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Dieciséis semanas de entrenamiento de fuerza con bandas elásticas mejora significativamente la salud ósea y el equilibrio en mayores

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  • 12 diciembre de 2025
Grupo de personas mayores que han participado en los protocolos del ensayo clínico desarrollado por el Grupo de Investigación en Prevención y Salud en el Ejercicio y el Deporte.
Grupo de personas mayores que han participado en los protocolos del ensayo clínico desarrollado por el Grupo de Investigación en Prevención y Salud en el Ejercicio y el Deporte.

El Grupo de Investigación en Prevención y Salud en el Ejercicio y el Deporte (PHES) de la Universitat de València, liderado por Juan Carlos Colado, catedrático del Departamento de Educación Física y Deportiva, ha demostrado que 16 semanas de entrenamiento de la fuerza con bandas elásticas mejora “de forma significativa”, según el experto, la salud ósea, la fuerza muscular y el equilibrio de personas mayores. En cambio, las personas que no realizaron ejercicio durante el mismo periodo empeoraron en todos los marcadores analizados.

Estos resultados proceden de un ensayo clínico con 61 adultos mayores, de 70 años de media, publicado en la prestigiosa revista Healthcare, indexada en Salud Pública y Medicina. “El trabajo del grupo PHES demuestra que el deterioro no es inevitable: la ciencia confirma que puede revertirse con entrenamiento bien planificado. Las bandas elásticas se consolidan como una herramienta accesible y eficaz para promover un envejecimiento activo, facilitando que cualquier persona mayor pueda ejercitarse en casa, centros de mayores o programas comunitarios, sin la necesidad de material costoso ni máquinas”, explica Juan Carlos Colado.

El estudio, diseñado y desarrollado por el grupo PHES, compara por primera vez tres formas distintas de entrenamiento de la fuerza con bandas elásticas: una modalidad basada en movimientos rápidos con resistencias moderadas-altas; otra centrada en la bajada lenta y controlada con resistencias superiores a la capacidad máxima del participante; y una tercera orientada al desarrollo de la fuerza máxima con resistencias altas movilizadas a velocidad moderada. Todas estas modalidades, realizadas tres días por semana durante sesenta minutos por sesión, demostraron ser seguras, efectivas y accesibles para la población mayor.

Además, el análisis detallado de los biomarcadores sistémicos refuerza que el tipo de entrenamiento importa y que cada modalidad genera respuestas fisiológicas específicas, muy útiles para personalizar las intervenciones. El entrenamiento de alta velocidad no solo estimuló de forma destacada la plasticidad neural y la potencia funcional, como refleja el incremento del BDNF (biomarcador clave de la salud del sistema nervioso), sino que también favoreció el metabolismo óseo al mejorar los principales indicadores de remodelación.

Por su parte, el entrenamiento excéntrico acentuado (en el que se baja o se frena el movimiento con más resistencia que la usada para levantarlo) fue el que provocó las mayores mejoras osteometabólicas y una respuesta antioxidante más eficiente y una menor actividad inflamatoria. Finalmente, la modalidad de fuerza máxima produjo los incrementos más elevados en fuerza muscular, acompañados de una reducción consistente de la inflamación sistémica.

Estos resultados evidencian que no existe un único “mejor entrenamiento”, sino que cada persona puede beneficiarse de forma distinta según su estado de salud y sus prioridades funcionales. Cuando el objetivo es mejorar el equilibrio, la velocidad de reacción o prevenir caídas, el entrenamiento rápido es la elección prioritaria. Si la prioridad es proteger el hueso, reducir el estrés biológico o existe baja tolerancia al esfuerzo, el excéntrico acentuado es la alternativa más recomendable. Y para recuperar fuerza y autonomía en actividades exigentes de la vida diaria, el entrenamiento de fuerza máxima se convierte en la mejor estrategia. La investigación subraya así la necesidad de prescripciones de ejercicio individualizadas y basadas en evidencia, para optimizar la salud musculoesquelética y sistémica durante el envejecimiento.

“Hemos comprobado que el cuerpo responde a cualquier estilo de fuerza cuando la dosis es la adecuada. Basta con moverse y progresar de forma segura: eso ya transforma la salud de nuestros mayores”, explica Juan Carlos Colado, responsable del estudio, en el que también participan investigadores de las universidades de Coimbra, Extremadura y el CEU San Pablo.

 

Referencia artículo: Saez-Berlanga, A., Gene-Morales, J., Teixeira, A. M., Jiménez-Castuera, R., Gené-Sampedro, A., Juesas, A., Gargallo, P., Caballero, O., Fernandez-Garrido, J., Alix-Fages, C., Jiménez-Martínez, P., & Colado, J. C. (2025). High-Velocity, Accentuated Eccentric, or Maximal Elastic Band Resistance Training? Effects of Resistance Training Modalities on Bone Health, Isokinetic Strength, and Systemic Biomarkers in Sedentary Older Adults: A Comparative Study. Healthcare13(23), 3129. https://doi.org/10.3390/healthcare13233129