10 de mayo. Medalla de BB. AA. Discurso del Director de la RSEAP D. Francisco Oltra Climent.
 

 

 
 

 

 

** Excmo Sr. Presidente de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos. ** Excma. Sra. Secretaria Autonómica de Cultura y Política Linguística **Excmos. Sres. Vicerrectores de la Universidad de Valencia, Estudi General y de la Universidad Politécnica de Valencia ** Ilmos. Sres. Académicos de la Real Academia de Bellas Artes ** Junta de Gobierno de la Real Sociedad Económica de Amigos del País ** Presidentes y Directores Generales de entidades del mundo de la cultura, de la empresa y de otras entidades de la sociedad civil que hoy nos acompañan ** Señoras y Señores ** Amigas y Amigos.

Constituye para la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Valencia un motivo de orgullo y satisfacción recibir hoy la Medalla al mérito en las Bellas Artes que nos ha concedido la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos entidad con la que nos unen estrechos lazos históricos. Hoy, si cabe, afianzamos aún más estos vínculos de unión, al tiempo que apostamos por mirar al futuro, en el apasionante reto de trabajar conjuntamente en el desarrollo de nuevos desafíos culturales.

Con estas palabras de agradecimiento podría dar por concluida mi intervención, pero si Vds. me lo permiten quisiera seguir en el uso de la palabra para añadir algo mas.

Algo más que exprese la importancia que tiene para nosotros este acto por lo que supone de reconocimiento a una entidad que durante más de 225 años ha estado trabajando y participando en el desarrollo del pueblo valenciano

Ahora bien, a mi juicio, lo que de verdad merece la pena resaltar en este acto es la capacidad que han tenido y siguen teniendo, las dos entidades para aglutinar a representantes de distintas entidades e instituciones valencianas del mundo de la pintura, la escultura, la arquitectura, la música, la universidad, la investigación, la empresa, la historia, la medicina, el derecho, la economía, etc. y que hoy se han dado cita aquí para acompañarnos en la entrega y recepción de esta Medalla.

Hace unos años decidimos desempolvar los libros de historia escritos por estas dos entidades y puedo dar fe que mereció la pena. Descubrimos páginas brillantes que dejan al descubierto la calidad, el esfuerzo y el entusiasmo volcado por los socios y académicos de ambas entidades. Tres cualidades que, sumadas, garantizan el éxito de una organización

Seguramente, y no sin ningún tipo de presunción, son muy escasas las ocasiones en que se unen dos entidades que suman entre ellas más de 450 años de antigüedad, y que sientan sus orígenes en una de las etapas más importantes de la historia de nuestra Comunidad Valenciana, el siglo XVIII. La modernidad, entendida en su más amplio término, no hubiera sido posible sin la labor desarrollada durante la Ilustración valenciana, en la que se fundaron una serie de instituciones, como ahora la Real Sociedad Económica de Amigos del País, creada en 1776, y la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos, creada en 1768, y fundadas ambas por el monarca Carlos III.

Muchos autores señalan y es bueno resaltarlo, que en el siglo XVIII se produjo en la Ilustración una “institucionalización del conocimiento” que tuvo en las Academias, uno de sus pilares más notables. No en vano, éstas se erigieron en ámbitos de libertad dentro de los cuales se facilitó la expresión de las nuevas ideas, al margen de la autoridad establecida, a pesar de que separarse de la tradición era simplemente inviable

La Real Sociedad Económica de Amigos del País manifestó permanentemente su preocupación por la Agricultura, la Industria, la Política, las Ciencias, las Artes, pero su preocupación iba más allá del simple interés material, su objetivo era más ambicioso, perseguía la «modernización de nuestro País», a través del conocimiento, de la libertad y de la razón, principios básicos de la «Ilustración», de los Ilustrados que por aquellas fechas, intentaban transformar la sociedad, frente a otras personas que, en palabras del historiador Jaume Vicens Vives, miraban con prevención cualquier novedad y consideraban que las posibilidades de nuestro País habían sido definidas en un pasado glorioso, del que era arriesgado y peligroso separarse.

Lamentablemente, en algunas ocasiones de la actualidad, parece que el tiempo no haya pasado.

Y justamente lo que encontramos en la Valencia de aquellos años es que las Academias se convirtieron en los auténticos medios específicos de la liberación del pensamiento y en las “fraguas” en las que se forjaron no pocos de los patrones cognoscitivos de las sociedades modernas.

Con tales premisas es con las que se desarrolló la actividad de ambas entidades, de las que señalaré las relativas a la RSEAP, en las que, como veremos, participó muy activamente la Academia de San Carlos, que compartió académicos y programas

Desde su fundación numerosos socios de la Económica formaron también parte de la Academia de San Carlos, y viceversa, y entre ellos, individuos tan notables como el grabador Manuel Monfort, hijo del afamado impresor Benito Monfort; el arquitecto Antonio Gilabert, autor de la reforma neoclásica de la Catedral de Valencia; o el célebre editor Mariano Cabrerizo, por citar algunos.

En un paralelismo que nos congratula hay que indicar que hoy, en los albores del siglo XXI, socios de la Real Sociedad Económica de Amigos del País son al mismo tiempo, Académicos de Bellas Artes de San Carlos, es el caso del propio Presidente Joaquín Michavila, el historiador y “Premi de les Lletres Valencianes” Pere Mª Orts, del catedrático del conservatorio superior y director de orquesta Manuel Galduf, los arquitectos Santiago Calatrava y Juan J. Estellés, el catedrático Jaime Siles

A la Sociedad Económica le preocupó el compatibilizar el conocimiento teórico con la experiencia práctica; es decir, la extensión de la educación a un mayor número de personas y la aplicación de estos conocimientos. De esta línea participaron diversos ilustrados valencianos del siglo XVIII como Gregorio Mayans, Francisco Pérez Bayer, Francisco Fabián y Fuero, Antonio J. Cavanilles, entre otros algunos de los cuales fueron también académicos de San Carlos. José Miñana, José Berní y Catalá, Benito Feliu de San Pedro, Joaquín Manuel Fos, Antonio Gilabert, Manuel Monfort, José Villarroya, Juan Sempere y Guarinos, Lapayese, Tomás Villanova Entraigües, Joaquín Manuel Fos, ,

Durante el siglo XVIII la actividad de la RSEAP se canalizó en diversos frentes, pero fue ante todo, una ventana para la innovación y el estudio de la realidad cultural y económica valenciana. Así, sus codiciados Premios fueron el marco en el cual se inscribieron un gran número de estudios sobre el comercio, la agricultura, la navegación, la literatura, y las bellas artes, entre otros temas.

Fue a partir del siglo XIX cuando las relaciones entre la Económica y la Academia de San Carlos se estrecharon de forma más notable. Así, desde el año 1800 tenemos noticias de la relación existente entre ambas entidades, momento en que la Económica, a través de su Comisión de Educación, instituía unos Premios, a instancias de la Academia, a aquellos alumnos, niños y niñas, que habían destacado en diversas artes, como pintor de azulejos, plateros y doradores, por citar algunos

Dentro de este renovado impulso de las artes, la Económica, a instancias de diversos profesores de la Academia de San Carlos, estimuló la labor de jóvenes artistas, que contaban con exiguos medios materiales y económicos, y que, a iniciativa de la Económica, iban a poder disponer de medios suficientes para poder continuar con sus estudios y trabajos.

Entente cordial que se alimentaba entre otras a través del intercambio constante de presentes. Entre éstos destacó el regalo que la RSEAP hizo a la Academia de San Carlos del Plano en relieve del famoso teatro de Sagunto, o el obsequio a la Academia, en 1823, de un modelo en relieve del Puente del Mar, en el estado en que quedó por la venida del río Turia en 1776, obra de Miguel Arnau, y que, según la Academia

“No sólo continuará muy gratamente en la íntima unión y alianza que contrajo con esa filantrópica corporación desde que fue erigida, sino que cooperará por medio del dibujo para el acrecentamiento de las artes útiles, objeto de los afanes y desvelos de ese Cuerpo...”.

Existió además un notable intercambio de publicaciones entre ambas entidades. En 1821 la Academia envió a la Real Sociedad Económica, diversos ejemplares del Discurso que el ilustre Francisco Javier Borrull realizó sobre haberse trasladado a San Carlos los cuadros de los monasterios de la Provincia de Valencia.

Las dos entidades se apoyaron en muchas ocasiones. La Academia siempre contó con la inestimable ayuda y peso específico de la RSEAP, y más aún cuando la situación se hizo más perentoria. Así, ante la reforma del Plan de Estudios y Escuelas de Bellas Artes que se pretendía aplicar y que iba a convertir a la Academia en una mera Escuela de Dibujo, la RSEAP, a través de su Comisión de Industria y Artes, manifestó su total repulsa y apoyo incondicional a una entidad, “en la que se han formado tantos y tan distinguidos artistas, gloria del País”.

Similitudes y coincidencia de programas parecieron guiar la actuación y colaboración de ambas instituciones durante el siglo XIX, y ello se visualiza en la carta dirigida al rey en 1882 por el entonces director de la RSEAP, D. Antonio Rodríguez de Cepeda, y en la que dice: “toda centralización produce tristes resultados, pero en la enseñanza los da funestos”, y por ello, la Academia de Bellas Artes debería continuar teniendo a su cargo el cuidado y conservación del Museo Provincial. En ello residía, la continuación del “proceso de civilización”, que tenía en el mantenimiento y conservación de los Museos por parte de las Academias, una especie de legitimación y prestigio para cierto corpus de obras de arte

Por su parte, la Económica desplegó una intensa serie de actividades a lo largo del siglo XIX, que contó con la inestimable colaboración de valencianos ilustres y socios de la Económica como: Juan Navarro Reverter, Cirilo Amorós, el marqués de Campo, José Pizcueta, Teodoro Llorente, Justo Pastor Fuster, Mariano Cabrerizo, Vicente Boix, el marqués de Cruilles, Juan Bautista Perales, el conde de Ripalda, y un sinfín de ilustres personajes que hicieron de la Sociedad Económica un motor de la economía y de la cultura valenciana de la época.

Así, en ámbitos como el educativo-cultural, la RSEAP fue pionera en el establecimiento de las primeras bibliotecas y archivos de la ciudad, estableciendo en 1818 la primera cátedra de agricultura, que posteriormente se incorporó a la Universidad de Valencia, y participando muy activamente en la creación y acondicionamiento del Jardín Botánico de Valencia. Además, la Económica desarrolló una intensa labor en otros campos como el político, asesorando a los poderes constituidos.

Pero, fue especialmente en el campo de la industria y de la economía donde las realizaciones de la Económica durante todo el siglo XIX fueron mayores y más trascendentales. Entre ellas, la construcción del primer ferrocarril valenciano en la década de los años cincuenta, gracias a la intensa actividad del marqués de Campo, que transformaron de forma evidente las comunicaciones y los medios de transporte en la geografía valenciana. Fue por estos años cuando la RSEAP tuvo su actividad más destacada, dejándonos realizaciones tan importantes como la fundación de la Sociedad Valenciana de Arqueología (1871), de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Valencia, actual Bancaja, en 1878, del Conservatorio de Música (1879), el Instituto Taquigráfico (1881) el Patronato de la Juventud Obrera (1884), etc. Además, la organización de concursos, exposiciones, y la Exposición Regional Valenciana de 1883, precedente de la célebre Exposición Regional de 1909, y como no, génesis de la actual Feria Muestrario Internacional, que inició su andadura en 1917.

Este espíritu de cordialidad y afinidad intelectual que guió a la Academia de Bellas Artes y a la RSEAP durante los siglos XVIII y XIX es el que ha venido perdurando en la actualidad y que constituye el leitmotiv de su existencia.

La vertebración cultural y social de nuestra Comunidad Valenciana dependerá en gran medida de esta capacidad de “unir” proyectos y retos comunes, que tengan como único fin: la consecución de una sociedad más abierta, tolerante y respetuosa. Sociedad que sepa trabajar con el mismo ímpetu que aquellos académicos y socios de los siglos precedentes que supieron consensuar y sacar adelante numerosos.

Nos encontramos ante un futuro incierto, en el que la realidad va a depender de nuestra capacidad de planificar, o sea de reducir riesgos innecesarios y evitar sorpresas, pero también de nuestra prudencia y sobriedad para plantear, con la mayor precisión posible, el futuro de la Sociedad en la que pretendemos vivir en los próximos años. Y para ese perfil de futuro al que todos aspiramos se hace necesario potenciar la Sociedad Civil, apoyando y fomentando la actividad de entidades del prestigio de las que hoy nos hemos reunido aquí, “Sociedades Intermedias”, todas ellas necesarias, al objeto de fortalecer el tejido social, económico y cultural valenciano.

Nos encontramos ante un futuro incierto, en el que la realidad va a depender de nuestra capacidad de planificar, o sea de reducir riesgos innecesarios y evitar sorpresas, pero también de nuestra prudencia y sobriedad para plantear, con la mayor precisión posible, el futuro de la Sociedad en la que pretendemos vivir en los próximos años. Y para ese perfil de futuro al que todos aspiramos se hace necesario potenciar la Sociedad Civil, apoyando y fomentando la actividad de entidades del prestigio de las que hoy nos hemos reunido aquí, “Sociedades Intermedias”, todas ellas necesarias, al objeto de fortalecer el tejido social, económico y cultural valenciano 

En estos últimos años la actividad de la Económica de Amigos del País ha sido ingente: homenajes, presentaciones de libros, publicaciones, mesas redondas, conferencias, conciertos, etc., por donde han pasado personalidades de gran prestigio del mundo científico, académico, empresarial, cultural y político

En los albores del S. XXI queremos que la Sociedad Económica sea soporte y escenario amplificador y divulgador de todos los trabajos de investigación científica o sociológica que permitan dar a conocer los avances de la ciencia o la mejora de los comportamientos de los distintos colectivos humanos que conviven en la Sociedad

Y para terminar quisiera reiterar nuestro agradecimiento al Excmo. Sr. Presidente y a todos los Académicos de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos por esta demostración de afecto y reconocimiento a la Real Sociedad Económica de Amigos del País

Larga vida a la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos y muchas gracias a todas y a todos los asistentes a este acto por su atención