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Solo 90 compañías son culpables de la mayor parte del cambio climático según un contable de carbono

El geógrafo Richard Heede ha compilado una base de datos masiva que calcula quién es el responsable de liberar el carbono del suelo y de ponerlo en la atmósfera. Trabajando solo y con fondos inestables, pasó años uniendo las piezas de la producción anual de cada empresa petrolífera desde la Revolución Industrial y convirtiéndola en emisiones de carbono.

19 de septiembre de 2016

El resultado, evaluado por expertos y publicado en Climatic Change, mostró que solo 90 compañías contribuían al 63 % de la emisión de gases invernadero a nivel mundial entre 1751 y 2010. La mitad de esas emisiones tuvo lugar después de 1988, año en que James Hansen de la NASA declaró en el Congreso que no quedaba duda de que el calentamiento global había empezado.

Los datos «me resultaron muy sorprendentes», dice Naomi Oreskes, un historiador científico en la Universidad de Harvard y coautor del libro «Mercaderes de la Duda», que compara a la industria petrolífera con la industria tabacalera en sus esfuerzos por hacer dudar de la ciencia. «Todo el mundo dice que esto es un problema de la Revolución Industrial, pero ahora creo que no es así», dice. Heede ha probado que la raíz del problema es mucho más reciente y fácil de trazar. En 2011, Oreskes se unió a Heede en la creación del Climate Accountability Institute (Instituto de Transparencia del Clima), una organización sin ánimo de lucro comprometida a calcular la contribución de las compañías petrolíferas al cambio climático y a investigar sus supuestos intentos para confundir la ciencia.

Compartir la culpa

Otra gente critica que el trabajo se simplifica demasiado y es muy inocente. David Victor, científico político y especialista en políticas de energía en la Universidad de California en San Diego y coautor del informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático en 2015, no cuestiona las cifras de Heede pero sí dice que su enfoque va desencaminado. «Forma parte de una extensa narrativa de intentar crear villanos,  de intentar dibujar líneas entre los productores como responsables y a todos los demás como víctimas. Francamente, todos somos usuarios, por lo tanto, todos somos culpables. Crear una narración que inculpe a las corporaciones en lugar de resolver el problema no va a solucionar nada».

Heede concede que la responsabilidad es compartida. «Yo, como consumidor, asumo cierta responsabilidad por mi propio coche, etc. Pero estamos viviendo en una ilusión si creemos que estamos eligiendo, porque la infraestructura toma en gran medida las decisiones por nosotros». Dice que se centró en compañías petrolíferas porque, a diferencia de las industrias que producen gases de efecto invernadero como subproductos (como la industria del automóvil, que ha accedido a restringir cada vez más el kilometraje estándar), la misión de las compañías petrolíferas es liberar el carbono del suelo y ponerlo a la venta.

Sus datos, junto con la creciente línea de investigación que utiliza modelos informáticos para discernir cuán probable es que una determinada tormenta, inundación u ola de calor estén relacionadas con las emisiones del ser humano, aúna esfuerzos para asignar la responsabilidad por el cambio climático. El año pasado, por ejemplo, varias organizaciones no gubernamentales en Filipinas presentaron una solicitud con la Comisión de ese país sobre los Derechos Humanos. Pide que los «grandes petrolíferos» tomen medidas correctoras en nombre de los supervivientes del tifón en las islas, que sufren tormentas devastadoras que pueden haber empeorado como resultado del cambio climático. «El informe de Heede es una de las piezas clave de la ciencia y la investigación que ayudó a construir nuestra campaña», dice Kristin Casper, abogada de litigios para Global Climate Justice de Greenpeace y Liability Project en Toronto, Canadá. A finales de julio, la comisión dio órdenes a 47 de los mayores inversores en compañías petrolíferas, exigiéndoles que respondan a los cargos de derechos humanos. En otros países están teniendo lugar medidas similares y demandas.

Artículo original publicado en Science