ÒLa traducci—n teatral del Instituto ShakespeareÓ*
Ya en otras ocasiones[1], hemos venido mencionando la importancia que para nosotros tiene la traducci—n teatral, y quŽ entendemos por tal. Sin embargo, creemos necesario recordar que son diversos los aspectos a tener en cuenta para explicar nuestra traducci—n y cu‡l ha sido, en cada momento, la opci—n elegida como texto definitivo. En apartados anteriores, hemos explicado ya c—mo los problemas textuales, y de edici—n, han podido afectar al texto final; adem‡s de aquellas ocasiones que, por su importancia, han debido ser acompa–adas de notas a pie de p‡gina. Hemos de a–adir, sin embargo, otros aspectos que, en mayor o menor medida, han podido afectar al texto final que aqu’ presentamos.
A) En algunos casos son razones
de tipo lŽxico y sem‡ntico las que nos obligan a traducir de forma diferente un
mismo tŽrmino, atendiendo al contexto en que Žste aparece. As’, por ejemplo Ðy
quiz‡ sea Žste uno de los casos m‡s significativos por su especial incidencia
en OthelloÐ, las palabras honest y honesty,
que aparecen 52 veces a lo largo de la obra[2]
Ðy en boca de diferentes personajesÐ han sido traducidas, de manera diferente,
segœn el contexto en que aparec’an, y, por supuesto, teniendo en cuenta la
opini—n de la cr’tica, sobre su significado en dichos contextos. Por ejemplo:
Ð
I.iii.294-5: ÒHonest Iago, my Desdemona must I leave to thee.Ó
Yago, noble amigo, a DesdŽmona te entrego.
Ð II.i.195
ÒAs honest as I
am!Ó
ÁComo que soy honrado que lo harŽ!
Ð II.iii.6
ÒYago is most honestÓ
Yago es hombre leal.
ÐIII.iii.5
ÒOh, thatÕs an honest fellow.Ó
Yago es hombre justo.
Ð
III.iii.127: ÒI think that he is honest.Ó
Lo tengo por hombre honesto
Vemos, por tanto, un caso de especial importancia en el que los significados de una misma palabras son distintos, segœn el contexto: noble, amigo, honrado, leal, justo, honesto, etc.
Resulta significativo el tŽrmino ÒtimeÓ que aparece en Macbeth un total de 44 veces, y que, segœn el contexto en el que aparece, recibi— diversas traducciones como Òtiempo, hoy, algœn d’a, ahora, etc.Ó y otras que podr’amos considerar menos corrientes Ògentes, vidas, mundo, etc.Ó:
I.v.62-3:
ÒTo beguile the time / Look like the time;
Para enga–ar al mundo, / toma del mundo la apariencia.
I.vi..81:
ÒAway, and mock the time with fairest show.Ó
Adelante, y enga–emos a todos fingiendo la inocencia.
En ocasiones, y como siempre por razones puramente dram‡ticas, ha ocurrido exactamente al contrario; es decir, varios tŽrminos que son sin—nimos en el original han sido traducidos por un mismo tŽrmino castellano As’, por ejemplo, en Romeo y Julieta, I.ii.46-48:
ÒOne pain is lessened by annotherÕs anguish.
Turn giddy, and be hlop by backward
turning.
One desperate grief cures with anotherÕs languish.
ÉLas penas se ahogan con las penas.
Nada hay
mejor para el mareo que el girar
al otro lado, y una nueva pena ahoga a la antigua.
Al traducir estos cuatro sin—nimos Ðpain, grief, anguish y languishÐ por ÒpenaÓ, se mantiene el tono sentencioso, casi proverbial del original.
En otras ocasiones, el tŽrmino ha sido traducido por su equivalente castellano en lo que se refiere al significado pragm‡tico, aunque para ello hayamos tenido que alejarnos totalmente de la literalidad. Ser’a el caso, en El rey Lear, de
II.ii.56
ÒThou whoreson zed, thou unnecessary letter!Ó
ÁTœ, cero hijo de puta; tœ, letra innecesaria!
Como se observa, hemos trasvasado el valor nulo de la letra zeta, en aquella Žpoca, al nœmero cero, cifra cuyo valor absoluto es, tambiŽn, nulo.
As’ ocurre cuando se trata de traducir un proverbio o refr‡n que, en algunas ocasiones, ha dejado incluso de ser utilizado en el inglŽs contempor‡neo, y cuya traducci—n literaria resultar’a por tanto incomprensible y fuera de contexto.
Ser’a el caso, de nuevo en El rey Lear, de:
IV.ii.29: ÒI have been worth the
whistle.Ó
En otro tiempo se me valoraba.
Se trata de una alusi—n ir—nica al refr‡n inglŽs ÒIt is a poor dog that is not worth the whistleÓ (lit: No vale nada el perro al que nadie se molesta en silbar), y, de haber traducido literalmente el texto original por He merecido el silbido, la frase habr’a carecido del significado que tiene en el contexto dram‡tico en que es emitida.
B) De especial importancia, sin embargo, son aquellos casos en los que la traducci—n ha venido impuesta por la teatralidad del texto. En efecto, no debemos olvidar, en ningœn momento, que los textos dram‡ticos de Shakespeare fueron elaborados para ser dichos sobre el escenario. De ah’ que, en muchas ocasiones, haya sido la situaci—n dram‡tica Ñno las palabras exactasÑ lo que se ha traducido, intentando conseguir que la traducci—n creara el mismo efecto dram‡tico que provoca el original, aunque las palabras no se correspondieran literalmente.
En Othello, este ha sido el caso, por ejemplo, de las canciones (II.iii.59-62 y 75-82), de las intervenciones del buf—n (III.i.3-27 y III.iv.2-21) o de la conversaci—n entre Yago y DesdŽmona (II.i.125-56), entre otros. En El rey Lear, ha sido el caso de las diferentes intervenciones del buf—n a lo largo de la obra, o el caso peculiar de las intervenciones de Edgar ÐdisfrazadoÐ en IV.vi.229-38.
Otros casos m‡s puntuales pueden ilustrar c—mo nos hemos visto obligados a alejarnos de la literalidad para expresar la idea con frases m‡s acordes al teatro escrito en castellano:
En Othello:
1)
III.iii.157: ÒBy heaven, IÕll know the thought.Ó
ÀMe
dir‡s ÐÁvoto al Cielo!Ð lo que est‡s pensando?
Como se puede observar, hemos convertido la afirmaci—n de Othello (ÁPor los Cielos, quiero conocer tu pensamiento!) en una interrogaci—n ret—rica, que creemos que tiene m‡s fuerza dram‡tica que la traducci—n literal, al incluir esa nota de impaciencia que produce la interrogaci—n.
2)
III.iv.75: ÒTherefore look toÕt well.Ó
Haced, pues, por no perderlo.
En esta ocasi—n, la traducci—n literal (Por lo tanto, cuidadlo bien) se ha convertido en la negativa inversa porque, en este momento, cuando ya sabemos Ðcomo lectores/espectadoresÐ que DesdŽmona ha perdido el pa–uelo, el uso del verbo perder puede producir mayor impacto dram‡tico.
3) IV.i.42-4 ÒPish! Noses, ears and lips. IsÕt possible?Ó
ÁLabios! ÁTiemblo! ÁNariz, no palabras ÁO’dosÉ TiembloÉ! ÁNo, no, no es posible!
Hemos tratado, en esta ocasi—n, de expresar con nuestra traducci—n uno de los elementos b‡sicos de la tragedia shakespeariana: la desintegraci—n del lenguaje de Othello. Efectivamente; de haber traducido literalmente la frase (ÁBah! Narices, o’dos labios. ÀEs posible?) hubiŽramos perdido su significaci—n dram‡tica, manteniendo un lenguaje cercano a la descripci—n anat—mica, pero alejado al lenguaje inconexo, desintegrado Ðpropio de este contextoÐ, que anuncia el desmoronamiento f’sico del hŽroe tr‡gico.
4)
IV.i.223: ÒFire and brimstoneÓ
ÁNo! ÁQue el fuego del infierno me consuma!
En esta ocasi—n, intentamos, con nuestra traducci—n, explicitar el significado de la expresi—n original (ÁFuego y azufre!), cuya traducci—n literal podr’a alejarnos de su significaci—n en este contexto dram‡tico.
En Romeo y Julieta:
1) I.i.1:
ÒGregory, on my word.
Por mi honor te lo digo, Gregory.
en el que hemos reforzado el tono dram‡tico mediante la inclusi—n de Òpor mi honorÓ en la expresi—n.
En El rey Lear:
1) I.i.121 ÒCall France! Who stirs?
ÁLlamad a France! ÁMoveos!
Como puede observarse, hemos convertido la aparente interrogaci—n (ÀQuiŽn se mueve?) en una exclamaci—n imperativa, mucho m‡s adecuado al contexto en que es emitida por incluir el matiz de autoridad del que carecer’a la interrogaci—n.
2)
II.i.117: ÒYou know not why we came to visit youÉÓ
Sabed ahora la raz—n de nuestra presencia aqu’É
En esta ocasi—n, la traducci—n literal (Vos no sabŽis por quŽ hemos venido a visitarosÉ) nos podr’a alejar del significado de la frase en el contexto dram‡tico en que es emitida. Cornwall plantea un giro en la conversaci—n, para pasar a interesarse por los asuntos que realmente le han llevado hasta Gloucester, e informar a Žste de sus intenciones y de las razones de su visita.
3)
III.vi.2-3: ÒI will not be long from you.Ó
No he de estar mucho tiempo lejos de vosotros.
Creemos que, al traducir de esta forma la frase de Gloucester Ðen lugar de la, probablemente, m‡s literal, No tardarŽ en volverÐ, incidimos en la idea de que, m‡s que una vuelta f’sica a ese lugar en el que se encuentra Lear y sus servidores, se trata de una declaraci—n, casi un profec’a, de cu‡l va a ser su futuro, muy parecido al del propio rey. Se trata, por tanto, de una opci—n de tono dram‡tico incluida en la traducci—n.
Con estas observaciones que acabamos de mencionar, intentamos explicar cu‡les son las l’neas que rigen nuestras traducciones. Cabr’a resaltar, a modo de conclusi—n, que nos hemos basado, fundamentalmente, en la voluntad de reconstruir el espect‡culo verbal, teatral, por lo que han sido diversos los aspectos tenidos en cuenta: hacer una propuesta pros—dica; hacer funcionar teatralmente los cambios de verso/prosa, y viceversa; intentar recrear el ritmo del original; reconstruir el texto escŽnico; etc., para as’ llegar a este Othello que aqu’ presentamos.
* Elaborado a partir de las secciones explicativas de la traducci—n en las ediciones de Ohtello (p‡gs. 50-3), El rey Lear (p‡gs. 47-50), Romeo y Julieta (p‡gs. 74-79) y La tempestad (p‡gs. 56-7) del Instituto Shakespeare, publicadas en la serie Letras Universales de la editorial C‡tedra.
[1] VŽanse las traducciones de otras obras dram‡ticas realizadas en el Instituto Shakespeare, y dirigidas por Manuel çngel Conejero, y los estudios cr’ticos mencionados en la bibliograf’a.
[2] VŽase el magn’fico estudio de
William Empson, ÒHonest in OthelloÓ, en The Structure of Complex Words, 3» ed., Londres, Chatto and
Windus, 1977, p‡g. 218-49.