1484-1488. La
œltima documentaci—n de Paolo da san Leocadio en Valencia en la primera etapa
es en Junio de 1484. Existe una referencia de 1487 en la catedral de Valencia
que habla indirectamente de san Leocadio. Desconocemos el motivo o motivos
que impulsaron a Leocadio a realizar este viaje (si es que realmente lo
hizo), pero de acuerdo con una sugerencia de Albert Ferrer Orts, es posible que lo hubiera realizado para
finiquitar posibles asuntos
familiares en su ciudad natal. Un deseo de tomar pertenencias personales,
vender o traspasar hipotŽticas herencias familiares, con el objetivo de
liquidar todo y regresar para permanecer ya siempre en Valencia, donde
falleci— en 1520. Este hipotŽtico viaje fue muy importante
para la obra de Leocadio, ya que dicho viaje es la respuesta a las
influencias de la segunda generaci—n de la pintura ferraresa que se observan
en la obra tard’a de Paolo da San Leocadio, y en la cuales destacan las
figuras de Francesco Francia, Lorenzo Costa y Francesco Mainieri.
Por lo tanto, dicho viaje a Italia es un componente muy importante a la hora
de poder diferenciar las dos influencias de Ferrara que recibi— Paolo da San
Leocadio a lo largo de su vida, de la primera etapa ferraresa con Bono, Galasoo,
Tura, Cossa, Roberti y la importante figura de Andrea Mantegna; y de la
segunda etapa, donde aparecen Francia, Costa y Maineri. Tras su regreso a Italia,
entre los a–os 1490-1502, se desarroll— la segunda etapa de la obra da San
Leocadio. Esta segunda etapa se encuentra a mitad camino entre la atmosfera
ferraresa de la segunda producci—n valenciana y su suave producci—n t’pica
leocadiana. Las obras m‡s importantes de esta segunda etapa fueron
principalmente la tabla de San Miguel del Museu Dioces‡ dÕOriola, la
cual est‡ en paradero desconocido desde el siglo XIII, San Miguel Arc‡ngel
(1490-1505), considerada como una de las obras m‡s notables del pintor
italiano y de todo el renacimiento espa–ol, y la Virgen con el ni–o y san
Juanito (1500-1510), importante obra debido a su calidad tŽcnica. Seguidamente, se produjo la
tercera y œltima etapa en la obra de Paolo da San Leocadio, la cual se
desarroll— entre los a–os 1502-1519. En esta etapa siguen vigentes los
esquemas tanto del Quattrocento espa–ol
como del italiano. Las obras m‡s importantes y destacadas de la obra de Paolo
da San Leocadio pertenecientes a esta tercera etapa son el retablo de El
Salvador (1495-1500) en Vila-real, en el cual se observa la influencia
Mantegnesca, ferraresa, la de Pagano y los hispanos Osona y Bermejo; y los
retablos de Gand’a: el Retablo Mayor del Colegiata (1502-1508) y las
tablas del monasterio de Santa Clara,1507-1513, de las cuales se conservan
tres, el Nacimiento, la Ascensi—n y la Adoraci—n de los Magos. En estas se
observan las formas m‡s caracter’sticas y definitorias de este per’odo. Cabe destacar que las obras
anteriormente dichas de las tres etapas art’sticas fueron realizadas por las
manos de Paolo da San Leocadio, pero a este tambiŽn se le atribuyeron varias
obras de las que hoy en d’a se desconoce aœn si pertenecen o no a la obra
leocadiana. Algunas de estas obras son: Lamentaciones ante Cristo Muerto
(1507), Matrimonio M’stico de santa Catalina (s.XV), virgen con
el Ni–o y Devotos, la Sacra Conversazione de Londres y la Piedad
de Bolo–a. HipotŽticamente, las dos œltimas obras mencionadas, fueron
realizadas durante la corta estancia de Paolo en Italia durante los a–os
1484-1489. En muchas de estas obras se han se–alado conexiones con pintores
italianos de la escuela de Ferrara y Bolonia como Ercole Roberti, Cosme Tura
y Francesco Costa, as’ como de otros pintores flamencos como Memling, Gerard
David y Van Eyck. Una de las dificultades
principales de la pintura de San Leocadio ha sido siempre el intento de
unificaci—n o fusi—n de una sola influencia de Ferrara a lo largo de un
recorrido de m‡s de cuarenta a–os de carrera art’stica en Valencia. Todo ello
sin mencionar su peque–o viaje temporal de regreso a Italia. Por todo esto,
resulta muy dif’cil e inconexa la mezcla tanto de la primera etapa con
personajes como Tura, Cossa, Roberti y Mantegna por un lado, y de la segunda
etapa con personalidades como las de Francia, Costa y Manieri. Ambas
influencias son ferraresas y han influido igualmente en la obra de Leocadio,
a pesar de las diferencias temporales y formales que separan ambas
tendencias. Para finalizar, cabe destacar
que todas las influencias de Leocadio no son italianas, aunque as’ lo sean la
gran mayor’a, sino que este tambiŽn recibi— una gran influencia por parte de
grandes maestros valencianos, como Bermejo y Jacomart, debido a sus m‡s de
cuarenta a–os de residencia y trabajo en tierras valencianas. Paolo da San Leocadio fue una
gran figura en el panorama art’stico del Renacimiento espa–ol, ya que fue el
introductor del lenguaje pict—rico del Renacimiento en clave
paduano-ferraresa dentro de la pl‡stica espa–ola. Cuando este lleg— a
Valencia se trataba de un pintor en v’as de plena formaci—n, con un estilo
colorista, con las nuevas normas del Renacimiento asimiladas a su formaci—n
estŽtica y con un entusiasmo y capacidad de trabajo al servicio de una
tŽcnica aceptada, la cual era capaz de entrelazar los elementos necesarios
para que sus producciones fueran, con un sello de abundancia en composici—n y
colorido aceptable, prototipo de un c’rculo estimable y se–ero en la pintura
valenciana. Todo esto se debe a las importantes influencias y el aprendizaje
recibido por este en las tierras de Ferrara, con grandes maestros como Cosme
Tura, Ercole Roberti y Francesco Cossa, adem‡s de la influencia paduana
ejercida por la important’sima figura de Andrea Mantegna. Hasta el momento, en Espa–a
se hab’a producido un predominio de la pintura hispanoflamenca, con grandes
artistas de la talla de grandes nombres como Fernando Gallego, BartolomŽ
Bermejo o Jaume Huguet. Varios pintores italianos de gran nombre como
Francesco Pagano o Riccardo Quartararo fueron los encargados de introducir
las primeras huellas del movimiento art’stico italiano; pero fue Paolo da San
Leocadio el verdadero iniciador
de una importante escuela del Renacimiento italiano en tierras valencianas de
fina tendencia italianizante prerrafaelista. Este era un artista
extremadamente receptivo y con una extraordinaria capacidad de asimilaci—n
pict—rica, y fue tanto el instaurador como el difusor de los avances m‡s
t’picos de la pintura quatrocentista del norte de Italia. Fue en realidad
tras la fecunda actividad de m‡s de cuarenta a–os de trabajo de Paolo da San
Leocadio en tierras valencianas que la pintura del Renacimiento en Valencia
fue un hecho. Antes, se podr’a hablar de una Çpeque–a corrienteÈ que no
gozaba de demasiada popularidad y que contendi— con la potente y predominante
corriente hispanoflamenca. Se producen en este momento dentro de la historia
de la pintura valenciana el momento de la ruptura entre la tradici—n y la
modernidad, o lo que es lo mismo, el punto m‡s ‡lgido del enfrentamiento
entre la pintura hispanoflamenca y la pintura renacentista. La decadencia de
la tendencia tradicional es clara, mientras que el crecimiento es cada vez
mayor en aquello referente a los italianismo de Paolo da San Leocadio. A
partir de San Leocadio las posiciones quedaran marcadas de manera clara, y
aunque continuaron produciŽndose ciertas rivalidades con la corriente
tradicional, estas no supusieron ningœn problema, ya que el estilo y la
personalidad de Paolo da San Leocadio sirvieron tanto de influencia como de
inspiraci—n de los posteriores pintores valencianos del siglo, como
Y‡nez-Llanos y Vicent Macip, los cuales consolidaron finalmente la pintura
del Renacimiento italiano en Valencia. Es por esto que San Leocadio es
considerado Çel padre del renacimiento espa–olÈ. La rivalidad art’stica da San
Leocadio con el estilo de los Osona, que muchas veces habr‡ de ser admitido
en varias pinturas y detalles, tienen una culminaci—n perfecta en el estilo
de Paolo, rotundo, con un gusto fin’simo, exquisito y delicado, con una serie
de detalles tan puramente prerrafaelistas que seducen. Paolo da San Leocadio
llev— a su paleta la valent’a y la delicadeza del colorido, pero con detalles
tan interesantes como los dibujos del paisaje, las pinceladas cargadas de
detalle, hermanando lo esencial de las escenas con la expresi—n arm—nica de
lo hisp‡nico, sazonado con formas puramente it‡licas. Finalmente se calcula que la
muerte de Paolo da San Leocadio tuvo lugar en el a–o 1519-1520 debido a la
desaparici—n de su nombre en los archivos a partir 1519 y de su œltima nota
documental 1520. Segœn las fechas, debi— morir a la edad de 73 a–os en
Valencia. Tuvo una vida muy longeva para la Žpoca y la gran mayor’a (m‡s de
cuarenta a–os) tuvo lugar en tierras valencianas. Conclusi—n Paolo da San Leocadio fue uno
de los pintores m‡s importantes del primer Renacimiento hispano, ya que este
fue el incursor de este movimiento en tierras hispanas, y principalmente en
el Pa’s Valenciano. El gran prestigio que adquiri— este afamado pintor
italiano en Espa–a se debe en gran parte al cardenal Rodrigo Borja, el cual
trajo a San Leocadio a Espa–a para realizar los frescos de la catedral de
Valencia, por lo que a partir de estos adquiri— gran fama; y en parte tambiŽn a las importantes
influencias y el aprendizaje recibido por este en las tierras de Ferrara, con
grandes maestros como Cosme Tura, Ercole Roberti y Francesco Cossa, y la
influencia paduana de parte de la important’sima figura de Andrea Mantegna.
No podemos olvidar tambiŽn que este trabaj— en Valencia durante m‡s de
cuarenta a–os, por lo que su pintura, realizada con un inconfundible sello italianizante,
tambiŽn presenta influencias de maestros hispanos como BartolomŽ Bermejo y
los Osona. Paolo da San Leocadio fue un
pintor muy afamado y considerado en tierras hispanas, pero cabe destacar que
este apenas realiz— trabajos en tierras italianas. Consigui— labrarse un gran
nombre dentro de la pl‡stica hispana en un momento en el que predominaba
claramente la corriente hispanoflamenca, dentro de la cual hab’a grandes
nombres como Fernando Gallego, BartolomŽ Bermejo o Jaume Huguet. Este
consigui— adem‡s junto con otros contempor‡neos suyos, introducir las bases
de la pl‡stica renacentista en Espa–a, la cual se basaba en formas cl‡sicas y
elegantes. La presencia de San Leocadio en Valencia supuso un buen trasvase
de ciertos influjos renovadores que incidieron en artistas coet‡neos como
Vicent Macip, Fernando Llanos o Y‡–ez de Almedina, por lo que cabe resaltar
que contribuy— de manera positiva al enriquecimiento y progreso de la escuela
valenciana, la cual se convirti— en la punta de la lanza de la pintura
espa–ola renacentista, y de la que a la larga el propio San Leocadio se impregnar‡ de las peculiaridades de
esta escuela. Por todos estos motivos,
Paolo da San Leocadio fue y sigue siendo considerado el padre del primer
Renacimiento espa–ol. Cat‡logo Primera
etapa pict—rica (1472 - 1484) á La Natividad,
1472-1476, fresco sobre muro, restaurado y acoplado a su soporte sobre tela y
situaci—n actual en 1899, se encuentra en el pasillo de la Capilla del Santo
C‡liz. Catedral de Valencia. Fue realizada por Francesco Pagano y Paolo da
San Leocadio como prueba al fresco previa a la contrataci—n de las pinturas
murales del altar mayor, presenta el tipo iconogr‡fico del nacimiento de
Jesœs situada en el interior de un edificio cl‡sico en ruinas, con un paisaje
monta–oso al fondo, con la Virgen y san JosŽ en el centro de la composici—n y
dos pastores en el lado derecho. Cabe mencionar las Çformas arquitect—nicas
que sirven de fondo muy similares a las que podemos ver en los frescos del
Sal—n de los Meses del Palacio ShifanoiaÈ (Company, 1987: 37). á Pinturas
murales de la b—veda del Altar Mayor de la catedral de Valencia,
1472-1981, fresco sobre muro, de aprox. 158 m2. Redescubiertas en
2004 bajo el recubrimiento barroco de la b—veda incorporado en 1674, fueron realizadas
formando parte de la decoraci—n del presbiterio junto con un Cristo en
Majestad y los doce ap—stoles. Aunque con la colaboraci—n de Francesco Pagano
son mayoritariamente obra de Paolo da San Leocadio, y segœn consta en el
contrato deb’a pintarse Çun tron de
seraphinsÈ, doce ‡ngeles ricamente vestidos, con sus alas extendidas y
Çsembrades dÕor fi e de belles colorsÈ. á La
Virgen del Caballero de Montesa, obra
de 1473-1476, es una tabla de tŽcnica mixta: —leo y temple (102 x 96 cm.),
conservada en el Museo del Prado. Presenta a la Virgen con el Ni–o sentados
sobre un trono con fondo arquitect—nico, con san Benito a la izquierda, y san
Bernardo y el donante a la derecha.
Una posible identificaci—n del donante es la de Lluis Despuig, Maestre
de la Orden de Montesa entre 1472 y 1482. á La
Virgen de Gracia, (1482-1484), es tambiŽn una
tabla con tŽcnica mista (210 x 139 cm.), conservada en la Iglesia de San
Miguel, Enguera, Valencia. Originalmente formaba parte de un retablo
—desaparecido—, dedicado a la Virgen de Gracia. Muestra a la
Virgen entronizada sobre un fondo dorado y flanqueada por cuatro ‡ngeles
mœsicos con las im‡genes de los donantes a los pies. á El Salvador y La Dolorosa, 1482-1484,
—leo y temple sobre tabla, 34 x 25 cm. respectivamente, Museo del Prado,
Madrid. Salvador barbado, con tœnica verdosa, manto rojo y nimbo cruc’fero
transparente y Virgen con manto blanco y tœnica roja, cubierta con velo
transparente. á La Anunciaci—n y La Adoraci—n
de los Magos, 1485, —leo y temple sobre tabla, 17 x 30
cm., colecci—n particular y Museo Bonnat, Bayona, respectivamente. Ambas
obras seguramente pertenecientes a un mismo retablo, la primera presenta la
escena de la Anunciaci—n con el arc‡ngel san Gabriel y la Virgen Mar’a y la
segunda La Adoraci—n de los Magos, con paisaje y arquitectura de fondo. Estancia
en Italia (1484-1488) á Sacra Conversazione,
1485-1490, —leo sobre tabla, 43,5 x 23,3 cm., National Gallery, Londres. Con
un fondo de jard’n enmarcado con arquitectura cl‡sica, en primer plano
aparece la Virgen con el Ni–o, y detr‡s desdobladas de forma progresiva,
santa Catalina, santa çgata y santa Luc’a y finalmente en un œltimo plano san
JosŽ. á Las
Piedades de Bolonia y Madrid,
1485-1495, —leo sobre tabla, 23,5 x 30 cm. y 44 x 31 cm. respectivamente,
colecci—n particular, Bolonia y Madrid. En ambas aparece Cristo muerto
sostenido por dos ‡ngeles y con un sepulcro con decoraciones cl‡sicas, la de
Bolonia sobe un fondo indefinido y la de Madrid sobre un espacio abierto con
paisaje. Segunda
etapa (1489-1502) á San
Miguel Arc‡ngel, 1490-1505, —leo sobre tabla,
183 x 136 cm. Museo Diocesano, Orihuela. Muestra un san Miguel sobre un fondo
de pe–ascos, vegetaci—n y edificaciones, ataviado con armadura y dotado de
escudo y lanza pisando al demonio derrotado. á Christus Patiens y El
Caballero de Montesa, 1495-1500, —leo sobre tabla
bifronte, 38 x 24,2 cm. cada una, verso y reverso, colecci—n Serra de Alzaga,
Valencia. Ala de un d’ptico encargado seguramente por el an—nimo caballero de
la Orden de Montesa en el que destaca la figura de Jesœs apoyado sobre el
sepulcro y sostenido por cuatro ‡ngeles alados, sobre un paisaje de fondo que
muestra la cruz vac’a de Jesœs, el descendimiento de Dimas, ya en el suelo, y
Gestas en el momento en ser descolgado. En el dorso el retrato de un an—nimo
caballero de Montesa, en estado de conservaci—n bastante deficiente. á La Oraci—n en el Huerto,
1490-1501, —leo sobre tabla, 165 x 125 cm., colecci—n particular. Primera de
las cinco tablas conocidas con el mismo tema, donde Jesœs en actitud orante
aparece en una escena abierta, donde un ‡ngel desde el cielo lo consuela
y los ap—stoles Pedro, Santiago y
Juan duermen en el suelo. En segundo plano, otro grupo de ap—stoles duerme y
al fondo Judas y un soldado á San Tadeo y San Felipe,
1490-1501, —leo sobre tabla, dimensiones desconocidas, colecci—n JosŽ Navarro
Alc‡cer, Valencia. San Tadeo y san Felipe con sus atributos iconogr‡ficos. á La Virgen de la Leche, 1500-1505,
—leo sobre tabla, 39 x 27 cm. Monasterio de las Descalzas Reales,
Madrid. TambiŽn conocida como
Virgen del Milagro, presenta a la Virgen amamantando al Ni–o. á El Cristo de Polonia,
1490-1501, —leo sobre tabla, 50,5 x 47 cm. Museo de Naradowe, Poznan,
Polonia. Salvador Eucar’stico con dudas en su atribuci—n a Paolo da San
Leocadio. á El Calvario,
1490-1501, —leo sobre tabla, 45 x 35 cm. colecci—n Vilanova Ib‡–ez.
Crucifixi—n de Jesœs con la Magdalena a los pies de la cruz, con paisaje y
arquitectura medieval al fondo á La Virgen con el Ni–o y San
Juanito, 1500-1510, —leo sobre tabla, 59,7 x 45 cm.
Museo de Bellas Artes de Valencia. Tabla con la Virgen y el Ni–o en brazos y
San Juanito arrodillado en la parte inferior izquierda. Al fondo un delicado
paisaje con vegetaci—n y una exedra con una escultura. Tercera
etapa etapa (1502-1519) á Retablo
del Salvador, 1495-1500, —leo sobre tabla, 279 x 287
cm. el cuerpo central sin predela, 66 x 249 cm. la predela, Iglesia
arciprestal de San Jaime, Vila-real. En el cuerpo central, de izquierda a
derecha, santa òrsula, el Salvador con un libro abierto en las manos y la
bola del mundo a sus pies y santa Eulalia. En el ‡tico, una Anunciaci—n. En
las polseras, subiendo de izquierda a derecha, san Juan Bautista, san
Francisco de As’s, santa Margarita de Antioqu’a, santa Luc’a, santa çgata,
santa B‡rbara, san Gil y san Sebasti‡n, tambiŽn aparecen dos escudos de los
comitentes de la obra. Y en la predela, de izquierda a derecha, la Oraci—n en
el Huerto, la Flagelaci—n, la Crucifixi—n, la Piedad y el Santo Entierro. á Retablo Mayor de la Colegiata
de Gand’a, 1502-1508, —leo sobre tabla, medidas
aproximadas del conjunto, 800 x 600 cm. desapareci— en 1936. El retablo en su
conjunto estaba dedicado a los Siete
Gozos de la Virgen. Formado por veintitrŽs tablas diferentes, constaba de
tres calles en el cuerpo central con un total de ocho tablas en tres pisos,
predela con cuatro tablas, y polsera con once tablas. En la calle central
ten’a una talla con la Virgen y el Ni–o, atribuida a Dami‡n Forment y por
encima de Žsta, el Tr‡nsito de la Virgen y en el ‡tico la Crucifixi—n. En las
calles laterales, de arriba abajo, la Anunciaci—n y el Nacimiento, la
Epifan’a y la Resurrecci—n, PentecostŽs y la Ascensi—n. En la predela, la
Oraci—n del Huerto, el Camino del Calvario, el Descendimiento y el Santo
Entierro. Y en la polsera, adem‡s de los escudos de los Borja y los Enriquez,
promotores de la obra, contando por parejas, de abajo arriba y de izquierda a
derecha, san Juan Bautista y san Juan Evangelista, san Sebasti‡n y san
Fabi‡n, san Francisco y san Jer—nimo, san Bernardo y san Agust’n, san Miguel
y el çngel Custodio y Dios padre en el remate superior. á Crucifixi—n,
1502-1508, —leo sobre tabla, 94 x 60 cm., desaparecido. Conservado en la
sacrist’a de la Colegiata de Gand’a hasta 1936, fue realizada en el mismo
periodo que el retablo. Presenta la crucifixi—n de Cristo, con Dimas y Gestas
a los lados y las Mar’as en primer tŽrmino. Al fondo, un paisaje con figuras
y arquitectura medieval. á Tres
representaciones de Cristo Nazareno,
1500-1515, —leos sobre tabla, la primera de 66 x 48 cm. en la Sanz de
Bremond, la segunda de 74 x 53 cm. en el Monasterio del Corpus Christi e
iglesia del Santo Cristo del Hospital en Vila-real y la tercera de 52 x 42,5
cm. en Arxiu de la Catedral de Barcelona. Tres representaciones de Cristo
Nazareno pr‡cticamente idŽnticas a las de Francesco Mainieri en Italia, que
sugieren un posible segundo viaje de Paolo a Italia. á Tablas de Monasterio de Santa
Clara, 1507-1513, —leos sobre tabla, la Resurrecci—n, PentecostŽs y la Muerte
de la Virgen, desaparecieron en 1936; el Nacimiento, la Ascensi—n y la
Adoraci—n de los Magos, de 132 x 86 cm. cada, se conservan en el
Monasterio de Santa Clara de Gand’a. Todas ellas formando parte de un gran
retablo del que s—lo se conservan las tres tablas mencionadas. El Nacimiento en el que sobre un fondo de
arquitectura cl‡sica y paisaje, aparecen san JosŽ, la Virgen y el Ni–o, con
tres pastores en actitud de oraci—n. La Ascensi—n,
con Cristo alzado sobre un pe–asco, alrededor del cual se distribuyen Mar’a
la madre de Jesœs, Mar’a Magdalena y los ap—stoles. La Adoraci—n de los Magos, sobre un marco abierto, en el que una
edificaci—n cl‡sica y un paisaje aparecen al fondo, muestra al Ni–o en el
centro y a su alrededor, la Virgen Mar’a —identificada como la duquesa
Mar’a Enr’quez—, san JosŽ y los Reyes Magos —en el que se ha
identificado al rey Gaspar con el duque Juan de Borja—. á Oraci—n en el Huerto y la
Lamentaci—n, 1500-1512, —leos sobre tabla, 93,5 x 68,7
cm. en colecci—n particular y 90 x 67 cm. en el Museu Nacional dÕArt de
Catalunya, Barcelona. Posiblemente ambas formando parte de la misma predela
de alguno de los retablos del Monasterio de Santa Clara o del Palacio Ducal.
El la Oraci—n en el Huerto, Jesœs,
arrodillado recibiendo el c‡liz de un ‡ngel, ocupa el centro de la
composici—n, Pedro Juan y Santiago, adormecidos en primer tŽrmino, en el
fondo a la derecha, el resto de los ap—stoles, Judas y los soldados, a la
izquierda, y monta–as, vegetaci—n y una ciudad al fondo. En la Lamentaci—n sobre unas monta–as y
un perfil arquitect—nico al fondo, muestra a Jesœs y las Mar’as a su
alrededor. á Virgen con el Ni–o y San
Juanito, 1500-1512, —leo sobre tabla, medidas desconocidas,
colecci—n particular. Similar a la tabla del Museo de Bellas Artes de
Valencia, pero con mayor detalle en el fondo, con la Virgen y el Ni–o en
brazos y san Juanito de rodillas. á Sagrada Familia con San
Juanito, 1500-1515, —leo sobre tabla, 65,5 x 46,5 cm.,
colecci—n particular Laia-Bosch. Representa a la Sagrada Familia en primer
tŽrmino acariciando al Ni–o Jesœs y a san Juanito, ambos dispuestos sobre una
piedra y por detr‡s un seto florido. Al fondo un paisaje con arquitecturas. á Oraci—n en el Huerto,
1500-1512, —leo sobre tabla, 132 x 115 cm., colecci—n Montortal. Otra versi—n
de la Oraci—n en el Huerto, repitiendo el esquema de otras obras anteriores. á La Anunciaci—n,
1505-1519, —leo sobre tabla, 109,6 x 86 cm., colecci—n Serra de Alzaga. Escena del anuncio del arc‡ngel Gabriel a Mar’a
en un vest’bulo cl‡sico y un t’pico patio valenciano al fondo. á Nacimientos
de la colecci—n Despujol y de la Catedral de Valencia, 1510-1519, —leos sobre
tabla, el primero sin medidas conocidas y el segundo 131 x 153 cm. El
Nacimiento de la colecci—n Despujol con marco barroco y predela con la Visitaci—n, Christus Patiens y San
Jer—nimo y San Onofre, con una diminuta Anunciaci—n en los extremos
superiores y un remate superior con San
Jer—nimo haciendo penitencia. El de la Catedral es muy similar pero con
tres pastores en lugar de dos. á Abrazo de San Joaqu’n y Santa
Ana ante la Puerta Dorada, 1510-1519, —leo sobre tabla,
167, 5 x 88, 5 cm., Museo del Hermitaje, San Petersburgo. San Joaqu’n y santa
Ana en primer tŽrmino, lujosamente vestidos, ante la puerta dorada de
JerusalŽn en el momento de darse el beso y abrazo, mediante el cual Mar’a
ser‡ concebida pura e inmaculada. Detr‡s un siervo de san Joaqu’n llevando un
cordero a sus espaldas. Al fondo un paisaje, con un pastor, tres reses, un
reba–o de ovejas, san Joaqu’n recostado y un ‡ngel en el cielo. á Tablas del Retablo de
Santiago, 1513-1519, —leos sobre tabla, distintas
medidas, Iglesia arciprestal de Vila-real. Seis tablas que formaban parte del
retablo mayor de la iglesia arciprestal de Vila-real tem‡ticamente
relacionadas con el ap—stol Santiago y que secuencialmente representan la Predicaci—n del Ap—stol Santiago
(140,5 x 120,5 cm.), Santiago, acusado
y hecho prisionero por el sacerdote Abiathar, es presentado ante el rey
Herodes Agripa (140, 5 x 120, 5 cm.), el Martirio y decapitaci—n de Santiago (130, 5 x 120,5 cm.), el Cuerpo de Santiago llevado ante la
reina Lupa (135 x 120, 5 cm.), el Milagro
del joven Jacob, o Lupario (129, 5 x 120, 5 cm.) y Santiago en la Batalla de Clavijo (134, 5 x 134, 5 cm.). Bibliograf’a Company , X.,
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