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** Excmo Sr.
Presidente de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos. ** Excma.
Sra. Secretaria Autonómica de Cultura y Política Linguística **Excmos.
Sres. Vicerrectores de la Universidad de Valencia, Estudi General y de
la Universidad Politécnica de Valencia ** Ilmos. Sres. Académicos de la
Real Academia de Bellas Artes ** Junta de Gobierno de la Real Sociedad
Económica de Amigos del País ** Presidentes y Directores Generales de
entidades del mundo de la cultura, de la empresa y de otras entidades de
la sociedad civil que hoy nos acompañan ** Señoras y Señores ** Amigas y
Amigos.
Constituye para
la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Valencia un motivo de
orgullo y satisfacción recibir hoy la Medalla al mérito en las Bellas
Artes que nos ha concedido la Real Academia de Bellas Artes de San
Carlos entidad con la que nos unen estrechos lazos históricos. Hoy, si
cabe, afianzamos aún más estos vínculos de unión, al tiempo que
apostamos por mirar al futuro, en el apasionante reto de trabajar
conjuntamente en el desarrollo de nuevos desafíos culturales.
Con estas
palabras de agradecimiento podría dar por concluida mi intervención,
pero si Vds. me lo permiten quisiera seguir en el uso de la palabra para
añadir algo mas.
Algo más que
exprese la importancia que tiene para nosotros este acto por lo que
supone de reconocimiento a una entidad que durante más de 225 años ha
estado trabajando y participando en el desarrollo del pueblo valenciano
Ahora bien, a mi
juicio, lo que de verdad merece la pena resaltar en este acto es la
capacidad que han tenido y siguen teniendo, las dos entidades para
aglutinar a representantes de distintas entidades e instituciones
valencianas del mundo de la pintura, la escultura, la arquitectura, la
música, la universidad, la investigación, la empresa, la historia, la
medicina, el derecho, la economía, etc. y que hoy se han dado cita aquí
para acompañarnos en la entrega y recepción de esta Medalla.
Hace unos años
decidimos desempolvar los libros de historia escritos por estas dos
entidades y puedo dar fe que mereció la pena. Descubrimos páginas
brillantes que dejan al descubierto la calidad, el esfuerzo y el
entusiasmo volcado por los socios y académicos de ambas entidades. Tres
cualidades que, sumadas, garantizan el éxito de una organización
Seguramente, y no
sin ningún tipo de presunción, son muy escasas las ocasiones en que se
unen dos entidades que suman entre ellas más de 450 años de antigüedad,
y que sientan sus orígenes en una de las etapas más importantes de la
historia de nuestra Comunidad Valenciana, el siglo XVIII. La modernidad,
entendida en su más amplio término, no hubiera sido posible sin la labor
desarrollada durante la Ilustración valenciana, en la que se fundaron
una serie de instituciones, como ahora la Real Sociedad Económica de
Amigos del País, creada en 1776, y la Real Academia de Bellas Artes de
San Carlos, creada en 1768, y fundadas ambas por el monarca Carlos III.
Muchos autores
señalan y es bueno resaltarlo, que en el siglo XVIII se produjo en la
Ilustración una “institucionalización del conocimiento” que tuvo en las
Academias, uno de sus pilares más notables. No en vano, éstas se
erigieron en ámbitos de libertad dentro de los cuales se facilitó la
expresión de las nuevas ideas, al margen de la autoridad establecida, a
pesar de que separarse de la tradición era simplemente inviable
La Real Sociedad
Económica de Amigos del País manifestó permanentemente su preocupación
por la Agricultura, la Industria, la Política, las Ciencias, las Artes,
pero su preocupación iba más allá del simple interés material, su
objetivo era más ambicioso, perseguía la «modernización de nuestro
País», a través del conocimiento, de la libertad y de la razón,
principios básicos de la «Ilustración», de los Ilustrados que por
aquellas fechas, intentaban transformar la sociedad, frente a otras
personas que, en palabras del historiador Jaume Vicens Vives, miraban
con prevención cualquier novedad y consideraban que las posibilidades de
nuestro País habían sido definidas en un pasado glorioso, del que era
arriesgado y peligroso separarse.
Lamentablemente,
en algunas ocasiones de la actualidad, parece que el tiempo no haya
pasado.
Y justamente lo
que encontramos en la Valencia de aquellos años es que las Academias se
convirtieron en los auténticos medios específicos de la liberación del
pensamiento y en las “fraguas” en las que se forjaron no pocos de los
patrones cognoscitivos de las sociedades modernas.
Con tales
premisas es con las que se desarrolló la actividad de ambas entidades,
de las que señalaré las relativas a la RSEAP, en las que, como veremos,
participó muy activamente la Academia de San Carlos, que compartió
académicos y programas
Desde su
fundación numerosos socios de la Económica formaron también parte de la
Academia de San Carlos, y viceversa, y entre ellos, individuos tan
notables como el grabador Manuel Monfort, hijo del afamado impresor
Benito Monfort; el arquitecto Antonio Gilabert, autor de la reforma
neoclásica de la Catedral de Valencia; o el célebre editor Mariano
Cabrerizo, por citar algunos.
En un paralelismo
que nos congratula hay que indicar que hoy, en los albores del siglo XXI,
socios de la Real Sociedad Económica de Amigos del País son al mismo
tiempo, Académicos de Bellas Artes de San Carlos, es el caso del propio
Presidente Joaquín Michavila, el historiador y “Premi de les Lletres
Valencianes” Pere Mª Orts, del catedrático del conservatorio superior y
director de orquesta Manuel Galduf, los arquitectos Santiago Calatrava y
Juan J. Estellés, el catedrático Jaime Siles
A la Sociedad
Económica le preocupó el compatibilizar el conocimiento teórico con la
experiencia práctica; es decir, la extensión de la educación a un mayor
número de personas y la aplicación de estos conocimientos. De esta línea
participaron diversos ilustrados valencianos del siglo XVIII como
Gregorio Mayans, Francisco Pérez Bayer, Francisco Fabián y Fuero,
Antonio J. Cavanilles, entre otros algunos de los cuales fueron también
académicos de San Carlos. José Miñana, José Berní y Catalá, Benito Feliu
de San Pedro, Joaquín Manuel Fos, Antonio Gilabert, Manuel Monfort, José
Villarroya, Juan Sempere y Guarinos, Lapayese, Tomás Villanova
Entraigües, Joaquín Manuel Fos, ,
Durante el siglo
XVIII la actividad de la RSEAP se canalizó en diversos frentes, pero fue
ante todo, una ventana para la innovación y el estudio de la realidad
cultural y económica valenciana. Así, sus codiciados Premios fueron el
marco en el cual se inscribieron un gran número de estudios sobre el
comercio, la agricultura, la navegación, la literatura, y las bellas
artes, entre otros temas.
Fue a partir del
siglo XIX cuando las relaciones entre la Económica y la Academia de San
Carlos se estrecharon de forma más notable. Así, desde el año 1800
tenemos noticias de la relación existente entre ambas entidades, momento
en que la Económica, a través de su Comisión de Educación, instituía
unos Premios, a instancias de la Academia, a aquellos alumnos, niños y
niñas, que habían destacado en diversas artes, como pintor de azulejos,
plateros y doradores, por citar algunos
Dentro de este
renovado impulso de las artes, la Económica, a instancias de diversos
profesores de la Academia de San Carlos, estimuló la labor de jóvenes
artistas, que contaban con exiguos medios materiales y económicos, y
que, a iniciativa de la Económica, iban a poder disponer de medios
suficientes para poder continuar con sus estudios y trabajos.
Entente
cordial que se alimentaba entre otras a través del intercambio
constante de presentes. Entre éstos destacó el regalo que la RSEAP hizo
a la Academia de San Carlos del Plano en relieve del famoso teatro de
Sagunto, o el obsequio a la Academia, en 1823, de un modelo en relieve
del Puente del Mar, en el estado en que quedó por la venida del río
Turia en 1776, obra de Miguel Arnau, y que, según la Academia
“No sólo continuará muy gratamente en la íntima unión y alianza que
contrajo con esa filantrópica corporación desde que fue erigida, sino
que cooperará por medio del dibujo para el acrecentamiento de las artes
útiles, objeto de los afanes y desvelos de ese Cuerpo...”.
Existió además un
notable intercambio de publicaciones entre ambas entidades. En 1821 la
Academia envió a la Real Sociedad Económica, diversos ejemplares del
Discurso que el ilustre Francisco Javier Borrull realizó sobre haberse
trasladado a San Carlos los cuadros de los monasterios de la Provincia
de Valencia.
Las dos entidades
se apoyaron en muchas ocasiones. La Academia siempre contó con la
inestimable ayuda y peso específico de la RSEAP, y más aún cuando la
situación se hizo más perentoria. Así, ante la reforma del Plan de
Estudios y Escuelas de Bellas Artes que se pretendía aplicar y que iba a
convertir a la Academia en una mera Escuela de Dibujo, la RSEAP, a
través de su Comisión de Industria y Artes, manifestó su total repulsa y
apoyo incondicional a una entidad, “en la que se han formado tantos y
tan distinguidos artistas, gloria del País”.
Similitudes y
coincidencia de programas parecieron guiar la actuación y colaboración
de ambas instituciones durante el siglo XIX, y ello se visualiza en la
carta dirigida al rey en 1882 por el entonces director de la RSEAP, D.
Antonio Rodríguez de Cepeda, y en la que dice: “toda centralización
produce tristes resultados, pero en la enseñanza los da funestos”, y por
ello, la Academia de Bellas Artes debería continuar teniendo a su cargo
el cuidado y conservación del Museo Provincial. En ello residía, la
continuación del “proceso de civilización”, que tenía en el
mantenimiento y conservación de los Museos por parte de las Academias,
una especie de legitimación y prestigio para cierto corpus de obras de
arte
Por su parte, la
Económica desplegó una intensa serie de actividades a lo largo del siglo
XIX, que contó con la inestimable colaboración de valencianos ilustres y
socios de la Económica como: Juan Navarro Reverter, Cirilo Amorós, el
marqués de Campo, José Pizcueta, Teodoro Llorente, Justo Pastor Fuster,
Mariano Cabrerizo, Vicente Boix, el marqués de Cruilles, Juan Bautista
Perales, el conde de Ripalda, y un sinfín de ilustres personajes que
hicieron de la Sociedad Económica un motor de la economía y de la
cultura valenciana de la época.
Así, en ámbitos
como el educativo-cultural, la RSEAP fue pionera en el establecimiento
de las primeras bibliotecas y archivos de la ciudad, estableciendo en
1818 la primera cátedra de agricultura, que posteriormente se incorporó
a la Universidad de Valencia, y participando muy activamente en la
creación y acondicionamiento del Jardín Botánico de Valencia. Además, la
Económica desarrolló una intensa labor en otros campos como el político,
asesorando a los poderes constituidos.
Pero, fue
especialmente en el campo de la industria y de la economía donde las
realizaciones de la Económica durante todo el siglo XIX fueron mayores y
más trascendentales. Entre ellas, la construcción del primer ferrocarril
valenciano en la década de los años cincuenta, gracias a la intensa
actividad del marqués de Campo, que transformaron de forma evidente las
comunicaciones y los medios de transporte en la geografía valenciana.
Fue por estos años cuando la RSEAP tuvo su actividad más destacada,
dejándonos realizaciones tan importantes como la fundación de la
Sociedad Valenciana de Arqueología (1871), de la Caja de Ahorros y Monte
de Piedad de Valencia, actual Bancaja, en 1878, del Conservatorio de
Música (1879), el Instituto Taquigráfico (1881) el Patronato de la
Juventud Obrera (1884), etc. Además, la organización de concursos,
exposiciones, y la Exposición Regional Valenciana de 1883, precedente de
la célebre Exposición Regional de 1909, y como no, génesis de la actual
Feria Muestrario Internacional, que inició su andadura en 1917.
Este espíritu de
cordialidad y afinidad intelectual que guió a la Academia de Bellas
Artes y a la RSEAP durante los siglos XVIII y XIX es el que ha venido
perdurando en la actualidad y que constituye el leitmotiv de su
existencia.
La vertebración
cultural y social de nuestra Comunidad Valenciana dependerá en gran
medida de esta capacidad de “unir” proyectos y retos comunes, que tengan
como único fin: la consecución de una sociedad más abierta, tolerante y
respetuosa. Sociedad que sepa trabajar con el mismo ímpetu que aquellos
académicos y socios de los siglos precedentes que supieron consensuar y
sacar adelante numerosos.
Nos encontramos
ante un futuro incierto, en el que la realidad va a depender de nuestra
capacidad de planificar, o sea de reducir riesgos innecesarios y evitar
sorpresas, pero también de nuestra prudencia y sobriedad para plantear,
con la mayor precisión posible, el futuro de la Sociedad en la que
pretendemos vivir en los próximos años. Y para ese perfil de futuro al
que todos aspiramos se hace necesario potenciar la Sociedad Civil,
apoyando y fomentando la actividad de entidades del prestigio de las que
hoy nos hemos reunido aquí, “Sociedades Intermedias”, todas ellas
necesarias, al objeto de fortalecer el tejido social, económico y
cultural valenciano.
Nos encontramos
ante un futuro incierto, en el que la realidad va a depender de nuestra
capacidad de planificar, o sea de reducir riesgos innecesarios y evitar
sorpresas, pero también de nuestra prudencia y sobriedad para plantear,
con la mayor precisión posible, el futuro de la Sociedad en la que
pretendemos vivir en los próximos años. Y para ese perfil de futuro al
que todos aspiramos se hace necesario potenciar la Sociedad Civil,
apoyando y fomentando la actividad de entidades del prestigio de las que
hoy nos hemos reunido aquí, “Sociedades Intermedias”, todas ellas
necesarias, al objeto de fortalecer el tejido social, económico y
cultural valenciano
En estos últimos
años la actividad de la Económica de Amigos del País ha sido ingente:
homenajes, presentaciones de libros, publicaciones, mesas redondas,
conferencias, conciertos, etc., por donde han pasado personalidades de
gran prestigio del mundo científico, académico, empresarial, cultural y
político
En los albores
del S. XXI queremos que la Sociedad Económica sea soporte y escenario
amplificador y divulgador de todos los trabajos de investigación
científica o sociológica que permitan dar a conocer los avances de la
ciencia o la mejora de los comportamientos de los distintos colectivos
humanos que conviven en la Sociedad
Y para terminar
quisiera reiterar nuestro agradecimiento al Excmo. Sr. Presidente y a
todos los Académicos de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos
por esta demostración de afecto y reconocimiento a la Real Sociedad
Económica de Amigos del País
Larga vida a la
Real Academia de Bellas Artes de San Carlos y muchas gracias a todas y a
todos los asistentes a este acto por su atención
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