El máster de la UV que transforma abogados en juristas internacionales y especialistas en mediación

  • Servicio de Marketing y Comunicación
  • Amaya Sanchez Becerra
  • 24 marzo de 2026
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El programa de maestría semipresencial de la Universitat de València (UV), coordinado y dirigido por Carlos Esplugues y Silvia Barona, reúne cada año a profesionales y graduados procedentes de diferentes países que buscan ampliar su formación jurídica desde una perspectiva internacional. A través de una propuesta académica que combina docencia especializada, investigación y seminarios con profesorado de varios sistemas jurídicos, el programa ofrece al estudiantado una visión global del Derecho y la oportunidad de establecer redes profesionales en un contexto mundial cada vez más interconectado.

Camino al doctorado

Ignacio Otazo es de Chile y ejerce la abogacía desde hace 15 años. Cuando se matriculó en el Máster en Derecho, Empresa y Justicia de la Universitat de València decidió emprender camino hacia la investigación sin dejar de lado su trabajo como abogado en su país. El que más le interesaba del programa de la UV es que fuera habilitante para acceder al doctorado, puesto que “combina asignaturas de formación metodológica con otras relacionadas con diferentes ámbitos del derecho en una visión amplia y holística que nos permite tener un desarrollo transversal”, puntualiza el abogado.

En el caso del doctorado, la línea de investigación de Ignacio Otazo se encuentra en la rama del derecho público. “Me interesa mucho que en la Universitat de València se compatibilice esta visión del derecho mercantil dentro del derecho público, los modelos de constitución económica, pero también aplicado al régimen contractual del Estado”, explica.

Estudiantes del Máster de Derecho, Empresa y Justicia de la UV

Pero Otazo no es el único abogado latinoamericano interesado en continuar la carrera académica con esta maestría de la Universitat de València. Carlos Esplugues, coordinador y profesor del máster explica que “esta es una continuación de un programa de doctorado que tuvimos en Bolivia y que fue financiado por la Generalitat Valenciana. Entonces, cuando ese programa acabó, nos dimos cuenta que había una carencia educativa y que, además, allí tiene unos precios que son absolutamente exorbitantes. Entonces pensamos que podíamos llevarlos en España y que, por la misma o la mitad de la cantidad que pagan en sus respectivos países, pueden tener un máster por una universidad española de prestigio, una de las mejores europeas, tener la experiencia de vivir fuera de su país, viajar por Europa y, encima, hacer un máster”.

Su enfoque hacia Latinoamérica consigue atraer cada vez más abogados procedentes de Chile, Colombia, Argentina o Perú.

Para Marjorie Castillo-Rivas, abogada chilena, en su país los abogados tienen una visión más limitada y encaminada a aplicar la normativa vigente que a la preparación metodológica para la investigación. Los intereses de la abogada son muy amplios y, gracias al programa, ha podido explorarlos todos: desde el arbitraje, la mediación y el derecho económico hasta el derecho constitucional. Además, recalca que los congresos y seminarios impartidos alrededor de la cuestión de la inteligencia artificial le han parecido sumamente interesantes y útiles para el contexto digital actual.

El Trabajo de Fin de Máster (TFM) de la abogada chilena está enfocado en la mediación internacional familiar aplicada al secuestro infantil, un fenómeno cada vez más común, sobre todo entre parejas de varias nacionalidades. ¿Qué pasa con los niños cuando estas familias se separan? Castillo-Rivas explica que la propuesta de su TFM es evitar que se transgredan los derechos de los niños, niñas y adolescentes. “Si se vamos a nuestros tribunales de familia internos, podemos estar tres, cuatro o cinco años con un secuestro internacional; con la movilización de la Interpol y otras gestiones, pueden pasar tantos años que cuando viene a resolverse el mal que se ha hecho al niño es irreparable”, lamenta Marjorie Castillo-Rivas.

Su deseo de continuar el doctorado en la Universitat de València se refuerza después de cursar el máster. “Antes tenía un perfil más de abogada que miraba la normativa vigente y con esto me quedaba, porque esto es lo que se nos enseña en Chile; ahora siente que soy otro tipo de profesional que quiere saber más allá, investigar e ir más allá de aquello nacional”, reconoce la abogada.

Vista de clase

Modalidad semipresencial
La modalidad semipresencial permite al estudiantado compaginar su trabajo en sus respectivos países de origen con una estancia de corta duración en España, acompañados en todo momento por profesorado de primer nivel, como Carlos Esplugues, quien es ampliamente conocido en Latinoamérica, y Silvia Barona Vilar, reconocida profesora que está en vanguardia en materia de Medios Adecuados de Resolución de Conflictos (MASC).

“Es un máster peculiar que está diseñado específicamente para gente que ya está trabajando. De ahí viene que sea un máster que se puede cursar en dos años sin incremento de coste y que tenga carácter semipresencial, con solo 10 semanas en València, que están programadas además cuando son sus vacaciones”, explica el profesor Carlos Esplugues.

Las personas interesadas en el programa habitualmente soler ser “abogados, abogados de empresa, abogados de despacho, jueces, notarios, personal de la administración, personal del alta administración, que el que quiere es complementar su formación, hacer una repasada a sus conocimientos, a la vez que tiene la oportunidad de viajar al extranjero y pasar una temporada estupenda en un país como el nuestro”, observa Esplugues.

“A mí me ayudó la modalidad de dos promociones, porque soy jefe de práctica en la Universidad de Lima, también soy jefe legal de una empresa de servicios financieros, y a veces puedo estar muy saturada, y que te dan la oportunidad de poder hacerlo en dos módulos creo que es interesante”, cuenta Karen Sánchez, estudiante del máster y abogada en el Perú.

El programa ofrece una preparación integral que permite a un abogado o abogada extranjera conocer el sistema español y aprender del derecho de otros países, incluido su propio, según el estudiantado. “Aquí los profesores no solo controlan el sistema español, sino también muchísimos ordenamientos jurídicos de Latinoamérica, también los nuestros, de tal manera que no solo aprendemos la relación con España, sino también entre países americanos”, explica Otazo.

 

Aplicación inmediata
“Empecé este máster porque tenía dificultad para encontrar trabajo en España; todas las empresas me decían: “De acuerdo, has estudiado Derecho, súper bien, pero no es Derecho español”, comenta Massimo Di Pietro. Actualmente, el abogado italiano trabaja en una compañía de seguros muy conocida y gracias a este programa se está especializando en seguros de empresas multirriesgo.

La posibilidad de dedicación completa o dividida en dos cursos suele ser muy atractiva para las y los profesionales que continúan desarrollando su actividad laboral y familiar. Muchos solo están durante unos meses de manera presencial en la facultad, pero otros, como Massimo Di Pietro, encontraron su lugar en València.

Estudiantes del máster

Di Pietro observa, después de cursar el programa, que sus ideas respecto a la profesión de la abogacía han cambiado radicalmente: “Con este máster hemos aprendido que hay otras maneras de solucionar las cosas, como la mediación o el arbitraje, que son herramientas jurídicas que me encantan porque no es un litigio, sabes? No nos pelearemos ante un juez…”.

Para Massimo Di Pietro es clave desatascar el sistema jurídico, que lleva colapsando años en Italia: “Creo que la mediación y el arbitraje no son una alternativa, son indispensables para solucionar este problema”.

 

Vista de clase

La profesora Silvia Barona Vilar explica que los MASC, o los medios adecuados de solución de conflictos, han existido desde hace mucho de tiempos, aunque desde el año 2025 en España se ha reconocido una larga lista de procedimientos que facilitan la solución de los conflictos por medio del acuerdo o pacto, evitando con esto los tiempos, el coste y los daños psicológicos colaterales que comportan los tribunales de justicia y el proceso judicial.

“Con ellos se acepta buscar la solución de mutuo acuerdo, asumiendo que siempre será mejor el pacto que la decisión impuesta judicialmente. El gran problema que nos acompaña es la falta de cultura MASC; continúa existiendo una cultura del conflicto y de la solución vía judicial, y hace falta mucho de esfuerzo de socialización de los MASC y la profesionalización de quienes los utilizan y mostrar a la sociedad que, aunque no son la solución para todo tipo de conflictos, sí que ofrecen una ‘justicia multipuerta’ que, de no finalizar con acuerdo, deja abierta la vía a los tribunales de justicia”, alerta Barona Vilar.

“A mí me ha descubierto un mundo Silvia Barona, porque los MASC en la carrera no se dan y ahora están en todos los lugares; es un tema que, si te pones a buscar un poco, hay una gran cantidad de artículos; la gente ha escrito mucho sobre ellos”, observa Ana Olivares, jurista y criminóloga por la Universitat de València y estudiante del máster.

Estudiantes del máster

El abogado italiano ya está sacándole todo el zumo posible al máster. Trabajar en una aseguradora, explica, implica ir a juicio la mayoría de las veces. Lo que pretende ahora es ver “si por una vez, antes de ir a juicio, pueden sentarse en una mesa con el mediador y llegar a una mediación o un arbitraje”, concluye Di Pietro.

Jerónimo Frittayón, abogado argentino, agradece especialmente el acercamiento real a los procesos judiciales en España a lo largo de su formación: “Uno viene aquí y no deja de ser todo nuevo; sabemos cómo son los juicios en nuestro país, pero creo que la oportunidad que nos dieron en el curso de poder ver los procesos judiciales desde dentro y no solo a través de los libros o del que te cuentan en clase fue muy enriquecedora”.

“El que volemos es que tengan un conocimiento práctico de la realidad española y organizamos acontecimientos diseñados para lo cual. Entonces, visitan desde el Tribunal de las Aigües hasta los juzgados, donde ven en la práctica cómo funciona el Derecho español”, añade Esplugues.


Una ventana en el mundo
El Máster en Derecho, Empresa y Justicia tiene la calidad de atraer tanto al talento extranjero como de proyectar a sus matriculados y matriculadas al panorama internacional. A lo largo del curso se realizan conferencias y seminarios internacionales donde se acogen a profesorado de Austria, Italia, Colombia, Perú y Brasil, lo cual permite al estudiantado disfrutar de una visión holística de las materias, así como establecer redes de contacto valiosas para el futuro, tanto con compañeros y compañeras de profesión como con personal investigador del Derecho.

“No sabemos el día de mañana si nos encontramos litigando en un plan internacional; tenemos la posibilidad de contactar con abogados del país. Estoy completamente segura de que, después de que acabe el máster, continuaremos cultivando y manteniendo la amistad que hemos conseguido”, opina Raissa Murillo, abogada en Colombia y estudiante del programa.

Para Maryam Alrefae, procedente de Kuwait, su deseo de convertirse en embajadora la llevó a cursar sus estudios al extranjero. Después de graduarse en Derecho en Londres y tomar la decisión de aprender castellano, buscaba ampliar en la UV sus horizontes como diplomática: “El mío TFM es sobre justicia internacional; me enfocaré en los casos de Palestina, Sudán y Ucrania, que está pasando allá y como el derecho internacional funciona de manera diferente en estos casos”, explica Alrefae.

Por otro lado, el estudiante chino Zhijan Peng, que cursó su grado de Derecho en España, plantea el suyo TFM alrededor de recopilación de datos por parte de vehículos autónomos, es decir, los vehículos sin conductor. Peng opina que estos vehículos vulneran los derechos y la privacidad de los individuos porque capturan sus datos biométricos sin el correspondiente consentimiento informado mediante cámaras de 360 grados. Al finalizar, Peng quiere continuar su formación como abogado en España a través del máster habilitante de abogacía.

Estudiantes del máster

En el caso de Massimo Di Pietro, la influencia de un entorno multicultural es muy clara. Después de haber conocido a todos sus compañeros y compañeras de clase —la mayoría de Latinoamérica, otro italiano y dos españolas— le plantea a su jefa trasladarse durante un año a trabajar al otro lado del mundo. “Puede ser que también me quede a vivir allí”, comenta el abogado italiano.

Jerónimo Frittayón puntualiza que lo que más le llamó la atención de este programa fue la orientación amplia al Derecho, la Empresa y la Justicia desde una perspectiva internacional. La línea en la cual Frittayón centra el suyo TFM es la digitalización del sistema judicial, poniendo en el centro a los sectores vulnerables, como las personas con discapacidad y las personas mayores.

El abogado argentino advierte que, aunque la digitalización se está desarrollando desde hace años en su país y en el resto del mundo, cuando uno piensa en digitalización lo primero que recibe atención son los beneficios que puede llevar. Por el contrario, la investigación de Jerónimo Frittayón se centra en aquellos grupos que pueden verse vulnerados por este proceso actual e imparable: “Soy consciente de las desventajas que esto comporta, más allá de la IA generativa y demás… la mirada que yo traigo es analizar las desventajas y poner encima a de la mesa a estos dos colectivos”, afirma el abogado argentino.