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Con adivinaciones del amor construía tu rostro.
Arquitecturas cómplices 1939-1999

© Ana Teresa Ortega

 

 

 

 

Con adivinaciones del amor construía tu rostro*. Arquitecturas cómplices (1939-1999) es un proyecto de investigación de la artista Ana Teresa Ortega, comisariado por Pep Benlloch, que, a través de la fotografía de espacios arquitectónicos, revela la realidad de los miles de niños y niñas que fueron separados forzosamente de sus madres durante la dictadura franquista y hasta bien entrada la democracia.

 

El proyecto se articula en torno a tres ejes temáticos: "Cárceles de mujeres", "Clínicas, hospitales, casas cuna" y "Reformatorios del Patronato de Protección a la Mujer"

 

La apropiación de menores comenzó en las cárceles y más tarde se extendió a los centros de maternidad. Este fenómeno fue posible por la convergencia de diversos factores políticos, culturales, religiosos y económicos, así como por determinadas concepciones sobre el género y por la influencia de postulados vinculados a la ideología eugenésica.

 

Las peculiares formas de sustracción "legal" de menores en las cárceles y los posteriores robos en hospitales y maternidades, han permanecido, en gran medida, al margen de la investigación histórica y del reconocimiento institucional. Incluso tras la restauración de la democracia, estas prácticas no han recibido la atención que exige la gravedad de unos hechos que, en el marco del derecho internacional, se vinculan a la desaparición forzada de personas, considerada un crimen de lesa humanidad.

 

Los espacios arquitectónicos aquí reunidos actúan como vínculos con nuestro pasado, todavía abierto, son testigos silenciosos de la violencia política ejercida sobre las mujeres, un pasado cuya memoria sigue reclamando verdad. Los testimonios y las denuncias de las víctimas, otorgan sentido y contexto a estos lugares que se enfrentan a los mecanismos de olvido que todavía hoy persisten en el relato hegemónico.

 

Las imágenes no restituyen lo perdido ni cierran las heridas, pero sí señalan los lugares donde la violencia tuvo lugar. Son testimonios de resistencia frente al silencio y la desmemoria.

 

Los documentos que acompañan estas arquitecturas buscan devolverles su identidad histórica y generar un diálogo que restituya la dignidad y la verdad a las víctimas. Asimismo, pretenden favorecer la reconstrucción simbólica de la memoria y abrir procesos de resignificación de un pasado que continúa formando parte de nuestro presente.

 

(*) Juan Gelman, “Fábricas del amor”, en Velorio del solo

 

Identidad gráfica: Antonio Ballesteros