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El agua se suma a la temperatura como elemento clave para controlar el ciclo de carbono en la Tierra

Un equipo internacional de científicos, con participación de la Universitat de València, acaba de proporcionar una nueva visión a la investigación en torno a los sumideros de carbono terrestres, esenciales para la disminución de CO2 en la atmósfera. Los resultados determinan que el agua es tan importante a escala local y regional como lo es la temperatura a escala planetaria global. El trabajo, recientemente publicado en la revista Nature, está liderado por el Max Planck Institute.

Un equipo internacional de científicos, con participación de la Universitat de València, acaba de proporcionar una nueva visión a la investigación en torno a los sumideros de carbono terrestres, esenciales para la disminución de CO2 en la atmósfera. Los resultados determinan que el agua es tan importante a escala local y regional como lo es la temperatura a escala planetaria global. El trabajo, recientemente publicado en la revista Nature, está liderado por el Max Planck Institute.

 

El estudio, que cuenta con la participación del físico de la Universitat de València Gustau Camps-Valls, revela que, a pesar de que el flujo de CO2 existente entre la biosfera terrestre y la atmósfera responde de manera más significativa a los cambios globales de temperatura, el factor dominante en la regulación de los sumideros de carbono, a escala local, sería la disponibilidad de agua en el suelo.

 

En la actualidad, los ecosistemas terrestres absorben alrededor de una cuarta parte de todo el dióxido de carbono de origen humano emitido a la atmósfera. El cambio climático se asocia al aumento de las concentraciones de dióxido de carbono atmosférico (CO2) y al calentamiento consiguiente. Sin embargo, la tasa de crecimiento anual de CO2, que se ha medido en la atmósfera durante las últimas décadas, varía en gran medida de un año a otro. Estas variaciones tienen que ver con las fluctuaciones en la absorción de carbono por los ecosistemas terrestres, impulsadas por la variabilidad natural del sistema climático.

 

En este contexto, las discusiones sobre si es la temperatura o la disponibilidad de agua lo que controla estas variaciones han sido muy controvertidas. Diferentes estudios han relacionado estos cambios interanuales del balance de carbono con las temperaturas globales o tropicales, mientras que otros han sugerido que la mayor variabilidad del balance de carbono se ve en las regiones con una fuerte limitación en agua, como por ejemplo las zonas desérticas.

 

Explicar esa variabilidad interanual ha sido un problema no resuelto hasta ahora; y ‘este artículo ha reconciliado ambas visiones antagónicas’, según comenta Gustau Camps-Valls, profesor titular del Departamento de Ingeniería Electrónica de la Universitat de València e investigador del Image Processing Laboratory (IPL), en el Parc Científic de la institución académica. ‘Para el estudio aplicamos dos tipos de modelo independientes; por un lado, modelos basados en aprendizaje estadístico –como por ejemplo redes neuronales–, y por otro, modelos físicos para analizar a escala local y global el efecto de las variaciones de temperatura y la disponibilidad de agua a lo largo de todo el ciclo de carbono’, señala Camps-Valls, quien ha participado activamente en la primera de las aproximaciones. 

 

El equipo descubrió que, a nivel local, la disponibilidad de agua es la causa más dominante de la variabilidad interanual, tanto de la absorción de CO2 por las plantas, mediante la fotosíntesis, como de la liberación de CO2 de las plantas al respirar. Sin embargo, la variabilidad a escala global se asocia principalmente a las fluctuaciones de temperatura, según la investigación.

 

‘Lo que parece bastante paradójico a primera vista se puede explicar muy bien al analizar las variaciones espaciales y temporales de las interacciones biosfera-atmósfera’, explica Martin Jung, autor principal de la publicación en Nature. ‘Hay dos efectos compensatorios de la disponibilidad de agua tanto a escala local como global. Mientras que a escala local hay una compensación temporal, a escala global las anomalías de la disponibilidad de agua se compensan de manera espacial’.

 

El trabajo, liderado por el Max Planck Institute en Jena (Alemania) y llevado a cabo por un equipo internacional de 24 científicos, no solo aporta luz sobre los hallazgos previamente contradictorios, sino que el resultado apunta también a la necesidad de investigar de qué manera la relevancia de las variables climáticas cambia a través de diferentes escalas espaciales y temporales, y más aún en las condiciones actuales de calentamiento global.

 

Referencia:

Martin Jung, Markus Reichstein, Christopher R. Schwalm, Chris Huntingford, Stephen Sitch, Anders Ahlström, Almut Arneth, Gustau Camps-Valls, Philippe Ciais, Pierre Friedlingstein, Fabian Gans, Kazuhito Ichii, Atul K. Jain, Etsushi Kato, Darío Papale , Ben Poulter, Botond Raduly, Christian Rodenbeck, Gianluca Tramuntana, Nicolas Viovy, Ying-Tennis Wang, Ulrich Weber, Sönke Zaehle, Ning Zeng. Compensatory water effects link yearly global land CO2 sink changes to temperature. Nature 2017; DOI: 10.1038/nature20780.

http://www.nature.com/nature/journal/vaop/ncurrent/full/nature20780.html 

http://isp.uv.es

Fecha de actualización: 6 de febrero de 2017.

 
 
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